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NotaPublicado: 09 Dic 2014, 04:06 
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Me gustaría compartir algunas reflexiones personales que surgieron a partir de varios elementos, el video de nodea sobre el yo y el otro, el experimento de "la mano de goma" (y la reflexión posterior con que lo vinculé) y otras ideas personales, algunas previas y otras recientes.

Lo siguiente es sólo un boceto, unas ideas en bruto, algo provisorio y en formación y no pretende ser algo acabado o concluyente.

Me gustaría recibir comentarios y diferentes miradas sobre el asunto para poder verlo con mayor luz, o ver otras perspectivas sobre el asunto. También si alguien conoce bibliografía al respecto agradecería alguna recomendación.

Personalmente he meído muy poco de filosofía. Estoy influenciado por el pensamiento oriental (budismo, hiduísmo, vedanta) y quizá he leído algunas cosas de psicología (para el público en gral). Espero que a nadie incomode mis nulos conocimientos de filosofía en este espacio.

Más allá de las diversas influencias que uno tiene considero humildemente que varios de los conceptos y aspectos mencionados a continuación son fruto mi propia reflexión a partir de la propia observación de la mente y de los fenómenos internos. Quizás por ello también utilice un lenguaje o terminología personal, por lo que espero que haya podido expresar bastante claro los conceptos que pretendo indicar, algunos de los cuales intento definir.

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NotaPublicado: 09 Dic 2014, 04:10 
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El yo-imagen:

Defino yo-sujeto u observador, al “yo soy”, a la consciencia pura consciente de sí misma.

Luego llamo ego a toda identificación del yo con el cuerpo “tengo frío”, la mente (pensamientos) “yo tengo tales ideas y pienso tal cosa”, las emociones “tengo miedo, estoy alegre”, y con las nociones de individualidad, como por ejemplo ser el hacedor de una acción “yo hice tal cosa”, el dueño o poseedor de un objeto: “esto es mío”, o el sujeto de un adjetivo como: “soy exitoso, soy fracasado”.

Este yo o ego también tiene un nombre: “me llamo Pedro”. Y otras cosas como edad (que es del cuerpo), documento (que es un número que se identifica con el individuo pero que no forma parte del yo real), una vocación, una familia, una historia, talentos y defectos, etc. etc. Todos elementos que se vinculan al yo individual, personalidad, o ego.

El yo-sujeto (observador o consciencia pura) es independiente y distinto de todo lo anterior, que a su conjunto se le llama ego, pero que tiene sus vericuetos, caras y sus aristas. Una de esas caras del ego es lo que llamaré aquí el [yo-imagen]. Y de este yo-imagen es de lo que pretendo hablar en este hilo.

A continuación, al mencionar [los demás] indico por ello al “tú, él, ustedes, ellos” (2da y 3ra personas del singular y del plural).

Defino a la imagen como un subproducto mental (es decir es una idea o creación de la mente) o mezcla que surge a partir de la interacción entre los vehículos del yo (cuerpo, mente, etc.) o llamado también personalidad y [los demás]. La imagen es el reflejo de mi interacción individual o personalidad o “imagen” (valga la redundancia) proyectada hacia el exterior en la relación con los demás. El yo-imagen se forma a partir de dos funciones o relaciones: a) cómo creo que “me proyecto” en los demás y b) lo que creo que los demás ven de mí (que puede ser desde objetivo y cercano a los hechos o por el contrario distorsionado y muy subjetivo, como por ejemplo tener una “imagen exagerada de mí mismo”). Puse “me proyecto” entre comillas a propósito, porque considero que el yo-real (o yo –sujeto) no se proyecta, lo que se proyecta es la imagen de la cual estamos hablando, que es un subproducto.

La imagen, lo que creo que los demás ven de mí o lo que creo que “proyecto” en los demás, existe según mi criterio como algo independiente del yo-sujeto. Así como también existen los pensamientos, el cuerpo y el nombre, elementos anteriormente mencionados, como algo distinto del yo-sujeto u observador. Pero naturalmente surge una identificación muy fuerte, una ligadura, con tales elementos, considerándolos como partes del yo-esencial. Cuando el yo se identifica con la [imagen] mencionada se forma lo que defino aquí como el yo-imagen.

Esta vinculación significa identificarse y poner los sentimientos (el gusto, el placer o bien el disgusto y el dolor) en dicha imagen. Por lo tanto sufriré si esta imagen es despreciada o me vanagloriaré si esta imagen es alabada. Al poner nuestro apoyo e identificación en este subproducto o yo-imagen nos volvemos vulnerables, pues fácilmente nos volvemos susceptibles tanto de la alabanza como del vituperio (a la mirada de los demás). Es decir, seremos muy vulnerables a la opinión ajena. Por otro lado considero que este yo-imagen es una caña rota en el sentido de que tal proyección de mi accionar, naturalmente estará expuesta a la dualidad, es decir, al éxito y al fracaso, a veces a mostrarse radiante y otras opaco, unas veces hermoso y otras feo, etc. Al poner el sentimiento e identificación en este yo-imagen, cuando se manifieste hermoso y exitoso, sentiremos orgullo; y por el contrario, cuando en otro momento este yo-imagen se muestre feo y fracasado, sentiremos vergüenza.

Por último creo que no es muy fructífero extender la identidad a dicho yo-imagen puesto que el tipo de felicidad que brinda (cuando puede hacerlo, ya que dicha experiencia se alterna con su opuesto) es viciado, ya que es indirecto. La satisfacción de la vanidad no es más que un pálido reflejo de una felicidad más plena. Puede ser en un momento dado una excitación más o menos placentera pero muy pobre en comparación con el gozo de la verdadera autoestima (que surge de la relación directa con nuestro Ser o Yo- real o yo-sujeto).

Des-identificar nuestro sentimiento de yoidad respecto de nuestra imagen, es decir separar el yo de la imagen (al igual que podríamos separarlo del cuerpo, de las emociones) no significa que no tengamos tal imagen o tal cuerpo. Pero los consideramos externos al yo. Son instrumentos, así como consideramos un martillo que estemos utilizando (o como un automóvil), los utilizamos pero no son nuestro yo. El cuerpo y la mente son instrumentos muy valiosos, la imagen quizás sea un “instrumento” menos fundamental. Quizás en nuestra interacción social debamos “mantener una imagen” pero sin que proyectemos en ella nuestra íntima y profunda noción de yoidad.

Este retirar nuestra identificación de tal yo-imagen requiere una profunda interiorización de la mente, de la consciencia, y del sentimiento y noción de identidad o yoidad, y dirigirlo y llevarlo hacia niveles más profundos e íntimos hasta alcanzar a un yo-sujeto independiente (de identificaciones y exterioridades habituales).

Sin duda que lo natural o lo habitual en el ser humano, es extender la identidad incluso hacia nuestras pertenencias o hasta al equipo favorito de fútbol. Por ello sentimos intenso placer o desdicha, cuando el equipo gana o pierde, o cuando obtenemos más pertenencias o cuando las perdemos.

Considero que la libertad y fortaleza que se obtiene al retirar el sentimiento de yoidad de la imagen, o yo-imagen, es invalorable.

Por otro lado todos queremos sentir mayor autovaloración, mayor belleza, mayor fuerza interior, etc. Todo esto lo podemos lograr volviendo la mirada hacia el yo-sujeto o yo-real el cual posee estas cualidades en Sí mismo, pues son atributos de la consciencia-existencia, o del Yo Real. Sólo es necesario interiorizar la consciencia, experimentar la autoconsciencia, y profundizar en el autoconocimiento de la naturaleza del propio Ser esencial.

El yo-imagen es muy sutil. Si en algún momento consideramos que estamos manifestando una cualidad y queremos “ser vistos”, “sobresalir” o “mostrar nuestros atributos” automáticamente estamos volviendo a crear ese subproducto llamado yo-imagen, e identificándonos con él. Podremos sentir un breve placer y satisfacción superflua, pero luego también sufriremos cuando ese yo-imagen manifieste, en lugar de bellas cualidades, “feos defectos”, conductas torpes, fracasos, etc. lo que lleva en muchas personas a sentimientos de auto-desprecio, auto-reproche, puesto que no se perdonan o no aceptan que su orgullo o imagen haya caído. Pero la imagen es como un cristal, por más que nos esmeremos en pulirlo, es frágil y se romperá ante el primer piedrazo de una crítica o un “fracaso”. Por ello lo más sabio considero que es retirar nuestro sentimiento de esta caña rota de la imagen y afirmar nuestro sentimiento de yoidad en un punto de apoyo más sólido, que es la percepción directa de nuestro Ser (en completa independencia).

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Última edición por socrates el 09 Dic 2014, 04:31, editado 1 vez en total

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NotaPublicado: 09 Dic 2014, 04:25 
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Quizás a alguno pueda parecerle un poco exagerado tal interiorización, y considere que se trate de un "ensimismamiento", pero puede que ocurra algo paradógico: la apertura habitual del ser humano en muchas ocasiones no es desde la generosidad sino desde la demanda, muchas veces se sale hacia afuera (al encuentro del [otro]), hacia la interacción, hacia los demás, con una actitud de tomar, de agarrar, de traer hacia sí (de afuera hacia adentro) y de querer encontrar valoración (también de afuera hacia adentro).

Por otro lado, el que encuentra plenitud y un punto de apoyo y de sosiego interno, en lo profundo de su Ser, luego quizás pueda brindar hacia afuera una actitud más generosa, más dadora, y menos demandante (de valoración, de atención, etc.), puesto que eso que se buscaba afuera se encontró adentro y se encontró con creces, es decir, una fuente de [consciencia] y [apoyo] realmente poderosos: el propio Ser.

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NotaPublicado: 09 Dic 2014, 04:41 
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Loco


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NotaPublicado: 09 Dic 2014, 05:47 
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Camarada socrates: como siempre tus reflexiones me parecen interesantes, profundas y significativas (espero que mis palabras halagadoras no inflamen mucho tu “yo-imagen”). Te hago algunos comentarios y preguntas:

1. ¿Ese “yo puro” (yo-sujeto) tiene características que lo distingan de otros “yoes puros”? Porque si te entiendo bien, las características de cada persona corresponden al “yo imagen” (yo-ego): mi apariencia, mis ideas, mis emociones, mis acciones, mis posesiones, etc., son atributos del “yo imagen”, ¿no?. Es claro que mi “yo imagen” es diferente de tu “yo imagen”, pero ¿qué distingue mi “yo puro” de tu “yo puro”?

2. Me parece que tu reflexión (excelente) sobre el “yo imagen” (ego) es equivalente a lo que en psicología se denomina “narcisismo”. Precisamente el narcisismo consiste en tomar como fuente de identidad al “yo imagen”. La mayoría tomamos como fuente de identidad a nuestra apariencia, o nuestras ideas, o nuestros sentimientos, o nuestras creencias, o nuestras posesiones, o nuestro país, o nuestro equipo de futbol, etc. Cuando estos elementos de nuestra imagen son alabados, nos sentimos felices; si son atacados nos enfurecemos o deprimimos. Este fenómeno narcisista es, creo, muy nocivo. Por ello es conveniente, como tú señalas, “desprendernos” de ese “yo imagen” y “acercarnos” a nuestro “yo puro”.

3. Creo que la filosofía marxista (la original) precisamente lo que buscaba era erradicar esa idolatría por el “yo imagen” que es uno de los rasgos más característicos de la sociedad capitalista. En el lenguaje marxista esto era la “enajenación”.

Saludos a todos camaradas.

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NotaPublicado: 09 Dic 2014, 05:56 
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Edu escribió:
Loco


Ja ja...

Amigo Edu,

Tú la otra vez me hablabas de la anécdota del la luna real (que se haya en el cielo) y de la luna reflejada en el pozo de agua o charco (espejo de agua). Y que quienes se encontraban allí veían sólo el reflejo de la luna.

Tomaré este símil para lo que expresé anteriormente. La luna real es el yo-sujeto y el reflejo en el agua de la luna es el yo-imagen.

El único que tiene acceso al yo-sujeto es uno mismo. Cuendo la gente lo insulta o alaba a uno se refiere sólo al yo-imagen. Estonces si la gente le tira piedras a la imagen de la luna en el charco, o bien arroja girnaldas de flores, ninguno de ambos afecta a la luna real en el cielo. Lo mismo todo lo que puedan decirnos a "nosotros" sólo afecta, en verdad, únicamente al yo-imagen y nonca al yo real o profundo, el cual permanece ecuánime e independiente a toda crítica y alabanza.

Y lo mismo respecto de los "éxitos y fracasos", bellezas y fealdades, de la personalidad o ego (expresión externa de los vehículos de acción del ser individual: cuerpo, mente, etc.), pertenecen al yo-imagen (reflejo de la luna en el agua) y no al yo real (la luna en el cielo).

Tal yo-sujeto o yo-real permanece separado, independiente, invulnerable e inafectado respecto de todas las valoraciones que podamos tener de tales expresiones, las que pertenecen a lo que denomino el yo-imagen (lo que es una proyección mental y ficticia del "yo"). Y que si sentimos, nos alegramos y padecemos, respecto del yo-imagen, es porque nos hemos identificado con tal pseudo-yo. Hemos proyectado nuestro sentimiento a este último, el cual no forma parte de nuestro verdadero Ser.

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NotaPublicado: 09 Dic 2014, 06:10 
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Como va camarada solipsista? un gusto nuevamente tus comentarios ;)

solipsista escribió:

1. ¿Ese “yo puro” (yo-sujeto) tiene características que lo distingan de otros “yoes puros”? Porque si te entiendo bien, las características de cada persona corresponden al “yo imagen” (yo-ego): mi apariencia, mis ideas, mis emociones, mis acciones, mis posesiones, etc., son atributos del “yo imagen”, ¿no?. Es claro que mi “yo imagen” es diferente de tu “yo imagen”, pero ¿qué distingue mi “yo puro” de tu “yo puro”?


Exacto, las diferencias son únicamente respecto de lo que denominé ego. En esencia, respecto del yo-puro, considero que somos todos iguales. Todos exactamente igual de valiosos.

Citar:
2. Me parece que tu reflexión (excelente) sobre el “yo imagen” (ego) es equivalente a lo que en psicología se denomina “narcisismo”. Precisamente el narcisismo consiste en tomar como fuente de identidad al “yo imagen”. La mayoría tomamos como fuente de identidad a nuestra apariencia, o nuestras ideas, o nuestros sentimientos, o nuestras creencias, o nuestras posesiones, o nuestro país, o nuestro equipo de futbol, etc. Cuando estos elementos de nuestra imagen son alabados, nos sentimos felices; si son atacados nos enfurecemos o deprimimos. Este fenómeno narcisista es, creo, muy nocivo. Por ello es conveniente, como tú señalas, “desprendernos” de ese “yo imagen” y “acercarnos” a nuestro “yo puro”.


Es cierto, creo que sí, no leí mucho sobre el significado de narcisismo, pero me parece que refiere a lo mismo o algo similar, o por lo menos viene por "ese lado" ;)

Sería interesante profundizar en ello.

Citar:
3. Creo que la filosofía marxista (la original) precisamente lo que buscaba era erradicar esa idolatría por el “yo imagen” que es uno de los rasgos más característicos de la sociedad capitalista. En el lenguaje marxista esto era la “enajenación”.


Excelente, ni hablar, la sociedad actual está enfocada completamente en tal narcisismo o enajenación (creo que Erich Fromm también hablaba de ello), lo que humildemente creo, al igual que tú según veo, que causa mucho sufrimiento (quizás innecesario).

Lo que sería interesante es, si realmente esto que venimos expresando es así, cómo se podría reducir tal narcisismo, es decir, que herramientas concretas y prácticas se podrían aplicar. Creo que identificarlo al menos desde la reflexión es ya un primer paso, no crees? Y quizás a partir de una auto-observación cuidadosa podamos reconocer la manifestación de dicha naturaleza (narcisista). Creo también, como mencioné anteriormente, que se presenta de manera persistente y en formas cada vez más sutiles, aun cuando intentemos eliminarla, como cuando destruimos una tela araña y vuelve a aparecer una y otra vez...


Citar:
Saludos a todos camaradas.


Saludos!! y gracias nuevamente por tus intervenciones pues ya me has dado un material o una punta para profundizar (el narcisismo en psicología y las ideas de Marx, procuraré hacerme un tiempo para leer algo de ello).
;)

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Última edición por socrates el 09 Dic 2014, 13:45, editado 1 vez en total

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NotaPublicado: 09 Dic 2014, 13:35 
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Anteriormente dije (nominalmente a edu pero quizá en un soliloquio):

socrates escribió:
El único que tiene acceso al yo-sujeto es uno mismo. Cuendo la gente lo insulta o alaba a uno se refiere sólo al yo-imagen.


Pero quizás me equivoque. Reflexionando sobre las preguntas de Solipsista y considerándolo bien, pienso que un individuo que llega hasta las profundidades de su verdadero Ser, y logra penetrar en la pureza original del "yo-puro" en sí mismo, en esa misma profundidad logrará ver y reconocer el Ser o yo-puro en el otro. Es decir, proporcional a la profundidad (o bien falta de ella, superficialidad) que uno posea para ahondar en el verdadeo Yo o yo-sujeto en esa misma medida podrá penetrar en la jungla del ego ajeno y llegar al núcleo de su Ser.

Y aquí sucede algo interesante, las diferencias existen sólo en la superficie, es decir, en el ego. Todas las ideas de diferencias, y sobre todo de superioridad e inferioridad, corresponden a las capas superficiales de los egos y no a los núcleos puros del ser.

Por ejemplo, de acuerdo a una escala de valores específica de ética, tal individuo será "malo" (debido a la conducta o expresiones de sus vehículos en determinado tiempo y lugar, lo que no necesariamente corresponde a la naturaleza esencial del yo-puro) mientras que otro será "bueno". Lo que personalmente diría relativamente "malo" y relativamente "bueno", pero no en esencia. Pues creo que la esencia está más allá de estas categorías (vinculadas a las acciones o expresiones del cuerpo-mente en determinado tiempo y lugar, lo que es relativo y no absoluto; es decir creo que un individuo puede cambiar su conducta y más aún, considero que la identidad esencial no se debe ligar simplemente a la conducta en un determinado tiempo y lugar, diría incluso que su identidad esencial es trascendente respecto de su conducta (*)).

Lo mismo de acuerdo a otras escalas de valores o criterios. En una determinada cultura o grupo social, se podrá considerar más "instruido" a determinado individuo y "menos culto" a otro. O de acuerdo a los roles laborales unos estarán en la parte superior de la pirámide y otros en la inferior. Lo mismo con lo económico y así sucesivamente. Decimos con esto que de acuerdo a los elementos que entran dentro de lo que llamamos ego, establecemos diferencias y sobre todo ideas de superioridad e inferioridad entre los diferentes individuos.

Ahora bien, volviendo al concepto del yo-sujeto o yo-puro, como decíamos, somos todos iguales, en tanto yo-sujetos no hay superior ni inferior, como núcleos o centros de consciencia-existencia tenemos el mismo valor y los mismos potenciales, que luego se rodean (tales núcleos o centros de consciencia) por diferentes elementos que conforman esa periferia concéntrica y compuesta (constituida de diferentes elementos) que llamamos ego (y que de acuerdo a ciertos criterios éticos y culturales "clasificamos" como "mejores", "superiores", "bellos" en determinados aspectos y "peores", "inferiores", "feos" en tales aspectos).

Bueno, más o menos eso, simplemente que en esencia considero que somos todos iguales (y las diferencias son solo superficiales). ;)

(*) Al decir que el núcleo esencial permanece, según mi opinión, trascendente a los distintos juicios valorativos, no digo que un individuo no deba ser sancionado por su conducta ni que no deba someterse a las consecuencias de sus actos como lo determinan por ejemplo las leyes de una sociedad. Sólo hago énfasis que lo que es "malo o bueno" es en todo caso la conducta de un individuo (en determinado tiempo y lugar), o aun la naturaleza o tendencias de su mente y personalidad, pero no el ser esencial o centro de consciencia-existencia, el cual considero que es independiente y trascendente de tales categorías (y tendencias).

En este sentido hablaría de una valoración indondicional del individuo en tanto ser. Luego después vendrían las valoraciones relativas a su personalidad de acuerdo a su hacer, si hace el "bien" es "bueno" y si hace el "mal" es "malo", etc. Pero esto último no afecta, según mi opinión, al núcleo esencial.

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NotaPublicado: 09 Dic 2014, 21:48 
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xD


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NotaPublicado: 10 Dic 2014, 00:16 
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socrates escribió:
Ahora bien, volviendo al concepto del yo-sujeto o yo-puro, como decíamos, somos todos iguales, en tanto yo-sujetos no hay superior ni inferior, como núcleos o centros de consciencia-existencia tenemos el mismo valor y los mismos potenciales, que luego se rodean (tales núcleos o centros de consciencia) por diferentes elementos que conforman esa periferia concéntrica y compuesta (constituida de diferentes elementos) que llamamos ego (y que de acuerdo a ciertos criterios éticos y culturales "clasificamos" como "mejores", "superiores", "bellos" en determinados aspectos y "peores", "inferiores", "feos" en tales aspectos).
Bueno, más o menos eso, simplemente que en esencia considero que somos todos iguales (y las diferencias son solo superficiales). ;)

Pero socrates, ¿consideras iguales el "yo-sujeto" de Gandhi y el "yo-sujeto" de Hitler?

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