Foro SofosAgora

Foro abierto a los intereses de sus usuarios. Debate, aprende y diviértete.
Fecha actual 15 Sep 2019, 22:20

Todos los horarios son UTC + 1 hora [ DST ]




Nuevo tema Responder al tema  [ 9 mensajes ] 
Autor Mensaje
NotaPublicado: 09 Abr 2016, 15:26 
Desconectado
Avatar de Usuario

Registrado: 25 Ene 2015, 23:36
Mensajes: 303
Ubicación: Hélade
Rango personalizado: Maestro de sátiros
Las aventuras de Oliver Tino (cuentos): http://www.mediafire.com/download/36w1hae06acs4s3/Bullo%2C+Nicol%C3%A1s+-+Las+aventuras+de+Oliver+Tino.pdf

Tres indicios detectivescos (cuentos): http://www.mediafire.com/download/gece1ejjgz42680/Bullo%2C+Nicol%C3%A1s+-+Tres+indicios+detectivescos+%28cuento%29.pdf

_________________
The best thing for a man is not to be born, and if already born, to die as soon as possible.


Arriba
 Perfil  
Responder citando  
NotaPublicado: 09 Abr 2016, 16:26 
Desconectado
Avatar de Usuario

Registrado: 20 Jun 2015, 18:02
Mensajes: 2563
¿por que no escribes en Wattpad? Así la gente te puede leer mejor...

_________________
Sors de l'enfance, ami, réveille-toi!
Jean Jacques Rousseau


Arriba
 Perfil  
Responder citando  
NotaPublicado: 09 Abr 2016, 22:38 
Desconectado
Avatar de Usuario

Registrado: 25 Ene 2015, 23:36
Mensajes: 303
Ubicación: Hélade
Rango personalizado: Maestro de sátiros
Mara escribió:
¿por que no escribes en Wattpad? Así la gente te puede leer mejor...


Disculpame, no conozco esa aplicación. De todas maneras, el formato pdf es práctico y está súper difundido. No conozco un soporte más cómodo. ¿Querés que pegue los cuentos acá uno por uno?

_________________
The best thing for a man is not to be born, and if already born, to die as soon as possible.


Arriba
 Perfil  
Responder citando  
NotaPublicado: 10 Abr 2016, 18:09 
Desconectado
Avatar de Usuario

Registrado: 20 Jun 2015, 18:02
Mensajes: 2563
Silenus escribió:
Mara escribió:
¿por que no escribes en Wattpad? Así la gente te puede leer mejor...


Disculpame, no conozco esa aplicación. De todas maneras, el formato pdf es práctico y está súper difundido. No conozco un soporte más cómodo. ¿Querés que pegue los cuentos acá uno por uno?
Holi, no lo digo por eso. Wattpad es una aplicacion para publicar libros y que la gente se de a conocer. Se te sera util. saluditos. Vere si me leo alguna de tus obras para entretenerme un rato ;)

_________________
Sors de l'enfance, ami, réveille-toi!
Jean Jacques Rousseau


Arriba
 Perfil  
Responder citando  
NotaPublicado: 10 Abr 2016, 21:43 
Desconectado
Avatar de Usuario

Registrado: 25 Ene 2015, 23:36
Mensajes: 303
Ubicación: Hélade
Rango personalizado: Maestro de sátiros
Mara escribió:
Silenus escribió:
Mara escribió:
¿por que no escribes en Wattpad? Así la gente te puede leer mejor...


Disculpame, no conozco esa aplicación. De todas maneras, el formato pdf es práctico y está súper difundido. No conozco un soporte más cómodo. ¿Querés que pegue los cuentos acá uno por uno?
Holi, no lo digo por eso. Wattpad es una aplicacion para publicar libros y que la gente se de a conocer. Se te sera util. saluditos. Vere si me leo alguna de tus obras para entretenerme un rato ;)


Sí Mara, luego de que me la nombraste empecé a investigar y ya me he creado una cuenta, porque es una herramienta muy útil para difundir escritos, pensada exclusivamente para esta finalidad. Así que muchas gracias por el dato.

Saludos

_________________
The best thing for a man is not to be born, and if already born, to die as soon as possible.


Arriba
 Perfil  
Responder citando  
NotaPublicado: 10 Abr 2016, 22:13 
Desconectado
Avatar de Usuario

Registrado: 25 Ene 2015, 23:36
Mensajes: 303
Ubicación: Hélade
Rango personalizado: Maestro de sátiros
Oliver y la diplomacia

La humillación también es una forma de estar-en-el-mundo, dear Martin. Pasen y vean.
Ese sábado, cuando toqué timbre en el petit-hotel donde trabajaba, a las ocho en punto, como todas los sábados, mi patrona tardó bastante más tiempo en acudir que lo usual. Abrió de repente y asomó todo el cuerpo a la claridad del día. Yo casi exploté en una risotada: la sexagenaria llevaba puesto un ridículo babydoll blanco. Con los pelos canosos revueltos y la cara más arrugada que nunca, el escracho ambulante parecía que se demoraba a propósito, ahí apoyada contra el marco de nogal, para que la vieran los que pasaban por la vereda. “Me acosté tarde anoche ―me dijo como excusa―, arranque Oliver nomás, que yo me arreglo un poco y lo ayudo”, y se encerró en el baño. Verla avanzar de espaldas por el zaguán, esos muslos escuálidos repletos de estrías, las nalgas devastadas... Brrrr digo de solo recordarlo. Es que eran años difíciles, y para ganarme unos pesos había aceptado la propuesta de una viuda ricachona, de las muchas que hay por Recoleta, para que le hiciera las veces de mucamo, “pibe” de los mandados y mayordomo todo terreno en las ocasiones en que la dueña de casa organizaba fiestas en su caserón de estilo francés. Por cierto, no era nada lindo disfrazarse de pingüino y tener que andar haciendo reverencias frente a cada vieja pitucona que tocaba el timbre, pero a veces no queda más remedio que ponerse a trabajar... Ese sábado casualmente era un día de fiesta, así que me quedaría en la casa hasta la madrugada, cuando ya se hubiera ido el último invitado.
Fui, por hábito nomás, hacia el dormitorio. Lo primero que hice fue sacar las sábanas para llevarlas al lavadero, así aprovechaba todo el sol de la terraza desde bien temprano. Al levantarlas en un revoltijo se cayó al piso una cosa oblonga, de plástico transparente, con un cable que todavía seguía enchufado al tomacorriente que había detrás de la mesa de luz. Cuando en mi mente terminé de decodificar la palabra “vibrador” apareció la vieja en la puerta y me ordenó que empezara por la cocina, que ella tenía “cosas que hacer” allí. Dejé las sábanas y salí en silencio. La jovata cerró la puerta del cuarto detrás de mí. Me dediqué a lavar las ollas y los platos que llenaban la pileta de la mesada. La noche anterior había recibido invitados, eso era indudable, pero no me había llamado para que la sirviera. Había sido algo íntimo, al parecer, porque la vajilla de plata y el juego de mantelería importada seguían prolijamente guardados en la alacena de la cocina, listos para usarse a la noche. La mugre mayor estaba en la mesita de la galería, podía verlo por la ventana que daba al jardín. Platos y vasos apilados, sándwiches de miga tirados por el piso, sillas volcadas, ceniceros llenos... Parecía que la patrona se había descontrolado en una partuza para unos pocos. Y pensar que esta noche venía el embajador de Colombia... Ella me lo había dicho el fin de semana pasado. “Por favor Oliver, nunca tuve a un embajador cenando en casa. Todo va a tener que estar per-fec-to. Si algo falla, no me lo voy a perdonar nunca”. Como para no meterme presión...
Estuve como dos horas limpiando la cocina y el desastre de la galería. De las otras habitaciones venía un silencio mortal, y me imaginé que la vieja estaría durmiendo, tal vez abrazada a su nuevo novio el señor Oblongo. A falta de nuevas órdenes, y para que mi patrona no me descubriera ocioso, arranqué con el salón comedor, donde transcurriría la velada y donde el menor detalle de higiene era la prueba de fuego para que comensales como el diplomático esparciera por allí buenas referencias de la viuda de Blinder. A eso de las dos apareció. Con la salida de cama y en ojotas, me encontró repasando la vajilla. Me preguntó cómo marchaba todo, mientras se encargaba de revisar los cielorrasos en busca de telas de araña. “Fíjese Oliver allá arriba, me parece que cuelga una telita”, me dijo señalando con un índice un esquinero del salón. Yo no veía nada, pero para que me dejara trabajar tranquilo fui a buscar el plumero con el palo extensor y lo pasé todo a lo largo. Cuando terminé salí a buscarla por el caserón, pero otra vez había desaparecido. Fui a su dormitorio y golpeé. La jovata asomó la cabeza con cara de pocos amigos. “¿Hago el dormitorio, señora?”. “No Oliver, por hoy me encargo yo. Limpie los baños y fíjese que no falte nada para la noche”, me dijo. Respondí “muy bien señora” y ya no me molesté en pedirle órdenes. A las cinco salí a hacer las compras. Quedaba poco papel higiénico y no fuera cosa que Su Excelencia tuviera que retirarse con paso vacilante y un rictus de disgusto... Como la vieja seguía encerrada, agarré plata de su monederito y fui hasta el supermercado.
Cerca de las seis, y sin novedades, empecé a poner la mesa. Quince selectos comensales. Sin niños ni mascotas, claro. Mantel y servilletas de seda, cubiertos de plata, copas de cristal. Yo no conocía los detalles del protocolo para montar una mesa imperial. No era un mayordomo de escuela. Así que hice todo solo y como pude, según mi sentido común de tipo de clase media que se la rebuscaba como podía. Hubiera contratado a un profesional, me dije, si no quiere correr riesgos. O por lo menos hubiera venido a controlarme. Ya bastante triste era para mí tener que andar encorvándome frente a esa calaña. Terminé de preparar la mesa y fui a buscar mi bolso para irme a duchar. A las ocho y media empezarían a caer los primeros invitados. En ese momento sonó el timbre. Fui a atender. Era la florería que traía los arreglos. Ni me molesté en ir a golpearle la puerta a la jovata, pagué con su tarjeta de crédito imitándole la firma (no era la primera vez que lo hacía). Dispuse los floreros con la misma intuición improvisada con que acomodé los cubiertos, porque tampoco sabía nada de arreglos florales. Los distribuí entre el salón comedor y el living de recepción. Después sí, recuperé mi bolso y ya empezaba a cruzar el jardín hacia el bañito del fondo, cuando otra vez sonó el timbre. Era el servicio de catering. Tres empleados bajaron de una furgoneta varias mesas rodantes. Les indiqué que dejaran todo en el living. ¿Qué estaría haciendo la dueña todo el día encerrada en su habitación?, no podía dormir tanto. Ahora sí, me fui a duchar sin más demora.
Mientras me vestía creí escuchar voces. Al volver a la casa, ya disfrazado de pingüino, encontré a la viuda que, vestida de gala, charlaba en la cocina con un vejete pitucón cuyo frac me hacía competencia. ¿Lo había recibido ella o estaría escondido adentro del placard desde la noche anterior?, porque al timbre yo no lo había escuchado, o tal vez el rumor del agua de la regadera no me dejó escucharlo. Me pareció que la patrona se molestó por mi aparición. Antes de dejarme solo en la cocina se sirvieron champaña de una botella y salieron con sus copas, entre risitas y guiños de inteligencia. Enseguida empezaron a caer los invitados. Al abrir, yo debía anunciarlos con voz firme y estentórea, para que la anfitriona viniera a recibirlos al descansillo. El diputado Sánchez, el empresario funebrero Piazza, una condesa polaca que ya no recuerdo su nombre, la viuda del escribano Costa & Costa... Me entregaban sus costosos abrigos y yo los llevaba al dormitorio de la jovata, porque la casa no tenía guardarropas. La cama matrimonial iba ganando en altura en una pila de tapados de pieles.
Al último, como era de esperarse de la estrella de la velada, llegó el embajador caliqueño. El coche oficial estacionó frente a la mansión y su chofer le fue a abrir la puerta trasera. El morochón tenía los bigotes de Valderrama y los ojitos picarones de García Márquez. Lo presenté como “Su Excelencia” (hice énfasis en la mayúscula inicial) más un apellido doble que ya no recuerdo. Imposté la voz lo mejor que pude para darle la solemnidad profesional que se esperaba para tal recepción. Apareció la anfitriona todo luces y sonrisas y saludó al colombiano con tantos acaramelamientos que si el tipo sufría de diabetes moría allí mismo de un ataque de hiperglucemia. Terminado el recibimiento, el embajador se sacó el sobretodo y la vieja me ordenó (cosa que era obvio, para eso estaba ahí parado como muñequito de torta): “Oliver, lleve el abrigo de Su Excelencia al guardarropas”. No había tal cuarto en la casa, pero a la vieja esa carencia arquitectónica le parecería una aberración. Asentí y recibí el abrigo de manos del diplomático, que me sonreía con un aire picarón, como adivinando mi impericia de mayordomo improvisado. Hice una reverencia y desaparecí enseguida.
La cena transcurrió sin mayores problemas. Yo era la única cara del servicio doméstico, así que aparecí varias veces por el salón empujando carritos de metal con bandejas y vinos. Todo el tiempo me preguntaba si estaba comportándome como el protocolo de la etiqueta lo requería, y antes de destapar una fuente o de servir una copa levantaba la vista buscando la aprobación de la jovata, pero ella estaba muy animada charlando con el diplomático. Se habían sentado enfrentados, a ambos lados de la mesa, y el resto de los comensales parecían actores de reparto. ¿Pensaría abrir una agencia de turismo y estaba buscando favores oficiales de la cancillería? El caliqueño, cada vez que me veía aparecer, reponía en su cara la sonrisita de inteligencia: “Tú no eres de por aquí, chico”.
Fue el primero en irse, como era de esperarse. Cuando se levantó de su silla los demás comensales lo imitaron, dejando en claro que todos allí estaban pendientes de sus movimientos. Yo, de pie en un rincón de la sala, miraba sin mirar, como un robot listo a reaccionar ante el más mínimo estímulo de un control remoto. La señal me llegó cuando mi patrona me dirigió una mirada rápida. Me apresuré a buscarle el abrigo al dormitorio, no fuera cosa que Su Excelencia descubriera que la arquitectura de ese petit-hotel del siglo diecinueve no tenía guardarropas... Como había sido el último en llegar, su prenda estaba en la cima de la montaña. Mientras lo levantaba con todo cuidado para evitar que se arrugara, vi algo que se asomaba por debajo de la almohada: Mister Oblongo. Fue pensarlo y hacerlo. Volví al descansillo de la puerta de calle justo a tiempo para extenderle el abrigo bien abierto para que el embajador se lo pusiera sin dejar de prestarle atención a las alabanzas finales de la anfitriona. Lo despidió al borde de la vereda, mientras su chofer le abría la puerta del Mercedes con vidrios blindados, supuse. Más atrás, eclipsado por la figura escuálida de mi empleadora, yo aguardaba en postura solícita (firme, un poco encorvado, los brazos apenas abiertos, a ambos lados del cuerpo, los ojos dirigidos hacia el suelo, pero no tanto... Lo había visto en una película). Mi cara (aunque a nadie le importara, porque yo era invisible para esa gente) parecería denotar una mente vacía. Y sin embargo yo no podía dejar de pensar en el caliqueño, cuando llegara a su sede diplomática y descubriera, esa noche o cualquier otro día, quizá la próxima vez en que debiera concurrir a una velada, la presencia de un objeto más largo que ancho (oblongo se dice) durmiendo en el fondo del bolsillo de su sobretodo.

_________________
The best thing for a man is not to be born, and if already born, to die as soon as possible.


Arriba
 Perfil  
Responder citando  
NotaPublicado: 13 Abr 2016, 20:41 
Desconectado
Avatar de Usuario

Registrado: 05 Oct 2013, 19:02
Mensajes: 2125
Dedícate a otra cosa amigo.

_________________
Me interesa únicamente aquel que solo es persuadido por la verdad.


Arriba
 Perfil  
Responder citando  
NotaPublicado: 13 Abr 2016, 23:16 
Desconectado
Avatar de Usuario

Registrado: 25 Ene 2015, 23:36
Mensajes: 303
Ubicación: Hélade
Rango personalizado: Maestro de sátiros
Andate a la puta madre que te parió, grandísimo sorete.

_________________
The best thing for a man is not to be born, and if already born, to die as soon as possible.


Arriba
 Perfil  
Responder citando  
NotaPublicado: 14 Abr 2016, 00:26 
Desconectado
Avatar de Usuario

Registrado: 05 Oct 2013, 19:02
Mensajes: 2125
Juas. A beber de tu mediocridad, feo y defectuoso.

_________________
Me interesa únicamente aquel que solo es persuadido por la verdad.


Arriba
 Perfil  
Responder citando  
Mostrar mensajes previos:  Ordenar por  
Nuevo tema Responder al tema  [ 9 mensajes ] 

Todos los horarios son UTC + 1 hora [ DST ]


¿Quién está conectado?

Usuarios navegando por este Foro: No hay usuarios registrados visitando el Foro y 1 invitado


No puede abrir nuevos temas en este Foro
No puede responder a temas en este Foro
No puede editar sus mensajes en este Foro
No puede borrar sus mensajes en este Foro

Buscar:
Saltar a:  
POWERED_BY
Traducción al español por Huan Manwë para phpbb-es.com
phpBB SEO