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 Asunto: महाराज मार्ग - Maharajá Marga - Arqueoindividualismo.
NotaPublicado: 11 Ago 2016, 19:27 
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Registrado: 08 Feb 2012, 00:46
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महाराज मार्ग - Maharajá Marga - Arqueoindividualismo.


(Versión en galego; vai despois a versión en castelán).
Ola a todos.
Na Historia da Filosofía ecsiste formalmente, desde o ano 2014, unha nova escola, o arqueoindividualismo. Numerosos son os seus sinónimos: revolución do arquetipo, movemento das raias vermellas, dereita revolucionaria, ecsistencialismo ouxetivo, aristocracia sen elite, materialismo espiritual e mesmo esquerda impopular, aínda que en principio é unha escola filosófica que se presenta como abertamente de dereita, feito inusitado trala Ilustración e a Revolución Francesa. Maila xenuína dereita non é algo vergoñento ou lamentábel, non é a abusiva acumulación de privilexios socioeconómicos da dereita conformista e vulgar: é andar dereito, andar recto sempre sen torcerse deica a gloria eterna.
Nesta sección, neste taboleiro do foro internético Sofos Ágora, vou e imos presentar e desenvolver de modo máis completo, máis sistemático, máis profundo, as bases desta escola de filosofía, bases que noutras partes dentro e fora do foro Sofos Ágora xa se foran definindo nunhas liñas básicas, que agora debemos aclarar pra ser ben operativos. Trátase de chegar á felicidade absoluta, ouxetivo derradeiro do arqueoindividualismo.
O arqueoindividualismo xa posúe un corpo doutrinal máis ou menos disperso, un tecsto ou sutra de referencia que é o libro gratuíto en castelán orixinal (con galego e outras linguas) "El mundo de Supreniranto", un nome central, arqueoindividualismo, con moitos sinónimos, e uns lemas definitorios, sobre todo a proclama da Ayn Rand "Liberade ó home dos homes.". Tamén ten numerosos profetas, precursores e mestres doutrinais, como a propia Ayn Rand, o Lao Tse, o Max Stirner (pronunciación: Macs Estírner, o Schopenhauer (pronunciación: Xopenáuer), o Krishnamurti (pronunciación: Crixnamurti), o Evola (pronunciación: Évola) e outros.
Agora cómpren outros elementos pró desenvolvemento, coma ecsposicións doutrinais curtas, medias e longas, foros pró debate, un logotipo ou símbolo gráfico definitorio, etcétera. Pra iso pídovos axuda.
Empezarei aquí mesmo por cubrir outra carencia: o título. Non me refiro a un mero nome, que sinónimos non faltan no arqueoindividualismo. Refírome a un título solemne con poder mántrico (gráfico) e iántrico (sonoro) que, no mundo das formas, lle dea poder específico. O clásico, nestas cousas, é o idioma sánscrito, así que no sucesivo o título por escelencia ou nome sagrado do arqueoindividualismo será महाराज मार्ग. En forma popular, Maharajá Marga (o iota pronunciado coma ce hache) ou ben Magharaxá Marga. En transcrición científica orientalista, Mahārāja Mārga (o segmentiño sobre a vocal indica alongamento, vocal longa; o hache pronúnciase coma o son da gheada e o iota pronúnciase entre elle e ce hache). Significa, literalmente, Camiño do Gran Rei, ou sexa Camiño do Magharaxá, camiño do emperador.
Pois o arqueoindividualismo xurdiu pra facer do bramán, do buscador serio da verdade, un emperador do mundo, empezando por ser un gran rei da súa propia ánima. Impera en todo sen oprimir nada.
Cordialmente, do Alexandre Xavier Casanova Domingo, tampa electrónica trigrupo @ yahoo . es (trigrupo @ yahoo punto es).

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(Versión en castelán).
Hola a todos.
En la Historia de la Filosofía existe formalmente, desde el año 2014 una nueva escuela, el arqueoindividualismo. Numerosos son sus sinónimos: revolución del arquetipo, movimiento de las rayas rojas, derecha revolucionaria, existencialismo objetivo, aristocracia sin elite, materialismo espiritual e incluso izquierda impopular, aunque en principio es una escuela filosófica que se presenta como abiertamente de derecha, hecho inusitado tras la Ilustración y la Revolución Francesa. Pero la genuina derecha no es algo vergonzante o lamentable, no es la abusiva acumulación de privilegios socioeconómicos de la derecha conformista y vulgar: es andar derecho, andar recto siempre sin torcerse hasta la gloria eterna.
En esta sección, en este tablón del foro internético Sofos Ágora, voy y vamos a presentar y desarrollar de modo más completo, más sistemático, más profundo, las bases de esta escuela de filosofía, bases que en otras partes dentro y fuera del foro Sofos Ágora ya se han ido definiendo en unas líneas básicas, que ahora debemos aclarar para ser bien operativos. Se trata de llegar a la felicidad absoluta, objetivo último del arqueoindividualismo.
El arqueoindividualismo ya posee un cuerpo doctrinal más o menos disperso, un texto o sutra de referencia que es el libro gratuito "El mundo de Supreniranto", un nombre central, arqueoindividualismo, con muchos sinónimos, y unos lemas definitorios, sobre todo la proclama de Ayn Rand "Liberad al hombre de los hombres.". También tiene numerosos profetas, precursores y maestros doctrinales, como la propia Ayn Rand, Lao Tse, Max Stirner, Schopenhauer (pronunciación: Sopenáuer), Krishnamurti, Evola (pronunciación: Évola) y otros.
Ahora hacen falta otros elementos para el desarrollo, como exposiciones doctrinales cortas, medias y largas, foros para el debate, un logotipo o símbolo gráfico definitorio, etcétera. Para eso os pido ayuda.
Empezaré aquí mismo por cubrir otra carencia: el título. No me refiero a un mero nombre, que sinónimos no faltan en el arqueoindividualismo. Me refiero a un título solemne con poder mántrico (gráfico) y yántrico (sonoro) que, en el mundo de las formas, le dé poder específico. Lo clásico, en estas cosas, es el idioma sánscrito, así que en lo sucesivo el título por excelencia o nombre sagrado del arqueoindividualismo será महाराज मार्ग. En forma castellanizada, Maharajá Marga, en transcripción científica orientalista Mahārāja Mārga (la rayita sobre la vocal indica alargamiento, vocal larga, la hache se aspira y la jota se pronuncia entre elle y ce hache). Significa, literalmente, Camino del Gran Rey, o sea Camino del Maharajá, camino del marajá, camino del emperador.
Pues el arqueoindividualismo ha surgido para hacer del bramán, del buscador serio de la verdad, un emperador del mundo, empezando por ser un gran rey de su propia alma. Impera en todo sin oprimir nada.
Cordialmente, de Alejandro Javier Casanova Domingo, correo electrónico trigrupo @ yahoo . es (trigrupo @ yahoo punto es).


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 Asunto: Ayudadme a crear un esquema gráfico del arqueoindividualismo
NotaPublicado: 11 Ago 2016, 19:29 
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Registrado: 08 Feb 2012, 00:46
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Hola a todos de nuevo.
Hoy voy a pediros en concreto que me ayudéis a crear un logotipo, gráfico simbólico o esquema que represente visualmente al arqueoindividualismo. Técnicamente, manejo con gusto y afición desde hace años muchos programas de pintura y dibujo por ordenador, así que no habría gran dificultad científica y técnica para esto. La dificultad estaría en exponer el cuadro general de ideas, para luego hacer el cuadro gráfico, pictórico. Esto requiere un bosquejo general del arqueoindividualismo; lo que, a su vez, implica una primera síntesis breve de esta escuela filosófica. Ahí va.
El arqueoindividualismo es una escuela de filosofía que pretende llevar al yo a su felicidad plena. Según el arqueoindividualismo, el yo es la realidad última y eterna, eso que las religiones populares han llamado y siguen llamando Dios, Yavé, Cristo, Buda, Tao o Nirvana. Ahora bien, como el yo genera todo lo demás, todo lo que no es el yo, en los planos bajos de realidad, por tanto también en el plano humano de realidad, la percepción de la verdad está seriamente distorsionada, oscurecida y complicada por el propio yo. El yo, en su forma humana, se cree que es finito y mortal, se cree que hay varios yoes mutuamente separados y se cree muchas otras majaderías, especialmente que es posible un crecimiento económico y demográfico indefinido en el mundo material denso.
El camino de regreso al Nivel Supremo de Realidad comienza cuando el yo atrapado en el bajo nivel humano de realidad medita con decisión durante larguísimo tiempo, rompiendo con las estúpidas prisas de la presión social, hasta comprender que toda esta mareante confusión es obra del propio yo; el cual, así como ha creado la confusión, podrá ponerle fin, aunque no inmediatamente, porque primero tiene que comprender y disolver las causas fenoménicas eficientes que operan en el plano humano y otros planos bajos y desgraciados, bloqueando el ascenso del alma a los planos existenciales dichosos y superiores. Es fundamentalmente un trabajo de investigación científica, descubriendo y determinando las cadenas reales causales. Por ejemplo, la investigación científica determina que hay que reducir (sin violencia ni amenazas) la natalidad y la población hasta estabilizar la población de seres humanos de modo ecológicamente sostenible, y que hay que dar como derecho (no como limosna o concesión precaria) medios de vida material holgada a todo ser humano, trabaje por dinero o no. Entonces los yoes (en realidad, el mismo yo total ilusoriamente dividido) pueden ascender a los planos superiores, comprender y sacudirse las ataduras de la materia densa, hasta percibirse de nuevo como la conciencia universal incondicionada.
Veamos, pues, si me podéis ayudar a crear un esquema gráfico del arqueoindividualismo. Pienso enviar copia de este mensaje al hilo "Ontologías en dibujitos".
Muchas gracias y cordialmente, de Alexandre Xavier Casanova Domingo, correo electrónico trigrupo @ yahoo . es (trigrupo @ yahoo punto es).


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 Asunto: Exposición medianamente larga del arqueoindividualismo.
NotaPublicado: 11 Ago 2016, 19:30 
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Registrado: 08 Feb 2012, 00:46
Mensajes: 1091
Exposición medianamente larga del arqueoindividualismo.

Hola a todos.
Lo más difícil en el arqueoindividualismo es hacer una exposición medianamente larga, algo como el Credo en el catolicismo o como el Manifiesto Comunista en el marxismo. Claro que tenemos el libro "El mundo de Supreniranto", pero esa exposición, aparte de ser sobre todo estética e intuitiva, es larga más que mediana de longitud.
La dificultad está en la intención misma de esta escuela filosófica: ser un sistema de filosofía integral y liberador. Por eso las exposiciones muy cortas, o los lemas, no engañan si están bien elegidos; por eso las enciclopedias o los tratamientos sistemáticos, como la Suma Teológica en el catolicismo o El Capital en el marxismo, se hacen con relativa facilidad (y con tiempo, claro) en el arqueoindividualismo. En cambio, hacer un esquema general que trate todo lo esencial sin gran longitud, sí que es difícil. Porque el carácter radicalmente revolucionario del arqueoindividualismo hace esperable cada pocos pasos un giro inesperado, de modo que casi cualquier exposición mediana inducirá a error. Con todo, sí que se puede hacer una exposición menos mala, pasable, que remita al resto de la doctrina sin grandes confusiones.
En este borrador o esbozo comenzaré con un ejemplo: el egoísmo.
El egoísmo tiene mala prensa en ética, por razones bien comprensibles. Sin embargo, la ética propugnada por el arqueoindividualismo es un egoísmo radical. El altruismo, el autosacrificio y la autonegación son cosas malísimas, según lo vemos los arqueoindividualistas.
Entonces, la primera reacción suele ser: bueno, los arqueoindividualistas predicáis el sálvese quien pueda, de hecho la negación misma de la ética.
Pues no. Apreciamos muchísimo a Ayn Rand y a Schopenhauer, mas, a diferencia de ellos, sabemos y decimos con claridad que hay aspectos supraindividuales en la conducta humana; problemas colectivos que no se solucionarán nunca solamente con esfuerzo individual. El ejemplo clásico es la superpoblación. De nada valdrá que unos cuantos esforzados filántropos den ejemplo de no procrear o procrear poco, si la inmensa mayoría de las parejas tiene de media tres o siete hijos. Solamente vale que haya un descenso demográfico neto claro, aunque no demasiado rápido, porque entonces habría catástrofes adicionales. Lo que se requiere es un descenso demográfico lento, controlado, digerible, hasta llegar a la estabilización de la población mundial en cantidades muy inferiores a los actuales.
Entonces se nos dirá: ahora está claro; no sois en realidad egoístas, sois altruistas reflexivos, altruistas no ingenuos, que buscáis a largo plazo el bien mantenible para los seres humanos.
A lo cual responderemos: sí y no. El altruismo no forzado, lo que llamaríamos altruismo voluntario no autodestructivo, sí que lo admitimos, pero con este importante matiz. Y, además, seguimos siendo egoístas. Muy egoístas. Los arqueoindividualistas no estamos interesados en algo tan vil como el dinero, siniestra invención social que conviene destruir a la mayor brevedad posible; mas sí que estamos interesados en vivir como maharajás, de ahí nuestro título oficial, Maharajá Marga (Camino del Maharajá). Queremos vivir en suntuosos palacios de oro con columnas de jade y pijamas de seda, queremos beber néctar, comer fresas con chocolate y subir a hablar con los dioses, volando con alas de plata y perlas al Olimpo. No nos seduce el culto a la pobreza tan típico del cristianismo.
... Y no queremos esta soberbia riqueza solamente para unos pocos. La queremos para todos los seres humanos. Somos egoístas solidarios. La clave, evidentemente, está en una población escasa, científica y respetuosa con el medio ambiente en el que podemos vivir, sin esquilmarlo ni contaminarlo.
Bueno: con lo dicho en este borrador, ya veis la dificultad de hacer una introducción ni demasiado corta ni demasiado larga al arqueoindividualismo. Seguiré pidiendo vuestra ayuda para lograrlo. Recordad que el arqueoindividualismo es una cosa dialogal, sin principio de autoridad, y que lo construimos entre todos los individuos interesados.
Muchas gracias y cordialmente, de Alexandre Xavier Casanova Domingo, correo electrónico trigrupo @ yahoo . es (trigrupo @ yahoo punto es).


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 Asunto: Re: महाराज मार्ग - Maharajá Marga - Arqueoindividualismo.
NotaPublicado: 11 Ago 2016, 19:32 
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Registrado: 08 Feb 2012, 00:46
Mensajes: 1091
Mensaje de Toni, copiado sin alteraciones al reconstruir este hilo de discusión.

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Hola Alexandre.
Yo creo que el egoísmo es malo. Pero claro, eso depende de como interpretemos esa palabra. Pues tú hablas de un egoísmo que procura y tiene como fin la felicidad para todos. Mientras yo entiendo que el egoísmo no es amor hacia uno mismo (cosa que no tendría porque estar mal), el egoísmo es un excesivo y desmesurado amor por uno mismo, tan excesivo que no tiene ninguna contemplación con los demás, llegando a hacerles daño si es necesario en pro del interés propio. El egoísta tiene una ética y unas leyes para sí, y otras para los demás. Su fin no es la ecuanimidad ni la felicidad de todos, es su beneficio y felicidad particular. Un egoísta, por mucho amor que se tenga a sí mismo, si respeta y se comporta con los demás, para mi, no es egoísta.

El egoísmo me parece que es uno de los peores males de la humanidad, a él creo que se debe tanta guerra, destrucción e injusticias que durante nuestra historia hemos tenido, y seguimos teniendo.

Supongo que tú egoísmo será un "egoísmo bueno" que no es egoísmo.


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LIBERTAD DE EXPRESIÓN PARA EL FORO............SIN INSULTOS.......SIN DISCRIMINAR A NADIE.........POR UNA MODERACIÓN JUSTA Y ECUÁNIME


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 Asunto: Re: महाराज मार्ग - Maharajá Marga - Arqueoindividualismo.
NotaPublicado: 11 Ago 2016, 19:36 
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Registrado: 08 Feb 2012, 00:46
Mensajes: 1091
Mensaje de Masacroso, copiado sin alteraciones al reconstruir este hilo de discusión.

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Coincido en lo dicho por toni, más o menos. Quiero decir que al concepto de "egoísmo" debe dotársele de algún contenido específico para que no sea un concepto que esté siempre presente.

El mismo tema de la búsqueda de especificidad para el concepto de "egoísmo" lo traté hace algunos años en otros sitios. En aquel entonces no tenía el mismo grado de "claridad" que poseo ahora.

En relación a lo dicho por toni daría una definición negativa de egoísmo, es decir, el egoísmo podría intentar definirlo como un tipo de carencia: carencia de afecto por los demás. Claro que eso sólo no bastaría para definir al egoísmo ya que también podría haber carencia de afecto hacia uno mismo.

En esencia lo dicho por toni me parece correcto aunque podría expresarse mejor en mi opinión, por ejemplo en vez de catalogarlo como un "exceso de" o como antes dije como una "carencia de" digamos que hay una "diferencia de" afecto... y sobre todo hay un afecto único (a mí) o afecto clasista (afectividad completamente dividida según un ser o cosa pertenezca a una clase u otra).

Lo último se presta a toda una clasificación de la afectividad humana y un análisis sociológico (y económico). Podemos hacer un modelo de afectividad humana según sea una afectividad que es una continuidad (un campo) o una afectividad discontínua (basada en clases), y dependiendo qué tipo de afecto en cada zona o clase y número de clases o forma del campo.


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Para una ética onto-payasa:
1) Que el patetismo de tus acciones quiera reflejar el absurdo universal
2) No digas malo sino gracioso
3) Evita la coulrofobia trascendental
4) El mundo es un circo, actúa en consecuencia
5) Cogito ergo rideo


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 Asunto: Re: महाराज मार्ग - Maharajá Marga - Arqueoindividualismo.
NotaPublicado: 11 Ago 2016, 19:38 
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Registrado: 08 Feb 2012, 00:46
Mensajes: 1091
Mensaje de Toni, copiado sin alteraciones al reconstruir este hilo de discusión.

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Masacroso escribió:

Claro que eso sólo no bastaría para definir al egoísmo ya que también podría haber carencia de afecto hacia uno mismo.
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No comprendo porque dices eso ¿Es posible que un egoísta no sienta afecto por uno mismo? yo lo encuentro contradictorio.

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LIBERTAD DE EXPRESIÓN PARA EL FORO............SIN INSULTOS.......SIN DISCRIMINAR A NADIE.........POR UNA MODERACIÓN JUSTA Y ECUÁNIME


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 Asunto: Re: महाराज मार्ग - Maharajá Marga - Arqueoindividualismo.
NotaPublicado: 11 Ago 2016, 19:39 
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Registrado: 08 Feb 2012, 00:46
Mensajes: 1091
Hola a Toni, a Masacroso y a todos.
Se ve que mi ejemplo está bien elegido. Se ve que es difícil una exposición mediana (ni muy larga, ni muy corta) del arqueoindividualismo, en especial de uno de sus puntos capitales: que el egoísmo es bueno.
Para empezar, la ética del arqueoindividualismo no es una ética meramente sicologista o política, como suele pasar en la filosofía academicista. Por el contrario, tiene sobre todo una base metafísica y, por tanto, eterna.
Las implicaciones de esto son largas y complejas, naturalmente. Pero aquí puedo empezar con pasos que sean honrados, no fraudulentos, y además certeros.
Lo haré así: tanto el egoísta, el que afirma que primero él y luego los demás, como el altruista (el altruista sincero), el que afirma que primero los demás y sólo luego él mismo, suelen decir algo de lo que no se dan cuenta. ¡Suelen hablar sin saber lo que dicen, sean egoístas o no!
Porque para ser verdaderamente egoísta, o verdaderamente altruista, hay que tener claros los límites entre el yo propio y los yoes de los demás.
Y, dado que el yo no es una realidad meramente física... establecer con precisión tales límites es imposible desde la física. Solamente desde la estética en sentido etimológico, desde la sensación del yo, puede hacerse la distinición. Mas, por definición, un yo no puede percibir directamente a otro yo. Si pudiera hacerlo, lo que percibiría sería automáticamente parte de su propio yo. Ni siquiera el mítico amor total entre un hombre y una mujer permite al enamorado percibir la intimidad de su enamorada, o viceversa.
El arqueoindividualismo se equivocará o no se equivocará; pero lo que hace en este tipo de asuntos espinosos es definirse siempre. Y rectificar luego, si observa que ha errado.
De manera que ahí va lo que decimos fundamentalmente, en el arqueoindividualismo, sobre el yo, el egoísmo y el altruismo.
La percepción de la multiplicidad de yoes separados es una ilusión inherente (maya) a los planos bajos de la conciencia, en particular el plano humano. Es una ilusión, no un mero error; por eso tiene lógica interna e incluso cadenas causales asociadas. Ahora bien, no es últimamente real: en la realidad claramente percibida, hay un solo yo, del cual los aparentes yoes limitados y mutuamente separados son manifestaciones parciales confusas.
El auténtico egoísta es el que busca ante todo su propia felicidad completa. ¡Muy bien! ¡Porque si va por ese camino, purificará su alma y derribará las ilusorias barreras entre su alma y las otras almas, conociendo que nosotros somos yo y que yo soy nosotros!
Eso no anula de inmediato la diferencia relativa y transitoria entre los yoes del plano humano, porque, repito, es una ilusión compleja y no un mero error de percepción puntual, como cuando leemos mal la letra de un nombre y, por ello, pronunciamos mal ese nombre; error que se corrige de inmediato con buenas condiciones de percepción visual. De ahí que es necesaria la democracia entre los hombres, para que los yoes de los chupópteros no se impongan sobre la inmensa mayoría de yoes que no quiere ser explotada por unos cuantos yoes de chupópteros.
Por eso la ética arqueoindividualista es profundamente egoísta a largo plazo, sin por ello dejar de ser antiautoritaria y antijerárquica en el plano empírico humano, y buscando la felicidad de todos en lo humanamente posible. Pero no es una ética meramente humanista, sino ascensional, hasta el plano divino de la conciencia. Y, en sentido metafísico último, se puede considerar una ética altruista, puesto que afirma que el bien de uno mismo es en realidad el bien de todos los demás, también.
Ahora, podéis pensar que si a don Quijote se le secó el cerebro por leer demasiados libros de caballerías, a mí se me ha secado por leer demasiados sutras y diálogos upanisádicos en sánscrito o en tibetano, creyéndome que los cuentos chinos o indios que me he tragado y sigo tragándome tienen algo de verdad...
Entonces os pregunto: ¿hay, en realidad, bases para opinar seriamente que la separación entre los yoes es algo más que una complejísima construcción biológica, sicológica, social y cultural? Ya sabéis que, en mi opinión, no. Mas podéis estar en desacuerdo, y exponer vuestras razones.
Cordialmente, de Alexandre Xavier Casanova Domingo, correo electrónico trigrupo @ yahoo . es (trigrupo @ yahoo punto es).


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 Asunto: Ya tenemos un símbolo gráfico para el arqueoindividualismo.
NotaPublicado: 11 Ago 2016, 19:41 
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Registrado: 08 Feb 2012, 00:46
Mensajes: 1091
Ya tenemos un símbolo gráfico para el arqueoindividualismo.

Hola a todos.
Después de vuestras ayudas e intervenciones, ya tenemos un símbolo gráfico para el arqueoindividualismo.
Se trata de un mandala, más concretamente un yantramandala, en original sánscrito यन्त्रमण्डल. El yantra y el mandala (o mándala) son pinturas simbólicas de forma e intención parecida, que relacionan el mundo interior y el mundo exterior, o los diferentes planos y niveles del ser entre sí. El yantra (en sánscrito: instrumento) es más abstracto, cromáticamente más austero que el mandala, tendente a las formas geométricas más que a las figuras animales y humanas dinámicas, y de formas menos complejas que el mandala. Lógicamente, el mandala (en sánscrito: círculo) es entonces más figurativo, con formas vivas y especialmente de animales, hombres o dioses, representando situaciones y acciones con colores a menudo vivos, sin por ello dejar de utilizar formas geométricas y esquemas gráficos. Como indica su nombre, el mandala figura la escena en forma de círculo o elipse, poniendo los elementos preparatorios o secundarios en la periferia y los elementos centrales en el centro del círculo. El yantra tiene una distribución similar de escena, con sus elementos más simplificados y geométricos. El yantramandala, entonces, es un mandala simplificado, de tendencia geométrica, sin ser del todo un austero y abstracto yantra.
Esta forma pictórica, acabada con solamente 16 colores, conviene a la reproducción en calidad gráfica media y baja, como imágenes internéticas, reproducciones en periódico de grano grueso, impresiones caseras baratas con tecnología de chorro de tinta, sellos en blanco y negro, carteles con tintas planas, etcétera. Y, por otro lado, permite también su interpretación en calidad gráfica alta, para su reproducción en pintura artística de cuadro grande, o en escultura fina policromada, pantalla de cine, etcétera.
El estilo integra la iconografía indobudista, la iconografía cristiana y la pintura iconoclasta judeoislámica; esta última rechaza la representación de Dios o del plano supremo con formas humanas o animales, permitiendo sólo símbolos lingüísticos, matemáticos y geométricos que respeten el carácter radicalmente metafenoménico de Yavé o Alá, que no tiene rostro de hombre porque es infinitamente más que un hombre.
En la parte inferior del cuadro, unos ángeles ascienden por una montaña azul, portando unos rollos o pergaminos con mensaje, que se van pasando unos a otros. Recordemos que la palabra "ángel" significa mensajero. Los ángeles y la montaña por la que escalan tienen un fuerte predominio del azul, color tradicional de la derecha política (el arqueoindividualismo es una derecha revolucionaria) y de la espiritualidad. Estos ángeles son parecidos entre sí y, al mismo tiempo, distintos unos de otros, en prefiguración de la unidad final de todas las almas, a medida que suben por la montaña del conocimiento supremo.
Uno de los ángeles alza por arriba un rollo con mensaje, rollo que va a tocar a la forma ovalada superior que constituye el núcleo de este yantramandala. En el óvalo (un óvalo complejo, que simboliza los muchos cielos o las múltiples moradas divinas) predominan también, lógicamente, los tonos azulados, pero con un sistema o red de cuerdas amarillas que unen el globo superior azulado; pues el amarillo es el color de la luz solar, de la aniquilación de la tiniebla, del calor del alma y del conocimiento claro.
Hacia el centro del óvalo, el mensaje llevado por los ángeles se concreta en dos lemas en neosánscrito; esta variante actual del sánscrito forma, a la europea, palabras más cortas y más legibles (verbos, adjetivos, sustantivos, etcétera) en vez de las larguísimas palabras escritas sin separación, unidas por una línea superior continua, que en sánscrito clásico dificultaban seriamente la lectura. Y el neosánscrito incorpora también, a la europea, los signos de puntuación típicos en las lenguas de alfabeto latino, griego o cirílico; el punto ortográfico para empezar, punto que equivale a lo que en sánscrito clásico era una rayita vertical a final de frase. Informemos, para ignorantes, que el sánscrito no es en la actualidad una lengua muerta. El neosánscrito tiene unos cientos de miles de hablantes en la India, y en sánscrito se sigue escribiendo de materias cultas, filosofía en especial.
El primer lema, en letras más grandes, está escrito con violeta, el color básico de la transformación alquímica de la ignorancia al conocimiento, cuando en lo más negro de la noche apunta la chispa de la comprensión y las tinieblas empiezan a disiparse; además, conjuga el azul de la espiritualidad con el rojo de la voluntad vigorosa. Este primer lema, en transliteración aproximada al castellano, se pronuncia "Satyáat náasti paro zármaj.", con la zeta interdental del español (castellano de España, sin el seseo hispanoamericano o andaluz) y un matiz explosivo al final de la zeta, como fundido con una suave jota. Por otro lado, la jota al final del lema se pronuncia con poca fuerza, como la hache aspirada del castellano antiguo o dialectal, sonido que varios idiomas conservan todavía para la hache. Su significado es: "No hay religión o doctrina más elevada que la Verdad (suprema).
El segundo lema, en letras aproximadamente la mitad de grandes, está escrito en color naranja fuerte, el color azafrán, el color típico del renunciante a la bobería y la ilusión del mundo material denso; quien, por tanto, ha comprendido y goza la alegría de los campos azafranados; de ahí su uso clásico entre bramanes, sacerdotes o iniciados espirituales en el budismo, el hinduismo, el jinismo o jainismo y otras tradiciones sapienciales. Este segundo lema, en transliteración aproximada al castellano, se pronuncia "Tat tvam aasi.", que en traducción literal aunque bien comprensible es "Eso tú eres."; o sea, que tú eres la verdad misma. Tú, sin necesidad de otros; el sánscrito, como el castellano clásico, diferencia bien entre un "tú" singular y un "vosotros" plural. Y lo que tú eres es la verdad misma, sin necesidad ya de intermediarios; si te has purificado a fondo, realizas la verdad misma y estás en la dicha sin obstáculos, la felicidad plena, el Nirvana o Reino de Dios. También se interpreta como que eres Dios mismo, mas ya no un hombre, de ahí que esta visión en lo más alto es iconoclasta, sin ningún matiz antropomórfico, pura representación ideativa y lingüística de lo no manifestado, que no necesita ninguna forma concreta para disfrutar su propia perfección.
Así, en la parte superior y fundamental de este yantramandala, la inspiración artística judeoislámica predomina sobre la inspiración preliminar indocristobudista. ¡Pero se apoya en ella, lo no manifestado se llega a percibir viviendo previamente las formas manifestadas concretísimas!
Por eso dice el arqueoindividualismo: tu vida ordinaria es el tao. Si vives con inteligencia en el mundo fenoménico burdo manifestado, meditando en todo lo que observas y haces, llegarás al nivel supremo, exento de pesar y lleno de gloria.
Un enlace internético provisional a este yantramandala, que naturalmente podéis mejorar con vuestras habilidades artísticas, es el siguiente: https://picasaweb.google.com/lh/sredir? ... 5383229186.
Cordialmente, de Alexandre Xavier Casanova Domingo, correo electrónico trigrupo @ yahoo . es (trigrupo @ yahoo punto es).


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 Asunto: Exposición básica media del arqueoindividualismo.
NotaPublicado: 11 Ago 2016, 19:42 
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Registrado: 08 Feb 2012, 00:46
Mensajes: 1091
Exposición básica media del arqueoindividualismo.

Comezo saudándovos na lingua da miña nación, a Galicia.
Ola a todos.
Aquí podedes ler en castelán un resumo do arqueoindividualismo medianamente longo.

Hacer una exposición del arqueoindividualismo que sea media, de longitud media, tiene serias dificultades como ya sabemos. Y, sin embargo, es viable, justamente por la seriedad del empeño que esta escuela filosófica, el arqueoindividualismo, pone en su meta declarada: la felicidad, obtener la felicidad completa.
La forma implica al fondo y viceversa; o, como dijo el gran Lao Tse y me gusta tanto repetir: tu vida ordinaria es el Tao. Eso significa que, al que va en verdad a lo supremo, a la felicidad, lo asiste el Tao, el camino que es guía y apoyo; no va a fracasar. Incluso Satanás y su legión de abogados serán derrotados en su intento de meter al santo, al bramán, tras las puertas del infierno. Barrido pues el Príncipe de los Abogados con su ejército de la oscuridad, el santo sobrepasa el infierno y sigue su camino a la felicidad.
¿Y por qué? Porque el arqueoindividualismo es fiel a la tradición sin ser esclavo de ella. Así procede el auténtico conocimiento, el conocimiento científico. En lo contingente y utilitario las cosas son así; en lo absoluto y en lo que vale por sí mismo, la dicha, las cosas también son así. Hay ciencia experimental del clima como hay ciencia experimental de la felicidad.
El necio inculto es adanista; cree que todo conocimiento ha empezado con él, porque ignora la sabiduría acumulada. Un arqueoindividualista no es adanista.
El severo profesor académico o universitario es penelopista: la tela de Penélope (el conocimiento espiritual) que aparentemente teje de día, él mismo la desteje y cuestiona de noche, así no llegando nunca a nada sólido en pos de la felicidad. El severo profesor es un pícaro que no se compromete y que, para conservar su mediocre plaza de funcionario chupatintas, hace insulsos discursos sofísticos en los que, al final, se vuelve al principio sin concluir nada de nada. El severo profesor no es un filósofo. Un arqueoindividualista no es penelopista, porque un arqueoindividualista es un filósofo.
El proceder del arqueoindividualismo, por tanto, es la revolución en la continuidad de la tradición científica. Una revolución de derechas hacia la felicidad.
Sabemos ya mucho, criticaremos mucho lo que ya sabemos, para depurarlo y, al final, sabremos todo lo esencial para ser felices.
Concretemos pues.
El camino de la felicidad, según nos enseñaron los gigantes espirituales del pasado, tiene tres etapas básicas: lo malísimo (el infierno), lo relativamente bueno (el purgatorio o primer cielo) y lo perfecto (el cielo supremo o nirvana).
La sexualidad humana es un excelente ejemplo para entender este camino espiritual de tres etapas.
El plano malísimo es el plano de la sexualidad casi totalmente animal prehumana, en el que se copula a ciegas por gusto instintivo; a los males típicos de la animalidad, como las enfermedades venéreas, la superpoblación y los celos, se unen los males causados por la corrupción cultural, como la promiscuidad o el libertinaje sexual, el adulterio, los embarazos no deseados, el aborto, el infanticidio, la prostitución y las palizas que el marido da a su mujer. Quizás el caso más clásico de este infierno sea el soldado que, en la guerra, impunemente viola a las mujeres del enemigo y luego las mata. Está en el infierno ya y luego, claro, se reencarnará en cosa vil.
El plano relativamente bueno es el plano del emparejamiento que se produce por amor genuino entre un hombre y una mujer ya adultos. En contraposición con el horror que acabamos de ver, parece un paraíso, mas está muy lejos de serlo. Es cierto que en este caso el hombre y la mujer disfrutarán de su atracción mutua en los diversos planos que caben en tal relación, incluyendo el mundo de sus hijos y la vida familiar. Pero todo esto está lleno de dificultades y, sobre todo, se mantiene en el plano de la dualidad. Son un hombre y una mujer; siempre están separados, aunque a veces parezcan unidos en un solo ser. Porque no es, ni puede ser, un camino de castidad. Es un matrimonio, y el matrimonio implica goce sexual regulado, abierto a la procreación como consecuencia. Este plano de bondad sexual relativa, el erotismo cultural civilizado, trasciende hasta cierto punto la animalidad ciega y su depravación cultural humana; mas esto no basta. La simbología religiosa y mística recurre con frecuencia a la metáfora del alma y Dios como si fueran dos amantes unidos en el lecho conyugal; y esto sirve, sí, a condición de que entendamos que no se trata de una mujer al lado de un hombre, sino de una alma al lado de Dios. Porque, incluso en el mejor de los casos, la mujer y el hombre a su lado en la cama permanecen en el plano fenoménico de la relatividad y la ilusión, del que no habría escape. Lo mejor es que ambos comprendan que se les abre un plano superior, y así llegamos al plano sumamente bueno, al plano perfecto. Una alma plenamente unida a Dios no es distinta a Dios; es realmente idéntica a Dios; no hay ya, en esta plenitud, división, dualidad ni conflicto. Es el Yo Absoluto Eterno (en sánscrito: atman) sin la relatividad y la ilusión del amor entre hombre y mujer.
Dentro de la sexualidad humana, claro está, el plano perfecto es el plano de la castidad, en sánscrito bramacharia (o brahmacharya, brahmachariya, brahmacarya, etcétera; en alfabeto sánscrito original: ब्रह्मचर्य. El término sánscrito ब्रह्मचर्य es mucho más rico y significativo que su pobre traducción al castellano, "castidad"; pues el castellano carece, realmente, de un concepto equivalente. En sánscrito, la bramacharia designa a la abstención de la cópula sexual (y de su plano anatomofisiológico genital), a la meditación o el estudio sobre el Absoluto, y a todos los estados de conciencia que relacionan ambas actitudes entre sí.
Para que el hombre y la mujer lleguen a la felicidad, tienen que estar en bramacharia, no en sexualidad animal prehumana ni en matrimonio.
Ahora podemos pasar al plano más general de la vida en el mundo fenoménico material relativo.
Las cosas son aquí más amplias y complejas, pero el esquema básico es similar.
El plano animal prehumano es infeliz, y no puede ser feliz. Los animales prehumanos tienen una conciencia limitada, sometida en general al automatismo sicofisiológico de estímulo y respuesta; y, sobre todo, los animales prehumanos no tienen ni un atisbo de comprensión de su propia situación como totalidad. Es decir, que carecen de autoconciencia, aunque algunos primates y delfines puedan atisbarla ocasionalmente.
El hombre, en cambio, está capacitado para experimentar autoconciencia de modo frecuente, incluso habitual y permanente. Por eso puede ser feliz.
El hombre es básicamente un animal muy evolucionado. Por eso puede llevar una vida fundamentalmente animal, secundariamente coloreada por las circunstancias culturales. En ese caso, vivirá en el dolor y morirá en el dolor, como un conejo, una gallina o un pino. La puerta del infierno consiste, precisamente, en no darse cuenta de que se está en el infierno. Es una puerta compuesta de oscura y densa ignorancia (en sánscrito: avidya; literalmente, ceguera).
Eso es el infierno para el hombre.
¿Cómo es, para el hombre, el purgatorio, limbo preparatorio o primer cielo? Pues una vida plenamente humana, que minimiza (teniéndolo en cuenta, eso sí) todo lo animal y prehumano que hay en el hombre, potenciando y realizando al máximo lo humano que está más allá de lo animal. Un hombre así atenderá su plenitud física (salud), su plenitud cultural (comprensión, conocimiento de lo relativo y de lo absoluto) y su bienestar político y económico. Por tanto, influirá también todo lo posible para hacer un mundo humano más civilizado, sano y avanzado, erradicando cosas como la superpoblación, la pobreza, la guerra, la pena de muerte, el crimen, los impuestos y los abogados. Se puede hacer todo esto, y es relativamente un paraíso, si lo comparamos con el estado anterior casi meramente animal. Mas, incluso así, continúa siendo un estado de conciencia sumamente ciego, precario, inestable e insatisfactorio. Lo bueno del caso, lo mejor del caso, es que llegar a esta etapa plena de lo humano como humano facilita mucho las cosas para llegar a la etapa posterior y postrera.
La etapa suprema de la vida humana es la meditación directa en pos del Absoluto hasta obtener la felicidad completa, cuando el alma del meditador se hace totalmente idéntica (no sólo en comparación o metáfora) con Dios mismo. Entonces el hombre, o la mujer, recupera su condición prístina y libre de Yo Eterno Absoluto, que es el Cielo Supremo, Mahanirvana o Tao Superior, o el Reino de los Cielos que está en tu interior y a tu alrededor.
Todo esto es más viejo que andar a pie. Por eso el arqueoindividualismo se conoce también como Derecha Revolucionaria; la verdadera revolución se asienta en lo que ya eras sin saberlo bien. Llega a ser el que eres, como bellamente dijo el poeta Píndaro. Hazte totalmente consciente de lo que te importa, y serás completamente feliz.
Antiguos proverbios judíos, tántricos, sufíes y vedánticos lo resumen así: hazte a ti mismo todo el bien que quieres para los demás, y así los demás serán del todo felices como tú mismo.
No llores ni te humilles a ti mismo. Deja de hacer el mal si todavía lo hacías, dedícate a hacer completamente el bien en lo sucesivo, ¡y arrea hasta el final, que ya llegarás al Nirvana con toda seguridad!
Otro punto importante es que, aunque la obvia coincidencia del arqueoindividualismo con añejas cosmovisiones soteriológicas se debe a una coincidencia de fondo, el arqueoindividualismo no es un mero calco del taoísmo, o del vedanta, o del sufismo, etcétera. Ya he apuntado el problema de la superpoblación, negado o minimizado en muchas de estas tradiciones, por ejemplo. Y hay más innovaciones de fondo en el arqueoindividualismo, como su reivindicación de lo bueno que es ser muy rico (en las antípodas de la exaltación cristiana de la pobreza), o su aprovechamiento de los descubrimientos marxistas, que muestran el importante condicionamiento de la conciencia por las clases socioeconómicas, clases que tienen muy poco o nada de elegido por el individuo.
La literatura de autoayuda y superación, aunque formalmente coincide con el arqueoindividualismo en su búsqueda de la felicidad ante todo, trampea en estos temas al pasar por alto las complejas mediaciones de los fenómenos, como si la conciencia espontánea del individuo fuera siempre una buena guía objetiva de lo que está pasando. Y así, por ejemplo, culpa al pobre o al desempleado de su propia mala situación económica, afirmando falsamente que puedes ser lo que te propongas. Pero pocos pueden ser grandes banqueros, y en las seudodemocracias surgidas tras la Revolución Francesa ningún indigente puede ser presidente o primer ministro de su país, por mucho que se lo proponga. Complementariamente, las propuestas socialistas o comunistas de que, mediante una indeterminada y nunca bien precisada revolución, en el futuro podremos ser mucho más ricos y mucho más numerosos, choca con los límites ecológicos infranqueables de este planeta. El mundo físico no es una mera ilusión, sino un marco ineludible de la conciencia humana en tanto que humana. Y la amarga lucha entre los individuos de la tribu por hacerse con un territorio exclusivo de caza, un harén de hembras o el liderazgo de la manada, es prehumana, y con bases biológicas innatas, fuertemente derivadas de las características del medio ecológico del cual han surgido los seres vivos. Los banqueros y demás usureros, pues, no han surgido de la nada. Hacer una buena revolución contra ellos, y contra los jueces, y contra los políticos profesionales, implica saber cómo se van a gestionar las cosas después de haber barrido del poder a esta chusma indeseable. La derecha conformista dirá que no se puede hacer nada, de ahí su siniestro lema "hay que ser realista y legalizar la prostitución" mientras que la derecha revolucionaria, el arqueoindividualismo, no se resigna, sino que hace la revolución. Mas la hace conociendo las limitaciones y las características de la condición humana. Lo primero de todo, es actuar contra la hipocresía disimulada bajo un barniz de ingenuidad, contra esa hipocresía tan típica de las religiones institucionalizadas (y de los partidos políticos, sindicatos, empresas, etcétera). Lo primero de todo es reconocer sin tapujos que, para ser todos muy ricos, lo cual queremos sin duda alguna, tenemos que ser muy pocos. Un mundo sin marginados, sin desheredados, sin excluidos sociales, sin explotados y sin humillados por sistema es, tiene que ser, un mundo de población escasa y estable.
El mundo humano en sí mismo es un infierno, y lo que se hace cuando se intenta mejorar a fondo el mundo humano es, de hecho, pasar a un plano existencial superior. En el plano humano, nadie conoce (ni puede conocer) el límite aproximado entre su propio yo y los yoes de los demás. Eso es la oscuridad básica de la existencia humana. Se puede superar, pero no con más de lo mismo como creen los prometeístas (mito griego de Prometeo) y hoy los izquierdistas. Para superar este horror, hay que salirse del plano de la animalidad. Entonces el yo, con su sano e inteligente egoísmo, comprende. He ahí otro punto en que el arqueoindividualismo, con toda la inmensa seriedad con que se toma la tradición, hace ver su originalidad y su independencia: sí, el egoísmo es bueno; la búsqueda de la propia felicidad ante todo es una cosa estupenda; y, como no podía ser de otro modo, lleva al cultivo fructífero de la vida espiritual; pues para ser feliz hay que convertirse en un santo. Lo primero, pues, es saber qué es el propio yo; ese saber es el núcleo del viejo consejo de los Siete Sabios de Grecia: conócete a ti mismo. Sin ese conocimiento, ni siquiera los desnortados altruistas y partidarios del autosacrificio saben qué pretenden hacer; pues para rechazar ocuparse del propio yo (cosa indeseable e imposible, por otro lado) primero hay que percibirlo y diferenciarlo de los yoes de los demás. Saltando por encima de esos grandes errores que son la abnegación, el autosacrificio y el altruismo, observemos el proceso real.
El que cree que por acumular mucho oro, muchas mujeres, mucha fama y mucho poder político en la manada (o nación) va a ser feliz, no ha entendido nada de nada, y va de la muerte hacia la muerte. El verdadero poder, que ningún ladrón recaudador de impuestos puede expropiar al santo, es conocer la naturaleza última del yo. Quien lo conoce es un egoísta con gran ética, un apóstol del amor gracias a su propio e inmenso egoísmo, pues su egoísmo supremo le hará reconocer que los demás son él mismo; que los otros eran, en realidad, formas no integradas de su propio yo.
De ahí lo de siempre: no te emborraches, no comas carne, no seas violento, ni avaro, ni mentiroso, no juegues en los casinos, no confíes en los jueces, abogados y banqueros, no arriesgues tontamente tu vida escalando peligrosas montañas, no disimules aunque decir la verdad te meta en aprietos, no forniques con prostitutas, no le pongas los cuernos a tu novia o esposa, mejor aún sé casto del todo y no te enredes con novia propia o esposa propia, no consultes cada cinco minutos el teléfono móvil o el correo electrónico, no corras para coger a tiempo el metro o el autobús; lávate y péinate, pero sin pretender que en todo momento tus vecinos reconozcan lo guapo que eres. Y, ante todo, cultiva tu propio criterio maduro e independiente de la voz del rebaño. Éstas son las fichas del juego en la vida humana; y, si las pones en su sitio, verás todo claro.
De nuevo, lo que acabo de decir puede sonar a repetición insulsa del rollo orientalista milenario que no aborda los problemas reales.
Pues la cosa es muy diferente, igual que la apelación a una palabra tan tabú como es hoy "Dios" no provoca en el arqueoindividualismo la adhesión a estúpidos tiranos autonombrados que no responden ante nadie y a los que nadie puede destituir. El arqueoindividualismo es antiautoritario y libertario. Dios es el estado puro del propio yo, no un oscuro fulano que dicta severas e inapelables normas a su capricho.
Entonces, los problemas del modo humano de existir tienen que abordarse concretamente. Eso sí, señalando que pretender plenitud en el nivel humano de conciencia es como pretender beber agua de mar y que sepa dulce. Para beber agua dulce hay que ir a una fuente de agua dulce, no al mar.
El trabajo es un ejemplo arquetípico de cómo la derecha autoritaria y la izquierda en general fracasan al abordar problemas reales, y de cómo una derecha revolucionaria sí que tiene éxito al abordar problemas complejos altamente conflictivos.
La derecha revolucionaria no desvincula a la conciencia humana de su base material, corporal y neurofisiológica, al revés de lo que hacen tantas veces las religiones monoteístas o la literatura de autoayuda y superación.
Entonces la cosa está clara: el trabajo, esta indeseable conducta forzada que no se da en los animales prehumanos, que no se dio en el hombre durante la mayor parte de su historia como especie, y que en general no se da en todo el que tiene la oportunidad de vivir sin trabajar hoy día, es sencillamente, en el fondo, un modo de vida que responde a la escasez permanente de recursos provocada por la superpoblación neolítica, hace unos diez mil años. Ahora bien, hace diez mil años la superpoblación era un problema solamente en unas pocas áreas fluviales asiáticas, menos del uno por ciento del territorio cómodo para la vida humana, mientras que hoy es un problema en casi la totalidad de ese territorio, de modo que la emigración masiva como solución a la superpoblación es ya inviable. No hay ya un Nuevo Mundo al que ir a buscar fortuna.
Cuando la densidad de población es óptima, entre uno y diez habitantes por cada diez quilómetros cuadrados, no hay necesidad de trabajar, por tanto nadie trabaja. Cuando la densidad de población sobrepasa considerablemente a un habitante por quilómetro cuadrado, empiezan los problemas, problemas cuyo tipo variará según las características geográficas locales y la cultura de los habitantes, pero problemas que no dejará de haber con una densidad demográfica tan alta. Las actividades de caza, recolección, siembra desatendida y atracción desatendida de animales útiles, ya no son bastantes para alimentar a toda la población, y el recurso a la agricultura (y a la ganadería), ya conocido mas meramente complementario y electivo, pasa a ser obligatorio para muchos, de modo que cuando la densidad se acerca a su máximo tope aceptable, unos dieciséis habitantes por quilómetro cuadrado en sitios que no sean precisamente desiertos, selvas cerradas, montañas, casquetes polares, etcétera, prácticamente todos comen de la agricultura, de lo que cultivan ellos mismos o de lo que otros cultivan. Surge entonces el peor invento humano: el Estado, con su cotejo de guerras, tiranía, impuestos, tribunales, pobreza e ideologías justificativas del Estado y su miseria permanente. Para la inmensa mayoría, el Estado es la obligación de agachar la cabeza y vivir en precario durante toda la vida.
La izquierda, muy erradamente, pretende solucionar este problema apretando las tuercas a los ricos, a los propietarios de los medios de producción. Pero éstos, los ricos, con un ejército universal de trabajadores baratísimos que les regala la superpoblación, simplemente no se van a dejar apretar las tuercas, y si les elevan mucho el precio de la mano de obra en un sitio, se van a otro. Claro que una revolución típicamente socialista o comunista en todo el planeta o amplias zonas contiguas aprieta un poco de verdad las tuercas a los ricos, mas esto no aumenta los bienes ecológicos básicos reales; y, a la larga, los ricos pugnan por recuperar la preponderancia que temporalmente han perdido. La izquierda pretende hacer a la gente solidaria a la fuerza, y eso es olvidar que incluso en la China, donde bajo el régimen retóricamente comunista se aplicaba la pena de muerte por especulación, cohecho, sobornos, monopolios y otros delitos económicos, nunca ha dejado de haber pillos, logreros y usureros (banqueros), camuflados hoy como "millonarios rojos", en un régimen seudocomunista que prohíbe los sindicatos independientes. En la China actual las cosas empiezan a cambiar, claro, mas porque allí la gente ya descree de la fracasada revolución comunista, y de su obsesión tan marxista como confuciana por las falsas virtudes de trabajar como un chino, de trabajar de sol a sol.
Pues en estas cosas, Marx por la "izquierda" y Confucio por la "derecha" nos proponen en la práctica una vida de miseria: siempre trabajar y producir para no disfrutar nunca. Que Marx y Confucio no pretendían esa miseria, está claro; pero, al no tener en cuenta los factores reales ecológicos y humanos, sus propuestas tenían que llevar a donde han llevado.
El comunismo no sirve. Y el capitalismo tampoco. Son dos variantes del culto al trabajo como falsa solución al problema real: la superpoblación.
La derecha conformista, con su loa al "libre mercado" (como si el mercado no fuera resultado de un acuerdo político previo, explícito o implícito) también esconde la cabeza ante la superpoblación y la degradación ecológica, económica y ética implicada por la superpoblación. Como mucho, llama a la policía, al ejército y a los jueces a reprimir a los descontentos y a apoyar a los que se lucran con el trabajo muy barato de los proletarios; no va a hacer otra cosa, no puede hacer otra cosa.
Y luego llegan los demócratas, proponiendo la solución del problema con votaciones. En primer lugar, recalquemos que, de hecho, en esas votaciones están excluidos precisamente los desheredados, ¿cuándo se ha visto a un montón de parados de larga duración, o de mendigos, copando los parlamentos y los consejos de ministros? Lo que se suele llamar democracia es una seudodemocracia, una farsa que oculta que los ricos, en el fondo, controlan todo lo esencial. Si se avanza a una democracia real, con un poder político real similar para un desheredado que para un millonario, se pueden discutir de verdad los problemas serios; y esto es un logro indudable. Mas, incluso así, un referendo donde unánimemente se vote que se pondrán paulatinamente las condiciones para vivir muy bien con una densidad de mil habitantes por quilómetro cuadrado, es como un referendo en el que se vote que la Tierra es plana, que el cuadrado de la hipotenusa es el producto de los cuadrados de los catetos (en vez de la suma de los cuadrados de los catetos), que las pinturas de la Capilla Sixtina valen tanto como una fotocopia coloreada hecha por Andy Warhol... o que se pondrán paulatinamente las condiciones para vivir muy bien con una temperatura media de cuarenta y cinco grados centígrados. Pretender cambiar la realidad básica (de tipo biológico, geométrico, ético, metafísico, artístico, etcétera) con votaciones es un disparate. El ser humano vive mal a cuarenta y cinco grados, y también con una densidad de población de mil habitantes por quilómetro cuadrado. No hay votación, por unánime y masiva que sea, que cambie eso. Y además hay votaciones para expulsar a los miserables, con el fin de quitarles sus tierras, como hizo la mayoría blanca en los Estados Unidos contra la población nativa en el siglo XIX. Las mayorías cometen crímenes y delitos, diga lo que diga la propaganda democrática o democratista. Es muy difícil o imposible castigar los delitos cometidos por una mayoría, pero siempre se debe intentar. Está claro que el arqueoindividualismo no es una filosofía democrática, pues busca la excelencia, la aristocracia del espíritu, en vez de la democracia, que es el gobierno del mayor número. La democracia es interesante utilitariamente, para poder expulsar de su poder a las elites corruptas y degeneradas sin derramamiento de sangre. Mas el pueblo, la plebe, los sudras, también cometen el mal; seamos conscientes de ello, de que no solamente los que están en la cima de la pirámide social pueden ser abusivos y crueles. La mayor corrupción, claro está, se da en la elite social, que nunca hubiera llegado a sus abusivos privilegios si hubiera tenido que obtenerlos de manera limpia y aceptada por el pueblo. Éstos son los hechos, y, por ello, si bien hoy la democracia es imprescindible como herramienta política, hay que mirarla siempre con precaución y desconfianza. El sistema original de castas no hereditarias, el sistema varnasrama en sánscrito, es el mejor sistema político, en el que cada casta hace lo mejor que sabe hacer, y en el que la casta superior, o sea los bramanes, procura que los miembros de las castas más bajas se conviertan también en bramanes, y ya en esta vida, sin esperar a una nueva reencarnación. El sistema de castas busca la perfección espiritual para toda la sociedad; por ello es el sistema político recomendado en el arqueoindividualismo. Si alguien os habla de castas hereditarias y con privilegios socioeconómicos para las castas altas, sabed que el arqueoindividualismo rechaza radicalmente tal degeneración del sistema varnasrama.
La solución al problema de la superpoblación, claro está, es la reducción paulatina de la natalidad y la población, hasta una densidad tan baja, sostenible y estable que ya no haga falta vivir para trabajar; haciendo que el viejo trabajo pesado antes manual quede automatizado y efectuado por potentes y duraderas máquinas.
Aunque Moisés, Jesucristo y Mahoma bajen del cielo y nos conminen a tener, como mínimo, seis hijos por pareja, lo cierto es que hay que obrar al revés, y disminuir a la mitad la población humana en cincuenta años, o mejor un poco antes. Si bien en esto no hay prisa; con tal de que la población disminuya efectivamente de modo continuo, el problema se resolverá más pronto que tarde. Podremos vivir muy bien sin trabajar, que de eso se trata. Y vivir muy bien implica, como es de cajón, cuidar el planeta y mantenerlo ecológicamente limpio, sin contaminación y sin destrucción de sus recursos naturales.
Y diréis que, para reclamarnos y reivindicarnos como derecha, los del arqueoindividualismo somos una derecha muy rara. Bueno, repito que la verdadera revolución siempre se basa en la tradición... cambiando sus prácticas cuando, después de conocer la tradición, se ve que hay que cambiar cosas en ella. La derecha revolucionaria en la que estamos no propone una revolución a ciegas, sino una revolución basada en la observación, la memoria y la comprensión. Un viejo y cínico refrán de la derecha inmovilista dice que la imaginación es de izquierdas y la inteligencia, casi siempre, de derechas. En la derecha revolucionaria refutamos este mediocre y conformista lema, reconociendo que aceptamos todo lo bueno procedente de la izquierda y, además, que la imaginación genuinamente creadora está guiada por la inteligencia. La inteligencia es de derechas; la imaginación, también.
Lo esencial es la felicidad del individuo. El individuo feliz es el dios al que adora el arqueoindividualismo, de ahí el nombre de esta escuela, individualismo, con el prefijo "arqueo" que indica, a la vez, gran antigüedad que sigue vigente y principio operativo de la naturaleza. Es un movimiento libertario, individualista, antigregario y antiautoritario, de una parte; y, de otra parte, es un movimiento religioso, metafísico, que reconoce y aplica valores eternos.
Por ejemplo inmediato, ya que tu vida ordinaria es el Tao, el inculto profundo con alergia a la lectura nunca llegará a la comprensión del Absoluto, y no nos interesa. Es ese mismo inculto exigente y altanero que exigirá que abreviemos esta exposición, porque según él es demasiado larga. Pero no la vamos a abreviar. ¡Vosotros los inteligentes, leed todo este texto, sin saltaros ni una línea, ni una palabra, ni una letra!
La esencia del arqueoindividualismo ya queda expuesta. Sin embargo, ahora convendría dar un esquema "técnico" (epistemológico) de la teoría subyacente en la propuesta arqueoindividualista. Esta teoría epistemológica y metafísica central, lo que clásicamente llamamos filosofía de fondo o (según la denomina acertadamente el marxismo) la práctica teórica básica, puede esbozarse sin dificultad. Veamos pues la doctrina arqueoindividualista sobre la realidad última, su ontología de base.

La realidad última es el yo, y el yo es lo que persiste siempre, incluso en las condiciones más extremas de confusión y degradación existencial. Por eso, incluso en tales condiciones, cuando el yo reflexiona siempre acaba por caer en la cuenta de que yo soy lo más importante del mundo.
Entonces el yo, ¿es materia o espíritu? Es materia, y el espíritu es un estado de la materia (que no al revés). Ahora bien, la materia tiene capacidad de transformación, conciencia, autoconciencia y cambio de estado con ascenso de calidad existencial. No estamos aquí ante el concepto mecanicista de una materia inconsciente, sin cambios internos fundamentales y movida por mecanismos automáticos sin voluntad. La materia, según el arqueoindividualismo, es una realidad evolutiva, dialéctica y con capacidad de ascensión metafísica en los diversos planos de existencia. En sus estados más bajos, la materia no es espíritu. Pero en sus estados más poderosos y sutiles, aparece el espíritu, siempre material, aunque no cualquier materia, sino la más poderosa de la materias, y con la potencialidad de ser feliz. La materia solamente tiene una conciencia tenue y pasiva en los planos inferiores de realidad, de ahí que el yo siempre es infeliz en esos bajos planos de existencia. Cuando aparece propiamente el espíritu, la materia cobra voluntad y libertad, siendo capaz de ascender por los planos superiores del ser, hasta la autoconciencia universal no condicionada, completamente feliz.
De modo que, metafísicamente, el arqueoindividualismo propone un monismo materialista matizado, en el que todo es materia como sustancia única básica, mas en el que hay diferencias de propiedades y posibilidades, según los diversos estados que puede adoptar la materia. El espíritu es, por eso, una propiedad emergente de la materia, que no puede darse sin materia, mas que presenta propiedades que no se dan en grado de acto en la materia menos sutil. La translocalidad de la conciencia es uno de los casos más claros, al poder la conciencia libre voluntaria comprender la totalidad como totalidad, en contraste con los fenómenos materiales solamente locales. El yo está mínimamente consciente en los estados más bajos, como el polvo interestelar o las rocas del planeta Tierra, y máximamente consciente en los estados más elevados, como el estado humano y, más aún, los estados de las entidades que se suelen conocer como ángeles o dioses, las entidades que habitan los planos materiales más sutiles. En el nivel supremo, el yo disipa la ilusión de los yoes limitados separados y comprende a la totalidad como expresión de un único yo infinito; en este caso glorioso, el yo actúa en calidad de materia totalmente espiritualizada. Todos los niveles de realidad existen simultáneamente y en interrelación unos con otros. El yo es el hilo óntico que permite subir o bajar de nivel; la bajada es la involución o descenso a los infiernos, y la subida es la redención o ascenso a la gloria eterna. El tiempo, ilusión de irreversibilidad, existe en todos los niveles menos en el nivel supremo. El ser totalmente autorrealizado ya no está sometido al tiempo. Como es de cajón, la consecución de la felicidad, según este esquema, consiste en subir ordenadamente los planos o peldaños de la conciencia hasta que el yo se reintegra a su estado perfecto original, el estado de Dios, más el concepto de un Dios personal con voluntad propia del monoteísmo (Yavé, Jesucristo o Alá) que el concepto de naturaleza básica impersonal de tradiciones no monoteístas, que lo entienden como Tao, Nirvana o Brama. En el arqueoindividualismo, Dios es también un Tao, una sustancia espiritual universal, pero sobre todo predomina su aspecto de Yavé, de único yo que soy eternamente, con enérgica voluntad propia y radical libertad de mi yo, porque yo soy el que soy, el que tengo eternamente mi realidad consciente y poderosa. Un Dios que es un Yavé, cuyo Tao intrínseco se expande por todos los mundos posibles. La naturaleza de Dios contiene su propia sabiduría primordial. Como dice Maimónides, Dios conoce al mundo y también se conoce a sí mismo.
Se deduce, de modo contraintuitivo, que Dios mismo es material. Es cierto: está hecho de materia, de la materia más sutil, perfecta y potente. De esta materia superior pueden emanar formas menos perfectas de materia que constituyen los planos, modos y mundos de existencia no divina. El mundo es, pues, Dios mismo (o sea el Yo Absoluto Eterno) si bien bajo un estado muy imperfecto, degradado y, a menudo, irreconocible. El trabajo espiritual del sabio y santo, del bramán, consiste en recuperar el orden intrínseco del yo en todo lo que percibe, pasando del caos sin criterio al cosmos ordenado según el mejor criterio del yo. Lao Tse lo expresa bellamente cuando, en su libro Tao Te King, nos dice que quien se dedica al estudio se complica día a día, mientras que quien se dedica al tao se simplifica día a día, se simplifica y se simplifica hasta llegar a la acción no condicionada, sin carma (karma), que en chino se llama vu vei o wu wei, en ideogramas chinos 無為. Es la gloria de quien, por fin, disfruta la suprema simplicidad de Dios, del Yo. Es pasar de lo complejo, confuso y transitorio, que aumenta y se complica con el conocimiento no trascendente, a lo simple, claro y eterno, que disminuye y se simplifica con la sabiduría eterna (sanátana darma o sanathana dharma) para llegar a la otra orilla, al reino de la felicidad. Allí el yo reina para siempre.

Esta exposición básica media del arqueoindividualismo ha sido compuesta en Benidorm, clásica ciudad de turismo playero masivo en el Reino de Valencia (o, según el valenciano, Regne de València, pronunciado como Regne de Valensia) durante la Semana Santa del año 2016. Y he utilizado un ordenador tan anticuado y arcaico, auténtica arqueología informática, que no peligra ante la mano de ningún ladrón. ¡Y eso que es cómodamente operativo para la tecnología avanzada moderna! Ya que en el arqueoindividualismo clamamos contra la seudofilosofía de usar y tirar, aunque lo que se tire siga siendo útil y práctico, conviene citar aquí este detallito, esta anécdota esencial, Pues repito al final lo que he dicho al principio: tu vida ordinaria es el Tao. Lo que realmente importa no es el medio de redacción, con tal de que funcione; ni es la lengua lo realmente importante, sea el castellano, sea el valenciano. Lo que importa es el mensaje. Escuchad. Y, si he dicho necedades, corregidlas.

Remato usando outra vez a lingua nacional da Galicia. Porque, entre os homes, a patria do que pensa é a súa lingua. Nunca renunciarei ó galego por moito que fale en castelán e outras numerosas linguas.
Cordialmente, do Alexandre Xavier Casanova Domingo, tampa electrónica trigrupo @ yahoo . es (trigrupo arroba yahoo punto es).


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 Asunto: Re: महाराज मार्ग - Maharajá Marga - Arqueoindividualismo.
NotaPublicado: 11 Ago 2016, 19:44 
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Registrado: 08 Feb 2012, 00:46
Mensajes: 1091
Mensaje de Tachikomaia, copiado sin alteraciones al reconstruir este hilo de discusión.

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Es que intentas defender una cosa Y diciendo que es una cosa X. Quieres felicidad para todos? Bien. Le llamas individualismo y egoísmo? Wft.


_________________
Si no puedes hacerlo, intenta primero hacer algo más simple aunque similar.


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