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NotaPublicado: 18 Oct 2015, 21:08 
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Séptima parte.
- Cuculcán. Supreniranto, de la exposición que acabas de hacer y de otros materiales orales y escritos fácilmente disponibles sobre el arqueoindividualismo, resalta una paradoja básica: por un lado el arqueoindividualismo es rotundamente materialista, y define al espíritu como una propiedad emergente de la materia, si bien no es un materialismo mecanicista reduccionista, sino un materialismo cualificado, dialéctico, evolutivo y de varios niveles. Por otro lado, el arqueoindividualismo dice que la realidad última, el Dios, Manitú, Yavé, Alá, Jesucristo, Tao, Brama, Nagual, Enzambi (Nzambi), Durga o Absoluto de las diferentes ideologías, filosofías y religiones... es el Yo Eterno. Un Yo Eterno que siempre ha existido, existe y existirá, y que no ha sido engendrado por la materia, a la que, por el contrario, puede darle forma y propiedades como quiera, bajo el principio lógico de la posibilidad universal no contradictoria. Así que, por un lado, el arqueoindividualismo es un ateísmo materialista radical (según vosotros mismos, los arqueoindividualistas) y por otro lado es un monoteísmo espiritual subjetivo radical, dado lo que predicáis de vuestro Yo Absoluto idéntico a Dios. No hay en vuestra exposición, claro está, burla ni fraude, dada la claridad con la que exponéis a menudo, incluso conjuntamente, ambos aspectos de la paradoja. Decís que Dios no existe y al mismo tiempo que Dios existe. Ya que está claro que no pretendéis enredar, si esto efectivamente acerca a la felicidad plena, el objetivo final de vuestra escuela de filosofía, el arqueoindividualismo, ¿cómo resolvéis la antinomia?
- Supreniranto. La antinomia existe debido, precisamente, a la naturaleza del conocimiento posible en los planos más bajos del ser (y la encarnación en un cuerpo humano se da en un plano bastante bajo del ser; no es un estado angélico, obviamente). En un plano muy bajo del ser, el conocimiento es escaso y precario. Si fuera un conocimiento avanzado o pleno, estaríamos en el nivel supremo de la realidad, que es precisamente lo que buscamos; o, por lo menos, estaríamos en un nivel de realidad ya mucho más noble que la vida en un cuerpo físico animal. Entonces la única vía de acceso al Supremo, partiendo de unas etapas tan viles y oscuras, es el conocimiento suficiente; muy precario, incompleto y errado, aunque suficiente. Todos los niveles de la realidad existen simultáneamente, sea en potencia, sea en acto. Y, por eso, la causación de las formas biológicas materiales por selección evolutiva según la Teoría de la Evolución es un hecho real. Por otro lado, la formación de las estructuras y los planos de la vida física animal o vegetal se da desde concepciones enviadas por el Yo Absoluto... que luego, en muchas de sus manifestaciones, y desde luego en su manifestación como animal humano, como hombre, no recuerda en absoluto o recuerda muy defectuosamente. No es que la Teoría de la Evolución sea falsa y que la Emanación desde el Supremo Malcute sea verdadera; ni al revés, que la primera teoría, biológica, sea la verdadera y que la segunda teoría, metafísica, sea la falsa. ¡Ambas teorías son simultáneamente verdaderas, cada una en su plano propio de actuación, y además no son teorías mutuamente aisladas sino muy interrelacionadas las dos! Lo decisivo es obtener en cada etapa significativa el conocimiento suficiente (aunque no pleno) para despegarse de la animalidad.
- Durga. Bramacharin Supreniranto: según tu concepción, se puede decir que Dios no existe todavía, y que será originado, llevado a realidad efectiva desde su potencia, por la meditación del hombre que lo busca. De ahí el relativo ateísmo del arqueoindividualismo, abierto sin embargo a la manifestación divina futura. El arqueoindividualismo, siguiendo a Feuerbach (pronunciación: Fóyerbaj) dice que Dios es el hombre, que Dios es el resultado de la autorrealización humana, bien entendido que en la concepción arqueoindividualista hay un radical ascenso vertical de plano existencial, no una mera mejora horizontal del hombre como animal entre otros animales. Los arqueoindividualistas pensáis que, desde la asunción plena de la materia y de sus leyes causales científicas de funcionamiento, llegaréis a la materia suprema, ya no limitada espaciotemporalmente, lo que concebís como espíritu liberado, como el Dios que es el Yo Eterno, sin por eso negar o desdeñar a la materia.
- Supreniranto. Sí, Gran Madre Durga; pienso que lo has expresado bien claramente.
- Padma. Supreniranto: de tu concepción infiero que este planeta, Ugari, es un camaloca (en sánscrito कामलोक), un lugar del deseo realizado, un subplano humano destinado, específicamente, a los hombres (y mujeres) que desean a largo plazo superar su miserable limitación inherente a la naturaleza humana. Por eso gozamos aquí de las inusuales ventajas (emortalidad, carencia de enfermedades, vida material rica y sin esfuerzo, desarrollo de inusitados avances tecnocientíficos y de las potencias síquicas paranormales, etcétera) que antes no disfrutábamos.
- Supreniranto. Así sería, Padma. En general, todos aquí procedemos de planetas o mundos donde la vida es mucho más miserable, y, en general, antes de llegar aquí a través de los vórtices de humanización, hemos meditado largamente sobre las condiciones de realización de una vida humana más pura, feliz y plena. Por eso queda totalmente descartada la llegada a Ugari de notorios corruptos como son un político profesional o un abogado.
- Satanás. Supreniranto, intervengo por alusiones directas. ¿No puede ser honrado nunca un abogado?
- Supreniranto. Sí, Satanás; en teoría, un colega tuyo, otro abogado, puede ser honrado. El requisito es tan sencillo como difícil de cumplir: atenerse siempre a que no se puede condenar nunca a un acusado sin pruebas (pruebas extraverbales, que no meras declaraciones verbales contra el acusado) de que ha cometido el delito del que se lo acusa. El abogado, juez, fiscal o similar que se atiene siempre a esto es honrado, sí... teniendo en cuenta que sus compañeros de toga, que son todo lo contrario, rápidamente le impedirán ganarse la vida como juez, fiscal o abogado, ya que los procesos y las condenas contra inocentes son el grueso de sus ilícitos ingresos como profesionales del Derecho. Por eso en Ugari hay algunos antiguos abogados que, en sus planetas respectivos, se tomaron la justicia en serio... y fueron inexorablemente expulsados de sus carreras profesionales por sus mafiosos compañeros togados. Lo que pasa es que el afán de lucro es totalmente incompatible con la justicia. Por eso tú y los que son como tú no os podéis manifestar físicamente en Ugari: la ley de la alta vibración os lo impide de plano. ¡Afortunadamente! Aquí la vibración alta, síquicamente limpia, solamente permite encarnarse a gente muy legal, o sea a gente que nunca se pasa de la raya, que siempre busca la verdad, la paz y la alegría. Si tú y tu ejército de picapleitos no fuerais, para empezar, tan marrulleros, tan ambiguos, tan hipócritas... podríais manifestaros físicamente aquí, por supuesto. ¿Cuándo los abogados llamarán al pan, pan, y al vino, vino? Pues pienso que cuando las ranas críen pelo. A los arqueoindividualistas, en contraste, nunca nos han acusado de ser escurridizos y ambiguos ante los asuntos conflictivos concretos; nos pronunciamos siempre en esos asuntos espinosos, e intentamos solucionarlos para bien; por eso estamos aquí físicamente, sin que la ley de la mejor vibración nos lo impida.
- Padma. Entonces, Supreniranto, nuestra estancia en Ugari, por larga que resulte, es y debe ser temporal en pos de una existencia todavía mejor. Me parece que desde tu exposición está muy clara mi conclusión.
- Supreniranto. Así es, bella Padma. Y sería bueno fundar, en Ugari, una escuela dedicada específicamente al ascenso espiritual, más allá del plano humano de manifestación fenoménica.


Última edición por Alexandre Xavier el 14 Nov 2015, 18:29, editado 1 vez en total

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NotaPublicado: 30 Oct 2015, 22:57 
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Hola a Jeremy y a todos.
El relato sigue avanzando. Notad, de todos modos, que su considerable longitud tiene un final previsto y abarcable, pues esta novela filosófica está haciéndose para constituir una sólida base intuitiva y comprensible, que explique el camino de liberación espiritual propuesto por el arqueoindividualismo.
En esta sección continúa y termina el actual debate en el congreso de filósofos. Notemos que una inteligencia humanoide pero no humana, el flenofico llamado Parolanto, replica a Supreniranto con la muy diferente percepción del yo que unos seres como los flenoficos han adquirido en su desarrollo biológico y cultural.
Cordialmente, de Alexandre Xavier Casanova Domingo, correo electrónico trigrupo @ yahoo . es (trigrupo arroba yahoo punto es).

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Cordialmente, de Alexandre Xavier Casanova Domingo, correo electrónico trigrupo @ yahoo . es (trigrupo arroba yahoo punto es). La imagen del avatar gráfico es una fotografía que me identifica realmente, no retocada, tomada en septiembre del año 2017.


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NotaPublicado: 30 Oct 2015, 23:00 
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Octava parte.
- Cuculcán. Es cierto, Supreniranto, que la liberación espiritual no es un silogismo o un teorema geométrico, así que no se le puede pedir la lógica verbal o formal estática del silogismo o el teorema. Ahora bien, si tu escuela, el arqueoindividualismo, va a puerto, ha de poseer una lógica material, del sentido: un criterio permanente que actúe como guía infalible para el buscador de la gran felicidad.
- Supreniranto. Tienes razón, Cuculcán. Y ese criterio permanente existe. Es el criterio de la simplificación de la existencia. Lo que segura o probablemente haga más simple y más incondicionada (menos dependiente) la conciencia del yo es lo que acerca a la gran felicidad. Luego, la concreción de este criterio dependerá de cada circunstancia; pero el criterio en sí no caduca nunca.
- Fátima. Como sabes, Supreniranto, soy una de las huríes que intentaron seducirte en Disidentia. En Ugari, especialmente fuera de Disidentia, la castidad y el nudismo son ley general, por varias razones entre las que destaca la limitación de la natalidad. Ahora bien, aunque poseemos eficaces anticonceptivos en Disidentia, está claro que el aspecto interior (haya embarazo o no) de la castidad y de su correlato en indumentaria, o sea la desnudez permanente, es algo que llevas a rajatabla. Y no solamente la castidad: también el vegetarianismo, el rechazo de toda agresividad entre filósofos (aunque se encubra como ironía), la huida del lujo formal al que son tan dados en Disidentia, etcétera. Todo esto, lejos de llevarte a la humildad (pues los arqueoindividualistas detestáis ser humildes) lo haces para conseguir esa gloriosa sencillez del yo que tanto buscas. Buscas un yo sencillo pero soberbio en su propio brillo. De ahí también otro desarrollo que tomas de los disidentianos: la potenciación de las facultades paranormales, que no necesitan más que un cuerpo sano y el ecosistema limpio, frente a la sofisticada tecnología que produce dependencia de máquinas externas al cuerpo. ¿Te interpreto bien?
- Supreniranto. Sí, bella y seductora Fátima: me interpretas muy bien. En cuanto a tu dulzura y a la dulzura de las otras huríes dentro del harén, es innegable para todo hombre que no sea un sodomita cerrado. Pero el problema es que incluso la más plena y alegre vida sexual provoca una gran complicación al yo, en muchos niveles desde el fisiológico al metafísico pasando por el social, el ético, el político o el económico. El hombre que busque ante todo su propio bien será siempre casto, como la mujer que busque ante todo su propio bien será siempre casta. Por eso la palabra sánscrita "bramacharía" significa, simultáneamente, castidad y camino al ser supremo Brama. La sencillez y ausencia de sofisticación en todo, es el camino recto al verdadero amor y a la gloria. El hombre casto no odia a las mujeres; las ama en un nivel más profundo que el erótico o sexual.
- Orlaboranto. Bueno, Supreniranto, me expresaré ahora por telepatía, dado el ambiente que se ha creado. ¿Por qué tu escuela filosófica, el arqueoindividualismo, se conoce también como derecha revolucionaria, a pesar de romper tan claramente con la derecha clásica, por ejemplo sobre el respeto a los tribunales o sobre la superpoblación?
- Supreniranto. Saludos, Orlaboranto. La derecha clásica, que según la derecha revolucionaria es derecha conformista o seudoderecha, es una amalgama de ideas profundamente contradictorias, muchas de ellas directamente refutadas por los hechos, y en general está guiada por el oportunismo económico del momento. El viejo aforismo según el cual la derecha no existe en filosofía, aunque un poco indiscriminado e injusto, se basa en identificar a la derecha corrupta con toda la derecha. Pero hay una derecha que no es corrupta, porque no se deja corromper en sus principios. La corrupción económica, tan típica en la derecha conformista, es una consecuencia de una corrupción previa y que es la fundamental: la corrupción de las ideas. Por ejemplo, y usando los dos ejemplos que pones, la aplicación, interpretación o jurisprudencia sobre las leyes es un acto tan político como la creación de las leyes, así que calificar al legislador de político y al juez o abogado de técnicos no políticos es un embuste; los jueces son políticos y por eso, en una democracia, la gente tiene derecho a destituirlos por votación popular. Y sabemos empíricamente que, a partir de dieciséis habitantes por quilómetro cuadrado, la gente tiende a dispersarse para disminuir la densidad de población, por lo cual pretender que, con un poco de buena voluntad, se puede vivir muy bien con mil habitantes por quilómetro cuadrado, es lo mismo que pretender que, con un poco de buena voluntad, se puede vivir muy bien con una temperatura permanente de cuarenta y dos grados centígrados: una falsedad como una secuoya de grande. La gente, biológicamente, tiene un óptimo de temperatura y de población circundante; éstos son los hechos.
- Orlaboranto. Y sin embargo, Supreniranto, los arqueoindividualistas no os consideráis de izquierdas sino de derechas.
- Supreniranto. Pues claro que somos de derechas, Orlaboranto. Es verdad que cualquiera que se considere de izquierdas es bienvenido en el arqueoindividualismo. Mas pronto oirá, en nuestra escuela, que la izquierda clásica ha alabado y sigue alabando la independencia judicial, la cual en la práctica no es más que la impunidad judicial. Los abogados, dejados a sí mismos y sin ningún control externo, corrompen la ley en beneficio económico propio y hacen que la ley deje de ser la fuerte protección del inocente que la ley tiene que ser. Si un juez delinque y condena a un inocente y otro juez encubre al primer juez... fuera con esos dos jueces, sin ninguna independencia judicial. Porque los jueces, abogados y fiscales nunca se van a destituir ni meter en la cárcel unos a otros, por más delitos y abusos que cometan; hasta el más tonto sabe eso. Tienen que ser sus teóricos beneficiados, los usuarios de la justicia, los que los expulsen de sus cargos cuando no cumplan con su cometido. Y, por otra parte, nuestro hipotético arqueoindividualista de izquierdas oirá que en su tendencia política, la izquierda, siempre o casi siempre se pone por las nubes al crecimiento económico (por tanto, demográfico también) al empleo remunerado (y bien remunerado) y, naturalmente, a los impuestos. Los arqueoindividualistas, como indica nuestro nombre, somos individualistas por principio y desde el principio. Dentro de eso, no somos llaneros solitarios, o individualistas ingenuos que desconozcan el aspecto de campo o a gran escala de las acciones individuales; de ahí, por ejemplo, que la política demográfica sana en ningún caso puede dejarse al libre albedrío de los individuos o de las parejas reproductivas, porque eso desemboca casi siempre en el infierno de la superpoblación. Entonces los arqueoindividualistas limitamos la acción política común a lo que tiene que tratarse en común, reduciendo al mínimo las leyes y disposiciones públicas, para liberar al hombre de los hombres y de su asfixiante asambleísmo rebañego permanente. El individuo no tiene que hacer más que evitar grave daño para sí mismo o para otros individuos (la superpoblación es un grave daño para todos); si cumple con algo tan sencillo como esto, tiene derecho a no pagar impuestos y a no secundar movimiento político alguno en particular. El empleo remunerado, tan alabado por la izquierda, es totalmente imposible como forma general de inclusión social cuando la producción está automatizada. Y, en general, esas ansias de productivismo económico, laboral y demográfico sin límites llevan a la superpoblación, la destrucción ecológica y la precariedad económica para la gran mayoría. En el planeta Tierra, las grandes revoluciones comunistas han acabado así, o sea con unos resultados siniestramente parecidos a los del mundo capitalista que pretendían superar. Lo cierto es que, como aquí en el privilegiado Ugari, si queremos ser muy ricos y vivir muy bien, debemos ser muy pocos, en población estable, abolir el trabajo asalariado (y el dinero, los impuestos, etcétera) haciendo que el trabajo mecánico lo realicen automatizadamente los aparatos y, en fin, devolviendo al individuo su mayor tesoro, ese tesoro que la izquierda clásica y la derecha conformista le expropiaron: su tiempo.
- Orlaboranto. Supongo pues, Supreniranto, que uno de los sinónimos de tu escuela filosófica es "izquierda impopular".
- Supreniranto. Tienes razón, Orlaboranto. El problema grave de la izquierda clásica es su democratismo, su populismo, cuando lo cierto es que hay verdades que caen muy mal en etapas bajas de la conciencia humana, pero que hay que repetir una y otra vez, porque son el único modo de progresar espiritualmente, de ser más felices. Sí: la izquierda impopular entra en el arqueoindividualismo; aunque, repito, lo típico es considerar que nuestro movimiento, el arqueoindividualismo, es un movimiento filosófico de derecha. De derecha revolucionaria.
- Orlaboranto. Sueles alegar, Supreniranto, que la filosofía no es un discurso sino una obra, como cuando hago una joya; y una joya no es un comentario sobre una joya. En el caso de la filosofía, la Gran Obra es la consecución de la felicidad, que no es una palabra ni un hablar sobre la felicidad, sino un estado supremamente atractivo de la conciencia. Un estado que se alcanza a base de aprender, como los orfebres aprendemos a tallar gemas y a grabar metales preciosos con nuestro conocimiento sobre los materiales, los efectos y la tradición de la orfebrería. De modo similar actuáis, entonces, los arqueoindividualistas; apoyándoos siempre en la tradición para llegar a los estados superiores de conciencia. Entiendo, entonces, que la meditación es vuestra actividad básica, ¿no?
- Supreniranto. Sí, hábil orfebre Orlaboranto. Lo has entendido bien. Por encima de las palabras están las cosas. Las cosas espirituales. Y, según el arqueoindividualismo, el procedimiento propio para llegar a esas cosas es la meditación.
- Parolanto. Saludos, Supreniranto. Como en general carezco de habilidades telepáticas, hablaré en ido y utilizaré un conversor telepático para que me entendáis mejor. Una inteligencia no humana como la mía, puesto que soy un flenofico, puede ver las cosas de manera complementaria. Cuando un flenofico se reproduce por gemación, parte de la memoria y de las experiencias del flenofico generador se conservan en su brote, que por otro lado adquiere personalidad propia. Hay herencia síquica, y no sólo genética. Los flenoficos nos parecemos a los hombres pero tenemos una naturaleza biológica muy distinta, que incluye rasgos acumulativos de memoria ancestral, además de que percibimos sabores lumínicos cuando nos alimentamos por fotosíntesis; y la recombinación genética es fácil entre dos flenoficos adultos, lo que no se dará entre dos seres humanos. Esto, a pesar de que somos organismos pluricelulares con estructura compleja de tejidos y órganos, y con sistema nervioso central capaz de procesar estados mentales tan complejos y sutiles como los de los seres humanos. Incluso así, dos flenoficos adultos se pueden acoplar, sexualmente o no; y si se acoplan sexualmente, serán un macho y una hembra o dos hermafroditas; pues como ya sabes, Supreniranto, entre nosotros el hermafroditismo es normal y fecundo reproductivamente. Lo cierto, de todas maneras, es que si dos flenoficos intercambian, por polipación, las llamadas células polirribonucleicas, fácilmente uno de ellos incorpora características genéticas del otro; así de diferente es nuestra biología a la vuestra. Evolutivamente, parece que procedemos de pólipos marinos que paulatinamente fueron segregando tejidos e incluso individuos separados; de ahí nuestra facilidad para reintegrarnos temporalmente dos flenoficos en un mismo pólipo. Por eso el sentido de identidad personal, o de un yo, es muy diferente para un flenofico que para un hombre. Dentro de esto, entiendo que el concepto que preconiza tu escuela, el arqueoindividualismo: un yo integral en los niveles superiores de la realidad, que incorpora los estados de conciencia de los otros niveles previos de realidad, pero en una unidad personal con conciencia más amplia y profunda que todo lo anterior. Para nosotros, flenoficos, este tipo de experiencia es biológicamente frecuente; otra cosa es experimentarla en planos sutiles y suprafísicos.
- Supreniranto. Si te interpreto bien, Parolanto, los flenoficos poseéis un Nosotros que es al mismo tiempo un Yo, pero sin las características de inconsciencia general, gregarismo y autosacrificio típicas de los insectos sociales del planeta Tierra, con sus enjambres o colmenas de hormigas, abejas o avispas.
- Parolanto. Así es, Supreniranto. El yo de cada flenofico adulto es autónomo y con desarrollo síquico o espiritual propio, pero su acervo se incorpora fácilmente al nosotros de los flenoficos por diversas vías fisiológicas y mentales, aunque la telepatía es reciente y rudimentaria en nuestra especie. Podemos percibir directamente un nosotros de la especie y, dentro de él, unos yoes independientes, entre ellos de modo superlativo el yo de cada flenofico que observa todo esto y se observa a sí mismo. Por eso también nuestra vivencia y simbolización cultural de la muerte es tan distinta a la vuestra, la de los hombres, pues un yo puede replicarse en alto grado, antes de la muerte de su flenofico somático, en otros cuerpos individuales o pólipos grupales de flenofico.

En este punto, Cuculcán propuso una pausa larga para digerir física y espiritualmente todo este material filosófico. Los participantes estuvieron de acuerdo, y Supreniranto volvió unos minutos después, levitando, a su casa en la aldea próxima a Chefurbo.


Última edición por Alexandre Xavier el 14 Nov 2015, 18:30, editado 1 vez en total

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NotaPublicado: 09 Nov 2015, 20:25 
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Hola a Jeremy y a todos.
El relato "El mundo de Supreniranto" acaba ahora.
Este final tiene muchos aspectos nuevos, como la visión metafísica central del arqueoindividualismo, un resumen, digamos, académico del arqueoindividualismo como escuela de filosofía, una ácida crítica a la hipocresía de los severos profesores y otras novedades.
Entre ellas, destaca algo que interesará a Jeremy: el progreso a través de niveles de realidad, pues ahora Supreniranto se traslada al Valjala escandinavo, mundo de los dioses todavía mejor que Ugari, y donde el Agua del Conocimiento, cuando la bebe, le permite a Supreniranto levantar el Velo de Maya.
El final del relato es abiertamente antiescapista y dirigido a trabajar filosóficamente en lo que nos importa: la felicidad. Además, es un final narrativamente abierto a continuaciones y ampliaciones del relato, para lo cual se anima al lector a mejorar lo que ha leído, sin limitaciones de ningún tipo y sin necesidad de pedir permiso al autor del relato.
Cordialmente, de Alexandre Xavier Casanova Domingo, correo electrónico trigrupo @ yahoo . es (trigrupo arroba yahoo punto es).


Última edición por Alexandre Xavier el 14 Nov 2015, 18:31, editado 1 vez en total

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NotaPublicado: 09 Nov 2015, 20:28 
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Novena y última parte.
Durante largo tiempo, Supreniranto se dedicó al ejercicio básico recomendado en su escuela de filosofía: o sea, a meditar. En Ugari las condiciones eran ideales para ello; nada de prisa, nada de violencia social, nada de escasez económica, nada de mala salud, nada de superpoblación. Ni siquiera tenía que ponerse a lavar platos o barrer; para eso estaban las máquinas correspondientes. Podía meditar a tiempo completo, día y noche. Y lo hizo.
Años, decenios, siglos, milenios, eones de meditación, transforman al más bobo. Y Supreniranto no era bobo, como bobo no era ningún ser humano llegado a Ugari por los vórtices de humanización, ya que los bobos eran rechazados de esos vórtices, por la ley de la mejor vibración. Supreniranto tenía una aguda inteligencia, y la aumentó por sus relaciones con los demás ugarianos, y por su constante meditación. Supreniranto se transformó profundísimamente.
Entonces, Supreniranto convocó la reanudación de la reunión filosófica. Pero no lo hizo trasladándose físicamente a Chefurbo, ni siquiera contactando telepáticamente con los participantes para convocarlos, o anunciando la convocatoria por los medios tecnosociales típicos y potentes.
Supreniranto convocó la reunión filosófica reanudada haciendo brotar de su mente la imagen de Chefurbo, en la misma sala de la sesión anterior, y con los mismos filósofos participantes en la vez anterior. Entonces habló.

- Supreniranto. Compañeros todos de esta asamblea filosófica reanudada, hoy os voy a plantear la pregunta filosófica más difícil e inquietante de todas. No es la pregunta ¿Existe Dios?, fácil en comparación con la que voy a plantear, sino esta otra: ¿Sois todos vosotros, los demás, meras proyecciones de mi mente, o existís independientemente de mí? La pregunta tiene otras formulaciones equivalentes, como ¿Existo yo, Supreniranto, como un ser independiente de vosotros, o soy un mero sueño de vuestras mentes? O, ¿No será que alguno de vosotros es el único yo real, y los demás somos producto de su creación síquica? En otros casos he hablado llevando la voz cantante del debate, pero me parece que, en esta ocasión, debéis ser los demás los que habléis y que yo, en principio, me disponga a escucharos atentamente...

En la sala se hizo un silencio de piedra y de hielo. Finalmente, Orlaboranto habló.

- Orlaboranto. Compañeros de reflexión: pienso que solamente Dios podría responder a eso.

A lo cual el Gran Abogado respondió con sarcasmo.

- Satanás. Bueno, filósofos: aquí tenemos a Dios, al Nagual, esta vez bajo la forma o el avatar de la diosa Durga, La Invencible. Que hable, si quiere.


Y, efectivamente, el Nagual, o sea Durga, habló, con una intervención muy breve.

- Durga. Bramacharin Supreniranto: te has esforzado en comprender con decisión, dedicación y aprovechamiento durante mucho tiempo; y te he enseñado lo que sé. Pienso que es el momento, previsto como sabes por las Escrituras Sagradas, en que el discípulo iguale a su maestra, e incluso la supere. Estás maduro. Da tu esclarecida opinión; seguro que nos acercará mucho a la verdad.

Se hizo otro silencio de hielo y piedra. Entonces, Supreniranto habló con aplomo.

- Supreniranto. Bienhechora y amada Durga, y filósofos todos: escuchadme. Puesto que me pasáis de nuevo la pelota del trascendental asunto, me pronunciaré. Sois todos un producto de mi imaginación. ¡Inversamente, soy un producto de vuestra imaginación! Las dos afirmaciones parecen incompatibles y contradictorias, pero son complementarias y armónicas. Todos nuestros yoes particulares son reflejos parciales e incompletos del único Yo Absoluto Eterno.
- Fátima. Amado Supreniranto: si eso es así, y no cabe duda de que tu opinión está muy fundamentada, ha de llegar un momento en que yo, como Fátima individual, empiece a percibir todos tus pensamientos, y no sólo de la forma parcial y condicionada que se da en la telepatía, sino como una integración, una fusión, de tu yo como Supreniranto en mi yo como Fátima. Inusitado y maravilloso a la vez...
- Cuculcán. Tiene que ser así, Fátima. Supreniranto no nos está tomando el pelo, nunca lo ha hecho en cuestiones filosóficas, y se ha documentado y preparado a fondo antes de dictaminar sobre esto.
- Padma. Os digo, a todos, que lo que expone Supreniranto se parece en cierto modo a una experiencia que, como casto bramacharin, Supreniranto conoce pero evita: la experiencia de un hombre y una mujer que se aman, que se aman y no solamente se desean, y que hacen físicamente el amor. Sin embargo, esta experiencia, por fuerte y clara que sea entre dos almas, es exclusiva, no admite a un tercero, que implicaría un adulterio, una ruptura y una degradación. La unión de dos almas que aquí expone y propone Supreniranto no es exclusiva, sino inclusiva. Así, tiene que darse en un orden de cosas trascendente al orden de cosas fisiológicas y anatómicas del cuerpo humano; tiene que ser en un nivel suprafísico de realidad.
- Durga. Sí, Padma: eso es lo que implica la palabra de Supreniranto. Pero ya no me corresponde a mí como el Nagual, ni como mi avatar de Durga, realizar eso. Es Supreniranto, el gran bramacharin, el discípulo fiel, esclarecido y decidido, el que ahora ha de actuar. Porque, como insiste Supreniranto, la filosofía no es un mero hablar más o menos acertado y sugerente, sino ante todo una acción transformadora, revolucionaria, que nos lleva a la plenitud del ser; a la felicidad inteligente.

Entonces Supreniranto, utilizando sus poderes proteicos paranormales, cambió unas cuantas veces de forma ante todos. Se exhibió como sereno y ancestral risi o sabio discreto del bosque védico, con muy usada túnica naranja, densa barba y melena, ambas largas hasta el ombligo. Se exhibió también como monje budista o harecrisna, con túnica naranja, también, pero calvo y sin barba, portando un mala (rosario) de oraciones. También, al estilo del antropólogo peruano Carlos Castañeda, apareció como un severo profesor o catedrático californiano de antropología, seducido por la magia y el chamanismo de las culturas centroamericanas, en pos del Nagual, trotando a caballo por las mesetas mejicanas, con sus gafas de intelectual en la cabeza, y con su ordenador y su poblada biblioteca a lomos de un burro auxiliar. Y como bailarín jipi de una comuna libertaria vagamente céltica o centroeuropea, con camisa de colores vivos y falda escocesa a cuadros, y cantando embelesantes cánticos en sánscrito, tibetano, gallego e irlandés, mientras las flores llovían de su cabeza. Finalmente, y tras muchas metamorfosis, reapareció con su aspecto habitual en Ugari; es decir, como un hombre emortal con aspecto estable de joven en la flor de la vida, feo con avaricia, musculoso y bien proporcionado, sin barba ni bigote, con el cabello corto y completamente desnudo. Volvió a hablar.

- Supreniranto. Sabéis que condeno enérgicamente el exhibicionismo de milagros, o sea de poderes paranormales. Sin embargo, aquí y ahora, tiene sentido exhibir estas manifestaciones posibles de mi yo. Veis así que lo que cuenta es dominar todo este mundo de la ilusión fenoménica, y luego trascenderlo. También vosotros podéis y debéis hacer lo mismo.
- Cuculcán. Supreniranto: ¿tan malo y despreciable es este mundo fenoménico, incluso en sus formas más favorables como las que se dan en Ugari?
- Supreniranto. Así es, Cuculcán. Incluso aquí estamos sometidos a las constricciones perceptivas y conductuales de un organismo limitado y separado, por mucho que las relajemos y por mucho que ampliemos nuestras capacidades. El verdadero iniciado ha de llegar a un punto en que se separa de su fijación a un cuerpo físico, y todo lo demás, en realidad, es una preparación para ese punto. Las religiones históricas del planeta Tierra hicieron una aproximación simbólica y poética, pero eso no basta. Hay que investigar y conocer científicamente los aspectos clave del ascenso a través de los diversos niveles de realidad, hasta superar por completo la animalidad humana. Eso es el verdadero egoísmo, es decir, el verdadero amor. Porque el que se ama profundamente a sí mismo, dará su amor al universo entero. El altruismo forzoso, al impedir que el yo suba de nivel, impide tomar perspectiva y salir del círculo vicioso del mundo fenoménico. Por eso la caridad cristiana típica, y el típico socialismo laico, siempre han evitado afrontar con claridad el problema de la superpoblación: porque el altruismo no funciona ahí. Funciona que cada hombre y cada mujer, en su egoísmo, quieran vivir muy bien y, por ello, limiten drásticamente la natalidad global hasta reducir permanentemente la población a cifras asumibles y amables, en equilibrio ecológico estable. El verdadero amor a los pobres consiste en hacerles ver que son demasiados porque se reproducen como conejos. Darles limosna, o construirles unas escuelas, o animarlos a organizarse en sindicatos y partidos de izquierda, con ser importante contingentemente, no va al meollo del asunto, que es vivir materialmente con holgura garantizada y así poder meditar continuamente hasta trascender, como hacemos en Ugari. Todo lo que estoy diciendo es bastante impopular; pero por eso la derecha revolucionaria, el arqueoindividualismo, no es una mera variante del socialismo o el cristianismo. El arqueoindividualismo no suaviza su mensaje ni hace componendas, cuando hay que exponer problemas espinosos y darles solución. Y los hechos son éstos. De ahí el viejo y secreto relato tántrico, según el cual, lo que cuenta es hacer perfectamente lo que vas a hacer, sea estrangular a un bebé en su cuna o desviar un río de su curso para que, en su desbordamiento, no ahogue a los habitantes de una aldea próxima. Claro que no se trata de estrangular a ningún bebé, ni de atrocidades semejantes propias de abogados, sino de una enseñanza sutil: no hagas las cosas a medias, porque en el camino espiritual hay que hacerlas bien por completo, si quieres evadirte de esta cárcel que es el mundo ilusorio material burdo. En fin, todo esto no da votos, pero afortunadamente en Ugari hemos superado hace mucho tiempo un sistema político tan tosco y elemental como la democracia; somos más sutiles y conocemos mejor las cosas. Sabemos que, en tierra de lobos, hay que evitar aullar como todos. No somos masa de borregos; somos individuos humanos, hombres y mujeres, cada uno con su sólido y bien decantado criterio propio.
- Satanás. Supreniranto: por mucho que nos odies a los abogados, no deformes las cosas. Los hombres de leyes nunca hemos propuesto ahogar a los bebés en sus cunas.
- Supreniranto. ¿Seguro que no, Satanás? Veamos: tu gremio de abogados, jueces, legisladores y demás ha dictaminado hace tiempo que el aborto es lícito y que es legal; aunque, como siempre, sigue siendo el vil asesinato de un ser humano que no se puede defender. Dictaminar que un feto o embrión no es un ser humano a los dos meses de embarazo, pero sí a los seis meses, o a los ocho meses y medio, es una arbitrariedad biológicamente absurda. Como sabes, en Ugari no admitimos el aborto en ningún caso, y, en los raros casos en que un embarazo no puede ser llevado fácilmente a término en el útero materno, extraemos con delicadeza al feto o embrión, y lo cuidamos en un ambiente semejante al uterino hasta que el recién nacido ya puede respirar, incluso si la operación de extracción hay que realizarla a los pocos días del embarazo. Y, como el aborto que proponéis se lleva a cabo frecuentemente por estrangulamiento del feto o embrión, está claro que los abogados sois estranguladores de bebés.
- Cuculcán, Padma, Durga, Parolanto, Orlaboranto, Fátima y otros. Entendemos, esclarecido Supreniranto, que ahora te dirigirás al bosque a seguir meditando y a cambiar las cosas, ya que planteas una revolución política, biológica y metafísica.
- Supreniranto. A todos los que me habláis ahora, os confirmo eso. Y esa revolución siempre la intentaré contando con vuestra ayuda. Muchas gracias por haberme escuchado en esta reunión de filósofos, y por vuestro apoyo antes, ahora y después.

Al poco tiempo, todos se despidieron y se acabó la reunión, en la que quedaron expuestos los fundamentos generales del arqueoindividualismo. Supreniranto se dirigió a su casa en el bosque, para meditar con fuerza.
Y meditó, claro. Tras muchos días, estaba paseando por un claro del bosque y allí se le unió Paradigmo, un ermito al que ya conocía. El nombre, claro está, significa "Paradigma" en esperanto o en ido, y está tomado del mote que sus alumnos le pusieron al severo profesor de filosofía que, en su planeta de origen, fue Paradigmo. Porque Paradigmo había elaborado una abstrusa teoría explicativa de la realidad, que pasaba por nueva y creativa, en la que la palabra "paradigma" salía constantemente y parecía explicar todo lo que no se sabía. Claro, cuando le preguntaban al severo catedrático de Metafísica (y político en activo bien pagado, por otra parte) cómo se aplicaban sus continuos "cambios de paradigma" a soluciones concretas como erradicar el hambre y la humillación permanente de los pobres, se escabullía alegando que había que repensar los paradigmas de las nuevas relaciones sociales, y analizar atentamente los rasgos diferenciales de la nueva coyuntura. De establecer un sistema electoral que, por fin, permitiera el acceso de los pobres y desheredados al gobierno, nada de nada, y en eso coincidían su partido y el principal partido que se le oponía. De abordar el problema demográfico, la superpoblación, en un país donde la densidad de población llegaba en media a los mil habitantes por quilómetro cuadrado, silencio total. Tras una larga vida de éxitos académicos, económicos y políticos, un día unas masas airadas, expropiadas de lo poco que tenían y por tanto sin nada de nada, o sea sin nada que perder, llamaron a la casa del viejo profesor. Y le dijeron que le iban a hacer un merecido homenaje. Se lo hicieron, ciertamente. Lo embrearon y emplumaron, arrastrándolo con carteles que lo tachaban de cínico, chupóptero y tirano, hasta el Parlamento, el Tribunal Supremo y otras instituciones políticas de la ciudad donde vivía Parolanto; estas instituciones ya habían sido tomadas por los insurrectos, claro está.
Ante la nueva situación revolucionaria, muchos otros severos profesores se adaptaron formalmente, porque a la fuerza ahorcan, y siguieron medrando haciendo como que aceptaban la nueva y noble revolución. Para lo cual intentaron prostituirla, llenándola de nuevo con leyes asfixiantes controladas e interpretadas en exclusiva por jueces y abogados intocables, no elegidos por el pueblo ni destituibles.
Pero ocurrió algo inesperado. Paradigmo se arrepintió de verdad. Se levantó y reconoció que había tomado el pelo a sus alumnos y al pueblo, de todos los cuales solamente había aceptado, como aportación positiva, el mote que utilizaba oficialmente en la universidad y en sus campañas políticas: Paradigmo. Es decir, que Paradigmo reconoció que había engañado a la gente con frases oscuras que no solucionaban los problemas... y añadió que las frases oscuras de los otros severos profesores continuaban bajo la nueva situación, haciendo inoperante la revolución; aunque, eso sí, tal revolución en sí estaba totalmente justificada.
Paradigmo, entonces, se vio ante un doble vacío. Por un lado, como antiguo opresor y severo profesor hipócrita, estaba bajo sospecha. Por otro lado, su integridad actual, al rechazar la ambigüedad y la demagogia, le dejaba pocos seguidores, ya que tenía que afirmar cosas impopulares, como la necesidad de reducir drásticamente la población y de abrir el acceso al poder electivo para los pobres y desempleados, que nunca podían gobernar ni manejar las finanzas públicas. Expropiado por la revolución, se negó a hacer negocios turbios como sí que hicieron otros severos profesores y demás chupópteros que habían jurado fidelidad al nuevo régimen revolucionario, y en un cuartucho siguió explicando, escribiendo y hablando con el reducido grupo de los que pretendían una democracia real, como poder verdadero y gubernamental de los desheredados del planeta.
Paradigmo murió de vejez, de pobreza y sobre todo de asco. Inmediatamente pasó por el bardo y poco después reapareció en Ugari, pues los vórtices de humanización admitían su mejor vibración actual; ya había superado su corrupta situación de severo profesor y político, ambiguo e hipócrita.
En Ugari, tras su contacto inicial, se había establecido como ermito, y andaba como los risis védicos tradicionales, o sea desnudo y con pelos larguísimos del cabello, la barba y el bigote.
Al poco de andar los dos juntos, Paradigmo y Supreniranto, se les unió el Nagual. En esta ocasión iba ataviado de filósofo griego clásico como Heráclito, Sócrates o Plotino, con túnica griega, sandalias, media barba y bigote. Caminaron un rato los tres, y entonces el Nagual habló.

- El Nagual. Supreniranto: tras la Historia de la filosofía, ¿qué permanece sólido en los largos desarrollos que han hecho los filósofos?
- Supreniranto. Permanecen, oh Nagual, dos cosas: el intento de dar soluciones reales a los problemas reales, y los resultados de ese intento. Esto es lo que redime a la filosofía de la muy fundada acusación de ser un mero pasatiempo, para charlatanes cultos, pagados forzosa e involuntariamente por la sociedad.
- Paradigmo. Lo cual en tu caso, oh Supreniranto, es fundamentalmente solucionar el problema de cómo ser feliz. ¿Acierto?
- Supreniranto. Aciertas, Paradigmo. Tal problema es el problema fundamental abordado por el arqueoindividualismo; todos los otros problemas son instrumentales para resolver este único problema que importa por sí mismo.
- Paradigmo. Como sabes, Supreniranto, procedo del mundo académico. ¿Podrías dar una síntesis conceptual depurada, apta para universitarios y similares, del proyecto eudemonológico que propagas?
- Supreniranto. Sí que puedo, Paradigmo.
La realidad última es independiente del tiempo y del espacio, y consiste esencialmente en un Yo Absoluto que puede hacer todo lo que quiera; si lo que quiere hacer no es intrínsecamente contradictorio, claro. Este Yo Absoluto es lo que (muy deformadamente) han entendido como Dios, Manitú, Alá, etcétera, las diferentes religiones, ideologías y filosofías de la Historia humana. En su estado de máxima lucidez, este Yo Absoluto es completamente feliz. Y por eso el camino de la felicidad es reintegrar el alma a su estado verdadero original: el estado de Yo Absoluto.
La voluntad y la conciencia de sí mismo no son productos de otras realidades, aunque parcialmente se acceda a ellas desde otras realidades por causas eficientes. De ahí que el Yo Absoluto es lo que origina a todas las demás realidades.
El Yo Absoluto, o Atman en sánscrito (आत्म) contiene en sí todos los posibles planos y niveles de realidad. Y todo nivel de realidad que no sea el propio Atman o Sí Mismo, el Sí Mismo plenamente consciente y libre, es más ignorante, impotente y desgraciado que el propio Atman.
De ahí que la ética propugnada por el arqueoindividualismo es, esencialmente, una ética ascensional de base metafísica. Se trata de que el yo relativo fenoménico intente ascender de plano y nivel hasta acercarse a los niveles más altos del ser, desde los cuales puede comprenderse globalmente la realidad, y así liberarse de la fijación a una individualidad concreta, limitada y separada del resto.
Todo lo que no es el Atman procede del Atman y participa del Atman, pero sin ser plenamente el Atman. Se trata de un panteísmo cualificado: un panenteísmo. Todo está en Dios, pero no todo es plenamente Dios. Sólo es plenamente Dios el Sí mismo en estado de máxima conciencia y libertad de la voluntad.
Los asuntos metafísicos no interesan directamente al arqueoindividualismo, como tampoco los asuntos científicos causales, políticos, económicos, estéticos, biológicos, etcétera. Sin embargo, es necesario comprender lo suficiente de ellos para posibilitar el tránsito ascendente vertical del alma a su verdadero y feliz estado supremo, o sea el Sí Mismo absoluto. Así, el arqueoindividualismo practica un equilibrio entre el agnosticismo según el cual nada podemos saber de Dios, y el teoricismo académico según el cual es preciso (y posible) comprender perfectamente en teoría lo que es Dios, para poder ascender a su nivel y llenarse de su gloria. Podemos y debemos comprender, en los planos bajos de existencia como el plano humano, lo suficiente de Dios como para poder retornar ordenadamente a la plena unidad con él. El arqueoindividualismo no se limita a afirmar que el hombre puede tener afinidad y amistad con el Supremo. Eso es cierto, mas no la verdad final. Porque el hombre que busca su felicidad en el plano supremo se hace idéntico con el Supremo, y no solamente amigo o afín del supremo. El alma se convierte en Dios. Así, el Atman es Brama, en sánscrito Atman asti Brama, grafía original आत्म अस्ति ब्रह्मन्. Eso tú eres, tat tvam asi, तत् त्वम् असि o igualmente en grafía sánscrita तत्त्वमसि.
Todo esto, insisto, no lo digo por huero academicismo o vana erudición, sino con el objetivo expreso y único de lograr la felicidad plena del individuo. A eso, a la felicidad plena del individuo, que no a otra cosa, aspira el arqueoindividualismo. El individuo que logra ser plenamente feliz es lo que cuenta en el arqueoindividualismo, finalmente.
Y el Sí Mismo incondicionado, el Yo Absoluto, el Atman, no es una comunidad o sociedad de diversas personas. Es un solo ser: un individuo. De este individualismo metafísico radical deriva el individualismo marcado del arqueoindividualismo (etimológicamente: individualismo del fundamento o del principio arcaico) en los planos biológico, sicológico, ético, político, estético, etcétera. Y, particularmente, de este individualismo metafísico radical deriva la comprometida y conflictiva afirmación ética del arqueoindividualismo, según la cual, el genuino amor al prójimo deriva del egoísmo; es decir, del amor a sí mismo, porque el egoísmo es lo mismo que el amor a sí mismo.
La realidad última es una sola persona. Por eso, hacer el bien a lo que parece ser los otros es, en realidad, hacerse el bien a sí mismo... ya que los otros son aspectos de uno mismo todavía no reintegrados en la Autoconciencia Universal Infinita. Inversamente, hacerse el bien a sí mismo es hacer el bien a los demás, y de ahí el viejo precepto que no falla: amarás a tu prójimo como a ti mismo. Pero hay que saber entenderlo, sin caer en el viejo altruismo que envilece y destruye al yo.
El arqueoindividualismo no recomienda olvidarse de sí mismo y volcarse en los demás, sino todo lo contrario: acordarse siempre de lo que uno mismo quiere y necesita, buscándolo tenazmente y, así, abriéndose sin forzamiento insincero (y socialmente coaccionado) a los demás. El amor al prójimo solamente vale y solamente libera cuando es espontáneo, cuando no es exigido por el rebaño ciego y estúpido. Nos matan los ejemplos de los otros, curémonos ya apartándonos de la multitud, como dijo Séneca.
En fin, está claro que todo este esfuerzo se orienta a la sabiduría, santidad y plenitud del individuo, así naturalmente atraído por otros individuos que, como él, quieren también ser sabios, santos y plenos.
Y a partir de aquí... el proceso es trabajar espiritualmente, meditar sin abandono hasta liberar al alma de todas sus ataduras cármicas. Las viejas recomendaciones éticas de las religiones, o sea sinceridad, pacifismo, castidad, vegetarianismo, sobriedad y frugalidad, están aquí para simplificar al alma y alejarla de todo lo que es estúpidamente complicado, hasta identificar al alma con lo que es totalmente simple y carente de precariedad por el devenir: el atman.
En resumen: el arqueoindividualismo es, intenta ser, una praxis bien orientada; una praxis lúcida en pos de la felicidad plena.
Puede parecer un escapismo metafísico, pero lejos de ello se pronuncia enérgicamente en los asuntos conflictivos que hay que resolver en los planos bajos de la existencia. Por ejemplo, cuando afirma sin ambages que las tradicionales luchas políticas entre capitalismo, comunismo y democracia son inútiles a la hora de resolver el problema político humano de fondo: la superpoblación. Porque es absurdo e ineficaz votar que hay recursos crecientes e ilimitados para todos; la solución a la superpoblación es disminuir la natalidad y así reducir la población a volúmenes manejables, en lo ecológico y lo cultural. Esto hace impopular al arqueoindividualismo, como su afirmación de que el poder judicial y jurídico es un poder político que nunca se va a autocontrolar en bien de los ciudadanos, sino que tiene que ser controlado externamente, o sea destituyendo a los magistrados que eventualmente lo ejerzan, por parte de quienes sufren su mala actuación. Lo mismo podemos decir cuando el arqueoindividualismo afirma que el embrión, el feto, el recién nacido, el discapacitado, el enfermo terminal o el viejo son seres humanos y no meros proyectos de ser humano; y de ahí la radical oposición del arqueoindividualismo al aborto, el infanticidio, la tortura, la mutilación, la pena de muerte y la eutanasia. Lo mismo podemos decir cuando el arqueoindividualismo afirma que, en la era de la producción automatizada, el viejo (y bastante siniestro, en el fondo) sueño de un trabajo bien remunerado para dar dinero, prestigio e inserción social a todos es ya totalmente imposible. Casi todos dicen, en el planeta Tierra, que hay que aumentar el empleo, que hay que buscar trabajo para todos. Pero eso es imposible y, además, una máquina de exclusión social; una máquina de producir frustrados, fracasados, deprimidos, pobres, delincuentes y terroristas. El eslogan de que quien no trabaje no coma fue siempre un eslogan de exclusión social y de división social, entre los guapos que tenían trabajo (bien pagado) porque se lo merecían y los feos que no lo tenían, porque eran unos vagos y tenían la culpa ellos mismos de su propia pobreza. Por eso el individualismo preconiza algo que sigue siendo muy impopular: una renta básica universal incondicionada de vida digna para todos los hombre, trabajen remuneradamente o no.
También es muy conflictivo el rechazo final de la democracia en el arqueoindividualismo (al cual también se lo conoce, y no por casualidad, como derecha revolucionaria). Mas lo cierto es que la democracia, aparte de su burdo e inaceptable mecanismo básico, consistente en el dislate de dar igual valor a todas las opiniones y jerarquizarlas por el número de adherentes que tengan, provoca teórica y prácticamente el abuso contra las minorías por las mayorías, y contra el individuo por la sociedad. Los presuntos mecanismos de protección de las minorías en la democracia, siempre flojos e inoperantes, se basan en el mismo incorrecto y abusivo procedimiento de elección por mayoría de votos. Y no se puede superar un abuso recurriendo a ese mismo abuso. El mejor sistema político no es la democracia, sino el sistema original indio de castas. Eso sí, la democracia es mejor que las tiranías y dictaduras no electivas, por lo cual cumple un papel legítimo para sacar al pueblo del terror de unos chupópteros desaprensivos que, al no ser elegidos por el pueblo, tampoco pueden ser depuestos por él. Ahí la democracia es un mal menor o el mayor bien posible, pues permite derrocar pacíficamente al tirano. Con todo, es una solución provisional, y no lo mejor a largo plazo. A largo plazo, los más avanzados espiritualmente, los bramanes, deben guiar a los menos avanzados, los sudras, para que los sudras también se eleven a la casta o categoría de bramanes. La verdad no depende de una mayoría de votos, ni de las demandas de los compradores en el mercado. Aunque no sea aceptada como mercancía válida por los clientes, aunque no sea aclamada por la mayoría... sigue siendo la verdad. Y no decaerá. El cliente no siempre tiene razón en el mercado. El votante no siempre tiene razón en las urnas. Por eso el bramán está por encima de la democracia y del mercado. Busca la verdad espiritual, única garantía de la felicidad; y eso es lo que encuentra, sin votaciones ni negociaciones del precio, entre otras cosas porque la verdad espiritual es gratuita, no cuesta dinero.
Al final, no es casualidad que, entre los muchos sinónimos del arqueoindividualismo estén expresiones como "revolución del arquetipo" o "derecha revolucionaria". Es que el arqueoindividualismo no es tan narcisista ni tan obtuso como para no comprender que, si algo es grande y bueno, revolucionario en el mejor sentido... entonces alguien ya lo ha pensado antes, con mayor o menos concreción. Todas las grandes concepciones de felicidad espiritual dibujan, con más o menos claridad, el cuadro de un ascenso del alma a través de niveles de realidad (a menudo concebidos como lugares o épocas, espaciotemporalmente) por los cuales el alma debe transitar hasta el nivel supremo, en el que se encuentra la felicidad permanente. Podemos y debemos depurar esta concepción, liberarla de adherencias socioeconómicas a poderes opresivos políticos nada santos, por ejemplo; y podemos diferenciar entre el plano físico y los planos suprafísicos, para no confundir el mero bienestar físico con la liberación de las cadenas materiales densas. Mas, con todo, lo que no podremos hacer es negar seriamente el esquema en sí. Porque es el esquema verdadero, que siempre fue conocido. De ahí el permanente interés del arqueoindividualismo por la Historia; ya que saber Historia es tener la más amplia perspectiva. El hombre se diferencia de los demás animales en que, al aprender Historia, deja de estar sujeto a las percepciones circunstanciales para pasar a tener perspectiva de eternidad. Sin tradición no hay revolución, y por otra parte la tradición bien comprendida y asumida es la base de la revolución que, para siempre, nos libera del mal.
Quizás, en conclusión, la mejor manera de entender todo esto sea profundizar en la ojeriza que el arqueoindividualismo tiene contra los jueces. De forma bastante sorprendente en principio para un movimiento que se reclama de derechas, el arqueoindividualismo proclama la necesidad de atacar, vencer y exterminar en masa a los jueces, abogados, fiscales y similares. Obviamente, no se trata de matarlos, pues el arqueoindividualismo no admite el asesinato ni la pena de muerte. Pero sí que se trata de expulsarlos revolucionariamente del poder, y de quitarles toda capacidad de interferir en la vida de un hombre honrado que no comete delitos. Bueno, al principio todo esto puede parecer algo meramente físico, meramente una actuación política, sin trascendencia metafísica o espiritual incluso si es justa y necesaria políticamente.
Pues el asunto va mucho más allá. Cualquiera que vea objetivamente las cosas reconoce que los jueces, abogados y otros esbirros de la toga son, básicamente, una partida de mafiosos que corrompen la justicia, para obtener dinero y amedrentar a los desheredados que protestan contra la exclusión social y la pobreza que sufren. Son, pues, asesinos, torturadores y ladrones que operan desde el poder; lo que hay que hacer contra ellos está claro; y lo más significativo es que incluso sus aduladores de hoy saben perfectamente que, el día en que estos degenerados con toga y birrete sean derrocados, nadie entonará un discurso poético que cante su bondad y su justicia, muy al revés de lo que pasa con el gran Espartaco, caído en su lucha contra la esclavitud, pero siempre recordado para bien. De manera que no se trata solamente de política: se trata del estado justo y puro del ser.
Por supuesto, estos seguidores de Satanás, en sus bufetes y tribunales, obtienen poder con sus torturas, su pena de muerte, sus cárceles, sus incautaciones de bienes de los inocentes falsamente acusados, etcétera. Mas nada de eso pasaría si el pueblo no les hubiera dado, previamente, un poder mucho más sutil y determinante sobre sus vidas.
¿Cuál es ese poder? El poder de juzgar sobre los demás. Y no me refiero aquí al poder jurídico y político; es evidente que estos canallas de la toga tienen inmenso poder político y jurídico, pero eso es una consecuencia de un poder anterior. El poder que el pueblo les ha dado implícitamente... de juzgar las conciencias de todos, especialmente de los justos y de los inocentes. Cuando los jueces y abogados han conseguido convencer a la gente de que, incluso si sabe que es honrada y decente, se equivoca mucho y debe delegar el juicio sobre sí misma en los profesionales de la justicia, cuando estos sicarios del horror jurídico tienen éxito en convencer al más inocente de los inocentes de que, si lo acusan y condenan, algo habrá hecho aunque el mismísimo acusado no lo sepa... entonces empieza su tiranía. Inversamente, cuando el individuo honrado sabe que no necesita la aprobación de otro individuo para seguir siendo honrado; cuando, como dice Krishnamurti, el incorruptible sabe que él mismo es el único que sabe que es incorruptible y por qué es incorruptible... entonces el poder de los jueces y de los demás tiranos se quiebra para siempre, y sólo es cuestión de tiempo que salten por los aires, que es lo que merecen.
Metafísicamente ahora: todo intento de otro individuo por juzgar al buen arqueoindividualista y controlarlo, por buenas que parezcan las intenciones de ese controlador, es la ruina del arqueoindividualista que acepte tal horror. Solamente el arqueoindividualista incorruptible puede en verdad saber que es incorruptible. ¿Cómo otro individuo podría saber eso mejor que él mismo?
La esclavitud voluntaria consiste sencillamente en esto: en aceptar ser juzgado y guiado por los demás. Eso no puede admitirse de modo brutal ni sutil, de modo implícito o explícito, de modo abierto o encubierto. No puede admitirse de ninguna manera. El arqueoindividualista que acepte, aunque sea por un solo segundo, ser juzgado por los demás espiritualmente, deja de ser individualista, deja de ser un individuo con criterio propio principal y antiguo (arqué). Cae en el infierno. Y el infierno es la maraña de opiniones mezquinas del rebaño ciego y sordo. La salida del infierno, el retorno al camino de luz que lleva a la alegría eterna, es rechazar a todo juez. El Juez Supremo no es Dios; es Satanás. Al rechazar sus juicios y sus sentencias, el santo decide seguir su camino de pureza y amor hasta el nivel supremo de la conciencia, obteniendo para siempre el Sí Mismo que se conoce a sí mismo y conoce todo lo demás.
Rechazar a patadas y coces al juez, simbólica y espiritualmente, es el punto de partida del arqueoindividualismo; algo que hasta el más obtuso entiende, y, por tanto, el mejor modo de enseñar a todos el principio del arqueoindividualismo: dale una buena coz al juez y échalo de tu vida, pues no lo necesitas para ser justo, puro, sabio y santo, con tu propio juicio, con tu propio y bien formado criterio.

En este punto se unió Satanás a los otros tres en su paseo. Satanás vestía con su traje de chaqueta y corbata como típico abogado atildado, con la toga negra y el birrete rojo por encima, y con las pezuñas, los cuernos y el rabo sobresaliéndole. Estos tres oyentes, o sea Paradigmo, el Nagual y Satanás, se acercaron a Supreniranto y le hablaron así.

- Paradigmo. Está claro lo que dices, Supreniranto.
- El Nagual. Está claro lo que dices, Supreniranto.
- Satanás. Está claro lo que dices, Supreniranto.

Supreniranto, pues, dio las gracias a Paradigmo, al Nagual y a Satanás por haberlo escuchado, y se fue a meditar.
Supreniranto meditó y meditó, sin importarle el tiempo, poco o mucho, que gastó en meditar.
Finalmente, Supreniranto comprendió. Era el huevo y la gallina. Era el embrión, el feto, el bebé, el niño, el joven, el hombre, el viejo, el moribundo y de nuevo un embrión. Era el ignorante y el sabio; era el que corría por la tierra, el que nadaba en el mar y el que levitaba en el aire.
Supreniranto convocó una nueva reunión de filósofos en Ugari, muy breve. Abrió la reunión y habló.

- Supreniranto. Os anuncio, queridos filósofos, que con otros ugarianos abriré una escuela de iniciación espiritual a la felicidad en Ugari. Me quedo en Ugari y me voy de Ugari.

Inmediatamente, en la propia reunión, Supreniranto empezó a organizar la nueva escuela de la felicidad.
Por otro lado, y sin dejar de estar en Ugari, Supreniranto saltó con una más pura y amplia extensión de su conciencia a un lugar, tiempo o estado en el que ya no percibía de modo ligado a un cuerpo; oía con el viento, veía con la montaña, sentía con el mar y más allá. Estaba en el Valhala o Valjala, la morada de los dioses. Allí lo aguardaban Odín, el padre de todos, con el dios ciervo Éikdirnir o Eikþyrnir, la diosa cabra Jeidrun o Heiðrún, las bellísimas valquirias, Thor, Bálder, Freya o Freyja y tantos otros. Todos se hallaban congregados ante el árbol sagrado que comunica los mundos, Igdrasil o Yggdrasil. El gran árbol era cuidado por Jéimdal o Heimdall, que lo protegía del dragón y juez corrupto Nídogor o Níðhöggr, quien tradicionalmente intentaba corroer las raíces de Igdrasil y derrocar a los dioses del Valjala. Pero, ahora, Nídogor ya no estaba; había sido desterrado y lanzado al infierno con los demás abogados y jueces, como debe ser. Al pie del árbol Igdrasil manaba la fuente que produce el Agua del Conocimiento, custodiada por Mímir.
Junto a Mímir y los demás dioses estaba también el sabio chino 老子, o sea Lao Tse. Y asimismo se econtraba el maestro filosófico sufí Hálay, en árabe o persa حلاج. Hálay fue juzgado, condenado, torturado, ejecutado y quemado por los canallescos jueces, abogados, fiscales y políticos de su época. Claro que éstos malnacidos no estaban aquí, mientras que Hálay era un dios del Valjala.
Entonces Hálay y Lao Tse se dirigieron a Supreniranto. Hálay saludó a Supreniranto y habló inicialmente en árabe.

- Hálay. Hola, Supreniranto. الحق أنا. Ana l-Haqq. O sea. Yo soy la Verdad.

Supreniranto, entonces, se prosternó ante Hálay y lo saludó también.

- Supreniranto. Buenos días, Hálay. Tú eres la Verdad. ¡Gloria a ti! ¡Cuán grande eres! Porque nos has enseñado el camino por el cual el alma se desprende de la falsedad que vela su resplandor divino. Tú eres Dios, Hálay, y nos enseñas a los demás a ser Dios como tú mismo.
- Hálay. Escúchame, Supreniranto. Debes saber que judaísmo, cristianismo e islamismo, como las otras religiones, no son más que denominaciones. El objetivo buscado a través de ellas no varía ni cambia jamás.
- Supreniranto. Tienes razón, Hálay. El objetivo es, siempre, la identificación completa entre el alma y Alá.
- Hálay. ¿Incluso, Supreniranto, si por afirmarlo debes arriesgarte una y otra vez a que los degenerados, con toga y sin ella, intenten darte muerte una y otra vez?
- Supreniranto. Incluso así, venerado Hálay. Porque éstos no prevalecerán, e incluso sus almas serán borradas de la cuenta de los cielos e infiernos. Pues el peor pecado es dar muerte a un santo, como estos degenerados hicieron contigo. Proclamemos en el infierno, en la tierra y en el cielo la doctrina de la unidad fundamental entre todos los yoes. Es la doctrina verdadera, que nos dará la felicidad.
- Hálay. Así es, Supreniranto. Yo he visto a mi señor por el ojo del corazón. Yo dije: ¿Quién eres tú? Él me respondió: tú. Y, ahora, oigamos a Lao Tse, que va a decir algo.

Lao Tse saludó, y habló inicialmente en chino, citando su propio libro 道德經, Taotequín o Tao Te King. O sea, el Libro del Camino al Poder.

- Lao Tse. Saludos, Supreniranto, y saludos a todos los dioses del Valjala. 道可道,非常道. Dào kě dào, fēi cháng dào. O sea. El Tao definido como Tao, no es el Tao eterno.
- Supreniranto. Así es, eterno Lao Tse, y así tiene que ser. El mundo de las formas, de las palabras, de la telepatía incluso, es un mundo cerrado y fragmentado, en el que cada cosa se define tanto por lo que es como por aquello de lo que carece. No podemos conocer al Tao por medio de las palabras. Y, sin embargo, las palabras son útiles para acercarnos al Tao.
- Lao Tse. Supreniranto: las palabras zalameras no son verdaderas, y las palabras zalameras no son verdaderas. Entonces, quien como tú rechaza por completo caer bien al vulgo para atraerse creyentes y clientes, usará las palabras para adelgazar el peso del alma. El sabio, así, podrá volar y levitar porque al disminuir su peso, al simplificar del todo su espíritu, llega al estado sin acción dual, divisora y contradictoria; es la acción sin carma, la acción libre y siempre feliz. Es el estado de supraconducta, divina y eternamente danzante. Es el bubey, en chino wúwéi, 無為 o 无为.

Mímir, entonces, se acercó a Supreniranto y le dio una fina jarra de oro, diciendo lo que sigue.

- Mímir. Supreniranto, es hora de que bebas el Agua del Conocimiento, que mana de esta fuente, para que se despejen tus dudas.
- Supreniranto. ¡Muy bien, Mímir! Ya traía una sed angustiosa con este sol que siempre brilla en el Valjala, de modo que este manantial de agua fresquita me irá de perlas.

Así que Supreniranto, sediento de agua y de conocimiento, se llenó la jarra de agua prodigiosa una y otra vez. Más que en el paraíso escandinavo, parecía que estaba en el paraíso musulmán con su arena y sus palmeras, porque bebía como un camello. Unos cuantos litros de agua después, se calmó su sed y conoció.
Conoció lo que siempre había conocido, pero ahora en carne propia y espíritu propio, en sensación y no sólo en hipótesis.
Conoció que el camino a la plenitud, la verdad y la belleza era sencillísimo. Consistía simplemente en ser íntegro en todo momento, sin ninguna concesión a la bajeza interior ni al qué dirán exterior. Eso era el bubey expuesto por Lao Tse, y practicado por Hálay aunque a Hálay le costara una de sus vidas. Mas Hálay, como todos los íntegros, veía que cuando le cerraban una puerta se le abrían siete puertas más. Era un camino tan largo como recto, sin bifurcaciones dudosas. Así se caminaba en el Valjala.
Tras haber bebido y comprendido, Supreniranto se aupó al árbol cósmico Igdrasil, y desde él contempló a Midgard, en escandinavo el planeta Tierra, y a Asgard, en escandinavo el primer cielo, el planeta Ugari. Y, sin dejar en ningún momento el segundo cielo, el Valjala, extendió su conciencia por el larguísimo tronco y las infinitas ramas del Igdrasil, manteniendo su conciencia en Asgard (Ugari) y lanzándola de nuevo hacia abajo, a Midgard, al planeta Tierra de sus orígenes. Pues un nuevo dios tiene nuevas funciones que desempeñar. Incluso intentar redimir a los jueces y abogados. Los testigos de Jehová afirman que, en el mundo radiante que Jehová creará para los justos, Satanás será ejecutado y habrá paraíso eterno. Mas esto es completamente inaceptable: la pena de muerte es una aberración, incluso para un reconocido archicriminal como el gran juez Satanás y su corte infernal de leguleyos y chupópteros de la mal llamada justicia. Si Satanás se arrepiente algún día de sus crímenes, también él podrá ascender al Valhala. Es más fácil que las piedras hablen, seguro que sí. Pero en el Valjala habla el sagrado árbol Igdrasil, y hablan las montañas. Si los milagros son posibles... entonces un abogado puede ser honrado. No perdamos la remotísima esperanza.

En la sala del hospital, Supreniranto se fue ante los ojos de los médicos, familiares y amigos. Los signos vitales marcaron cero, una y otra vez. No había pulsaciones del corazón, ni respiración autónoma, ni señales cerebrales. Muchos empezaron a llorar. Antes de acabar los intentos de reanimación y de señalar a sus deudos que podían llevarse el cuerpo de Supreniranto para el entierro (Supreniranto decía en vida que la incineración era buena... para los jueces y abogados, ya que implicaba pegarles fuego), los médicos intentaron las maniobras protocolarias finales de reanimación, que tenían éxito en un pequeño aunque apreciable porcentaje de casos. Tras cuatro o cinco intentos, las cosas cambiaron. Empezó a haber de nuevo señales cerebrales y cardiorrespiratorias. Podía ser un error de datos, pero claro está los médicos persistieron en sus maniobras una y otra vez. Pronto se vio que no era ningún error de datos: Supreniranto volvía.
La palpitación del corazón se hizo regular; las ondas cerebrales volvieron a la complejidad de un hombre vivo; la respiración espontánea se reanudó. Lo raro, en todo, caso, era la rapidez del proceso.
Y más extraños aún eran los cambios fisiológicos. Como corresponde a un enfermo terminal largamente encamado, Supreniranto casi carecía de masa muscular... y sin embargo le empezó a crecer, a ojos vista. Lo mismo con el debilitado tejido óseo. Y su dañado sistema respiratorio empezó a reparar los daños. En minutos, ¡Supreniranto parecía convertirse en un hombre sano!
Al cabo de una media hora, ante los atónitos ojos de los facultativos, las enfermeras, los familiares y los amigos, Supreniranto dio unas vueltas en la cama, se arrancó los aparatos reanimadores del cuerpo, bostezó, se incorporó de medio cuerpo todavía sentado en la cama, y soltó unas salutíferas blasfemias de maitines, en arameo con interpretación simultánea en quechua y subtítulos en castellano, esperanto, ido, icuso, gallego y otros idiomas, contra Satanás y su cuerpo gobernante de jueces, abogados, fiscales y demás morralla. Signo de que estaba sanísimo y de que había vuelto en sí.
Acabadas las despejantes y rituales blasfemias antijurídicas del despertar, Supreniranto se puso en pie y saludó a todos los presentes.

- Supreniranto. Hola a todos: ¿qué tal estáis?
- Los presentes en general. Supreniranto... esto es un milagro.
- Supreniranto. Sí, compañeros, es un milagro; es decir, es la aplicación de sutiles leyes paranormales, perfectamente racionales y científicas, que con el tiempo y el estudio podréis comprender. Estoy sano ya del todo y no necesito seguir en el hospital.
- Los presentes en general. Aunque no seamos magos ni profetas, es evidente que tienes algo importante que decirnos, y que no te vas a quedar callado.
- Supreniranto. Acertáis, chicos listos. Ahora, lo mejor es que me deis la ropa de calle y salgamos a tomar un buen desayuno, que tengo hambre de lobo. Eso sí, no quiero comer sesos de fiscal ni criadillas de Presidente del Tribunal Constitucional; es carne tóxica e indigesta. Mejor un buen tazón de chocolate, para empezar. Y, antes de salir, os diré algo bien concreto: aquí estoy de nuevo para hacer de nuestro mundo, la Tierra, un lugar mejor en el que vivir. Para llevar a cabo una revolución realizable; una eutopía en vez de una ilusoria utopía. Y las puertas del infierno y su miríada de tribunales y abogados, no prevalecerán contra la búsqueda de la alegría. Vamos, es hora de desayunar.

Supreniranto se vistió y salieron todos a desayunar.

Fin.
Fin, sí... y, si crees, lector, que puedes mejorar esta narración, mejórala sin pedir permiso ninguno a su autor. Lo que cuenta es lograr la felicidad. Un escrito utilitario para lograrla, como éste, no es ni puede ser propiedad privada e irreformable de su autor; quien escribe en serio sobre la felicidad está contento de que los lectores mejoren su obra. Te agradeceré que me envíes copia de tu versión mejorada.

De Alexandre Xavier Casanova Domingo, en la ciudad de Monforte de Lemos, nación de Galicia, noviembre del año 2015. Correo electrónico trigrupo @ yahoo . es (trigrupo arroba yahoo punto es).


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NotaPublicado: 14 Nov 2015, 19:26 
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Hola de nuevo a todos.
He repasado mis intervenciones en este hilo, las he retocado y, finalmente, he subido el fichero "El mundo de Supreniranto.rtf" al dropbox de Sofos Ágora. El fichero se puede descargar ahora desde el enlace internético https://www.dropbox.com/s/yntacnqxe51bq ... o.rtf?dl=0.

El texto es el mismo publicado antes en nueve partes; mas, ahora, con un prólogo y un índice. El prólogo y el índice van aquí mismo, a continuación.
Cordialmente, de Alexandre Xavier Casanova Domingo, correo electrónico trigrupo @ yahoo . es (trigrupo arroba yahoo punto es).

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El mundo de Supreniranto.


Prólogo
Hola a todos.

En el foro internético de filosofía Sofos Ágora, con dirección www.sofosagora.net, se ha publicado previamente este libro, por partes. Ahora el lector lo tiene entero en sus manos (si posee una versión impresa y encuadernada) o en la pantalla de su ordenador; el texto está disponible para descarga internética gratuita. Es la misma versión que se publicó por partes, pero ahora sin cortes de parte o sección, y con un índice inicial de capítulos. Tiene un formato electrónico estándar, aunque sus numerosas secciones en escrituras exóticas como sánscrito, árabe o chino, lo harán ilegible si no se cargan en el ordenador tipografías para estas lenguas de escritura no latina. En todo caso, las secciones que no están en castellano van siempre acompañadas de su traducción al castellano.
El relato pertenece al género eutópico. Ojo: no confundir eutópico con utópico, que son cosas opuestas.
Y su propósito es exponer la visión de mejores planos de realidad, los cuales postula, busca y encuentra el arqueoindividualismo.
En la Historia de la filosofía y de la parafilosofía es frecuente el recurso a la imaginación simbólica para exponer ideas. Y es evidente que he leído, y leeré, muchos relatos de este tipo. Eso lo notaréis de inmediato quienes tengáis cierta cultura literaria. No significa, sin embargo, que copie a obras como "Utopía" (de santo Tomás Moro), "Walden dos", "Juan Salvador Gaviota", "Himno" (de Ayn Rand), "Así hablaba Zaratustra", "La biblioteca de Babel", "La saga del Mundo del Río" (por Philip José Farmer", "El asno de oro", "Cata Upanisad según Nachiquetas", "Salida del alma a la luz del día", "El divino sainete" (original en gallego, de Curros Enríquez) o "La divina Comedia".
Porque mi propósito es, para empezar, más directo en cuanto al buscador espiritual, al bramán. Considero, siguiendo las ideas estéticas del interesante marxista heterodoxo húngaro György Lukács (pronunciación: Llorll Lúcach) que también hay evolución positiva y perfeccionamiento en la Historia de la literatura, por ejemplo primando la exposición clara de los mejores y más reales motivos de la conducta sobre las figuraciones mitológicas (sin abolir estas figuraciones mitológicas, pictórica o literariamente).
Lo que quiero es exponer clara y racionalmente que hay unos planos existenciales mucho mejores que el plano de la experiencia humana, y mostrar cómo se puede llegar a ellos, apoderando al bramán para que lo consiga.
Dentro de esto, mis preocupaciones estilísticas son secundarias, aunque existen; como, por ejemplo, mi abundante uso del esperanto, ya en el título de este relato, para fines como el distanciamiento narrativo según lo preconiza el escritor alemán Bertolt Brecht (pronunciación: Bértolt Brejt) y planeo para otras obras mías de elevación espiritual.
En fin, ahí va mi libro. Vuestras correcciones son, sinceramente, bienvenidas, pues todo esto lo hago para avanzar en la felicidad, la mía y la de todos. En esperanto, como veréis, "Supreniranto" significa "El que va hacia arriba, El que asciende, El que mejora".
Y si no estáis de acuerdo con las ideas vertidas en este libro, en esta novela con formato de ciencia ficción fantástica, discutidlas o refutadlas. A fin de cuentas, el arqueoindividualismo concluye que lo supremo es el individuo, con su criterio propio y maduro. Podéis pues reescribir este relato a vuestro gusto, y sin pedirme permiso. Lo que cuenta, en definitiva, es alcanzar la plena felicidad, y los medios para lograrla tienen mucho de circunstanciales, de peculiares para cada persona. Adapta pues, lector, este libro a tus necesidades cara a que obtengas la felicidad.
Este relato está compuesto con Linux.
Cordialmente, de Alexandre Xavier Casanova Domingo, correo electrónico trigrupo @ yahoo . es (trigrupo arroba yahoo punto es).

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Relato.
El mundo de Supreniranto.

Índice

Primer capítulo ........... La partida de Supreniranto.
Segundo capítulo .......... El encuentro con el Nagual.
Tercer capítulo .......... La llegada al planeta Ugari.
Cuarto capítulo .......... La enciclopedia de Ugari.
Quinto capítulo .......... El banquete en el castillo.
Sexto capítulo .......... La victoria contra el Príncipe de los Abogados.
Séptimo capítulo .......... La iniciación espiritual en el castillo.
Octavo capítulo .......... El sueño con el Nagual.
Noveno capítulo .......... La naturaleza del yo.
Décimo capítulo .......... La visita a la isla de Disidentia.
Undécimo capítulo .......... La reunión de filósofos en Chefurbo.
Duodécimo capítulo .......... El discurso de Supreniranto en la reunión de filósofos.
Decimotercer capítulo .......... El diálogo metafísico en la reunión.
Decimocuarto capítulo .......... La pregunta más difícil de todas.
Decimoquinto capítulo .......... El severo profesor Paradigmo.
Decimosexto capítulo .......... La escuela de la felicidad.
Decimoséptimo capítulo .......... La llegada al paraíso viquingo.
Decimooctavo capítulo .......... El regreso de Supreniranto al planeta Tierra.
Fin .......... Notas finales para el lector.

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Cordialmente, de Alexandre Xavier Casanova Domingo, correo electrónico trigrupo @ yahoo . es (trigrupo arroba yahoo punto es). La imagen del avatar gráfico es una fotografía que me identifica realmente, no retocada, tomada en septiembre del año 2017.


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NotaPublicado: 18 Nov 2015, 20:16 
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Hola de nuevo a todos.
Espero vuestros comentarios y vuestras mejoras de mi relato "El mundo de Supreniranto.".
Porque mi declaración de que el texto está totalmente abierto a reformas, y de que me importa un higo que me consideren o no un gran literato, es una declaración real y no un mero truco publicitario. No se trata de lucirme, sino de acercarme y acercaros a la felicidad.
Sugerencia simple: coged un pasaje que desearíais modificar, redactadlo de nuevo a vuestro gusto, y publicad aquí, en el propio hilo de mensajes, la versión mejorada por vosotros.
Cordialmente, de Alexandre Xavier Casanova Domingo, correo electrónico trigrupo @ yahoo . es (trigrupo arroba yahoo punto es).

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NotaPublicado: 05 Abr 2016, 06:10 
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Rango personalizado: Vivito y coleando.
Hola Alexandre, un gusto haber leído tu libro, es cuando menos un texto que valió la pena leer, siento mucha identificación y coincido en muchas afirmaciones expuestas. El arqueoindividualismo es interesante, su problemática importante. La forma en la que explicas es clara y no da mucho lugar a consultas.
Voy a explayarme en lo que considero la cuestión más problemática. La justificación.
No encontré justificación a muchas premisas básicas, lo cual no es una crítica a tu texto literario. Quiero señalar que el texto no convence, aunque sé que no se propone convencer, sino invitar a meditar. Me reitero, te expresaste claramente y lo que dices es fácil de interpretar, enhorabuena por eso Alexandre, yo más que nadie aprecio esos detalles.
Sin embargo el problema no desaparece. ¿De dónde sale todo este mundo suprafísico?
Imagino que no puedo simplemente esperar una respuesta argumental concreta, sino que debería darme a la meditación hasta dilucidar o presenciar una revelación. Sin embargo no confió en revelaciones ni nunca he meditado a partir de métodos tradicionales. Si te puedo decir que soy parecido a Suprerinanto antes de morir, tengo criterio propio y soy honrado, egoísta, ateo y muy imperfecto incluso en ser ateo, egoísta, honrado e independiente de pensamiento, pero sé que lo soy. ¿Necesito morir, meditar o tener una revelación para poder creer o entender estas dimensiones suprafísicas que acercan al yo a la felicidad?
No quisiera morir, no espero recibir revelación alguna y no tengo fe en que la meditación (que por desgracia en realidad no se ni que es concretamente) me lleve a algo, si en cambio me interesa ser feliz, buscar la verdad, rechazar el criterio externo de mala fe y concentrarme en mi mismo, como siempre he hecho.
Por eso me gustaría saber, Alexandre, si más allá de estos tres métodos hay alguna forma razonable de convencerme de que estos planos suprafísicos son y son tal como los describes. Yo entiendo que seguramente ni tu tengas seguridad de estas cosas, puedo intuir la naturaleza de estos conocimientos (si lo son, ojo que aún no me trago todo esto en realidad), pero agradecería que muestres tu visión de este punto. El cómo justificas tu creencia, al menos a un nivel personal, en estos planos suprafísicos.
"ley de la mejor vibración"
"criterio de la simplificación de la existencia"
Podrías también explayar estos conceptos también, no recuerdo que fueran explicados.
Por ultimo si fuera a cambiar algo del texto seria esta parte en específico: "el afán de lucro es totalmente incompatible con la justicia" cuando Supreniranto le responde a Santanas, pues no creo que lleves razón en esto. Podemos discutirlo si gustas.
Sé que estos mensajes son del 2012, pero bueno, más vale tarde que nunca, saludos cordiales.


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NotaPublicado: 07 Abr 2016, 17:58 
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Recuperación del fichero "El mundo de Supreniranto.".

Hola, Jacaranda.
Dices lo siguiente.

"Estaré leyendo El mundo de Supreniranto esta noche (el Dropbox que dejaste ya no funciona), espero poder estar atento a tus respuestas
Cordialmente Jacaranda.".

Pues ya funciona de nuevo el enlace pertinente, o sea

https://www.dropbox.com/s/yntacnqxe51bq ... o.rtf?dl=0

Lo que ha pasado es que alguien (posiblemente yo mismo) ha sido atacado por el virus Cryptolocker, que ha encriptado y dejado ilegibles todos los ficheros del Dropbox.
Si solamente tuviéramos accesibles estos archivos por la nube internética, en Dropbox, ahora sufriríamos un serio problema.
Pero, como siempre he tenido una sana desconfianza hacia las aparentes facilidades informáticas, por mi parte siempre he conservado una copia de seguridad del material valioso, en disco duro local inaccesible a conexiones internéticas.
Lo cierto, lo reconozco, es que he sido atacado unas cuantas veces por este virus, y de ahí probablemente el problema. Mis herramientas de regreso al estado anterior al ataque vírico me han solucionado el problema, pero probablemente en la nube han persistido los ficheros dañados, por cuyo rescate los delincuentes que fabrican este virus piden una cantidad de dinero como extorsión. Los ficheros están cifrados, encriptados sin que el propietario de los mismos tenga acceso a ellos; de ahí el nombre de este peligroso virus, que ha causado grandes daños económicos e informativos en todo el mundo.
Bueno: en todo caso, me ha bastado con borrar en la nube los ficheros dañados, sustituirlos por copias sanas, y arreglar así el problema.
Dado el modo de funcionar de Dropbox, conviene que siempre algún usuario de Sofos Ágora conserve copia íntegra en disco duro local (y a salvo de virus) de todos los ficheros con su estructura de directorios.
Cordialmente, de Alexandre Xavier Casanova Domingo, correo electrónico trigrupo @ yahoo . es (trigrupo arroba yahoo punto es).


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NotaPublicado: 07 Abr 2016, 19:05 
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Registrado: 08 Feb 2012, 00:46
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Saludos, Jacaranda.

La ventaja cuando se es sincero en lo básico, cuando no se tiene una pose artificiosa para simular lo que no se es, está en que todos los problemas importantes presentan vías de solución.
Así, como el arqueoindividualismo no confunde su tajante afirmación de que hay hombres más avanzados espiritualmente que otros hombres (o sea, su rechazo del igualitarismo) con el mantenimiento de jerarquías socioeconómicas y políticas abusivas, podemos entrar a resolver, precisamente, la última de tus objeciones precedentes. Dices lo siguiente.

"Por ultimo si fuera a cambiar algo del texto seria esta parte en específico: "el afán de lucro es totalmente incompatible con la justicia" cuando Supreniranto le responde a Santanas, pues no creo que lleves razón en esto. Podemos discutirlo si gustas.".

La argumentación escueta es conocida: que a ningún abogado profesional le conviene económicamente un mundo donde los delitos se reduzcan, que en sociedades violentamente jerárquicas, como las actuales, el derecho penal tiene una innegable función de amedrentamiento ideológico contra los que no quieren ser oprimidos, función para cuyo mantenimiento se paga a jueces, fiscales y abogados, etcétera.
Ahora bien, como el carácter abierto y reformable del libro "El mundo de Supreniranto." no es un truco retórico para difundirlo más, sino sencillamente la verdad, tienes ahora una oportunidad de oro para demostrar gráficamente lo que alegas, ya que, de nuevo, puedes descargar el fichero entero en un formato cómodamente editable.
Incluso te voy a facilitar el comienzo de tu desarrollo, de un modo coherente con la dinámica narrativa de este libro. Lo pongo a continuación.

"Cuando uno de los oyentes, de nombre Advokato (en ido o en esperanto: Abogado) oyó esto, se encaró con Supreniranto y habló así, argumentando con vigor con su puñeta derecha levantada y acusando con su dedo índice a Supreniranto; en efecto, no iba desnudo como casi todos en Ugari, sino dignamente vestido con toga y birrete más chaqueta con camisa y corbata en el interior, como probo abogado en el tribunal.

- Advokato. Saludos, Supreniranto. El hecho es que te equivocas seriamente. No todos los abogados somos unos corruptos, como el Satanás aquí presente que tan mala fama ha dado a nuestra profesión. Hay abogados, jueces, fiscales y tribunales limpios en su trabajo, tanto como los heladeros, los sastres, los médicos o los pilotos de avión que cobran por sus respectivas labores. Es más: existe un mundo en el que los abogados son todos así, todos honrados. Es Maat, el nombre de la diosa de la Justicia y la Verdad en el Egipto faraónico.
Como sabes, Supreniranto, en Ugari los Vórtices de Humanización son singularidades cósmicas que permiten el paso de un universo a otro, y por eso en los alrededores de esos Vórtices algunos ugarianos se dedican a explorar mundos paralelos tras una paciente y difícil preparación. Mas, en tu caso, todo es mucho más fácil, por tu evidente facilidad, bien cultivada, para explorar y evocar universos alternativos, incluso fuera de las áreas facilitadoras que son los Vórtices. Es más: llegas a hacer visibles esos mundos paralelos a tus vecinos, en cualquier punto de Ugari, muestra segura del excepcional desarrollo de capacidades paranormales al que has llegado.
Entonces, si quieres visitar Maat, te bastará acompañarme a cualquier punto favorable a la meditación, especialmente al lado de un Vórtice de Humanización, y que ambos evoquemos conjuntamente el ecosistema de una justicia limpia y controlada por la comunidad de gente básicamente justa; un mundo en el que los abogados, lógicamente, recibimos un salario digno por nuestra necesaria labor.

Supreniranto se rió abiertamente a grandes carcajadas y respondió a su vez lo siguiente.

- Supreniranto. Saludos, Advokato. ¡Muy bien, acepto tu reto! Dices que hay un mundo donde los burros no vuelan, donde febrero nunca tiene treinta días, sólo veintiocho o como mucho veintinueve, donde las ranas no crían pelo... y donde, sin embargo, ¡los abogados son honrados! Me lo creeré cuando lo vea, así que echemos una ojeada a ese mundo. Te acompaño.

Y, así, Advokato y Supreniranto se fueron al próximo Vórtice de Humanización, muy cercano al lugar de su diálogo, se sentaron en un ásrame (en sánscrito: sala de meditación) cercano al Vórtice de Humanización y se pusieron a meditar y evocar Maat, un mundo con justicia limpia y bien remunerada. Supreniranto no paraba de reírse, pero se lo tomaba todo en serio, así que al cabo de unos cinco minutos le dijo algo a su compañero de meditación, Advokato.

- Supreniranto. Bueno, Advokato. Esto funciona. Estoy entrando claramente en Maat, y en unos segundos quedaré totalmente introducido en ese mundo. ¿Qué tal, pues, si ahora me dejas solo mientras exploro este mundo alternativo de supuesta justicia limpia y lucrativa?
- Advokato. Bien, Supreniranto. Aquí te dejo en tu gran viaje a Maat. Ya me contarás cómo te ha ido.

...".

Rellena tú los puntos suspensivos, esforzado Jacaranda.
Cordialmente, de Alexandre Xavier Casanova Domingo, correo electrónico trigrupo @ yahoo . es (trigrupo arroba yahoo punto es).

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Traducción al español por Huan Manwë para phpbb-es.com
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