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 Asunto: Las ratas muertas
NotaPublicado: 10 Sep 2015, 21:14 
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Registrado: 27 Jun 2015, 18:22
Mensajes: 30
Rango personalizado: Ilustre ignorante
Las ratas muertas
Sobre las drogas y la obsesión
Más oscuro que las aguas salpicando el casco de madera, y la espuma arremolinándose en la popa, era el fondo siniestro de picos elevados, que se podían apreciar en un contraste casi imperceptible entre la luz de la luna llena y la oscuridad de la noche. Con esa vista, poco agradable para todos mis pensamientos, duré unas horas hasta llegar a la orilla, en el punto más oscuro de la noche. Pero más oscuro que la noche misma, las aguas salpicando, la espuma arremolinándose y los picos elevados, se dibujó con un negro más profundo que el negro del manto de la muerte, la figura de una mujer.
Tan atractiva, misteriosa e incluso intimidante era aquella figura, que no se vieron ratas correr por los amarres hasta el muelle, que son normalmente las primeras en desembarcar. Y ninguna de mis ideas se atrevió a dar un solo paso mientras aquella figura con más frialdad que ojos, pero con una mirada más oscura que el agua, la espuma, los picos, la noche y su dueño, las observara detenidamente. Solo cuando desapareció, con la oscuridad de una nube sobre la luna, caminaron tímidamente hasta el muelle, ratas e ideas.
La nube que se llevó la luz, trajo una niebla densa, sofocante y más oscura que el agua, la espuma, los picos, la noche, la figura y su mirada, que más allá del muelle demarcaba claramente un camino, abriéndose y dejando ver una seguidilla de huellas en el barro profundo. Como invitándome a seguir a la intimidad de su perdido trozo de tierra, no muy alegre de tener nuevos huéspedes.
Caminé horas sin ver ni oír más que el barro, tragando y escupiendo una y otra vez los pies descalzos. A los lados del camino, nada más que niebla, y al frente, a unos diez pasos, lo que parecía ser el final del camino, terminaba siendo siempre una curva que antecedía a otra. El tiempo estático hacía que cada latido de mi corazón pareciera el mismo. Cada respiración dejaba escapar el mismo aire, ya filtrado muchas veces por los pulmones. El silencio y la monotonía de la situación, incrementaban el ruido y la monotonía de mis pensamientos, más oscuros que el agua, la espuma, los picos, la noche, la figura, su mirada y la niebla. La vida ya no era un lugar de contrastes y experiencias, la vida era ese camino oscuro y repetitivo, silencioso en apariencia, pero insoportablemente ruidoso en esencia; que ingenuamente seguía creyendo encontrar la figura alguna vez.
Bastaron unas horas para que cada una de mis ideas olvidara quien era antes de empezar a caminar, olvidaran que existen más de dos colores, y más que un solo destino con solo un camino que andar. Olvidaron que la hora del amanecer, había pasado hace tiempo, y si alguna de las ideas por azar lo notó, le fue fácil ignorar su duda y reemplazarla por el hecho irrefutable de que ahí, ya no era necesaria la luz del día.
Ni las ratas ni mis ideas supieron cuando tiempo pasó en realidad, pero cuando al final de una curva no vieron niebla, sino luz, el terror que sintieron fue más oscuro que el agua, la espuma, los picos, la noche, la figura, su mirada, la niebla y sus pensamientos. Y al ver la figura, ahora claramente iluminada, apreciaron la perfección. Recordaron su vida, el agua, la espuma, los picos, la noche, la figura, su mirada, la niebla, sus pensamientos y el terror; ahora ya no perdidas en la oscuridad, ahora claras pero no menos terroríficas. Ahora que habían presenciado la perfección, lo recordaron todo como terribles distractores, y antes que regresar, prefirieron morir ahí, más cerca de donde hallaron oscura tranquilidad. Ya muertas todas las ratas, y cada una de mis ideas, no me quedaba más que observar la figura, y crear a partir de ella cada uno de mis pensamientos desde cero.
Y por qué no empezar a crearlos invitándome a comer en frente de ella. El plato de comida, que entretenido por mi ridícula y casi inexistente habilidad de decir lo que pienso, se negaba a acabarse; y nos miraba con insultante indiferencia. La miraba más a ella, tal vez identificándose con sus gestos también indiferentes, pero no insultantes, sino inescrutables. Aunque la comida se fijara más en ella que en mí, no la miraba más que yo; que buscaba escarbando entre la perfección esas definiciones que escapaban a mi por lo menos neurótico repertorio de reacciones posibles en cualquier interacción. Un repertorio en el que las respuestas inconclusas y las miradas de desintereses seguidas de profundos encuentros en nuestras pupilas, no tenían significado alguno.
La imposibilidad de ponerle nombre a la situación me llevó a construir una suerte de estrategia a base de verdades a medias, que se derrumbaba a la par que yo intentaba mantenerla en pie. Una quejumbrosa montaña de apariencias y aliviadores de ansiedad reposando sobre mi gusto por escribir. Le dije que quería escribir acerca de ella en algún tipo de actividad académica, cuando lo que en realidad deseaba era escribir sobre ella, sin palabras y en una actividad nada académica. Le conté que la había escogido a ella, y creado todo para llevar a cabo el supuesto “plan” de investigación.
¿Por qué metí la escritura en todo esto? No lo sé con certeza, pero tengo dos hipótesis. La primera, que simplemente tenía demasiado miedo de decir la verdad, que ella me intrigó desde que la vi, y que necesitaba seguirla viendo para descubrir que había en ella que había matado todas mis ratas y todas mis ideas. Y la segunda, que previendo como buen pesimista un fracaso emocional, aseguraba ya un triunfo artístico. Pero independientemente de cualquier especulación de lo que pudo haber sucedido en mí, algo es seguro: tengo la habilidad, que más parece maldición, de complicar las cosas hasta el punto que ni yo mismo las entiendo, y cualquiera se aburre al frente de alguien que no logra comprenderse a sí mismo.
Volviendo a ella, tengo que decir que no la culpo; las preguntas que salían de mi boca, raras veces pasaban por mi cerebro para algo más que no fuera ensuciarse de la maraña confusa de inventos alimentados por el miedo de contarle la verdad. Si a mí me costaba entenderme, mucho más a ella. Ahora solo espero que estas palabras no sean ya el producto de mi premonición de pérdida, sino una crónica de la más tormentosa, pero así mismo interesante de mis historias.
La distancia entre nuestros pensamientos parecía infinita, mientras que los suyos parecían arrastrarse por el suelo hasta la salida del lugar, los míos imaginaban cosas que nunca creyeron posibles, como la egoísta idea de incluirla en este tobogán sin salida.
Donde podría cerrar los ojos y no dejaría de ver, el mundo que me persigue hace mucho tiempo estaría ahí para mí, como siempre, pero ahora ya no quisiera escapar, ahora sentía la necesidad de incluirla a ella. Cambiaria a ese mundo, a uno de hecho de colores que nadie nunca ha visto. Un mundo en el que los sonidos me cuentan sus amoríos y me dan de beber melodías melancólicas Tomados de la mano. Donde podríamos volar sobre el mundo de la pobreza de juicio y crianza en buenos valores que desemboca en psicodélicas vidas llenas de tristeza y felicidad extrema, de colores infinitos y gris perpetuo. De no descansar y nunca morir, como las noches que una tras otra parecen más bien una pegajosa maraña de excusas estúpidas e ideales peligrosos. Noches que nunca mueren y acunan gran cantidad de almas perdidas, poseídas a la vez que liberadas, como un orgasmo de infinito goce, de profundo conocimiento y de perdición total, absoluta de la vida. Pero cuando abro los ojos, sigo aquí encadenado a mis ratas muertas, y pensamientos en construcción. Si supiera lo que veo cuando cierro los ojos, se encadenaría conmigo.
Mientras pensaba todo esto, olvidé que la tenía al frente. Pero cuando la vi, y vi lo que realmente era, recordé que ella era la causante, y de ninguna manera podría ella sufrir lo que siento yo; y no dudé en tomarla de la mesa e inyectarla en mis venas para empezar de nuevo. Revivir tanto ratas como ideas, hasta encontrar otra figura oscura por la cual sacrificarlas.


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 Asunto: Re: Las ratas muertas
NotaPublicado: 28 Feb 2018, 01:44 
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Registrado: 19 Ago 2013, 21:38
Mensajes: 4430
ah. los vampiros siempre dicen lo mismo. "no me asustan los escondites, pero estoy completamente enredado en sus caidas. pueblame".

2015.


el mundo es interesante fuera de sus casillas.


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Traducción al español por Huan Manwë para phpbb-es.com
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