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 Asunto: El materialismo oriental ayer y hoy. --Oriente--
NotaPublicado: 15 Dic 2016, 20:18 
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El materialismo oriental ayer y hoy. --Oriente--

No toda la filosofía oriental es de carácter místico, religioso o espiritual. Desde los locayáticos indios al marxismo chino, a los naxalitas indios o al neopositivismo japonés, siempre ha habido en la filosofía oriental tendencias de tipo materialista, ateo, escéptico, agnóstico, antirreligioso, anticlerical, cientifista, inmanentista, librepensador o anarquista. Este hilo trata de esa "otra" filosofía oriental.
Cordialmente, de Alexandre Xavier Casanova Domingo, correo electrónico trigrupo @ yahoo . es (trigrupo arroba yahoo punto es).


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 Asunto: Re: El materialismo oriental ayer y hoy. --Oriente--
NotaPublicado: 18 Dic 2016, 01:20 
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Registrado: 08 Feb 2012, 00:46
Mensajes: 1094
Hola a todos.
Las corrientes no trascendentalistas de la filosofía oriental son otro típico caso sin documentación sistemática. Ahora bien, en este caso sí que tenemos una excelente introducción en castellano, hecha por Fabián Granobles Ocampo, titulada Materialismo, escepticismo, ateísmo y hedonismo indio, chino y griego, y descargable en el siguiente enlace internético.

https://paradoxacentrodemedioslibres.wo ... -y-griego/

Como no es excesivamente larga, la copio íntegra a continuación (aunque omitiendo lo relativo a la filosofía griega, para que quepa en un solo mensaje) tras la raya larga discontinua. Y limito este mensaje a la larga cita que fusilo.
Cordialmente, de Alexandre Xavier Casanova Domingo, correo electrónico trigrupo @ yahoo . es (trigrupo arroba yahoo punto es).

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Materialismo, escepticismo, ateísmo y hedonismo indio, chino y griego
Publicado el 6 junio, 2013 por paradoxacentrodemedioslibres
epicuro
Introducción, por Jean Pierre Dubarri.

Este estudio que presento, Materialismo, escepticismo, ateísmo y hedonismo indio, chino y griego: la otra cara oculta y desconocida de India, China y Grecia, es obra de Fabián Granobles Ocampo. En un cambio de impresiones con Fabián le propuse publicar este estudio que me hizo llegar sobre el materialismo y el ateísmo en India, China y Grecia, en El Averno. El escrito está bien documentado con amplias citas y notas. Si bien al principio al lector puede darle sensación de aturdimiento con tanto dato, es todo lo contrario según se va leyendo. Una lectura amena y suelta que profundiza en el materialismo. Una crítica oriental hacia las religiones de su época y tan válida hoy como entonces. Fabián trata el tema del materialismo con habilidad desde el concepto alma a los sentidos y sentimientos humanos como la muerte, el dolor. Recomiendo leerlo en todo su contexto hasta el final, un buen trabajo. Disfruten de la realidad, de la lectura y del poso que éste artículo pueda dejarles.

Materialismo, escepticismo, ateísmo y hedonismo indio, chino y griego:

la otra cara oculta y desconocida de India, China y Grecia

(Por: Fabián Granobles Ocampo)

(Nota: Este texto tiene como objetivo rendir un homenaje al primer gran librepensador y el primer filósofo ateo en la historia de la humanidad, en términos explícitos, el filósofo materialista, atomista, antirracionalista, escéptico y hedonista indio Chārvaka Muni o Cārvāka Muni (contrario a lo que afirma el filósofo y escritor francés Michel Onfray en su libro “Tratado de Ateología” [1], que el primer filósofo ateo en la historia de Europa y de la humanidad era el sacerdote y filósofo francés Jean Meslier), y va dirigido a todos los librepensadores y no creyentes, pero sobre todo, a todos los que posean una mente abierta. Para la realización de este texto, he usado las siguientes referencias:

Diccionario Soviético de Filosofía Rosental Ludin, Diccionario de Filosofía Akal, Diccionario de Filosofía José Ferrater Mora, Diccionario de la Sabiduría Oriental, Editorial Paidós, Historia de la Filosofía Oriental y Antigua de Jesús A. Mosterín (Volumen 2, Editorial Alianza), 1000 Años de Filosofía de Rom Harré (Editorial Taurus), Introducción a la Filosofía de la India de Ruth Reyna (Editorial Ateneo), Historia de la Filosofía. El Pensamiento Prefilosófico y Oriental (Editorial Siglo XXI Editores).

El Materialismo es una corriente filosófica que surge en oposición al Idealismo y que resuelve la cuestión fundamental de la Filosofía dándole preeminencia al mundo material y concreto (y la vida en el aquí y ahora) y afirma que el pensamiento es producto de la materia (el cerebro), es decir, que los fenómenos mentales son fenómenos cerebrales.

Según el materialismo, el Universo es material, existente objetivamente fuera e independientemente de la conciencia (mente). La materia es primaria y la conciencia y el pensamiento son propiedades de la materia a partir de un estado altamente organizada. El pensamiento es un nivel superior del conocimiento humano, un proceso de reflejo de la realidad objetiva, material y concreta. Sostiene, además, que la materia no ha sido creada de la nada, que existe en la eternidad y que el Mundo y sus regularidades son cognoscibles.

El Escepticismo es una corriente filosófica que afirma que la verdad no existe o en todo caso, el ser humano es incapaz de encontrarla. Niega la posibilidad de alcanzar un conocimiento de la realidad, como es en sí misma, fuera de la percepción humana. Los escépticos creían que todo es tan subjetivo que sólo es posible emitir opiniones. Aunque actualmente con la palabra escéptico muchas veces se hace referencia a una persona que no cree en nada, que es pesimista, al analizar la etimología de esta palabra encontraremos que más que “el que no cree” es “el que duda, que investiga”. Escéptico es alguien que profesa duda o está en desacuerdo con lo que generalmente está aceptado como verdad. La palabra “escéptico” viene del griego “skeptikoi” (de “skeptesthai”, “mirar”, “examinar”, “indagar”, “investigar”), el nombre dado a los seguidores del filósofo griego Pirrón de Elis.

Los escépticos no creían en una verdad objetiva, porque para ellos todo era subjetivo, dependía del sujeto y no del objeto. Por ejemplo un escéptico diría “siento frío pero no hace frío”, ya que él sólo puede saber que “él tiene frío o calor”. A esta postura de no emitir juicios, sino exclusivamente opiniones, se la llamó “suspensión de juicio”. Esta actitud los llevaría a la “imperturbabilidad del alma” porque, al no creer en nada, no entraban en conflictos con nadie y no se veían obligados a defender sus opiniones ya que, para ellos, no existían verdades objetivas. Representantes: “Protágoras de Abdera, Gorgias de Leontini, Pirrón de Elis, Timón el Silógrafo, Carnéades de Cirene, Ptolomeo de Cirene, Enesidemo de Cnosos, Arcesilao de Pítane, Sexto El Empírico, Antíoco de Laodicea, Zeuxis de Laodicea, Teodas de Laodicea, Zeucipo, Hecateo de Abdera, Filón de Atenas, Nausífanes de Teos, Menodoto de Nicomedia, Herodoto de Filadelfia, Sanjaya Belatthaputta, Jayarāśi Bhaṭṭa”.

Causas que provocaron la aparición del Escepticismo

La diversidad y oposiciones de los sistemas, como los de Demócrito, Empédocles, Platón, entre otros, que crean abstracciones y dudas. La influencia en la política exterior de hechos como la muerte de Alejandro Magno y la diversidad en las costumbres, religiones e instituciones de las ciudades.


Escuela Lokāyata

Escuela Materialista y Atea Extrema de India (en sánscrito “Loka”, “Mundo” “aiata”, “prevaleciente”; “perteneciente al mundo de los sentidos”) y “Lokayatamata” (en sánscrito “punto de vista del vulgo”), perteneciente a los “Dársanas” (en pali “Dāssanas”, “Punto de Vista”, “Vista”, “Sistema”, “Doctrina”) “Heterodoxos”, “Impíos”, “Negadores”, “Ateos” o “Nāstikas” (contrario a los 6 “Sistemas Ortodoxos” o “Āstikas”: Nyaya, Vaisesika, Sankya, Yoga, Mimamsa y el Vedanta, los cuales parten de los Vedas), la misma clasificación que se le da al Budismo y al Jainismo. También denominada Escuela Chārvaka, por el fundador de la escuela Chārvaka Muni (en sánscrito “Chaari”, “Atractivo”, “Dulce”, “Vaak”, “Palabra”, “que habla” y “Muni”, “Sabio”) o Cārvāka Muni (o simplemente Chārvaka o Cārvāka). Quizá proviene de épocas prevédicas.

La Escuela Lokāyata probablemente es la que mejor representa el Ateísmo y Materialismo Extremo entre todas las Escuelas Filosóficas en India. Esto niega de manera rotunda la creencia popular y ampliamente aceptada, incluso entre intelectuales, que afirma que “en la historia de India sólo ha habido religión y nada más” (aunque la religión haya sido una parte muy importante en India), ya que en India y en China también existieron filósofos materialistas, escépticos y ateos (y no sólo superstición, irracionalidad, teología y teocracia), así como la creencia que asegura que sólo a partir de Grecia fue que existió la Filosofía, pues en China e India también existió Filosofía.

Chārvaka Muni o Cārvāka Muni (s. VII a.n.e.). Filósofo materialista indio, fundador de una escuela de filosofía (entendiendo filosofía como una “forma de vida”) explícitamente atea, materialista, atomista, empirista, escéptica, antirracionalista y hedonista (que tuvo seguidores por lo menos hasta 1578). Chārvaka es el primer filósofo abiertamente “ateo” (ateo explícitamente) en la historia de la humanidad y el primero que puso en tela de juicio las verdades establecidas, los dogmas religiosos, antes que el filósofo cirenaico griego Teodoro el Ateo (340-250 a.n.e.). Escribió el texto en sánscrito “Brihaspati Sūtra” donde critica y niega las doctrinas hinduistas fundamentales.

Dale Riepe afirma de la Escuela Lokāyata:

“A partir del material disponible, se puede decir que los chārvakas tenían en la más alta estima la verdad, la integridad, la coherencia y la libertad de pensamiento”.

Según Garbe, “existían claras indicaciones de la presencia en India de maestros del materialismo puro en los tiempos prebudistas”.

En India no se conserva prácticamente ningún texto ateo por destrucción. Su obra fue prohibida por varios monarcas religiosos, y finalmente desapareció. Todo lo que se conoce de la Escuela Lokāyata se encuentra en textos críticos (como el “Sarva Darśana Samgraha” y el “Sarva Siddhanta Sara Samgraha” (atribuidos al filósofo y teólogo hinduista Śankara, conocido como el mayor representante del Vedanta), que tratan de refutarla o denigrarla. Se nombra a esta doctrina atea en la conocida obra de teatro llamada “Prabodha Chandrodaya” (“La Salida de la Luna del Intelecto”) que demuestra lo conocido que era este movimiento. El único texto que auténticamente se puede decir que pertenece a esta escuela es el “Tatwa Upaplava Simha” (“El Calamitoso León de la Verdad”) de Jayarāśi Bhatta (s. VI d.n.e), que incluye una serie de ataques sistemáticos a cada una de las doctrinas hinduistas.

Corrientes Filosóficas Religiosas como el Jainismo, el Budismo y el Confucionismo que criticaron las ideas hinduistas, tomaron algunos de sus argumentos de ese materialismo. Cuando estas ideas llegaron a Europa en el s. XVII y s. XVIII, supusieron un contraejemplo fuerte contra el argumento de que todos los seres humanos sienten la absoluta necesidad psicológica y ontológico-existencial de creer en dioses y en lo sobrenatural. La Escuela Lokāyata desapareció en algún momento después del s. XIII. Su doctrina ha sobrevivido a través de textos jainistas, budistas e hinduistas.

Para Chārvaka Muni o Cārvāka Muni, la Materia es la única realidad existente, y el Mundo Material, Empírico o Concreto (formado de Materia) es el único que existe. No hay otra Realidad “Sobrenatural”, ni Dios Creador, ni Dioses, ni Alma, ni vida después de la muerte (Karma), ni Samsara (Reencarnación), ni Infierno, ni Cielo. Los conceptos de Dios, Libertad e Inmortalidad deben ser rechazados porque son sólo conceptos especulativos. El Mundo es algo cambiante y fortuito y no ha sido creado por ningún Dios. No debemos preocuparnos por el Todo puesto que no tiene sentido; los fenómenos de la Naturaleza no los hace ningún Dios sino que, simplemente, suceden; y lo que se denomina “Infierno” es el dolor y la frustración natural. Admite los 4 elementos: “Agua o liquidez (āpas), fuego o brillo (agni), tierra o solidez (prthivi) y aire o movimiento (vāyu), pero no el éter (akasha), cuya existencia es improbable”[2]. De estos 4 elementos se formaban también los seres vivos, incluido el ser humano, los cuales luego de morir se descomponían nuevamente en estos elementos. A cada elemento le corresponde su propia variedad de átomos, que son invariables, indestructibles y existentes desde siempre. Todas las propiedades de los cuerpos dependen de los átomos que entran en la combinación que las forma, y de la proporción en que tales átomos se combinen. En “La Salida de la Luna del Intelecto” (Prabodha Chandrodaya), el Maestro Materialista y el Alumno ridiculizan las disciplinas ascéticas: ¿Por qué renunciar a los placeres sensuales y someterse al dolor físico?, pregunta el Alumno. Es ridículo hacerlo, contesta el Maestro Materialista:

¿Cómo se puede comparar el ayuno y el sufrimiento con los abrazos voluptuosos de mujeres de ojos grandes y pechos prominentes que uno aprieta con las manos?

En epistemología, Chārvaka Muni o Cārvāka Muni y la Escuela Lokāyata en general afirma que la percepción es la única fuente de conocimiento válido y efectivo. Rechaza el karma y el samsara, ya que no están basados en las percepciones de los sentidos. El “razonamiento por inferencia” es rechazado, porque tal razonamiento es la descripción de percepciones (en cuyo caso no es una inferencia) o es un supuesto incomprobable o un supuesto reductible a percepciones. Propugna (antes que el filósofo, historiador y economista inglés, conocido como el mayor representante del Empirismo David Hume) las limitaciones de lo que se ha denominado “Inducción” como medio de adquisición del conocimiento. La percepción no revela nada más allá de lo que realmente se percibe. La causalidad es ininteligible. Nada obliga a una causa a ser necesariamente una causa. Tampoco se puede acudir al orden o la regularidad del conocimiento para decir que cosa es una causa y efecto; cualquier cosa lo es. La “inducción” se descarta con la observación de que se percibe sólo aspectos particulares con lo que no se puede inferir una “proposición universal” sin apoyarse en otra “argumentación inductiva”, y así sucesivamente hasta desembocar en el absurdo de la “regresión infinita”. Un ejemplo de esto sería que cuando percibimos los cuernos del toro en una determinada sucesión, de ahí no podemos inferir que los cuernos sean la causa del toro[3].

En ética, Chārvaka Muni o Cārvāka Muni es el primer representante en la historia de la humanidad del Hedonismo. Para Chārvaka Muni, el Placer (en sánscrito “Kama”) y el Dolor son los principales hechos de la vida. La Virtud y el Vicio no son Valores Absolutos, sino simples Convenciones Sociales. La Virtud es sólo una ilusión, y el único fin (como Ideal de Vida) es evitar el dolor y buscar el placer (en sánscrito “kama”), vivir una vida próspera y feliz en el mundo, aunque imposible en principio, en el aquí y ahora. También se habla de una “liberación” (en sánscrito “moksa”, ciertamente poco deseable) de todos los males por medio de la muerte. La vida ascética es un “desperdicio vital”. Ya que no existe vida después de la muerte ni nada diferente del cuerpo que sobreviva a la muerte, es absurdo creer que existen “fuerzas kármicas del castigo y la recompensa” que determinen la suerte del individuo, y hay tantas razones para obtener recompensas en la otra vida como para obtener frutos de un árbol que flote en el aire. Los hinduistas engañan a la gente al afirmar la realidad de las criaturas de su propia imaginación y afirman que la vida ascética es un desperdicio vital. Contra el miedo al castigo, Chārvaka Muni o Cārvāka Muni afirma que los Vedas son un engaño porque pretenden que hay un sistema de justicia superior en el mundo y porque prescriben todo tipo de rituales ineficaces, ya que los que realizan dichos rituales ni siquiera creen en ellos porque si realmente creyesen que los animales sacrificados fuesen directamente al Cielo la gente se sacrificaría a sí misma (cosa que nunca sucede).

La Escuela Lokāyata criticaba la actitud tradicional de discriminación contra la mujer. Realza la dignidad, libertad e igualdad de la mujer. Tanto las mujeres como los hombres tienen pasiones, pero las restricciones sólo se aplican a las mujeres. La posición de las mujeres en un mundo controlado por los hombres depende de las tendencias masculinas que entran en contacto con la mujer. En el “Naishadhíia” (17, 42), se menciona a Chārvaka Muni o Cārvāka Muni diciendo:

“Desconfía de los hombres que restringen a las mujeres debido a la envidia o los celos. Tanto los hombres como las mujeres tienen pasión, pero las restricciones sólo se aplican a las mujeres”.

El Cuerpo, según la Escuela Lokāyata está formado por la combinación de los 4 Elementos (Agua, Fuego, Tierra y Aire) y por esta combinación se produce la “chispa de la vida” o “vivificación”. Con la muerte del cuerpo, la “chispa de la vida” o “vivificación” vuelve a la Nada, ya que se nace de Nada y se regresa a Nada. La “chispa de la vida” o “vivificación” no es distinta del cuerpo: “Es solamente el cuerpo calificado por la inteligencia”. Todos los atributos materiales y la “autoconciencia” residen en el cuerpo. No hay evidencia de un “Yo” distinto al cuerpo. La “Conciencia” y los Órganos Sensoriales son los subproductos de las combinaciones de diversas sustancias materiales (combinación de átomos). Con la desaparición del cuerpo, la “conciencia” también desaparece.

Los discípulos de Chārvaka Muni o Cārvāka Muni difieren en el hecho de si cada propiedad física es descrita de manera psicológica (Materialismo Reductivo) o hay propiedades mentales irreductibles a causas de propiedades físicas, pero las propiedades mentales no producen ningún impacto causal alguno en lo físico (Epifenomenalismo). Algunos aceptan sólo la percepción como la única fuente de conocimiento, aunque, de modo no muy distinto del Positivismo Lógico, ya que admite derivar consecuencias que se refieren a estados de cosas perceptualmente accesibles, aunque todos admiten que la mente es simplemente el cuerpo y sus capacidades.

El nombre “Chārvaka” se puede encontrar en un mito hinduista: “En el “Mahabhárata”, Chārvaka era un “monstruo rakshasa amigo del malvado Príncipe Duryodhana. En una oportunidad se disfrazó de sacerdote brahmán e insultó a Yudhisthira (que entraba triunfante en la ciudad de Hastinapura luego de vencer en la Gran Guerra de Kurukshetra), predicando doctrinas profanas, ateísticas y heréticas. Los verdaderos brahmanes se dieron cuenta y lo prendieron fuego vivo mediante el fuego de sus ojos””. Este último Chārvaka Muni o Cārvāka Muni probablemente representa una metáfora tendenciosa acerca de la polémica existente en la época en que se escribió el “Mahabhárata” (incluso ayudaría a datar la época de la redacción del importantísimo texto épico). Chārvaka Muni o Cārvāka Muni puede ser considerado como un “hombre adelantado a su época” y como el “primer librepensador en la historia de la humanidad”.

Jayarāśi Bhaṭṭa

Filósofo indio de los siglos VIII y s. IX y autor del “Tattvopaplavasimha” (El león que devora todas las categorías). El texto pertenece a la Escuela Lokāyata, siendo el único texto auténtico de la misma. El manuscrito de esta obra se descubrió en (1926) y fue publicado en (1940).

El “Tattvopaplavasimha” (El león que devora todas las categorías) examina la epistemología, al considerar los “pramana” (fuentes de la sabiduría) aceptado en cuanto al establecimiento de conclusiones (percepción, deducción y testimonio) y prueba que ninguno de ellos es suficiente para establecer la sabiduría. La deducción es el razonamiento inductivo que no puede ser visto como una premisa universal. El testimonio requiere la fiabilidad de la fuente o testigo, que según los pramana debe ser validado por otra persona. Incluso la percepción directa no puede establecer la verdad porque requiere que la percepción no sea errónea o ilusoria, algo que no puede establecerse. Así, Jayarāśi Bhaṭṭa argumenta que ninguna de las fuentes de la sabiduría es válida y ninguna puede ser dada por cierta.

Jayarāśi Bhaṭṭa desafió al establecimiento astika de las creencias en lo sobrenatural atacando su epistemología. Partiendo de que ninguna de las fuentes de sabiduría es válida, “¿cómo puede alguien saber sobre estos seres?”. Apoya por tanto el ateísmo y cree que la obtención de la felicidad es el objetivo humano más razonable.

Jayarāśi Bhaṭṭa representa el escepticismo extremo en la Escuela Lokāyata, según el cual ninguna escuela filosófica puede afirmar su visión de la realidad como sabiduría, ni siquiera la misma Escuela Lokāyata; en cualquier caso, al representar esta escuela el sentido común, puede utilizarse como guía.

Escuela Bjutavada (Elementalismo)

Es una de las formas del antiguo materialismo indio. Probablemente surgió a comienzos de nuestra era. En ciertas fuentes aparece como variedad de la Escuela Lokāyata. Según la Escuela Bjutavada, todas las diferencias de los objetos por sus propiedades se derivan de las diferencias de combinación de los elementos materiales que componen los objetos dados. La conciencia es el resultado de una combinación especial de los elementos materiales, combinación que, una vez surgida, puede reproducir combinaciones análogas, a sí misma; ahora bien, las combinaciones de otro tipo jamás podrán hacer que surja la conciencia. Como los seguidores de la Escuela Lokāyata, los partidarios de la Escuela Bjutavada eran empiristas en epistemología y hedonistas en ética.

Ajita Kesakambala

Entre el s. VI y el s. V a.n.e. surgieron en India una serie de movimientos filosóficos y religiosos que proponían teorías diferentes a las enseñanzas tradicionales ortodoxas basadas en los Vedas, los más conocidos fueron el Budismo fundado por Siddhartha Gautama Sakyamuni (Buda) y el Jainismo de Mahāvira, pero hubo otros 5 “sramanas” o “maestros espirituales” que también ejercieron una notable influencia, aunque sus escuelas no sobrevivieron mucho tiempo.

Según el Canon Budista hubo 6 “tendencias heterodoxas” o “nāstika”, que el Budismo combatía, conocidos por el nombre genérico de “Maestros del Error”: Purana Kassapa (Amoralismo), Makkhali Go´sāla (Ajivika o Determinismo Fatalista), Ajita Kesakambala (Materialismo), Pakudha Kaccayana (Atomismo), Sanjaya Belatthaputta (Escepticismo) y Mahāvira, fundador del Jainismo.

Ajita Kesakambala es un filósofo materialista extremo indio. Sostenía que todo lo que existe tiene su origen en la materia. En la Naturaleza todo ocurre espontáneamente, sin determinismo alguno. Todo en el Universo está compuesta por los 4 elementos: “Agua, fuego, tierra y aire”. Estos 4 elementos pueden combinarse de diversos modos, dando lugar a conglomerados, tales como el cuerpo viviente, el cual tiene entre sus propiedades la conciencia. Niega la existencia del alma, la vida después de la muerte, los dioses, lo sobrenatural y la trasmigración al afirmar que el hombre termina con la muerte. Defiende la tesis contraria a los “deterministas fatalistas” (Ajivikas), afirmando la libertad radical del ser humano. Sólo en esta vida, la única que existe (el aquí y ahora), se puede alcanzar la felicidad, y la felicidad depende de los placeres de los sentidos y de las relaciones humanas satisfactorias. Las malas acciones no dan fruto ni maduran en consecuencia alguna.

Sanjaya Belatthaputta

Filósofo indio, contemporáneo de Buda, que tuvo muchos seguidores. Fundador de la Escuela Ajñāna o Escéptica. Tenía por norma no afirmar ni negar nada, ni emitir juicios, ya que no hay respuestas absolutas a los interrogantes, y todas las doctrinas se contradicen entre sí. Hay que adoptar una posición evasiva, proponiendo la suspensión del juicio.

Yan Chu (395 a.n.e. – 335 a.n.e.)

Filósofo materialista y hedonista chino. Criticó duramente al Confucionismo, las representaciones religiosas y la creencia en la inmortalidad. Todos los acontecimientos y fenómenos de la naturaleza y de la sociedad están subordinados a la acción del principio de la necesidad natural, al que definió como “destino”. Declaraba que todo está sujeto a la ruina y la aniquilación. A la vida sucede la muerte como necesidad natural, tras el nacimiento sigue la destrucción. En ética, situó en primer plano el individuo con su anhelo de satisfacer todos sus deseos.

Exhortaba a provechar el presente de la vida y gozar de él sin atormentarse pensando en lo que habría más allá de la muerte, ya que la muerte es el absoluto final. Proclama la vuelta del sabio (y en principio de cada uno) hacia sí mismo. Su idea fundamental es la valoración de la vida y la atención a sí mismo. Se pronunciaba contra toda intervención exterior en la operación de la naturaleza propia. Por eso rechaza la cultura: “Las normas sociales son arbitrarias”. La vida debe mantenerse y protegerse, para nutrir la verdad contenida en ella, de modo de no permitir que las cosas externas puedan corromper a vida. No hay ideales:

“Todo esfuerzo del ser humano en pro de la fama y de la perfección moral no hace sino apartarle de la vida, que es su único bien y debe ser “vivida plenamente”.

Según Yan Chu, el individuo debe entregarse sin reservas a su sensibilidad y dejarse llevar por ella, sin reparar las consecuencias. Se decía de él que no hubiese sacrificado un pelo de su cabeza ni siquiera para salvar al Mundo.

Wang Tchung, Wang Tch’ong o Van Chun (27 d.n.e. – 100 d.n.e.)

Filósofo materialista chino. Nació el (27 d.n.e.) en Shangyu (act. Shaanxi) y murió el (100 d.n.e.) en Shangyu (act. Shaanxi). En sus ensayos “Lueng Heng” (“Ensayos Críticos”), criticó las ideas y creencias de su época, denunció el error y la superstición y se declaró enemigo de las fábulas y las mentiras. No creía ni en los dioses, ni en los espíritus ni en los prodigios y rechazaba todo postulado sobrenatural. Consideraba que Confucio (Kung Fu Tsé o Kong Qiu) erraba contra la razón al inclinarse (con el respeto de un creyente) ante el “Cielo Soberano”. Se manifestó contra la doctrina del “Cielo” como “fuerza rectora suprema que determina la aparición, desarrollo de los fenómenos y objetos”. No existe ningún Creador dotado de “voluntad”. Ningún “Espíritu Celeste” interviene sobre los Jefes de Estados para advertirlos o castigarlos. Cuando los antiguos sabios hacen hablar al Cielo incurren en una mentira y le prestan sus propios sentimientos. “El corazón del cielo está en el pecho del sabio”.

El ser humano no desempeña el rol que le atribuye Tong Tchong-Chu. Su conducta no tiene ninguna influencia sobre los “movimientos del aliento cósmico” (Tao), pues todo en el Universo se explica por el funcionamiento espontáneo de un “Principio Unipersonal, Inmanente y Neutro” (Tao), subyacente a una dualidad en el “orden físico” (Yin y Yang), que funciona como fuente y base primordial los elementos materiales “tsi”. El mundo se compone de la substancia K’i la cual se mueve en la eternidad, mientras que el Tao es la ley de la propia realidad. Por la acción recíproca de 2 K’i (los enrarecidos que se hallan en el espacio celeste y los condensados que se hallan en la tierra constituyendo los diversos cuerpos) son engendradas todas las cosas. El Yang es inconsciente, inactivo y espontáneo, pero adquiere la aptitud de pensar por la conexión temporal con el cuerpo y es cosustancial con el Cielo. El Yin es cosustancial con la Tierra.

La muerte, paralelo exacto del nacimiento, hace entrar en lo inconsciente a los 2 elementos. El ser humano es parte de la naturaleza, se engendra como resultado de la condensación de los tsi. La dispersación de los tsi lleva a la muerte y al aniquilamiento.

Wang Tchung rechaza la ascesis, la mística, el éxtasis, la absorción en el Uno, el retorno al Origen de las Cosas y el Tao como Principio Inmortal e Imortalizante del Taoísmo. Sólo conserva del Tao su naturalismo. Según Wang Tchung, los taoístas son presa de la ilusión cuando hablan de inmortalidad.

Wang Tchung combatió la teoría de la dependencia de la vida social respecto a los fenómenos de la naturaleza. Las cosas surgen de sí mismas, de forma espontánea y voluntaria (wu wei). La felicidad y la desgracia no depende de la conducta de los seres humanos, de la misma manera que los desordenes que arruinan a los imperios no están determinados por la perversión de sus gobiernos. Están ligados a condiciones económicas difíciles, a la penuria, pero no dependen en absoluto de la moralidad pública. Por lo tanto, las catástrofes y fenómenos en la Naturaleza son el resultado de la mutación del K’i en su conexión con el Yin y el Yang. No guardan relación con la conducta del ser humano ni con la conducta del Gobernante, Monarca o Soberano (al contrario de lo que afirmaban la Escuela de los Letrados y la Escuela del Yin/Yang), pues esto sería negar la espontaneidad del Cielo.

La historia se desarrolla por ciclos: “Después de un período de florecimiento llaga la decadencia, luego se repite el ciclo”. El ser humano surge del Yin y del Yang (que constituye la fuerza vital a través del K’i). En lo referente a la naturaleza o condición humana, para Wang Tchung la naturaleza o condición humana puede ser tanto buena como mala. Los seres humanos son buenos o malos según el “hálito yang” que se les haya repartido más o menos ampliamente en el momento de su nacimiento. A su juicio, una naturaleza mala puede producirse mediante influjos externos, pero de tal manera que puede transformarse en una naturaleza buena. Aquí se encuentra con los filósofos chinos Meng Zi y Xun Zi. Con esto se opone a la concepción que afirma que las buenas acciones son retribuidas con un buen destino y las malas acciones acarrean un mal destino. Wang Tchung no limita este principio a un ser humano en particular, sino que lo extiende al destino de pueblos enteros. El espíritu vital que anima a los seres humanos es hálito, de la misma manera que lo son la carne y la sangre del cuerpo. Cuando el ser humano muere, se disuelve esa fuerza vital y se desmorona el cuerpo. Puesto que la muerte se traga la personalidad, no existen los fantasmas. Mucha gente afirma haber visto a los fantasmas y que no hay que poner en duda su buena fe, pero sus sentidos los han engañado. Aunque no existe nada sobrenatural ni nada después de la muerte, si existe un destino que debe ser aceptado.

En epistemología, negó la existencia del “saber innato”. En vez de temer, conocer. Para Wang Tchung, toda teoría debe someterse a la prueba de los hechos. Un hecho es un dato sobre el que el pensamiento puede asentarse. No obstante, la experiencia es sólo el momento inicial del proceso del conocimiento. La experiencia (bruta) en muchos casos no es convincente, por lo que sólo el ejercicio de las facultades intelectuales puede aportar la certeza. El ojo y el oído abusan a menudo de la razón, debido a las falsas apariencias. Argumentar con ayuda de ejemplos es un buen método, pero, no obstante, el juicio tiene que intervenir en la elección de los ejemplos, y si no se refieren a realidades que la razón pueda aceptar como tales, no prueban nada. Si el testimonio no es verificado y rectificado por el “intelecto” (sin-yi), no es suficiente ni válido. A. Forke estima a Wang Tchung “satírico como Luciano y espíritu fuerte como Voltaire”[4].

Tai Chen (1723-1771)

Filósofo materialista chino. Dedicó mucha atención al estudio de las Ciencias Naturales, la Matemática y la Astronomía. Según Tai Chen, la Naturaleza es eterna y existe independientemente de la Conciencia Humana. A la pregunta de cuál es la relación entre los 2 conceptos básicos de la Filosofía de la Naturaleza según el Neoconfucionismo (el “Li Ideal” y el “Tsi Material”), Tai Chen contestaba que el tsi es lo primario y el li es lo secundario. Para Tai Chen, el Mundo se encuentra en un proceso de formación y desarrollo. Explicaba el movimiento por la interacción de fuerzas contrapuestas: “El Yang Positivo y el Yin Negativo”. Su acción es eterna, indestructible e inseparable de la Naturaleza. Todos los fenómenos y objetos se hallan subordinados a la necesidad natural. En epistemología, Tai Chen consideraba que las sensaciones son la fuente y base del conocimiento, negando la existencia del “saber innato”. Halló la necesidad de comprobar por medio de la experiencia, la validez de las conclusiones generales. En su concepción socio-política, Tai Chen expuso la tesis de que la liberación del pueblo depende de la instrucción y del autoperfeccionamiento moral del individuo.


Notas:

[1] Onfray, Michel. Compactos Anagrama. Pág. 47.

[2] Reyna, Ruth. Introducción a la Filosofía de la India. Edit. El Ateneo, pp. 87-89.

[3] Harré, Rom. Mil Años de Filosofía. Edit. Taurus, pp. 73-74.

[4] Parain, Brice. Historia de la Filosofía. Siglo XXI Editores, pp. 314-317.


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