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NotaPublicado: 29 Dic 2018, 01:15 
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"Todas nuestras actividades, el resultado de nuestra imaginación, todas las cosas escritas por los Upanishads, o cualquier libro religioso, son creaciones del pensamiento. La arquitectura y la tecnología del mundo, todos los lugares de adoración, se trate de un templo, una mezquita, una iglesia, o los de su interior, son el resultado del pensamiento. Todos los rituales son un invento del pensamiento: la puja, la adoración, todo se basa en el pensamiento. Todas nuestras relaciones, nuestra estructura política, económica se basa en el pensamiento. Nuestras divisiones nacionales son el resultado del pensamiento.
Mire, siempre investigamos cosas externas, pero nunca nos preguntamos, ¿qué es el pensar? ¿Cuál es la raíz y las consecuencias del pensar?"

Jiddu Krishnamurti

http://jiddu-krishnamurti.net/es/el-cam ... igencia-16


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NotaPublicado: 29 Dic 2018, 01:18 
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¿Puede el pensamiento resolver nuestros problemas?

El pensamiento no ha resuelto nuestros problemas, ni creo que jamás los resolverá. Hemos contado con el intelecto para que nos muestre cómo salir de nuestra complejidad. Cuanto más astuto, repugnante y sutil es el intelecto, mayor es la variedad de sistemas, de teorías y de ideas. Y las ideas no resuelven ninguno de nuestros problemas humanos; jamás lo han hecho ni jamás lo harán. En la mente no está la solución; la senda del pensamiento no es, evidentemente, la vía de salida de nuestras dificultades. Y nosotros, a mi entender, debiéramos primero comprender este proceso del pensar; y tal vez pudiéramos ir más allá, pues cuando el pensamiento cese, nos será quizá posible hallar algo que nos ayude a resolver nuestros problemas, no sólo los individuales, sino también los colectivos.

El pensamiento no ha resuelto nuestros problemas. Los intelectuales, los filósofos, los eruditos, los dirigentes políticos, no han resuelto realmente ninguno de nuestros problemas humanos, es decir, las relaciones entre vosotros y los demás, entre vosotros y yo mismo. Hasta ahora nos hemos valido de la mente, del intelecto, para ayudarnos a investigar el problema, con lo cual esperamos hallar una solución. ¿Podrá alguna vez el pensamiento disolver nuestros problemas? ¿No es el pensamiento ‑salvo en el laboratorio o en el tablero de dibujar- siempre autoprotector, autoperpetuador, condicionado? ¿No es egocéntrica su actividad? ¿Y puede jamás el pensamiento así resolver alguno de los problemas que el pensamiento mismo ha creado? ¿Puede la mente, que ha creado los problemas, resolver esas cosas que ella misma ha producido?

Lo cierto es que el pensar es una reacción; si os hago una pregunta, a eso respondéis. Respondes según vuestra memoria, vuestros prejuicios, vuestra educación, de acuerdo con el clima, a todo el trasfondo de vuestro condicionamiento; contestáis de acuerdo con eso, de acuerdo con eso pensáis. El centro de este trasfondo es el "yo", en el proceso de la acción. Mientras ese trasfondo no sea comprendido, mientras ese proceso de pensar, ese "yo" que crea el problema, no sea comprendido y no se le ponga fin, tendremos forzosamente conflicto dentro y fuera de nosotros mismos, en el pensamiento, en la emoción, en la acción. Ninguna solución de ningún género, por inteligente y bien pensada que sea, jamás podrá dar fin al conflicto entre hombre y hombre, entre vosotros y yo. Y comprendiendo esto, dándonos cuenta de cómo y de qué fuente el pensamiento surge, nos preguntamos luego: ¿podrá jamás el pensamiento cesar?

Ese es uno de los problemas, ¿verdad? ¿Puede el pensamiento resolver nuestros problemas? ¿Pensando acerca del problema lo habéis resuelto? ¿Los problemas de cualquier género ‑económicos, sociales, religiosos- han sido realmente resueltos alguna vez por el pensamiento? En vuestra vida diaria, cuanto más pensáis en un problema, tanto más complejo, irresoluble e incierto se vuelve. ¿No es eso así en la realidad de nuestra vida diaria? Puede que, al reflexionar sobre ciertas facetas del problema, veáis más claramente el punto de vista de otra persona. Pero el pensamiento no puede ver la totalidad y la plenitud del problema; sólo puede ver parcialmente, y una respuesta parcial no es una respuesta completa y por lo tanto no es una solución.

Cuanto más pensamos acerca de un problema, cuanto más lo investigamos, analizamos y discutimos, tanto más complejo se vuelve. ¿Será, pues, posible mirar el problema de un modo comprensivo, total? ¿Y cómo será ello posible? Porque ésa, a mi entender, es nuestra principal dificultad. Nuestros problemas se multiplican; hay inminente peligro de guerra, toda clase de perturbaciones en nuestra vida de relación, ¿y cómo podremos comprender todo eso comprensivamente, como un todo? Es evidente que eso puede ser resuelto tan sólo cuando podemos mirarlo como un todo, no en compartimentos, no dividido. ¿Y cuándo es eso posible? Sólo resulta posible, ciertamente, cuando el proceso de pensar ‑que tiene su origen en el "yo", en el ego, en el trasfondo de tradición, de condicionamiento, de prejuicio, de esperanza, de desesperación- ha finalizado. ¿Podemos, pues, comprender este "yo", no analizándolo, sino viendo la cosa tal como es, dándonos cuenta de ella como un hecho y no como una teoría? No se trata de buscar la disolución del "yo", a fin de lograr un resultado, sino de ver la actividad del ego, del "yo", constantemente en acción. ¿Podemos mirarlo sin hacer esfuerzo alguno para destruirlo ni para alentarlo? Ese es el problema, ¿no es así? Lo cierto es que si en cada uno de nosotros el centro del "yo" deja de existir, con su deseo de poder, de posición, de autoridad, de continuación, de autopreservación, nuestros problemas habrán terminado.

El "yo" es un problema que el pensamiento no puede resolver. Debe haber una clara conciencia que no es del pensamiento. Darse cuenta, sin condenación ni justificación, de las actividades del "yo" ‑captarlas, nada mas- resulta suficiente. Porque si os dais cuenta a fin de descubrir cómo resolver el problema, a fin de transformarlo, a fin de producir un resultado, entonces ello sigue estando dentro del ámbito del ego, del "yo". Mientras busquemos un resultado, sea mediante el análisis, la clara conciencia, el examen constante de cada pensamiento, seguimos dentro del campo del pensamiento, esto es, dentro del ámbito del "mí", del "yo", del "ego" o de lo que os plazca.

Mientras exista la actividad de la mente, no puede por cierto haber amor. Cuando haya amor no tendremos problemas sociales. Pero el amor no es algo que haya de adquirirse. La mente puede buscar adquirirlo, como se adquiere una idea nueva, un artefacto nuevo, una nueva manera de pensar; pero la mente no puede hallarse en estado de amor mientras esté empeñada en lograr el amor. Mientras la mente busque hallarse en un estado de "no codicia", ella sigue siendo codiciosa, sin duda. ¿No es así? De un modo análogo, mientras la mente anhele, desee, practique, a fin de hallarse en un estado en el que hay amor, lo cierto es que ella será una negación de ese estado, ¿verdad?

Viendo, pues, este problema, este complejo problema del vivir, y dándonos cuenta del proceso de nuestro propio pensar, y comprendiendo que en realidad él no conduce a parte alguna, cuando eso lo captamos profundamente, entonces, por cierto, hay un estado de inteligencia que no es individual ni colectivo. En tal caso el problema de las relaciones del individuo con la sociedad, del individuo con la comunidad, del individuo con la realidad, cesa; porque entonces hay sólo inteligencia, la cual no es personal ni impersonal. Es esta inteligencia únicamente, en mi sentir, lo que puede resolver nuestros inmensos problemas. Y eso no puede ser un resultado; adviene tan sólo cuando comprendemos este proceso total del pensar, íntegramente, no sólo en el nivel consciente sino también en los más profundos y ocultos niveles de la conciencia.

Para comprender cualquiera de estos problemas debemos tener una mente muy tranquila, muy serena, para que ella pueda mirar el problema sin interponer ideas, teorías, sin distracción alguna. Y esa es una de nuestras dificultades, porque el pensamiento ha llegado a ser una distracción. Cuando deseo comprender, examinar algo, no tengo que pensar en ello: lo miro. En el momento en que me pongo a pensar, a tener ideas, opiniones al respecto, ya me hallo en un estado de distracción, desviada la atención de aquello que debo comprender. De suerte que el pensamiento, cuando tenéis un problema, se convierte en distracción ‑el pensamiento es idea, opinión, juicio, comparación- que nos impide mirar y con ello comprender y resolver el problema. Mas por desgracia, para la mayoría de nosotros el pensamiento ha adquirido gran importancia. Vosotros decís: "¿Cómo puedo existir, ser, sin pensar? ¿Cómo puedo tener la mente en blanco?" Tener la mente en blanco es encontrarse en un estado de estupor, de idiotez, de lo que sea, y vuestra reacción instintiva es rechazarlo. Pero una mente muy quieta, una mente que no está distraída por su propio pensar, una mente abierta, puede por cierto mirar el problema de un modo muy directo y muy simple. Y esta capacidad de mirar sin distracción nuestros problemas, es la única solución. Para ello tiene que haber una mente quieta, una mente tranquila.

Una mente así no es un resultado, no es el producto final de una práctica, de la meditación, del control. No surge mediante forma alguna de disciplina, compulsión o sublimación, ni por esfuerzo alguno del "yo", del pensamiento; surge cuando comprendo todo el proceso de pensar, cuando puedo ver un hecho sin ninguna distracción. En ese estado de tranquilidad de una mente que está de veras en silencio, hay amor. Y el amor es lo único que puede resolver todos nuestros problemas humanos.


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NotaPublicado: 30 Dic 2018, 01:07 
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"Me pregunto si han advertido que casi todos deseamos alguna clase de seguridad psicológica. Queremos seguridad, alguien en quien apoyarnos. Como un niño pequeño se toma la mano de su madre, así queremos algo a lo cual aferrarnos; queremos que alguien nos ame. Sin una sensación de seguridad, sin una garantía mental, nos sentimos perdidos, ¿no es así? Estamos acostumbrados a apoyamos en otros, a esperar que otros nos guíen, nos ayuden, y sin esta sustentación estamos confundidos, atemorizados, no sabemos qué pensar, cómo actuar. En el momento en que quedamos abandonados a nosotros mismos, nos sentimos solos, inseguros, perplejos. De esto surge el temor, ¿no es cierto?

Entonces, queremos algo que nos dé sensación de seguridad, y para ello tenemos defensas de muchas clases diferentes. Tenemos protecciones tanto internas como externas. Cuando cerramos las ventanas y las puertas de nuestra casa y permanecemos dentro, nos sentimos seguros, a salvo, sentimos que no nos molestan. Pero la vida no es eso. La vida está golpeando constantemente a nuestras puertas, trata de abrir nuestras ventanas para que podamos ver más; y si a causa del temor cerramos las puertas y echamos el cerrojo a todas las ventanas, los golpeteos sólo se vuelven más fuertes aún. Cuanto más estrechamente nos aferramos a la seguridad en cualquiera de sus formas, más viene la vida y nos empuja. Cuanto más miedo tenemos y nos encerramos en nosotros mismos, mayor es nuestro sufrimiento, porque la vida no nos dejará tranquilos. Queremos estar seguros, pero la vida dice que no podemos estarlo; y así es como comienza nuestra lucha. Buscamos seguridad en la sociedad, en la tradición, en la relación con nuestros padres y nuestras madres, con nuestras esposas y nuestros maridos; pero la vida se abre paso siempre por los muros de nuestra seguridad.

También buscamos seguridad o consuelo en las ideas, ¿no es así? ¿Han observado de qué modo aparecen las ideas y cómo la mente se aferra a ellas? Uno tiene una idea de algo hermoso que vio cuando salió a dar un paseo, y su mente regresa a esa idea, a ese recuerdo. Uno lee un libro y se forma una idea a la que se aferra. Ustedes tienen que ver cómo surgen las ideas y cómo se convierten en medios de consuelo y seguridad interior, en algo a lo cual la mente se aferra.

¿Alguna vez han pensado acerca de esta cuestión de las ideas? Si uno de ustedes tiene una idea y yo tengo una idea y cada uno de nosotros piensa que su idea es mejor que la del otro, luchamos por ellas, ¿no es así? Yo trato de convencerle a él y él trata de convencerme a mí. Todo el mundo está edificado sobre las ideas y el conflicto entre ellas; y si lo investigan, encontrarán que el mero obstinarse en una idea no tiene sentido. ¿Pero han notado cómo sus padres, sus madres, sus maestros, sus tíos y tías se aferran todos fuertemente a lo que piensan?

Entonces, ¿cómo surge una idea? ¿Cómo llegan ustedes a tener una idea? Cuando tienen, por ejemplo, la idea de salir a dar un paseo, ¿cómo surge esa idea? Es muy interesante descubrirlo. Si lo observan, verán cómo surge una idea de esa clase y cómo la mente de ustedes se aferra a ella, descartando cualquier otra cosa. La idea de salir a dar un paseo es la respuesta a una sensación, ¿no es así? Han salido a pasear anteriormente y ello ha dejado un sentimiento o una sensación agradable; desean hacerlo nuevamente y de ese modo es creada la idea y luego puesta en acción. Cuando ven un automóvil hermoso hay una sensación, ¿verdad? La sensación proviene del mismo mirar el automóvil. El ver crea la sensación. De la sensación nace la idea: "quiero ese automóvil, es mi automóvil", y la idea se vuelve, entonces, muy dominante.

Buscamos seguridad en las posesiones externas y en las relaciones, y también en las ideas o creencias internas. Creo en Dios, en los rituales, creo que debo casarme de cierta manera, creo en la reencarnación, en la vida después de la muerte, etcétera. Estas creencias son todas producidas por mis deseos, por mis prejuicios, y yo me aferro a esas ideas. Tengo seguridades externas, fuera de la piel por decirlo así, y también seguridades internas; si me las quitan o me las cuestionan, tengo miedo; apartaré a quienes lo hagan, lucharé con ellos si amenazan mi seguridad.

Ahora bien, ¿existe una cosa tal como la seguridad? ¿Entienden? Tenemos ideas acerca de la seguridad. Podemos sentir que estamos a salvo con nuestros padres o en un empleo determinado. La manera como pensamos, como vivimos, como miramos las cosas... con todo esto podremos sentimos satisfechos. Casi todos estamos satisfechos de estar encerrados en ideas seguras. ¿Pero acaso podemos estar seguros alguna vez, podemos estar a salvo, por muchas garantías externas o internas que tengamos? ..."

http://jiddu-krishnamurti.net/es/el-art ... vivir-1-06


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NotaPublicado: 30 Dic 2018, 01:09 
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"Creemos, al parecer, que las ideas son muy importantes. Nuestra mente está llena de ideas. Nuestra mente es idea; no hay mente sin idea, sin pensamiento, sin “verbalización”. Y las ideas desempeñan un papel extraordinariamente importante en nuestra vida; es decir, lo que pensamos, lo que sentimos, las creencias e ideas en las cuales estamos condicionados. Las ideas tienen un sentido extraordinario para la mayoría de nosotros: ideas que parecen coherentes, lógicas, inteligentes, y también ideas que son románticas, estúpidas, sin mucha significación. Estamos abarrotados de ideas; toda nuestra estructura se basa en ellas. Y estas ideas surgen, evidentemente, por obra de influencias externas y del “condicionamiento “ambiental, como asimismo por exigencias internas. Podemos ver muy bien cómo surgen las ideas. Las ideas son sensaciones. No existe idea sin sensación. Y como la mayoría de nosotros se alimenta de la sensación, toda nuestra estructura se basa en ideas. Siendo limitados y procurando agrandarnos mediante la sensación, las ideas se tornan muy importantes: ideas sobre Dios, sobre la moral ideas sobre diversas formas de organización social, etc.

De suerte que las ideas informan nuestra experiencia, lo cual es un hecho evidente. Es decir, las ideas condicionan nuestra acción. La acción no es la que crea las ideas; son las ideas que engendran la acción. Primero lo pensamos, luego actuamos; y la acción se basa en las ideas. De modo que la experiencia es el resultado de las ideas; pero la experiencia es diferente de la vivencia. Si lo habéis advertido, en el estado de vivencia no hay ideación, en absoluto. Existe tan sólo el hecho de experimentar, de actuar más tarde viene la ideación - gustos y aversiones - derivada de esa vivencia. Deseamos que la experiencia continúe o que no continúe. Si nos gusta, retrocedemos hacia la experiencia que está en la memoria, lo cual es reclamar la sensación de esa experiencia, no experimentar de nuevo. Existe, sin duda, una diferencia entre vivencia y experiencia, y eso debe ser suficientemente aclarado. En la vivencia no hay experimentador y experiencia; hay tan sólo estado de vivencia. Pero después de esa vivencia, las sensaciones de la misma se reclaman, se anhelan; y de ese deseo nace la idea.

Digamos, por ejemplo, que habéis tenido una experiencia agradable. Ha pasado, y suspiráis por ella. Es decir, anheláis la sensación, no el estado de vivencia; y la sensación crea ideas, basadas en el placer y el dolor, en evitar y aceptar, en la negación y la continuación. Ahora bien, las ideas no son de importancia fundamental, ya que, como lo vemos, ellas tienen continuidad. Podéis morir, pero las ideas que habéis tenido, el manojo de ideas que sois, continúa parcial o totalmente, manifestándose de un modo pleno o sólo escasamente. Es obvio que ellas tienen una forma de continuidad.

De suerte que, si las ideas son el resultado de la sensación, y lo son, y si la mente está llena de ideas, si la mente es idea, entonces hay una continuación de la mente como manojo de ideas. Pero eso, sin duda, no es inmortalidad; porque las ideas son mero resultado de las sensaciones, del placer y del “no placer”; y la inmortalidad tiene que ser algo que esté más allá de las ideas, algo sobre lo cual no es posible que la mente especule; porque la mente sólo puede especular en términos de placer y de dolor, de evasión y de aceptación. Como la mente sólo puede pensar en esos términos, por más extensiva y profundamente que lo haga ella sigue basándose en la idea; pero el pensamiento, la idea, tiene continuidad, y es obvio que aquello que continúa no es inmortalidad. De modo que para conocer o experimentar la inmortalidad, o para la vivencia de ese estado, no debe haber ideación. Uno no puede pensar acerca de la inmortalidad. Si podemos vernos libres de la ideación, es decir, si no pensamos en términos de ideas, entonces hay tan sólo un estado de vivencia, un estado en que la ideación ha cesado por completo. Podéis experimentar con esto vosotros mismos; no aceptéis lo que os digo. Porque hay mucho involucrado en todo esto. La mente ha de estar del todo quieta, sin moverse hacia atrás ni hacia adelante, sin ahondar ni encumbrarse. Es decir, la ideación debe cesar por completo. Y eso es sumamente difícil. Por tal causa nos apegamos a palabras como “alma”. “inmortalidad”, “continuidad”, “Dios”, todas las cuales tienen efectos neurológicos que son sensaciones. Y de esas sensaciones se alimenta la mente. Privad a la mente de esas cosas, y está perdida. Por eso se aferra con gran fuerza a las experiencias pasadas, ahora convertidas en sensaciones".

http://jiddu-krishnamurti.net/es/el-con ... o-mismo-08


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NotaPublicado: 30 Dic 2018, 02:29 
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Con respecto a la seguridad...
La seguridad no existe. Pero, por alguna extraña razón, se ha creado su necesidad o más bien se diría, el espejismo de su necesidad, que se trata en definitiva, de una sensación, tal vez utilizada por el sistema, con origen en el cambio que produjo el sedentarismo, en la vida del hombre. Es decir, lo aparentemente estable, que viene de ese sedentarismo, parece que produce la "errónea" sensación de seguridad, como si de esa manera se pudiera esquivar a la muerte y lo cierto es que proporciona protección, en cuanto a que permite prever para el porvenir, pero eso no es sinónimo de seguridad, porque no garantiza ese porvenir. Por lo que, lo único que se puede lograr, con ello, es posponer lo inevitable de morir.

Y ahora con respecto al pensar...
El pensamiento no es la panacea a los problemas de las personas, pero en él pueden hallarse, las semillas de factibles soluciones.
A veces hay que actuar, en lugar de pensar en cómo hacerlo, sencillamente porque la situación no espera, pero esto se puede o debe aplicar al conjunto de la vida de una persona? Yo diría que no, porque obviamente hay momentos en los que se hace necesaria la reflexión y esta viene del pensamiento, es decir, la toma de decisiones, que aunque tampoco sea garantía de acierto, al menos proporciona oportunidad a la claridad.
Por otro lado, creo que con el pensamiento tenemos la oportunidad de transmitir ideas, mediante la palabra, dejando al margen si para bien o para mal. Se trata, pues, de un arma con poder, en nuestras manos.
Saludos

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NotaPublicado: 30 Dic 2018, 15:34 
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"Entendemos por esfuerzo la lucha por la realización de uno mismo, por llegar a ser algo, ¿no es así? Soy esto, y quiero llegar a ser aquello; no soy aquello, y debo llegar a serlo. En el hecho de llegar a ser "aquello" hay forcejeo, hay batalla, conflicto, lucha. En esta lucha nos interesa inevitablemente colmarnos mediante el logro de un fin; buscamos la propia satisfacción en un objeto, en una persona, en una idea, y eso exige constante batalla, lucha, esfuerzo por devenir, por realizarse. De suerte que este esfuerzo lo hemos tenido por inevitable; y yo me pregunto si es inevitable esta lucha por llegar a ser algo. ¿Por qué existe esta lucha? Donde exista el deseo de realizarse, en cualquier grado o en cualquier nivel tiene que haber lucha. La realización es el móvil, el estímulo que hay detrás del esfuerzo; ya se trate de un alto funcionario, de una dueña de casa o de un pobre hombre; esa batalla por llegar a ser algo, por realizarse, prosigue siempre.

Bueno, ¿por qué existe el deseo de colmarnos? Es obvio que el deseo de realizarnos, de llegar a ser algo, surge cuando existe la percepción de que uno nada es. Como no soy nada, como soy insuficiente, vacío, interiormente pobre, lucho por llegar a ser algo; externa o internamente, lucho para llenar mi vacío con una persona, con una cosa, con una idea. Llenar ese vacío es todo el proceso de nuestra existencia. Dándonos cuenta de que somos vacíos, interiormente pobres, luchamos por acumular cosas en lo externo, o por cultivar la riqueza interior. Sólo hay esfuerzo cuando uno escapa a ese vacío interior por medio de la acción, de la contemplación, de la adquisición, del logro, del poder, y lo demás. Esa es nuestra diaria existencia. Yo me doy cuenta de mi insuficiencia, de mi pobreza interna, y lucho para huir de ella o para llenarla. Esto de huir, de evitar el vacío o de procurar encubrirlo, ocasiona lucha, rivalidad, esfuerzo.

¿Y qué sucede si uno no hace un esfuerzo para huir? Que uno vive con esa soledad, con esa vacuidad; y al aceptar esa vacuidad, uno hallará que adviene un estado de ser creador que no tiene nada que ver con la lucha, con el esfuerzo. El esfuerzo sólo existe mientras tratamos de evitar esa soledad, ese vacío interior; mas cuando lo miramos y lo observamos, cuando aceptamos lo que es sin esquivarlo, hallaremos que surge un estado de ser en el que cesa toda lucha. Ese estado de ser es creatividad, y no es resultado del esfuerzo.

Pero cuando hay comprensión de lo que es, o sea del vacío, de la insuficiencia interior; cuando uno vive con esa insuficiencia y la comprende plenamente, adviene la realidad creadora, la inteligencia creadora, que es lo único que trae felicidad.

Así, pues, la acción tal como la conocemos es en realidad reacción, es un incesante llegar a ser algo que consiste en negar; en evitar lo que es; mas cuando hay captación del vacío, sin opción, sin condenación ni justificación, en esa comprensión de lo que es hay acción; y esta acción es ser creativo. Esto lo comprenderéis si os dais cuenta de vosotros mismos en la acción. Observaos en el momento en que actuáis, y no sólo exteriormente; ved asimismo el movimiento de vuestro pensar y sentir. Cuando os deis cuenta de ese movimiento, veréis que el proceso de pensar ‑que es también sentimiento y acción- se basa en una idea de llegar a ser algo. La idea de llegar a ser algo surge tan sólo cuando hay una sensación de inseguridad, y esa sensación de inseguridad llega cuando uno se da cuenta del vacío interior. Así, pues, si os dais cuenta de ese proceso de pensamiento y sentimiento, veréis desarrollarse una constante batalla, un esfuerzo por cambiar, por modificar, por alterar lo que es. Ese es el esfuerzo por devenir, y el devenir es evitar directamente lo que es. Mediante el conocimiento propio, mediante una constante captación, hallaréis que la lucha, la batalla, el conflicto del devenir, conduce al dolor, al sufrimiento y a la ignorancia. Sólo si os dais cuenta de la insuficiencia interior y vivís con ella, sin escapatoria, aceptándolo totalmente, descubriréis una tranquilidad extraordinaria, una tranquilidad que no es un resultado artificial sino que viene con la comprensión de lo que es. Sólo en ese estado de tranquilidad hay ser creativo".

http://jiddu-krishnamurti.net/es/la-lib ... -ultima-08


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NotaPublicado: 30 Dic 2018, 15:42 
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Hola Wonka. Aquí te dejo unos textos y un vídeo al respecto de lo que dices. No tengo tiempo ahora para contestarte con mis palabras (aunque las palabras, obviamente no son de nadie), porque es un asunto demasiado extenso, pero lo cierto es que te diría lo mismo que dicen los textos. Un saludo.

"Ante todo, ¿qué es, pues, la acción tal como la conocemos ahora? Toda nuestra acción tiene un motivo, sutil o evidente, ¿no es así? O vamos tras una recompensa o actuamos por miedo, o tratamos de ganar algo. Nuestra acción siempre es un ajuste a un modelo, a una idea, o es una aproximación a algún ideal; la conformidad, el ajuste, la aproximación, la resistencia, la negación: eso es todo lo que conocemos de la acción, e implica una serie de conflictos.

Como decía el otro día, entrar en comunión con algo con lo cual no tenemos honda relación es siempre bastante difícil. Quiero entrar en comunión con vosotros sobre un estado de mente que es la antítesis completa de este conflicto al que llamamos acción. Hay una acción total, acción sin conflicto, y quiero deciros algo sobre ella. No es que debáis aceptar ni rechazar lo que digo, ni dejaros hipnotizar. Como sabéis una de las cosas más difíciles de hacer es sentarse en una plataforma y hablar mientras otros escuchan –si es que en efecto escucháis- y establecer la acertada relación entre el que escucha y el que habla. No estáis aquí para ser hipnotizados por una serie de palabras, ni quiero yo influir sobre vosotros en forma alguna. No estoy haciendo propaganda a favor de una idea ni es mi propósito instruiros. Como he señalado muchas veces, no hay ni enseñante ni enseñados. Sólo hay un estado de aprender; y no es posible que vosotros y yo podamos aprender si estáis esperando a que se os instruya o que se os diga lo que hay que hacer. No tratamos sobre opiniones, yo no las tengo. Lo que trato de hacer es sencillamente exponer ciertos hechos, y vosotros mismos podéis mirarlos examinarlos o no.

Todos sabemos que nuestra acción crea conflicto; tiene que crearlo inevitablemente toda acción que se base en una idea, un concepto, una formula, o que se acerque a un ideal; tiene inevitablemente que crearlo. Eso es evidente. Si actúa con arreglo a una formula, un modelo, un concepto, entonces estoy siempre dividido entre el hecho de lo que soy y lo que creo que yo debería hacer sobre ese hecho; de modo que nunca hay una acción completa; siempre hay un acercamiento a una idea o a un ideal, y por eso el conflicto es inherente en toda acción tal como la conocemos, la cual es un desperdicio de energía y produce deterioro de la mente. Os ruego observéis el estado y la actividad de vuestra propia mente y veréis que esto es verdad. Mas yo me pregunto: ¿existe una acción sin idea y por tanto, sin conflicto? O, para decirlo de un modo distinto: ¿es que la acción tiene siempre que engendrar esfuerzo, lucha, conflicto? Por ejemplo yo estoy hablando, lo cual es una forma de acción. Seguramente que en esta acción sólo hay conflicto si trato de afirmarme, de ser alguien, de convenceros.

Es, pues, enormemente importante descubrir por uno mismo si hay una posibilidad de vivir y hacer las cosas sin el más leve conflicto, es decir, si puede haber una acción en que la mente quede intacta, sin deterioro, sin ninguna forma de distorsión; y tiene que haber distorsión si la mente es influida de alguna manera o si queda presa de conflicto, que es un derroche de energía. Es de verdadero interés para mí, y tiene que serlo también para vosotros, descubrir la verdad de esta cuestión, porque lo que tratamos de hacer aquí es ver si es posible vivir sin pena, sin desesperación, sin miedo, sin alguna forma de actividad que produzca deterioro de la mente. Si es posible ¿qué le pasa entonces a una mente así? ¿Qué le ocurre a una mente a la que nunca toca la sociedad que no tiene miedo, ni codicia, que no sustente envidia ni ambición, que no busca poder? Para descubrir, tenemos que empezar por darnos cuenta del estado actual de nuestra mente, con todos sus conflictos, desdichas, frustraciones, perversiones, deterioro, desesperación. Tenemos que ser conscientes de nosotros mismos y con ello hacer acopio de energía; y el acopio mismo de esa energía es la acción que limpiará la mente de toda la basura que el hombre ha acumulado a lo largo de los siglos.

No estamos, pues, interesados en la acción por sí misma; queremos descubrir si hay una acción que no engendre contradicción en forma alguna. Como hemos visto, las ideas, los conceptos, las formulas, los modelos, métodos, dogmas, ideales, estas cosas son las que crean contradicción en la acción. Y ¿es posible vivir sin ideas, sin un modelo, sin un ideal, sin un concepto o creencia? Seguramente que es muy importante descubrir por uno mismo la verdad de este asunto; porque uno puede ver muy bien que el amor no es una idea, un patrón, un concepto. La mayoría de nosotros tenemos un concepto del amor, pero es evidente que ese concepto no es el amor. O amamos o no amamos. ¿Es posible vivir en este mundo e ir a la oficina, guisar, lavar platos, conducir un automóvil y hacer todas las demás cosas de la vida que actualmente se han vuelto repetitivas y crean conflicto, es posible hacer todas estas cosas, vivir y actuar, sin ninguna ideación y así librar la acción de toda contradicción?

Me pregunto si habréis caminado alguna vez a lo largo de una calle concurrida o de un camino solitario, simplemente, mirando las cosas sin pensamiento. Existe un estado de observación sin la intromisión del pensamiento. Aunque os dais cuenta de todo lo que os rodea y podéis reconocer a la persona, la montaña, el árbol, o el vehículo que se acerca, sin embargo, la mente no está funcionando con el patrón usual de pensamiento. No sé si esto os habrá ocurrido alguna vez. Probad hacerlo alguna vez, cuando vayáis conduciendo o andando. Observad sin el pensamiento; observad sin la reacción que produce el pensamiento. Aunque reconozcáis el color y la forma, aunque veáis el arroyo, el auto, la cabra, el autobús, no hay reacción, sino simplemente observación negativa; y ese estado mismo de la llamada observación negativa es acción. Una mente así puede utilizar el conocimiento para la realización de lo que tiene que hacer, pero está libre de pensamiento, en el sentido de que no funciona en términos de reacción. Con una mente así –una mente que está atenta sin reacción- podéis ir a la oficina y hacer cualquier cosa.

La mayoría de nosotros estamos pensando en nosotros mismos de la mañana a la noche, y nos movemos dentro del patrón de esa actividad egocéntrica. Toda actividad así, que es reacción, tiene que llegar a varias formas de conflicto y deterioro. Y, ¿es posible no actuar dentro de ese patrón y sin embargo, vivir en este mundo?"

https://saltron.wordpress.com/2012/11/2 ... no-es-asi/

"Sólo cuando la mente está libre de la idea puede haber una experiencia directa. Las ideas no son la verdad; y la verdad es algo que debe ser experimentado directamente, de instante en instante. No se trata de una experiencia que deseamos, la cual sería entonces mera sensación. Sólo cuando uno puede ir más allá del haz de las ideas -que es el «yo», que es la mente, que tiene una continuidad parcial o completa-, sólo cuando uno puede trascender todo eso y el pensamiento está absolutamente silencioso, hay un estado en que se experimenta de manera directa. En ese estado sabrá uno qué es la verdad".

"¿Puede la acción liberarnos alguna vez de esta cadena de causa-efecto? He hecho algo en el pasado; he tenido una experiencia, la cual, evidentemente, condiciona mi respuesta de hoy; y la respuesta de hoy condiciona el mañana. Ése es todo el proceso del karma: causa y efecto. Es obvio que, aún cuando transitoriamente pueda darnos placer, tal proceso de causa y efecto conduce finalmente al dolor. Ese es el verdadero quid de la cuestión: ¿Puede el pensamiento ser libre? El pensamiento o la acción libres no producen dolor, no originan condicionamiento. Es el punto vital en todo este asunto. Entonces, ¿puede haber una acción no relacionada con el pasado? ¿Puede haber una acción no basada en la idea? La idea es la continuación del ayer en una forma modificada, y esa continuación condicionará el mañana, lo cual quiere decir que la acción basada en la idea jamás puede ser libre. Mientras la acción se base en la idea, producirá inevitablemente más conflicto. Usted pregunta, ¿puede haber una acción no relacionada con el pasado? ¿Puede haber una acción sin la carga de la experiencia, del conocimiento del ayer? En tanto la acción sea una consecuencia del pasado, jamás puede ser libre, y sólo en libertad puede uno descubrir lo verdadero. Lo que ocurre es que, como la mente no es libre, no puede actuar, sólo puede reaccionar, y la reacción es la base de nuestras acciones. Tales acciones no son acciones, sino que tan sólo continúan la reacción, ya que son el resultado de la memoria, de la experiencia, de la respuesta de ayer. De modo que la pregunta es: ¿Puede la mente estar libre de su condicionamiento?"

https://www.youtube.com/watch?v=ebm1toM3jxY


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NotaPublicado: 31 Dic 2018, 15:19 
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Hola Miguel Carrasco, interesante post.

De todo ello, mi mente extrae esto: o sea, puede resumirse todo en que, es posible vivir sin la influencia del tiempo, más que nada porque aqui se entiende, que el tiempo es una percepción mental. Como si causa-efecto, fueran producto de esa mente, es decir, la búsqueda de relaciones, pero que en realidad no existe, sólo lo apreciamos así nosotros.
Aunque ese es el funcionamiento de la mente. Es posible tener momentos, vamos a llamarlos, atemporales, vale (prefiero llamarlos, momentos de lucidez, creo que nos referiríamos a lo mismo) pero luego observas como funciona la sociedad, simplemente, y puedes darte cuenta de que se basa en la codicia, la lucha, la explotación, así que vivir o comprender el tiempo de otra manera que no sea lineal, parece complicado, porque eso supondría vivir fuera de ese tiempo, establecido como tal.

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NotaPublicado: 03 Ene 2019, 00:52 
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Wonka escribió:
Hola Miguel Carrasco, interesante post.

De todo ello, mi mente extrae esto: o sea, puede resumirse todo en que, es posible vivir sin la influencia del tiempo, más que nada porque aqui se entiende, que el tiempo es una percepción mental. Como si causa-efecto, fueran producto de esa mente, es decir, la búsqueda de relaciones, pero que en realidad no existe, sólo lo apreciamos así nosotros.
Aunque ese es el funcionamiento de la mente. Es posible tener momentos, vamos a llamarlos, atemporales, vale (prefiero llamarlos, momentos de lucidez, creo que nos referiríamos a lo mismo) pero luego observas como funciona la sociedad, simplemente, y puedes darte cuenta de que se basa en la codicia, la lucha, la explotación, así que vivir o comprender el tiempo de otra manera que no sea lineal, parece complicado, porque eso supondría vivir fuera de ese tiempo, establecido como tal.


Hola de nuevo, Wonka. Así es, vivir fuera de ese tiempo, fuera de la sociedad, no físicamente sino psicológicamente. El principio fundamental de esta sociedad es el devenir. La sociedad, lógicamente, no es algo ajeno al ser humano. El ser humano programa la mente del ser humano para funcionar dentro del tiempo psicológico, ayer, hoy, mañana, de lo que soy, lo que fui, a lo que seré; siendo eso el ilusorio constructo de la memoria. La sociedad es el movimiento del devenir, el llegar a ser, lo que llaman progreso, y un ser humano atrapado en esa corriente, vive preso de la memoria del pasado. Vivir libre del tiempo psicológico es posible si uno investiga todo el asunto con absoluta dedicación. Las células cerebrales pueden mutar por medio del discernimiento de lo que es verdadero y lo que es falso.

La causa y el efecto, como bien señalas, es el producto de esa mente que trata de progresar en el tiempo, que actúa desde aquí hasta allí, lo cual divide la acción entre el acto y la figura ilusoria del actor, que es el resultado de la memoria. En realidad, causa y efecto son la misma cosa. Donde hay un motivo, hay un final, y por tanto hay limitación y hay carga. Una mente que carga con el pasado no es una mente fresca, perceptiva, es una mente embotada, que distorsiona la realidad desde el prisma del conocimiento que condiciona su percepción. Para entender esto es preciso distinguir entre la memoria factual, el conocimiento factual absolutamente necesario, y la memoria psicológica, basada en la sensación, que es la que distorsiona e impide la relación directa con el hecho.

"Causa y efecto no son dos cosas diferentes. El efecto de hoy será la causa de mañana. No hay una causa aislada que produzca un efecto; están interrelacionados. No existe tal cosa como la ley de causa y efecto, lo que significa que no existe tal cosa como lo que llamamos "karma". Para nosotros, "karma" significa un resultado con una causa previa, pero en el intervalo entre el efecto y la causa ha habido tiempo. En ese tiempo ha habido mucho cambio y, por tanto, el efecto nunca es el mismo. Y el efecto producirá otra causa, que nunca será meramente el resultado del efecto. No diga "No creo en el karma"; esa no es la cuestión. "Karma" significa simplemente acción y el resultado, con su nueva causa. Si sembramos una semilla de mango, producirá un mango, pero la mente humana no es como eso. La mente humana es capaz de transformarse dentro de sí misma, de la comprensión inmediata, que es romper con la causa, siempre".

Aquí dejo unos links sobre este asunto. Un saludo.

https://www.youtube.com/watch?v=EEIz_VcewRQ

http://caballerosdelaordendelsol.blogsp ... murti.html

http://jiddu-krishnamurti.net/es/encuen ... la-vida-49


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NotaPublicado: 03 Ene 2019, 00:54 
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champibom escribió:
Miguel Carrasco escribió:
"Todas nuestras actividades, el resultado de nuestra imaginación, todas las cosas escritas por los Upanishads, o cualquier libro religioso, son creaciones del pensamiento. La arquitectura y la tecnología del mundo, todos los lugares de adoración, se trate de un templo, una mezquita, una iglesia, o los de su interior, son el resultado del pensamiento. Todos los rituales son un invento del pensamiento: la puja, la adoración, todo se basa en el pensamiento. Todas nuestras relaciones, nuestra estructura política, económica se basa en el pensamiento. Nuestras divisiones nacionales son el resultado del pensamiento.
Mire, siempre investigamos cosas externas, pero nunca nos preguntamos, ¿qué es el pensar? ¿Cuál es la raíz y las consecuencias del pensar?"

Jiddu Krishnamurti

http://jiddu-krishnamurti.net/es/el-cam ... igencia-16

el humano es el resultado de dios, me alegra que aceptes que todo lo existente es producto de pensamientos



Hola Champibom. ¿Qué es Dios?


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