Foro SofosAgora

Foro abierto a los intereses de sus usuarios. Debate, aprende y diviértete.
Fecha actual 24 Nov 2017, 16:46

Todos los horarios son UTC + 1 hora [ DST ]




Nuevo tema Responder al tema  [ 250 mensajes ]  Ir a página 1, 2, 3, 4, 5 ... 25  Siguiente
Autor Mensaje
 Asunto: Prefiero hablar de un embolador de zapatos.
NotaPublicado: 06 Jun 2017, 02:29 
Desconectado
Avatar de Usuario

Registrado: 13 Oct 2010, 18:30
Mensajes: 10507
Ubicación: Bogotá
El presupuesto del tema, una noción particular de «autodeterminación», hace recordar a aquéllos niños a los que se les pregunta —¿Qué quieres ser de grande?—. Está el astronauta, el vaquero, el bombero, y tantos avatares más. Se pregunta uno si no son ya avatares de la cultura, que están a disposición. Hoy sin embargo, no está el astronauta ni el bombero. Incluso, mayoritariamente está aquel que hace algo que no estaba en su lista de deseos. En el capitalismo no cualquiera puede ser un astronauta o un bombero. Puede tal vez aspirar, con esfuerzo, pero sobretodo con mucha suerte y recursos. A los medios les encantan esas historias, por lo raras que son, de alguien que desde abajo ha ascendido hasta la cumbre. Sin embargo, hay en ello un implícito reconocimiento de su rareza, de ahí la fascinación. Será este también un tipo de malestar de la cultura, los billones de hombres que les toca trabajar. [Sin embargo, hay también que mencionar a aquéllos otros raros casos que han aprendido a amar su trabajo, aún cuando no haya sido su primera opción]. El trabajo como sacrificio es el concepto implícito de dicho malestar.


¿Qué sería de un concepto del trabajo como realización del individuo? 


Aquí no me asomo. Pues necesitaría de muchos condicionales, entre ellos otra cultura, y otra educación. Otros avatares  ya no del tipo Odiseico o del tipo Héroe trágico. Prefiero, por ahora, pensar en un embolador de zapatos. Este tiene su caja, su betún, su cepillo, etc. Unos instrumentos o medios de producción que habrá comprado para trabajar de embolador; Fácilmente se puede reconocer ahí, la iniciativa propia, la del embolador de zapatos, quien cree empiezar su trabajo de cero, creador ex nihilo de su trabajo, cuasi-dios enjendrador de riqueza desde la nada. Una nada que aquí representa el dinero, digamos, el dinero con el que compró su cajón, su betún y demas utensilios. 


Nada repugna más a la razón, que la nada en su semblanza teológica. La llena de desconfianza y de malos recuerdos. Miremos si esta desconfianza está fundada: Supongamos el caso de que este embolador de zapatos haya conseguido su dinero por cualquier forma, con el cual adquiere así sus instrumentos de trabajo. —Es mi dinero, y con él me invento mi trabajo—, se dice a sí mismo el embolador. Este ser que come sus propias  palabras y su ego las degusta. No se da cuenta, sin embargo, que el dinero lo ha engañado. Cree en su propia auto-invención como aquel heroe trágico cree en su singular destino. Su dinero ha reprimido el trabajo social que encarnan sus medios de producción. Un betún, un cepillo, nada de eso lo fabricó nuestro cuasi-dios. La razón nos dice que ambos son trabajo social objetivado por el dinero. Esto es, hace falta que el betún y el cepillo estén en el mercado para que sus progenitores sean reprimidos. 


Hay que hablar del retorno de lo reprimido, a modo de plusvalor, alguna vez. Por ahora, simplemente me basta con denunciar la represión, y el olvido del fundamento social de todo trabajo. Los hombres tienen distintas capacidades y aptitudes que los hacen mejor para unas cosas que para otras. Así ha sido en y antes del capitalismo. Y no será excepción en el mundo que llega después del capitalismo. Una diferencia consistirá en que no predominará la decisión de un individuo sobre el trabajo comprado de los demás, ni del beneficio que este implica, contrario a como sucede en el capitalismo. Otra, que la aptitud será la determinante para el destino del trabajador, supuesta, por supuesto, una libre asociación, una vez los privados han sido privados de los medios de producción (medios que necesariamente entrarán en el limbo hasta que la asociación colectiva determine su destino productivo.)


Sólo quería hablar de eso, de un embolador, rápidamente. 

_________________
"Ya basta de bajar el nivel. Que lo suba la gente".


Arriba
 Perfil  
Responder citando  
 Asunto: Re: Prefiero hablar de un embolador de zapatos.
NotaPublicado: 06 Jun 2017, 06:12 
Desconectado
Avatar de Usuario

Registrado: 21 Jul 2015, 03:24
Mensajes: 816
bueno no se como entrar en el tema, si citar alguna frase contradiciendola, o argumentando algo en contra, pero todo lo que dices, me hace pensar en el trabajo, en la sociedad, en el sistema capitalista, en el dinero, y en las diferentes opciones que tenemos de ganar dinero, y me hace pensar en que es lo que buscamos? solo dinero ? si fuera así, seria lo mismo trabajar de cualquier cosa(o de lo que mas de dinero), pero quizas, el hecho de que existan diferentes trabajos disponibles hace que cada trabajo requiera facultades o habilidades diferentes

y esta el dilema, de algunas personas que les gusta hacer algo, pero no lo consideran como un modo de hacer dinero

algo que es muy común, es que ninguna persona de éxito, cualquiera sea el campo de trabajo en el que se desarrolla, comienza en la cima, siempre es una escalera, nadie se hace exitoso de un dia para el otro

siempre se comienza muy humilde, desde bien bien abajo, incluso algunas personas famosas de éxito, trabajaban en otras cosas, muchos cantantes musicales relatan por ejemplo que algunos fueron embolador, otros barberos, y así, profesiones muy simples, incluso en el fútbol hay un caso de una persona que trabajaba cortando el césped en la cancha y un dia por casualidad faltaba un jugador en el entrenamiento y el entro para completar el equipo, y jugaba muy bien y quedo con el tiempo, hasta jugar en el seleccionado y en primera categoría hasta jugar un mundial

ejemplos como esos hay miles y miles

me parece que todos los trabajos son dignos, porque de todos se puede aprender muchas cosas, de todos se puede adquirir destreza y agilidad, fortaleza, disciplina, quizas muchos trabajos no sean muy bien pagados, y es muy diferente por ejemplo una persona que tiene que trabajar para pagar el alquiler, para darle de comer a su esposa e hijos/as, que una persona que vive en casa de su padre o de su madre, y no tiene ni novia ni hijos, que solo trabaja para ganar experiencia y tener algunos gastos propios

hay un dicho que dice "la pereza es la madre de todos los vicios" sin duda, el trabajo dignifica, el trabajo hace que la persona ocupe su mente en cosas útiles y productivas, que la persona tenga una noción de mejorar dia a dia, de lo contrario, una persona que no trabaja, poco a poco empieza a interesarse por cosas como el misticismo, el ocultismo, astrología, tarot, o cualquier fenómeno para-normal, se empieza a interesar en el alma, en la filosofía, en la reencarnación, y cosas que no tienen nada que ver con el aqui y el ahora, o con cosas practicas, útiles, y productivas

y lo digo por experiencia propia, antes cuando estudiaba en la secundaria y no tenia nada para hacer, cuando no iba a tocar la guitarra, cuando no iba a natación, estaba sin hacer nada, aburrido ,con ganas de sorprenderme, o con ganas de descubrir algo nuevo, y así me empezaba a interesar por el aura, la astrología, el kybalion, y cosas así bien raras, o inusuales, hoy miro a tras y pienso que me gustaría haber sido mas normal, jugar mas a la pelota, salir mas con amigos, tener alguna novia, o dos xD, en fin..

todo esto tambien me hace pensar en la felicidad, y me hace preguntarme ¿ como podemos ser felices? teniendo mucho dinero ? teniendo una posición de prestigio ? o simplemente amando lo que hacemos momento a momento, disfrutándolo, aunque a veces eso que hacemos represente un desafió, tenga cierta dificultad, siempre me parece muy buena la sensacion de desarrollar una habilidad que en un principio resultaba difícil, y costaba, y uno se sentia incomodo, hasta que por fin uno lo logra dominar al arte de hacer una determinada tarea, es muy gratificante la sensacion de haber aprendido algo,

y todo trabajo me parece que empieza así, primero con dudas, con miedos, con inseguridades, con desconfianza, con agotamiento, hasta que poco a poco uno va aprendiendo "el lenguaje" de ese trabajo

_________________
Todos los días se aprende algo nuevo, el tiempo nunca se pierde, siempre se gana experiencia


Arriba
 Perfil  
Responder citando  
 Asunto: Re: Prefiero hablar de un embolador de zapatos.
NotaPublicado: 06 Jun 2017, 16:11 
Desconectado
Avatar de Usuario

Registrado: 15 Oct 2010, 03:02
Mensajes: 5850
Rango personalizado: X
Estos últimos días he estado releyendo a Nietzsche y recordando viejas lecturas, después de leer este tema se me vino a la mente esto:

"Los modernos tenemos respecto de los griegos dos prejuicios que son como recursos de consolación de un mundo que ha nacido esclavo y, que por lo mismo, oye la palabra esclavo con angustia: me refiero a esas dos frases: la dignidad del hombre y la dignidad del trabajo. Todo se conjura para perpetuar una vida de miseria, esta terrible necesidad nos fuerza a un trabajo aniquilador, que el hombre (o mejor dicho, el intelecto humano), seducido por la Voluntad, considera como algo sagrado. Pero para que el trabajo pudiera ostentar legítimamente este carácter sagrado, sería ante todo necesario que la vida misma, de cuyo sostenimiento es un penoso medio, tuviera alguna mayor dignidad y algún valor más que el que las religiones y las graves filosofías le atribuyen. ¿Y qué hemos de ver nosotros en la necesidad del trabajo de tantos millones de hombres, sino el instinto de conservar la existencia, el mismo instinto omnipotente por el cual algunas plantas raquíticas quieren afianzar sus raíces en un suelo roquizo?

En esta horrible lucha por la existencia sólo sobrenadan aquellos individuos exaltados por la noble quimera de una cultura artística, que les preserva del pesimismo práctico, enemigo de la naturaleza como algo verdaderamente antinatural. En el mundo moderno que, en comparación con el mundo griego, no produce casi sino monstruos y centauros, y en el cual el hombre individual, como aquel extraño compuesto de que nos habla Horacio al empezar su Arte Poética, está hecho de fragmentos incoherentes, comprobamos a veces, en un mismo individuo, el instinto de la lucha por la existencia y la necesidad del arte. De esta amalgama artificial ha nacido la necesidad de justificar y disculpar ante el concepto del arte aquel primer instinto de conservación. Por esto creemos en la dignidad del hombre y en la dignidad del trabajo.

Los griegos no inventaban para su uso estos conceptos alucinatorios; ellos confesaban, con franqueza que hoy nos espantaría, que el trabajo es vergonzoso, y una sabiduría más oculta y más rara, pero viva por doquiera, añadía que el hombre mismo era algo vergonzoso y lamentable, una nada, la sombra de un sueño. El trabajo es una vergüenza porque la existencia no tiene ningún valor en sí: pero si adornamos esta existencia por medio de ilusiones artísticas seductoras, y le conferimos de este modo un valor aparente, aún así podemos repetir nuestra afirmación de que el trabajo es una vergüenza, y por cierto en la seguridad de que el hombre que se esfuerza únicamente por conservar la existencia, no puede ser un artista. En los tiempos modernos, las conceptuaciones generales no han sido establecidas por el hombre artista, sino por el esclavo: y éste, por su propia naturaleza, necesita, para vivir, designar con nombres engañosos todas sus relaciones con la naturaleza. Fantasmas de este género, como dignidad del hombre y la dignidad del trabajo, son engendros miserables de una humanidad esclavizada que se quiere ocultar a si misma su esclavitud. Míseros tiempos en que el esclavo usa de tales conceptos y necesita reflexionar sobre sí mismo y sobre su porvenir. ¡Miserables seductores, vosotros, los que habéis emponzoñado el estado de inocencia del esclavo, con el fruto del árbol de la ciencia! Desde ahora, todos los días resonarán en sus oídos esos pomposos tópicos de la igualdad de todos, o de los derechos fundamentales del hombre, del hombre como tal, o de la dignidad del trabajo, mentiras que no pueden engañar a un entendimiento perspicaz. Y eso se lo diréis a quien no puede comprender a qué altura hay que elevarse para hablar de dignidad, a saber, a esa altura en que el individuo, completamente olvidado de sí mismo y emancipado del servicio de su existencia individual, debe crear y trabajar.

Y aún en este grado de elevación del trabajo, los griegos experimentaban un sentimiento muy parecido al de la vergüenza. Plutarco dice en una de sus obras, con instinto de neto abolengo griego, que ningún joven de familia noble habría sentido el deseo de ser un Fidias al admirar en Pisa el Júpiter de este escultor; ni de ser un Policleto cuando contemplaba la Hera de Argos; ni tampoco habría querido ser un Anacreonte, ni un Filetas, ni un Arquiloco, por mucho que se recrease en sus poesías. La creación artística, como cualquier otro oficio manual, caía para los griegos bajo el concepto poco significado de trabajo. Pero cuando la inspiración artística se manifestaba en el griego, tenía que crear y doblegarse a la necesidad del trabajo. Y así como un padre admira y se recrea en la belleza y en la gracia de sus hijos, pero cuando piensa en el acto de la generación experimenta un sentimiento de vergüenza, igual le sucedía al griego. La gozosa contemplación de lo bello no le engañó nunca sobre su destino, que consideraba como el de cualquiera otra criatura de la naturaleza, como una violenta necesidad, como una lucha por la existencia. Lo que no era otro sentimiento que el que le llevaba a ocultar el acto de la generación como algo vergonzoso, si bien, en el hombre, este acto tenía una finalidad mucho más elevada que los actos de conservación de su existencia individual: este mismo sentimiento era el que velaba el nacimiento de las grandes obras de arte, a pesar de que para ellos estas obras inauguraban una forma más alta de existencia, como por el acto genésico se inaugura una nueva generación. La vergüenza parece, pues, que nace allí donde el hombre se siente mero instrumento de formas o fenómenos infinitamente más grandes que él mismo como individuo."

Friedrich Nietzsche

_________________
"El caos es atraído por el silencio como la muerte por la vida".


Arriba
 Perfil  
Responder citando  
 Asunto: Re: Prefiero hablar de un embolador de zapatos.
NotaPublicado: 06 Jun 2017, 16:24 
Desconectado
Avatar de Usuario

Registrado: 08 Feb 2012, 00:46
Mensajes: 1305
Saludos, Jvahn.
Dices lo siguiente.

"El presupuesto del tema, una noción particular de «autodeterminación», hace recordar a aquéllos niños a los que se les pregunta —¿Qué quieres ser de grande?—. Está el astronauta, el vaquero, el bombero, y tantos avatares más. Se pregunta uno si no son ya avatares de la cultura, que están a disposición. Hoy sin embargo, no está el astronauta ni el bombero. Incluso, mayoritariamente está aquel que hace algo que no estaba en su lista de deseos. En el capitalismo no cualquiera puede ser un astronauta o un bombero. Puede tal vez aspirar, con esfuerzo, pero sobretodo con mucha suerte y recursos. A los medios les encantan esas historias, por lo raras que son, de alguien que desde abajo ha ascendido hasta la cumbre. Sin embargo, hay en ello un implícito reconocimiento de su rareza, de ahí la fascinación. Será este también un tipo de malestar de la cultura, los billones de hombres que les toca trabajar. [Sin embargo, hay también que mencionar a aquéllos otros raros casos que han aprendido a amar su trabajo, aún cuando no haya sido su primera opción]. El trabajo como sacrificio es el concepto implícito de dicho malestar.

¿Qué sería de un concepto del trabajo como realización del individuo?

Aquí no me asomo. Pues necesitaría de muchos condicionales, entre ellos otra cultura, y otra educación. Otros avatares ya no del tipo Odiseico o del tipo Héroe trágico. Prefiero, por ahora, pensar en un embolador de zapatos. Este tiene su caja, su betún, su cepillo, etc. Unos instrumentos o medios de producción que habrá comprado para trabajar de embolador; Fácilmente se puede reconocer ahí, la iniciativa propia, la del embolador de zapatos, quien cree empiezar su trabajo de cero, creador ex nihilo de su trabajo, cuasi-dios enjendrador de riqueza desde la nada. Una nada que aquí representa el dinero, digamos, el dinero con el que compró su cajón, su betún y demas utensilios.

Nada repugna más a la razón, que la nada en su semblanza teológica. La llena de desconfianza y de malos recuerdos. Miremos si esta desconfianza está fundada: Supongamos el caso de que este embolador de zapatos haya conseguido su dinero por cualquier forma, con el cual adquiere así sus instrumentos de trabajo. —Es mi dinero, y con él me invento mi trabajo—, se dice a sí mismo el embolador. Este ser que come sus propias palabras y su ego las degusta. No se da cuenta, sin embargo, que el dinero lo ha engañado. Cree en su propia auto-invención como aquel heroe trágico cree en su singular destino. Su dinero ha reprimido el trabajo social que encarnan sus medios de producción. Un betún, un cepillo, nada de eso lo fabricó nuestro cuasi-dios. La razón nos dice que ambos son trabajo social objetivado por el dinero. Esto es, hace falta que el betún y el cepillo estén en el mercado para que sus progenitores sean reprimidos.

Hay que hablar del retorno de lo reprimido, a modo de plusvalor, alguna vez. Por ahora, simplemente me basta con denunciar la represión, y el olvido del fundamento social de todo trabajo. Los hombres tienen distintas capacidades y aptitudes que los hacen mejor para unas cosas que para otras. Así ha sido en y antes del capitalismo. Y no será excepción en el mundo que llega después del capitalismo. Una diferencia consistirá en que no predominará la decisión de un individuo sobre el trabajo comprado de los demás, ni del beneficio que este implica, contrario a como sucede en el capitalismo. Otra, que la aptitud será la determinante para el destino del trabajador, supuesta, por supuesto, una libre asociación, una vez los privados han sido privados de los medios de producción (medios que necesariamente entrarán en el limbo hasta que la asociación colectiva determine su destino productivo.)

Sólo quería hablar de eso, de un embolador, rápidamente.
_________________
Nubes oscuras nos impiden ver.".

Pues el embolador de zapatos (en español, en castellano de España: limpiabotas o limpiazapatos) es un oficio que se está extinguiendo por la automatización. Limpiar zapatos es una tarea muy mecánica, muy automatizable. Una máquina en cuyo interior se introduzca el zapato puede perfectamente, tras unos minutos, devolver el zapato limpio y brillante. O el embolador humano de zapatos puede ser sustituido por un androide, un robote limpiabotas que igualmente hará muy bien el trabajo, y mucho más rápidamente que un hombre limpiabotas.
El fenómeno, o sea la automatización más la robotización, afecta a la inmensa mayoría de las horas de trabajo hasta ahora remunerables.
Y ahora viene, pues, la pregunta espinosa.
Ya que afirmas, Jvahn, que el trabajo es la realización del individuo, y ya que queda claro que, en el futuro, solamente habrá trabajo remunerado para una pequeñísima minoría, debido a la automatización y a la robotización, ¿cómo harás para que el individuo logre realizarse?
Seré franco. Es bien conocida tu tendencia a eludir los puntos débiles y dudosos de tu argumentación, cuando alguien te hace críticas. Por tanto, es casi seguro que intentarás hacerte el loco ante este mensaje para no contestarlo.
Pero en este sentido no me dejaré pillar por tu truco. Si no contestas, reiteraré mi pregunta, una y otra vez, hasta que quede claro, alternativamente, lo siguiente.

a) De mala fe, te niegas a contestar porque sabes que sueltas algo racionalmente insostenible.
b) Contestas efectivamente, sea cual sea tu contestación.

Cordialmente, de Alexandre Xavier Casanova Domingo, correo electrónico trigrupo @ yahoo . es (trigrupo arroba yahoo punto es).


Arriba
 Perfil  
Responder citando  
 Asunto: Re: Prefiero hablar de un embolador de zapatos.
NotaPublicado: 06 Jun 2017, 17:46 
Desconectado
Avatar de Usuario

Registrado: 13 Oct 2010, 18:30
Mensajes: 10507
Ubicación: Bogotá
Creo que se ha tocado un punto muy interesante.


Quisiera mencionar primero que lo que se llama automatización del trabajo y el remplazo del trabajo vivo por este trabajo inerte,  está marcado históricamente por el concepto de trabajo que se encuentra en la base del capitalismo. Un embolador de zapatos que puede ser reemplazado por una máquina, es un embolador que es concebido nada más que como fuerza de trabajo. Y como tal, un ser humano que ha sido abstraído del aquel vínculo entre tal trabajo y su propio desarrollo productivo. Esto significa que en capitalismo no hay una correspondencia entre el desarrollo productivo y el desarrollo productivo humano.

Un embolador, quizá, no puede hacer frente a una máquina. Una máquina puede repetir un ciclo indefinidamente en la producción de una mercancia y de tal manera que engendre copias exactas. Pero sobre todo hacerlo mucho más rápido que un embolador cualquiera: La máquina no necesita el receso para almorzar, ni mucho menos seguridad social. El plusvalor aquí es determinado por el remplazo del trabajo humano que supone un gasto [o costo] mayor para un privado. Queda abierta la cuestión de si personas sin trabajo, y por tanto sin dinero,  pueden comprar algo y hacer efectivo dicho plusvalor [una semilla de la autodestrucción del capitalismo se deja avisar.]

La solución estará, probablemente, en que el hombre no se quede atrás ante la máquina. Y el transhumanismo parece esperar pacientemente a la vuelta de la esquina. La pregunta al cómo el hombre por sí mismo impida que la tecnología le coja ventaja es todavía inanticipable. Se requerirá de nuevo, quizá, una especie de subvención del trabajador para que no merme ante la maquina, y así no muera la capacidad adquisitiva que realiza el plusvalor [o sea, la misma historia]; o quizá la necesidad de la reapropiación del trabajo y los medios, de tal manera que el hombre pueda ser dueño de su propio destino productivo como nunca antes lo haya sido. Y por tanto una lucha más, si es que no queremos abandonar el trabajo como la forma esencial de realización del individuo. Supuesto, obviamente, el descarte de ese paraíso para mentes sin cuerpo, o para cuasi-dioses en trances contemplativos.

_________________
"Ya basta de bajar el nivel. Que lo suba la gente".


Arriba
 Perfil  
Responder citando  
 Asunto: Re: Prefiero hablar de un embolador de zapatos.
NotaPublicado: 06 Jun 2017, 23:43 
Desconectado
Avatar de Usuario

Registrado: 08 May 2013, 22:57
Mensajes: 3864
Rango personalizado: ...Aprendiz
Alexandre Xavier escribió:
solamente habrá trabajo remunerado para una pequeñísima minoría, debido a la automatización y a la robotización

Lo mismo se hubiere podido decir de la industrialización, sin embargo con ella el trabajo se multiplicó con la diversificación y la especiación

Las máquinas requieren quienes las ideen, quienes las fabriquen, las publiciten, comercialización, transporte, mantenimiento, etc, y todo ello requiere un trabajador para cada etapa.

Para evitar al lustrabotas, se necesita todo un equipo de trabajadores


Arriba
 Perfil  
Responder citando  
 Asunto: Re: Prefiero hablar de un embolador de zapatos.
NotaPublicado: 07 Jun 2017, 00:00 
Conectado
Avatar de Usuario

Registrado: 25 Sep 2012, 17:19
Mensajes: 2959
Leviatam escribió:
Alexandre Xavier escribió:
solamente habrá trabajo remunerado para una pequeñísima minoría, debido a la automatización y a la robotización

Lo mismo se hubiere podido decir de la industrialización, sin embargo con ella el trabajo se multiplicó con la diversificación y la especiación

Las máquinas requieren quienes las ideen, quienes las fabriquen, las publiciten, comercialización, transporte, mantenimiento, etc, y todo ello requiere un trabajador para cada etapa.

Para evitar al lustrabotas, se necesita todo un equipo de trabajadores


asi y todo no se eliminan, porque aqui en eeuu existen muchos todavia y es un pais POSINDUSTRIAL
saludo marxista

_________________
rico no es quien mas tiene, sino el que menos necesita


Arriba
 Perfil  
Responder citando  
 Asunto: Re: Prefiero hablar de un embolador de zapatos.
NotaPublicado: 07 Jun 2017, 00:53 
Desconectado
Avatar de Usuario

Registrado: 31 Dic 2013, 20:16
Mensajes: 4909
La verdad es que es muy difícil tomar el tema según como se ha propuesto. La casuistica es demasiado abierta para intentar llegar a conclusiones que sirvan de apoyo a una causalidad más general. No hay en lo propuesto una base sistémica que abordar.

No obstante, realizaré los siguientes comentarios:

1) Lo fundamental para poder optar por un trabajo en particular, es tener las habilidades y conocimientos requeridos; esto es, haber recibido la formación necesaria. No existe otra forma sin caer en demagogia.
2) Todo trabajo es digno. La dignidad se la dan las personas.
3) El juzgar trabajos y personas es deplorable. Es ponerse por encima de la dignidad de los demás.

Para el tema de la automatización, hay que evitar caer en reduccionismos. Lo primero que debemos reconocer es que si podemos lograr mayor eficiencia a través una máquina, porqué no? Quien hacía un trabajo repetitivo, eso hacen las máquinas, podrá orientarse a algo que agregue mayor valor, mayor creatividad, mayor inventiva, etc. Para eso existen capacitaciones y estudios. Ahora, aun existiendo automatización, siempre quedan nichos para aquellos que les gusta la exclusividad.

Pensar que las máquinas son una amenaza es ser corto de vista. Eso permite que las personas se orienten a tareas más complejas y más creativas. Que las máquinas se encarguen de lo repetitivo y del la fuerza bruta. Y la mayor productividad de esas máquinas debiera permitirnos trabajar menos horas a la semana sin afectar negativamente nuestros ingresos. Y esto está a la vista. La disminución de la jornada laboral es un hecho.


Arriba
 Perfil  
Responder citando  
 Asunto: Re: Prefiero hablar de un embolador de zapatos.
NotaPublicado: 07 Jun 2017, 02:12 
Desconectado
Avatar de Usuario

Registrado: 13 Oct 2010, 18:30
Mensajes: 10507
Ubicación: Bogotá
Federico escribió:
siempre se comienza muy humilde, desde bien bien abajo, incluso algunas personas famosas de éxito, trabajaban en otras cosas, muchos cantantes musicales relatan por ejemplo que algunos fueron embolador, otros barberos, y así, profesiones muy simples


Una palabra, herencia. No es cierto que siempre se empiece desde abajo. Esto general, cuando vemos las capas más altas de la sociedad, reconocemos apellidos, marcas, etc. El capitalismo sigue siendo un sistema muy afín al sistema de castas, consciente o inconscientemente. La hegemonía de una familia, o grupo de ellas la perpetua la propiedad privada en su modulación hereditaria. Así, por ejemplo, podemos distinguir entre universidades públicas y privadas, justamente en que en las primeras el camino por lo general es muy difícil, mientras que en la segundas hace falta apenas el capital y poco más. En un caso el camino es selectivo, en otro no, o muy poco. Decir que el exito siempre empieza desde abajo es cuando menos algo inverosímil.

Citar:
todo esto tambien me hace pensar en la felicidad, y me hace preguntarme ¿ como podemos ser felices? teniendo mucho dinero ? teniendo una posición de prestigio ? o simplemente amando lo que hacemos momento a momento, disfrutándolo, aunque a veces eso que hacemos represente un desafió, tenga cierta dificultad, siempre me parece muy buena la sensacion de desarrollar una habilidad que en un principio resultaba difícil, y costaba, y uno se sentia incomodo, hasta que por fin uno lo logra dominar al arte de hacer una determinada tarea, es muy gratificante la sensacion de haber aprendido algo


Al final te redimiste con este comentario. ¿Qué le dice el conductista al ansioso-depresivo? —¡Ocúpese!—.

_________________
"Ya basta de bajar el nivel. Que lo suba la gente".


Arriba
 Perfil  
Responder citando  
 Asunto: Re: Prefiero hablar de un embolador de zapatos.
NotaPublicado: 07 Jun 2017, 19:54 
Desconectado
Avatar de Usuario

Registrado: 13 Oct 2010, 18:30
Mensajes: 10507
Ubicación: Bogotá
Jbell escribió:
Para el tema de la automatización, hay que evitar caer en reduccionismos. Lo primero que debemos reconocer es que si podemos lograr mayor eficiencia a través una máquina, porqué no?


Me parece a mi que abordar el tema de esa manera nos priva de la diferencia que hay entre decir «el trabajo a través de las máquinas» y el «trabajo por las máquinas». No es lo mismo un trabajador manejando una retroexcavadora que la retroexcavadora manejándose a sí misma. Aquí, el concepto de trabajo que manejo es una categoría antropológica que se aplica a humanos. Y por ello se niega absolutamente que una máquina pueda trabajar en dicho sentido. Trabajará, quizá, bajo una categoría fisicalista, donde incluso cobra una forma exacta, cuantitativa, hasta según una ecuación que lleva por nombre la misma palabra. Lo que nos lleva a comprender cómo un riesgo de la automatización es su efecto en el trabajo, dentro de su categorización antropológica. Sí a mi me preguntan, yo prefiero personas más eficientes que máquinas más eficientes. Sobretodo en lo que significa el trabajo para el desarrollo social y la realización tanto del individuo como de la sociedad. Alguien compra un televisor y le da un uso. Lo prende sin tener la menor idea de qué sucede ahí dentro. El riesgo del que hablo es análogo en la medida que ya no haya quién sepa alguna vez que ha ocurrido ahí dentro. Es la sociedad del consumo en su forma última. Así como la televisión la automatización embrutece a las personas.

Esto por un lado. Por el otro, está la desaparición de la determinación antropológica del trabajo que se asoma en el futuro del capitalismo. Es lo mismo que recién he dicho. Pero ahora se trata de mostrar que un trabajador remplazado por una máquina es en esencia una injusticia. No podemos elegir la eficiencia a costa de pobreza, y aún menos mayor ganancia a costa de pobreza. En el primer caso, es obvio, el trabajador pierde el trabajo y caen sobre él todas las consecuencias; en el segundo caso, es obvio, la máquina supondrá un costo menor para el privado de cual empresa se trate.

La humanidad no puede renunciar al trabajo si no quiere renunciar a su autodeterminación. A mi parecer se acerca un punto de inflexión donde la humanidad tendrá que volver a la carrera. Y mi diagnóstico además predice que el capitaismo no podrá sacar a la humanidad adelante sin mantener su injusticia más propia.

_________________
"Ya basta de bajar el nivel. Que lo suba la gente".


Arriba
 Perfil  
Responder citando  
Mostrar mensajes previos:  Ordenar por  
Nuevo tema Responder al tema  [ 250 mensajes ]  Ir a página 1, 2, 3, 4, 5 ... 25  Siguiente

Todos los horarios son UTC + 1 hora [ DST ]


¿Quién está conectado?

Usuarios navegando por este Foro: No hay usuarios registrados visitando el Foro y 1 invitado


No puede abrir nuevos temas en este Foro
No puede responder a temas en este Foro
No puede editar sus mensajes en este Foro
No puede borrar sus mensajes en este Foro

Buscar:
Saltar a:  
Powered by phpBB © 2000, 2002, 2005, 2007 phpBB Group
Traducción al español por Huan Manwë para phpbb-es.com
phpBB SEO