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 Asunto: Re: El anonimato filosófico como autosabotaje y autochantaje
NotaPublicado: 27 Nov 2017, 11:11 
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Registrado: 10 Ago 2011, 20:39
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Acabo de pensar en una cosa. Alex ¿vos andás por la calle como una persona normal o vives en una mansión lejos de todos o algo por el estilo? ¿tus vecinos y demás saben que eres de extrema derecha y ellos no lo son? Lo digo porque si fueses una especie de rey en su castillo o derechista en su comunidad oculta, entonces tu actitud de querer que los demás den sus nombres me sería más comprensible, porque claro, a ti no te afectaría, y no tienes idea de cuánto puede afectar a alguien normal, o no te importa.

Es que sino no logro explicarme tu actitud. Acabo de pensar que podría ser una forma de ser politico, público, pero exigirlo de los demás... tal vez para que tu vivencia sea más realista?

_________________
Si no puedes hacerlo, intenta primero hacer algo más simple aunque similar.


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 Asunto: Re: El anonimato filosófico como autosabotaje y autochantaje
NotaPublicado: 28 Nov 2017, 18:03 
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Registrado: 08 Feb 2012, 00:46
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Saludos otra vez, Enrique.

Dices lo siguiente.

"Alexandre Xavier escribió:
Juan Sebastián Zuluaga coincide contigo en algunos puntos importantes, sí. Señalaré dos aquí. Para empezar, está vuestro común rechazo al concepto monoteísta coranobíblico, o sea al Dios único simultáneamente todopoderoso, bueno y lleno de amor hacia el hombre. También coincidís en la necesidad del contraste lógico, crítico y fáctico, típico de la ciencia, para obtener conocimiento real en vez de meras creencias.

No considero que él y yo tengamos puntos de vista coincidentes en estos dos aspectos.-
- Si él se ha declarado creyente y yo ateo-agnóstico (ateo para el concepto teísta y agnóstico para el deísta), que ambos rechacemos la deidad monoteísta coranobíblico no es coincidir mucho.
- La "necesidad del contraste lógico, crítico y fáctico, típico de la ciencia" no la he encontrado en él.
Pero, vamos, no te preocupes en exceso: también alguien dijo que ManuelB y yo éramos iguales.
[...]
Este no es un foro publicación de artículos científicos. Aquí me identifican como Riskov, e intercambio argumentos con personas variadas. A quien no le guste, que no participe.
Alexandre, deduzco que te falta sentido del humor. Creo que te tomas de una forma muy estricta estas charlas. Parece que es una deficiencia muy frecuente entre los de extrema derecha: tanta seriedad, que así les sale la política a estos señores.
Gracias a tu perseverancia y seriedad me has pillado: no soy doctor. Tampoco fui a la Universidad. Ni siquiera terminé los estudios primarios. Pero te puedo enviar mi certificado de cumplimiento íntegro de la Cárcel Modelo."

No sabía que Juan Sebastián Zuluaga se hubiera declarado explícitamente creyente, aunque algunas intervenciones suyas apuntaban por ahí, y las he leído. ¿Puedes darme alguna cita explícita en la que Juan Sebastián Zuluaga se declare expresamente creyente en Dios?
En general, su escuela filosófica, el gustavobuenismo o, más oficialmente, el Materialismo filosófico de la symploké, rechaza el concepto bíblico de Dios, declarándolo inexistente, aunque por otro lado reivindica un curioso ateísmo católico, bien presente en el propio Gustavo Bueno, que pasó de un rabioso anticlericalismo a reivindicar los crucifijos en las escuelas públicas españolas no confesionales. Espero tu cita sobre el creyente Juan Sebastián Zuluaga.
Más fácil es dilucidar la necesidad del contraste lógico, crítico y fáctico, típico de la ciencia según Juan Sebastián Zuluaga. En sus innumerables diatribas contra Jbell, por ejemplo, insiste una y otra vez en que las afirmaciones de Jbell a favor del capitalismo no están verificadas con ese contraste científico, mientras que las suyas contra el capitalismo, sí.
Y no, no voy a caer en un error tan grosero como pensar que Manuel B. y tú seáis iguales. Recuerda que también yo soy ateo, y no por ello soy un clon tuyo, de Manuel B. o de Juan Sebastián Zuluaga. Sí, un ateo que por otro lado tiene una orientación explícitamente religiosa, básicamente porque reivindico el núcleo válido de la simbolización religiosa histórica en las diferentes Iglesias, también del monoteísmo, sin por ello tomar como verdad íntegramente literal esas afirmaciones, en especial la afirmación de que hay un Dios bueno y amoroso que ha creado al hombre y se sigue preocupando por él. Ya que no existe tal Dios. Soy un ateo, mas no un inmanentista, y para mí el acceso al Nirvana, Reino de Dios o Reino de los Cielos es la piedra angular de mi filosofía.
Es cierto que este foro no está destinado exclusivamente a la publicación de artículos con rigor científico, en los cuales incluyo los artículos con rigor filosófico, ya que afirmo con gran seriedad que la filosofía es fundamentalmente una ciencia: la ciencia racional experimental del acceso efectivo a la felicidad: la eudemonología.
Ahora bien: este foro permite publicar esos artículos científicos, así que lo hago y lo voy a seguir haciendo.
En cuanto a la extrema derecha y la derecha revolucionaria, voy a hacer una matización importante. Aunque en principio ambos términos son sinónimos, modernamente sí se hace una fuerte diferenciación entre derecha (extrema o no) de tipo no revolucionario y derecha de tipo revolucionario: derecha revolucionaria.
Es verdad que soy de extrema derecha... pero no soy conformista, gregario ni autoritario, sino inconformista, individualista, libertario y revolucionario. Por eso no soy lo mismo que Francisco Franco, José Antonio Girón, Blas Piñar, Gonzalo Fernández de la Mora o el falangismo, aunque sí que coincidimos en aspectos a veces importantes, claro. Mi condena del golpe de Estado franquista, de la Guerra Civil posterior y de la dictadura larga que siguió, el franquismo, es clara y radical. El franquismo fue desde el principio hasta el final un aplastamiento del individuo libre. A fin de cuentas, soy un libertario ibérico, figura de larga tradición en nuestra tierra.
También rechazo los rasgos autoritarios, totalitarios, colectivistas, nihilistas y sangrientos de la principal escuela autóctona del fascismo ibérico: el gustavobuenismo.
Gustavo Bueno, El Basilisco, era propiamente un fascista, y su escuela filosófica, el Materialismo Filosófico Español (Asturiano) o Materialismo Filosófico de la Symploké, es un fascismo desde su constitución.
El gustavobuenismo, como buen fascismo, supedita al individuo bajo el colectivo, y de ahí su calurosa reivindicación de la pena de muerte, llamada eutanasia capital por El Basilisco. La reivindicación de la invasión española en América y de la Inquisición es también moneda corriente en este fascismo nuestro, ibérico.
Mi oposición a la pena de muerte es tajante, absoluta, sin matices.
No hay una sola idea, bandera, patria, familia o revolución que justifique la pérdida de una sola vida humana individual.
Y, desde aquí, blasfemo solemnemente contra los jueces, abogados y fiscales del mundo entero; y contra su jefe supremo: Satanás.
Rechazo de plano el imperialismo. Rechazo de plano también la Inquisición y todo otro intento de criminalizar el pensamiento, errado o no errado.
Y sigo siendo muy de derechas, un derechista revolucionario.
Uno de los nuestros, un revolucionario de derechas, el argentino Jorge Luis Borges, dijo bellamente un día lo siguiente, que resume nuestro programa político.

Algún día los pueblos merecerán no tener gobiernos.

Sí, ya sé que se mete en la extrema derecha al contubernio de civiles y militares que dieron el golpe de Estado en la Argentina unos años antes de su fracasada guerra de las Malvinas, y que tiraban al mar a los disidentes en los vuelos de la muerte. Pero ésos no eran verdadera derecha. ¡Pues la derecha es orden, y ésos traían el desorden!
Yo sí que soy de extrema derecha, de revolucionaria derecha.
¿Quién puede decirme seriamente que los jueces, fiscales, abogados, etcétera, son gente honrada y de orden en vez de los mafiosos degenerados que, de hecho, son? Pues si alguien me lo va a decir en serio, ¡que argumente, y lo escucharé con atención!
Un poco de humor sí va a ser útil para terminar este mensaje.
Quizás me puedas enviar tu certificado de cumplimiento íntegro de la Cárcel Modelo.
Entonces, te podré enviar los respectivos certificados de cumplimiento íntegro, en diversas cárceles, de los pringados inocentes con los que combato codo con codo hasta la derrota final de la mafia judicial. Y mis compañeros de lucha revolucionaria te podrán aportar mi certificado de defunción en una horca levantada por estos mafiosos.
Entonces... más vale reírse del caso. En tal caso, me uniré a grandes como Sacco y Vanzetti, de ideología antiestatalista como yo por cierto; también fueron dos inocentes ejecutados por el terror estatal y por su brazo satánico directo: el Poder Político Judicial.
Y me río, sí, porque en este sentido, para estos facinerosos de la toga y el birrete rige un dicho que suena por estas fechas en mi nación.

A cada porco chégalle o seu san Martiño.

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Cordialmente, de Alexandre Xavier Casanova Domingo, correo electrónico trigrupo @ yahoo . es (trigrupo arroba yahoo punto es). La imagen del avatar gráfico es una fotografía que me identifica realmente, no retocada, tomada en septiembre del año 2017.


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 Asunto: Re: El anonimato filosófico como autosabotaje y autochantaje
NotaPublicado: 29 Nov 2017, 21:17 
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Registrado: 01 Ene 2017, 21:11
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Alexandre Xavier escribió:
Sí, un ateo que por otro lado tiene una orientación explícitamente religiosa, básicamente porque reivindico el núcleo válido de la simbolización religiosa histórica en las diferentes Iglesias, también del monoteísmo, sin por ello tomar como verdad íntegramente literal esas afirmaciones, en especial la afirmación de que hay un Dios bueno y amoroso que ha creado al hombre y se sigue preocupando por él. Ya que no existe tal Dios. Soy un ateo, mas no un inmanentista, y para mí el acceso al Nirvana, Reino de Dios o Reino de los Cielos es la piedra angular de mi filosofía.

¿Como propones compatibilizar el ateísmo con el acceso al Reino de Dios? Solo se me ocurre que sea metafórico.

¿Y como reivindicas el núcleo válido de la simbolización religiosa histórica en las diferentes Iglesias considerando falsas sus doctrinas?

¿No crees que lo anterior ofrece poder a instituciones religiosas farsantes? ¿No sería mejor reivindicar la racionalidad?

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«Yo, un universo de átomos, un átomo en el universo».
Richard Feynman


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 Asunto: Re: El anonimato filosófico como autosabotaje y autochantaje
NotaPublicado: 03 Dic 2017, 00:07 
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Registrado: 08 Feb 2012, 00:46
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Saludos, Enrique.
Preguntas lo siguiente.

"¿Como propones compatibilizar el ateísmo con el acceso al Reino de Dios? Solo se me ocurre que sea metafórico.
¿Y como reivindicas el núcleo válido de la simbolización religiosa histórica en las diferentes Iglesias considerando falsas sus doctrinas?
¿No crees que lo anterior ofrece poder a instituciones religiosas farsantes? ¿No sería mejor reivindicar la racionalidad?".

Bien: incides aquí en el núcleo original diferencial que dio justificación a la nueva escuela filosófica en la que trabajo, el arqueoindividualismo.
Negativamente, el arqueoindividualismo se caracteriza por un doble rechazo: un rechazo, de un lado al gregarismo, el colectivismo y el autoritarismo de los proyectos soteriológicos eclesiásticos o laicistas (el sunismo islámico o el marxismo asiático son dos ejemplos típicos) y un rechazo, de otro lado, al relativismo, el escepticismo, la ambigüedad, la hipocresía y el nihilismo de la filosofía academicista, con los severos profesores italianos que han creado el autodenominado pensamiento débil, como Gianni Vatimo (pronunciación: Llani Vatimo) y Pier Aldo Rovatti, consultables en italiano y en castellano.
Ni los unos ni los otros tienen una aproximación racional, plausible y efectiva a la felicidad. Es decir, ni los unos desde su colectivismo autoritario y gregario que suprime y aplasta al individuo, ni los otros desde su estéril e inútil severoprofesorismo que se mira el ombligo, hacen notables aportaciones a cómo ser todo lo feliz posible.
Claro que hay cosas como la literatura de autoayuda y superación, o como la sicología positiva, pero estas teorías e ideologías generalmente silencian de modo picaresco los condicionantes objetivos, como la superpoblación y la desigualdad entre las relaciones de poder humano económico y político, cayendo en un subjetivismo conformista. No son, tampoco, caminos viables a la felicidad máxima o completa.
Positivamente, pues, el arqueoindividualismo es una concepción que reconoce lo complejo como complejo en el camino a la felicidad, sin empobrecedor simplismo... pero que, al mismo tiempo, tiene claro que la gran complejidad del asunto no vela para siempre el descubrimiento de que hay un camino objetivo a la felicidad, con principios y métodos reconocibles. Es la racionalidad inherente a la felicidad. Dicho en pocas palabras, he ahí el núcleo de lo investigado por mi escuela, por el arqueoindividualismo: la racionalidad inherente a la felicidad.
Hasta aquí no he respondido directamente a tus preguntas. Mas, con el marco de lo que he dicho, paso a respondértelas.
En el plano del ser humano ordinario es muy difícil o imposible, casi siempre, la percepción directa de lo importante; de ahí la necesidad de utilizar símbolos y mediaciones. El símbolo nunca es verdad directa. Si lo fuera, un ordenador sería una caja con cristal brillante que suelta palabras cuando se la acaricia con las manos. Y no es eso, claro, aunque tal metáfora sea útil para aludir inicialmente al ordenador ante una tribu que jamás haya visto un ordenador personal.
La realidad última no es una sola, ni dos, ni tres. Porque es supranumérica. Dentro de eso, el politeísmo vale para aludir a que tiene múltiples manifestaciones fenoménicas. Y el monoteísmo vale para aludir a que hay una jerarquía en la que hay aspectos más importantes que otros dentro de esas manifestaciones fenoménicas; y el aspecto supremo es la dicha o felicidad del yo.
Las doctrinas de las Iglesias son falsas en gran medida, sí. Pero contienen verdades, y también contienen simbolizaciones útiles.
Y lo que acabo de soltar ofrece poder a instituciones religiosas farsantes, sí. El problema es, básicamente, el mismo de la democracia: es malísima, como son malísimas las Iglesias, pero lo otro es mucho peor. La democracia es la dictadura de la mayoría, pero la alternativa es la dictadura de unos cuantos ricos. Las Iglesias son la dictadura de unos ambiguos ultraconservadores, pero quedarse sin Iglesias equivale a caer en la animalidad prehumana, en la que no hay salvación; es decir, en la que no hay, ni puede haber, felicidad.
De modo que, y en esto los arqueoindividualistas estamos contigo, reivindicamos la racionalidad.
Pero la racionalidad filosófica es, ante todo, una racionalidad de contenidos, no una racionalidad formal vacía.
O sea: es la racionalidad de cómo acercarnos, sin supercherías, a la felicidad.
El tema tiene una gran carga de profundidad. Lo diré en párrafo aparte.

Según lo veo, sin acercamiento racional efectivo a la felicidad, la filosofía es una absurda pérdida de tiempo y de esfuerzo; la filosofía se justifica, precisamente, porque acerca, sin superchería política o religiosa, a la felicidad real.

Admito en principio al creyente monoteísta y al ateo decidido, al fascista y al liberal, al marxista y al capitalista, al blanco y al negro, al cristiano y al budista, al rico y al pobre, al que habla turco y al que habla serbocroata, al viejo y al joven, al hombre y a la mujer... a todos... siempre y cuando, en filosofía, vayan a fondo buscando la felicidad.
Porque el que no busca la felicidad ante todo, en filosofía, es un superficial, alguien que degrada la filosofía a rellenado de crucigramas o jeroglíficos en el periódico. Y no me junto con esos superficiales.

El concepto de la felicidad del yo, en última instancia, se explica y entiende sin necesidad ninguna de hablar de un Dios o de los muchos dioses.

Ya he lanzado, Enrique, mi carga de profundidad; y embarrándome en lo conflictivo, como tiene que hacer un buen arqueoindividualista.
Lo que estoy diciendo es que lo realmente verdadero tras las simbologías religiosas, tras su "Dios"... es el yo individual feliz. El yo individual feliz es una realidad, no una quimera como los pegasos o caballos alados voladores.
Podré haber dicho muchas tonterías en este mensaje, mas nadie me acusará de haber sido oscuro o ambiguo.

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Cordialmente, de Alexandre Xavier Casanova Domingo, correo electrónico trigrupo @ yahoo . es (trigrupo arroba yahoo punto es). La imagen del avatar gráfico es una fotografía que me identifica realmente, no retocada, tomada en septiembre del año 2017.


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 Asunto: Re: El anonimato filosófico como autosabotaje y autochantaje
NotaPublicado: 03 Dic 2017, 20:14 
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Registrado: 01 Ene 2017, 21:11
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Tenemos grandes diferencias en conceptos fundamentales como para poder entendernos. Difícil cuestión. Voy a limitarme a señalar algunas de esas diferencias.
Alexandre Xavier escribió:
Negativamente, el arqueoindividualismo se caracteriza por un doble rechazo: un rechazo, de un lado al gregarismo, el colectivismo y el autoritarismo de los proyectos soteriológicos eclesiásticos o laicistas (el sunismo islámico o el marxismo asiático son dos ejemplos típicos)

¿Laicistas? ¿El laicismo es gregario, colectivista y autoritario?
¿El marxismo es laicista?
¡Quedo anonadado! :o
¿Sabes lo que es el laicismo y el ateísmo de estado?

Alexandre Xavier escribió:
y un rechazo, de otro lado, al relativismo, el escepticismo, la ambigüedad, la hipocresía y el nihilismo de la filosofía academicista, con los severos profesores italianos que han creado el autodenominado pensamiento débil.

¿El escepticismo está relacionado con estos adjetivos? :shock:
¿El escepticismo del método científico está relacionado con el pensamiento débil? :oops:

Alexandre Xavier escribió:
Ni los unos ni los otros tienen una aproximación racional, plausible y efectiva a la felicidad. Es decir, ni los unos desde su colectivismo autoritario y gregario que suprime y aplasta al individuo, ni los otros desde su estéril e inútil severoprofesorismo que se mira el ombligo, hacen notables aportaciones a cómo ser todo lo feliz posible.

¿El laicismo y el escepticismo son culpables?

Alexandre Xavier escribió:
Las doctrinas de las Iglesias son falsas en gran medida, sí. Pero contienen verdades, y también contienen simbolizaciones útiles.

Si una doctrina predica que una iglesia es la intermediaria entre Dios y el hombre por medio de un libro sagrado, que tú y yo consideramos falso, ¿qué verdad contiene esa doctrina?

Alexandre Xavier escribió:
pero quedarse sin Iglesias equivale a caer en la animalidad prehumana, en la que no hay salvación; es decir, en la que no hay, ni puede haber, felicidad.

:shock: :o :?

Alexandre Xavier escribió:
Según lo veo, sin acercamiento racional efectivo a la felicidad, la filosofía es una absurda pérdida de tiempo y de esfuerzo; la filosofía se justifica, precisamente, porque acerca, sin superchería política o religiosa, a la felicidad real.
(...)
Porque el que no busca la felicidad ante todo, en filosofía, es un superficial, alguien que degrada la filosofía a rellenado de crucigramas o jeroglíficos en el periódico. Y no me junto con esos superficiales.

¿Buscas la felicidad sin sentido del humor? Yo la busco de manera diferente a la tuya.

Alexandre Xavier escribió:
El concepto de la felicidad del yo, en última instancia, se explica y entiende sin necesidad ninguna de hablar de un Dios o de los muchos dioses.

¿Entonces, para qué necesitamos a las iglesias?


No me atrevo a debatir en profundidad cada uno de estos puntos porque, primero, tendríamos que estar de acuerdo en los conceptos básicos; sería un muy largo intercambio, con resultados más que inciertos.

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 Asunto: Re: El anonimato filosófico como autosabotaje y autochantaje
NotaPublicado: 03 Dic 2017, 23:11 
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Registrado: 08 Feb 2012, 00:46
Mensajes: 1431
Saludos otra vez, Riskov.
Dices lo siguiente.

" Tenemos grandes diferencias en conceptos fundamentales como para poder entendernos. Difícil cuestión.
[...]
No me atrevo a debatir en profundidad cada uno de estos puntos porque, primero, tendríamos que estar de acuerdo en los conceptos básicos; sería un muy largo intercambio, con resultados más que inciertos.".

Si vas en serio con la filosofía, eso es lo que debes hacer: meterte en los problemas espinosos, dialogando a fondo con tu eventual oponente, y por cierto que sin garantía ninguna de llegar a una verdad común racional.
Sócrates (el verdadero, no su sosias del foro internético Sofos Ágora) lo hacía, y por eso está donde está. Gustavo Bueno no lo hacía, y por esto está donde está, en muy distinto lugar al de Sócrates.
Y yo voy a estar donde está Sócrates, no donde está El Basilisco, Gustavo Bueno.
Sé que me acusas de carecer completamente de humor en estas cosas, de estar a un paso de ser un terrible fanático.
Mira: la felicidad es un asunto que no admite bromas en el fondo.
Te lo pondré fácil. Se puede hacer lícitamente burla de los mafiosos institucionales, o sea los jueces, abogados, fiscales, etcétera, cuando condenan prevaricadoramente a inocentes. Y hacer burla de sus víctimas inocentes, ¡nunca es lícito!
Por eso queda meridianamente claro que hay cosas de las que no me río, no.
Y eso te beneficia.
Mira: como cualquiera, puedes leer las burlas crueles que un maleducado agresivo como el Seudosócrates del foro (u Oscar Martínez, que tal vez se llame así y nos esté paradójicamente engañando con la verdad) suelta una y otra vez contra sus contertulios de foro. Actuando así, Seudosócrates encona el ambiente, refuerza el círculo vicioso de ataques mutuos (la triste pareja formada por Juan Sebastián Zuluaga y Jbell es un buen ejemplo) y, en fin, destruye el ambiente propio de honradez, cordialidad y atención a las ideas en vez de a las hostilidades personales... que es intrínseco al buen diálogo filosófico. Seudosócrates disimula su agresividad alegando que va de broma. Pero, claro está, jamás se ríe de sí mismo. Seudosócrates no va de broma cuando ataca a quienes le caen mal, aunque lo disimule inútilmente alegando que no va en serio.
Sabes que no acepto nada de esto. Sabes que considero muchísimo más peligrosa la agresividad disfrazada de inteligente ironía que el exabrupto a palo seco. Como no practico lo segundo y, sobre todo, no practico lo primero... nunca me voy a burlar de ti. Ni voy a acusar nunca a tu mamá de practicar amores mercenarios.
O sea: seré un ultraderechista tremendamente serio, quizá sí... pero nunca un mal compañero de filosofía. Pues incluso en ese caso, prefiero eso a ser un presunto simpaticote que luego apuñala a otros filósofos.
No eres nada bobo, y seguro que ya me has entendido. Paso pues a unos asuntos de fondo.

Dices lo siguiente.

"¿Laicistas? ¿El laicismo es gregario, colectivista y autoritario?
¿El marxismo es laicista?
¡Quedo anonadado! :o
¿Sabes lo que es el laicismo y el ateísmo de estado?"

Hay muchos laicismos. Eso no impide reconocer que, sí, hay un laicismo gregario, colectivista y autoritario. La forma arquetípica de tal laicismo, desde las revoluciones burguesas y socialistas de los siglos XVIII-XX, es la ideología del Estado democrático de Derecho. Esta ideología es, aparentemente, laica, aunque de hecho hipostasia como realidad absoluta en la práctica la voluntad de los más poderosos, sean mayoría numérica o no. Como es además (formalmente) una ideología radicalmente democrática, pone a la mayoría siempre por encima de la minoría, y a la sociedad por encima del individuo... intentando disimular esto con unos presuntos derechos imprescriptibles de las minorías que, de todas maneras, solamente pueden ser promulgados por las mayorías de turno, o sea que no son derechos sino precarias concesiones graciosas. Se trata pues de un gregarismo autoritario sin duda alguna. Por otro lado, el Dios monoteísta aparentemente suprimido reaparece como Ley Jurídica; y, por un lado, nadie está legitimado para desobedecer una ley jurídica democráticamente promulgada; y, por otro lado, los profesionales de la ley jurídica son los únicos autorizados para interpretar ejecutivamente la ley en caso de conflicto, con lo cual está claro que tienen carta blanca para darse a sí mismos total impunidad y para beneficiarse a ellos mismos, y a la elite que ahí los ha puesto y los mantiene. Por otro flanco más, todo el mundo sabe que un pobre jamás puede ocupar cargos políticos relevantes en un Estado Democrático de Derecho, a menos que antes de ocupar esos cargos salga de pobre. O sea, que el Estado Democrático de Derecho no es una democracia, sino una dictadura. Está fuera de duda, pues, el carácter autoritario y finalmente totalitario de este laicismo colectivista democrático jurídico.
El marxismo vulgar, popular, es laicista en este sentido. Claro que están Ernst Bloch (pronunciación: Ernst Bloj), György Lukács (pronunciación: Llorll Lúcach) el grupo marxista ruso de la reconstrucción de Dios y tantos otros, pero eso no es el marxismo sociológicamente masivo, popular y decisivo, que es el marxismo al que me refiero aquí.
Dices también lo siguiente.

"¿El escepticismo está relacionado con estos adjetivos? :shock:
¿El escepticismo del método científico está relacionado con el pensamiento débil? :oops:".

El escepticismo científico es básicamente una salvaguarda metodológica para poder revisar permanentemente todo lo que se tenga que revisar. En la auténtica ciencia (incluida la filosofía como ciencia propiamente dicha, gracias a la eudemonología) no hay papas infalibles ni principios que no se puedan criticar u objetar. ¿Significa eso que no hay objetividad científica? No, padre: hay una objetividad científica que se construye progresivamente. Por eso nadie dirá seriamente que, en una perspectiva plana sin importante curvatura de plano, el teorema de Pitágoras es falso; y nadie dirá, en biología, que los organismos pluricelulares tisularmente organizados e individualmente especiados (las "plantas" y los "animales" de la añeja biología popular) no hay adaptación genética progresiva de los descendientes de esos organismos vivos a las características de su entorno ecológico. En cambio, se puede discutir, y se discute de hecho, si hay variaciones evolutivas biológicas dirigidas parcialmente por cierta intencionalidad, o sea no puramente azarosas. Hay, en este sentido, quien opina que la conciencia es una fuerza nueva que, desde la aparición de animales con sistema nervioso central y particularmente con cerebro, actúa en la evolución biológica con relativa independencia de las cadenas causales bioquímicas; el emergentismo es un buen ejemplo, en biología, de esta opinión. Y el emergentismo reconoce la Teoría de la Evolución de las Especies.
Lo que ocurre es que hay una realidad objetiva investigada por la ciencia, y que para conocerla bien hay que mantener siempre la puerta abierta a las críticas. Para, en el fondo, matizar y ampliar, pero no para dar continuamente la vuelta a la tortilla y convertir lo que antes era falso en lo que es ahora verdadero, y en el futuro otra vuelta más en sentido inverso. La ciencia experimental no es una falaz tela de Penélope, no es una seudociencia, una superchería intelectual como la astrología, la cartomancia, la homeopatía o el Derecho. En estas falsas ciencias, continuamente lo que anteayer era falso, hoy se convierte en verdadero y mañana vuelve a ser falso.
La ciencia de verdad es metodológicamente escéptica, mas no ontológicamente relativista y agnóstica. Es absurdo, por ejemplo, sostener que la teoría de la evolución es una mera convención social entre los biólogos, que puede resultar plausiblemente falsa en una nueva sociedad. La terrible sátira de Alan Sokal contra el relativismo social de la ciencia, sátira que ya conocerás, deja esto bien claro.
Y, por tanto, en oposición al pensamiento débil de los severos profesores italianos o estadounidenses, la ciencia experimental es pensamiento fuerte. Objetivo. Verdadero. Fiable.

Dices asimismo lo que sigue.

"¿El laicismo y el escepticismo son culpables? ".

Sobre el escepticisimo ya me he declarado. En cuanto al laicismo, hay que distinguir entre laicidad y laicismo. El laicismo propiamente dicho intenta desacralizarlo todo. Y me niego a eso. ¡Hay cosas sagradas, y sobre todas ellas la vida humana individual! Cuando me dicen que, en nombre del laicismo, el aborto o la pena de muerte pueden hacerse lícitos, respondo lo siguiente en párrafo separado.

No.

La laicidad es otra cosa. Es el reconocimiento de que lo laico, lo no directamente sagrado, tiene una autonomía óntica y funcional propia, sin milagrería ilusoria que pueda sustituir al conocimiento de su legalidad causal experimental. Y admito a la laicidad. En cambio, no admito al laicismo.

Añades otra cosa.

"Si una doctrina predica que una iglesia es la intermediaria entre Dios y el hombre por medio de un libro sagrado, que tú y yo consideramos falso, ¿qué verdad contiene esa doctrina?".

Contiene una verdad... parcial. Dos ejemplos son, en la religión islámica, la implantación de la ley seca y la prohibición del préstamo con interés. Son dos medidas excelentes y muy racionales, independientemente de que el Corán las preconice, que las preconiza, sí. En cambio, facultar a los musulmanes para que zurren a sus santas esposas, que eso también lo hace el Corán... es abominable.
O sea, que hay que discriminar y afinar mucho en estas tradiciones. El ideal es una sociedad que no necesite ya Iglesias, ni Estados. Pero, hoy por hoy, el nivel humano de conciencia está muy lejos de poder llegar a ello.
No me voy a hacer el guapo con un discurso vaporoso y centrista en este punto. No. A fin de cuentas, soy un arqueoindividualista, y los arqueoindividualistas, bien lo sabes, no nos escaqueamos en estos casos.
Hay varios arreglos posibles para configurar la relación entre las sociedades modernas y las Iglesias, sí. Mas hay, también, dos puntos innegociables de tal arreglo.
El primero es el derecho de todo individuo adulto a cambiar de religión tantas veces como quiera, sin represalias penales o económicas por ello.
El segundo es que las instituciones públicas arreligiosas solamente pueden reconocer como miembro de una Iglesia o religión al que, voluntaria y expresamente, se haya dado de alta en ella. No es función obligada del individuo apostatar de la Iglesia Católica o de la Suna musulmana, sino que es función obligada de la Iglesia Católica (o de la Suna musulmana) aportar, ante el registro religioso público, a los adherentes expresos que consiga atraer a su redil. No es admisible, en ningún caso, el bautismo de menores de edad como criterio oficial estatal de pertenencia a la Iglesia Católica.
Dicho de otra manera: el criterio, en estos casos, tiene que ser el mismo que el criterio para reconocer jurídicamente que alguien pertenece (o no) a determinado partido político.
Y, sí, busco la felicidad sin sentido del humor. Si no me burlo en estas cosas de ti ni de nadie, si no soy agresivo en filosofía contra ti ni contra nadie, a la larga ninguno me podrá tumbar, y a la larga subiré por la escalera de Jacob.

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 Asunto: Re: El anonimato filosófico como autosabotaje y autochantaje
NotaPublicado: 04 Dic 2017, 10:50 
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Registrado: 01 Ene 2017, 21:11
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Para filosofar bien es imprescindible asegurarse de emplear los conceptos con rigurosidad. Cualquier deducción lógica llegará a conclusiones erradas o, al menos, imprecisas, si tomamos los conceptos de manera ligera. Como ejemplo tenemos el siguiente:
Alexandre Xavier escribió:
El laicismo propiamente dicho intenta desacralizarlo todo. Y me niego a eso.

El laicismo no es eso. Consiste en la separación Iglesia-Estado. Nada más.
Una persona laicista puede ser de cualquier ideología religiosa, desde el ateísmo hasta el fanatismo. De hecho, en mi entorno hay un Testigo de Jehová, fundamentalista, que defiende la separación Iglesia-Estado; por tanto, es laicista. Y el país más laicista, EEUU, es el de más práctica religiosa del mundo desarrollado. Es una práctica individual, no de Estado.

Alexandre Xavier escribió:
Hay muchos laicismos. Eso no impide reconocer que, sí, hay un laicismo gregario, colectivista y autoritario. La forma arquetípica de tal laicismo, desde las revoluciones burguesas y socialistas de los siglos XVIII-XX, es la ideología del Estado democrático de Derecho.

Hay muchas personas laicistas con una opinión heterogénea. Sin embargo, el laicismo tiene un significado, por lo que no hay "muchos laicismos".

Extraído de la Wiki:
El laicismo es la corriente de pensamiento, ideología, movimiento político, legislación o política de gobierno que defiende o favorece la existencia de una sociedad organizada aconfesionalmente, es decir, de forma independiente, o en su caso ajena a las confesiones religiosas. Su ejemplo más representativo es el "Estado laico" o "no confesional". El término laico (del griego λαϊκός, laikós - "popular", de la raíz λαός, laós - "pueblo") aparece primeramente en un contexto cristiano.

El concepto de "Estado laico", opuesto al de "Estado confesional", surgió históricamente de la Separación Iglesia-Estado (...)

Los laicistas consideran que su postura garantiza la libertad intelectual además de la no imposición de las normas y valores morales particulares de ninguna religión o de la irreligión. El laicismo persigue la secularización del Estado.​ Se distingue del ateísmo de Estado, en cuanto busca la neutralidad del mismo; y del anticlericalismo y la antirreligión radicales, en cuanto no condena la existencia y práctica de las religiones.


Si confundes laicismo con ateísmo de estado no nos vamos a entender. Ten en cuenta que yo soy laicista; no inventes nuevas acepciones a ese término. El laicismo es lo menos autoritario en materia religiosa.

Alexandre Xavier escribió:
La ciencia de verdad es metodológicamente escéptica, mas no ontológicamente relativista y agnóstica.

La ciencia de verdad es la que practican miles de científicos, no la que nos guste a nosotros. Esto no es a la carta.
Y la ciencia no es necesariamente relativista ni agnóstica. Si la ciencia fuera relativista no elevaría teorías y leyes científicas.

Alexandre Xavier escribió:
Y yo voy a estar donde está Sócrates (...)

Deduzco en ti una contradicción más: abominas de los jueces, de todos ellos por el simple hecho de serlo y, sin embargo, te gusta juzgar quien hace buena filosofía (tú, por supuesto) y quien no (casi todos los demás en este foro). Incluso te llegas a comparar a grandes filósofos.
¿No será la judicatura tu deseo inconsciente reprimido?

Alexandre: si yo fuera profesor de filosofía (con mis conocimientos tan básicos pero no carente de sentido común) te reprendería por varias cuestiones, algunas ya expuestas. ¿Como puedes estar seguro de que tienes razón y los profesores de filosofía con los que has coincidido se equivocan?

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 Asunto: Re: El anonimato filosófico como autosabotaje y autochantaje
NotaPublicado: 04 Dic 2017, 13:57 
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Saludos otra vez, Riskov.
Dices lo siguiente.

" Tenemos grandes diferencias en conceptos fundamentales como para poder entendernos. Difícil cuestión.
[...]
No me atrevo a debatir en profundidad cada uno de estos puntos porque, primero, tendríamos que estar de acuerdo en los conceptos básicos; sería un muy largo intercambio, con resultados más que inciertos.".

Si vas en serio con la filosofía, eso es lo que debes hacer: meterte en los problemas espinosos, dialogando a fondo con tu eventual oponente, y por cierto que sin garantía ninguna de llegar a una verdad común racional.
Sócrates (el verdadero, no su sosias del foro internético Sofos Ágora) lo hacía, y por eso está donde está. Gustavo Bueno no lo hacía, y por esto está donde está, en muy distinto lugar al de Sócrates.
Y yo voy a estar donde está Sócrates, no donde está El Basilisco, Gustavo Bueno.
Sé que me acusas de carecer completamente de humor en estas cosas, de estar a un paso de ser un terrible fanático.
Mira: la felicidad es un asunto que no admite bromas en el fondo.
Te lo pondré fácil. Se puede hacer lícitamente burla de los mafiosos institucionales, o sea los jueces, abogados, fiscales, etcétera, cuando condenan prevaricadoramente a inocentes. Y hacer burla de sus víctimas inocentes, ¡nunca es lícito!
Por eso queda meridianamente claro que hay cosas de las que no me río, no.
Y eso te beneficia.
Mira: como cualquiera, puedes leer las burlas crueles que un maleducado agresivo como el Seudosócrates del foro (u Oscar Martínez, que tal vez se llame así y nos esté paradójicamente engañando con la verdad) suelta una y otra vez contra sus contertulios de foro. Actuando así, Seudosócrates encona el ambiente, refuerza el círculo vicioso de ataques mutuos (la triste pareja formada por Juan Sebastián Zuluaga y Jbell es un buen ejemplo) y, en fin, destruye el ambiente propio de honradez, cordialidad y atención a las ideas en vez de a las hostilidades personales... que es intrínseco al buen diálogo filosófico. Seudosócrates disimula su agresividad alegando que va de broma. Pero, claro está, jamás se ríe de sí mismo. Seudosócrates no va de broma cuando ataca a quienes le caen mal, aunque lo disimule inútilmente alegando que no va en serio.
Sabes que no acepto nada de esto. Sabes que considero muchísimo más peligrosa la agresividad disfrazada de inteligente ironía que el exabrupto a palo seco. Como no practico lo segundo y, sobre todo, no practico lo primero... nunca me voy a burlar de ti. Ni voy a acusar nunca a tu mamá de practicar amores mercenarios.
O sea: seré un ultraderechista tremendamente serio, quizá sí... pero nunca un mal compañero de filosofía. Pues incluso en ese caso, prefiero eso a ser un presunto simpaticote que luego apuñala a otros filósofos.
No eres nada bobo, y seguro que ya me has entendido. Paso pues a unos asuntos de fondo.

Dices lo siguiente.

"¿Laicistas? ¿El laicismo es gregario, colectivista y autoritario?
¿El marxismo es laicista?
¡Quedo anonadado! :o
¿Sabes lo que es el laicismo y el ateísmo de estado?"

Hay muchos laicismos. Eso no impide reconocer que, sí, hay un laicismo gregario, colectivista y autoritario. La forma arquetípica de tal laicismo, desde las revoluciones burguesas y socialistas de los siglos XVIII-XX, es la ideología del Estado democrático de Derecho. Esta ideología es, aparentemente, laica, aunque de hecho hipostasia como realidad absoluta en la práctica la voluntad de los más poderosos, sean mayoría numérica o no. Como es además (formalmente) una ideología radicalmente democrática, pone a la mayoría siempre por encima de la minoría, y a la sociedad por encima del individuo... intentando disimular esto con unos presuntos derechos imprescriptibles de las minorías que, de todas maneras, solamente pueden ser promulgados por las mayorías de turno, o sea que no son derechos sino precarias concesiones graciosas. Se trata pues de un gregarismo autoritario sin duda alguna. Por otro lado, el Dios monoteísta aparentemente suprimido reaparece como Ley Jurídica; y, por un lado, nadie está legitimado para desobedecer una ley jurídica democráticamente promulgada; y, por otro lado, los profesionales de la ley jurídica son los únicos autorizados para interpretar ejecutivamente la ley en caso de conflicto, con lo cual está claro que tienen carta blanca para darse a sí mismos total impunidad y para beneficiarse a ellos mismos, y a la elite que ahí los ha puesto y los mantiene. Por otro flanco más, todo el mundo sabe que un pobre jamás puede ocupar cargos políticos relevantes en un Estado Democrático de Derecho, a menos que antes de ocupar esos cargos salga de pobre. O sea, que el Estado Democrático de Derecho no es una democracia, sino una dictadura. Está fuera de duda, pues, el carácter autoritario y finalmente totalitario de este laicismo colectivista democrático jurídico.
El marxismo vulgar, popular, es laicista en este sentido. Claro que están Ernst Bloch (pronunciación: Ernst Bloj), György Lukács (pronunciación: Llorll Lúcach) el grupo marxista ruso de la reconstrucción de Dios y tantos otros, pero eso no es el marxismo sociológicamente masivo, popular y decisivo, que es el marxismo al que me refiero aquí.
Dices también lo siguiente.

"¿El escepticismo está relacionado con estos adjetivos? :shock:
¿El escepticismo del método científico está relacionado con el pensamiento débil? :oops:".

El escepticismo científico es básicamente una salvaguarda metodológica para poder revisar permanentemente todo lo que se tenga que revisar. En la auténtica ciencia (incluida la filosofía como ciencia propiamente dicha, gracias a la eudemonología) no hay papas infalibles ni principios que no se puedan criticar u objetar. ¿Significa eso que no hay objetividad científica? No, padre: hay una objetividad científica que se construye progresivamente. Por eso nadie dirá seriamente que, en una perspectiva plana sin importante curvatura de plano, el teorema de Pitágoras es falso; y nadie dirá, en biología, que los organismos pluricelulares tisularmente organizados e individualmente especiados (las "plantas" y los "animales" de la añeja biología popular) no hay adaptación genética progresiva de los descendientes de esos organismos vivos a las características de su entorno ecológico. En cambio, se puede discutir, y se discute de hecho, si hay variaciones evolutivas biológicas dirigidas parcialmente por cierta intencionalidad, o sea no puramente azarosas. Hay, en este sentido, quien opina que la conciencia es una fuerza nueva que, desde la aparición de animales con sistema nervioso central y particularmente con cerebro, actúa en la evolución biológica con relativa independencia de las cadenas causales bioquímicas; el emergentismo es un buen ejemplo, en biología, de esta opinión. Y el emergentismo reconoce la Teoría de la Evolución de las Especies.
Lo que ocurre es que hay una realidad objetiva investigada por la ciencia, y que para conocerla bien hay que mantener siempre la puerta abierta a las críticas. Para, en el fondo, matizar y ampliar, pero no para dar continuamente la vuelta a la tortilla y convertir lo que antes era falso en lo que es ahora verdadero, y en el futuro otra vuelta más en sentido inverso. La ciencia experimental no es una falaz tela de Penélope, no es una seudociencia, una superchería intelectual como la astrología, la cartomancia, la homeopatía o el Derecho. En estas falsas ciencias, continuamente lo que anteayer era falso, hoy se convierte en verdadero y mañana vuelve a ser falso.
La ciencia de verdad es metodológicamente escéptica, mas no ontológicamente relativista y agnóstica. Es absurdo, por ejemplo, sostener que la teoría de la evolución es una mera convención social entre los biólogos, que puede resultar plausiblemente falsa en una nueva sociedad. La terrible sátira de Alan Sokal contra el relativismo social de la ciencia, sátira que ya conocerás, deja esto bien claro.
Y, por tanto, en oposición al pensamiento débil de los severos profesores italianos o estadounidenses, la ciencia experimental es pensamiento fuerte. Objetivo. Verdadero. Fiable.

Dices asimismo lo que sigue.

"¿El laicismo y el escepticismo son culpables? ".

Sobre el escepticisimo ya me he declarado. En cuanto al laicismo, hay que distinguir entre laicidad y laicismo. El laicismo propiamente dicho intenta desacralizarlo todo. Y me niego a eso. ¡Hay cosas sagradas, y sobre todas ellas la vida humana individual! Cuando me dicen que, en nombre del laicismo, el aborto o la pena de muerte pueden hacerse lícitos, respondo lo siguiente en párrafo separado.

No.

La laicidad es otra cosa. Es el reconocimiento de que lo laico, lo no directamente sagrado, tiene una autonomía óntica y funcional propia, sin milagrería ilusoria que pueda sustituir al conocimiento de su legalidad causal experimental. Y admito a la laicidad. En cambio, no admito al laicismo.

Añades otra cosa.

"Si una doctrina predica que una iglesia es la intermediaria entre Dios y el hombre por medio de un libro sagrado, que tú y yo consideramos falso, ¿qué verdad contiene esa doctrina?".

Contiene una verdad... parcial. Dos ejemplos son, en la religión islámica, la implantación de la ley seca y la prohibición del préstamo con interés. Son dos medidas excelentes y muy racionales, independientemente de que el Corán las preconice, que las preconiza, sí. En cambio, facultar a los musulmanes para que zurren a sus santas esposas, que eso también lo hace el Corán... es abominable.
O sea, que hay que discriminar y afinar mucho en estas tradiciones. El ideal es una sociedad que no necesite ya Iglesias, ni Estados. Pero, hoy por hoy, el nivel humano de conciencia está muy lejos de poder llegar a ello.
No me voy a hacer el guapo con un discurso vaporoso y centrista en este punto. No. A fin de cuentas, soy un arqueoindividualista, y los arqueoindividualistas, bien lo sabes, no nos escaqueamos en estos casos.
Hay varios arreglos posibles para configurar la relación entre las sociedades modernas y las Iglesias, sí. Mas hay, también, dos puntos innegociables de tal arreglo.
El primero es el derecho de todo individuo adulto a cambiar de religión tantas veces como quiera, sin represalias penales o económicas por ello.
El segundo es que las instituciones públicas arreligiosas solamente pueden reconocer como miembro de una Iglesia o religión al que, voluntaria y expresamente, se haya dado de alta en ella. No es función obligada del individuo apostatar de la Iglesia Católica o de la Suna musulmana, sino que es función obligada de la Iglesia Católica (o de la Suna musulmana) aportar, ante el registro religioso público, a los adherentes expresos que consiga atraer a su redil. No es admisible, en ningún caso, el bautismo de menores de edad como criterio oficial estatal de pertenencia a la Iglesia Católica.
Dicho de otra manera: el criterio, en estos casos, tiene que ser el mismo que el criterio para reconocer jurídicamente que alguien pertenece (o no) a determinado partido político.
Y, sí, busco la felicidad sin sentido del humor. Si no me burlo en estas cosas de ti ni de nadie, si no soy agresivo en filosofía contra ti ni contra nadie, a la larga ninguno me podrá tumbar, y a la larga subiré por la escalera de Jacob.

_________________
Cordialmente, de Alexandre Xavier Casanova Domingo, correo electrónico trigrupo @ yahoo . es (trigrupo arroba yahoo punto es). La imagen del avatar gráfico es una fotografía que me identifica realmente, no retocada, tomada en septiembre del año 2017.


Última edición por Alexandre Xavier el 04 Dic 2017, 14:01, editado 1 vez en total

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 Asunto: Re: El anonimato filosófico como autosabotaje y autochantaje
NotaPublicado: 04 Dic 2017, 14:00 
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Saludos, Riskov.
Paso a responder algunas cuestiones que me planteas. Notad los demás, y tomad ejemplo, que en nuestro diálogo, por mucho que discrepemos (y discrepamos mucho, claro está) los dos nunca caemos en ataques personales.

Comienzo por una objeción paradójica que me haces.

"La ciencia de verdad es la que practican miles de científicos, no la que nos guste a nosotros. Esto no es a la carta.
Y la ciencia no es necesariamente relativista ni agnóstica. Si la ciencia fuera relativista no elevaría teorías y leyes científicas.".

Pues el caso es que lo que dices aquí es precisamente lo que pienso en este punto. Probablemente no me has entendido antes; o no me he expresado bien. Por eso digo que tu objeción es paradójica... porque acaba dándome la razón.
Otra cosa ahora. Dices lo siguiente.

"Deduzco en ti una contradicción más: abominas de los jueces, de todos ellos por el simple hecho de serlo y, sin embargo, te gusta juzgar quien hace buena filosofía (tú, por supuesto) y quien no (casi todos los demás en este foro). Incluso te llegas a comparar a grandes filósofos.
¿No será la judicatura tu deseo inconsciente reprimido?"

Soy un revolucionario de derechas. Mi objetivo declarado es descabalgar del poder a estos mafiosos que son los actuales jueces, fiscales, abogados, etcétera, y restablecer un orden legal justo, esencialmente en la justicia penal.
De lo cual se desprende que los jueces no son necesaria y metafísicamente prevaricadores, sino que en todo caso lo serán de manera empírica y contingente.
Ahora bien, en un sistema en que los profesionales de la justicia viven económicamente del delito, es imposible esperar de ellos otra cosa que la simulación de delitos, la emisión continua de acusaciones y condenas falsas, etcétera. Porque, para ellos, la abolición de los delitos o por lo menos una razonable disminución sustanciosa de los delitos, sobre todo el de asesinato... es la ruina.
El ejemplo típico es el de los inocentes acusados o condenados a muerte en los Estados Unidos. Al final, los ahorcarán o se salvarán, pero está claro que hay unos pájaros que siempre ganan en tales siniestros procesos: los abogados de ambas partes, el abogado que defiende al desdichado reo inocente, y el fiscal o acusador particular que pide la horca (o la silla eléctrica, algo en desuso ya) para el reo. Todos estos abogados se forran con gran frecuencia en estos procesos donde un inocente se juega el cuello.
Podemos entrar con una metralleta en la sala de vistas y volarles las cabezas al juez, al abogado defensor, a la acusación privada, al fiscal, a los procuradores, etcétera. ¡Grave error! ¡El terrorismo no soluciona nada! Abatidos estos corruptos togados, pronto aparecerían muchos cuervos con birrete y toga, bien contentos para intentar ocupar sus codiciadas plazas.
Es como en la piratería clásica: por más piratas que fueran colgados en los palos velares de sus propios barcos, ¡nunca dejaba de haber piratas! Y éstos otros son piratas de la ley, piratas togados.
Entonces, lo que hay que establecer es una serie de medidas que limiten y reduzcan el beneficio económico derivado del delito para los profesionales de la justicia. Y se puede, sí. Históricamente ya ha habido buenas aproximaciones.
La primera medida es abolir la obligatoriedad de ser abogado o licenciado en Derecho para poner directamente querella y personarse como defensor o acusador. De esta manera, un juez acusado de prevaricación por un reo inocente al que ha condenado, ya no podrá escudarse en que los abogados temen poner querellas contra él... porque pronto se quedarían sin trabajo, ya que los demás jueces harían que ya no ganasen un solo caso. Ésa es la regla contra los abogados que se querellan contra jueces por prevaricación estricta (por condenar a inocentes). En cambio, ahora el propio acusado y condenado inocente podrá querellarse directamente contra el juez inicuo... y, a continuación, someterlo a interrogatorio ante otro tribunal.
La segunda medida es la implantación general de la quota litis, latinajo que significa que el abogado (o incluso el fiscal público) solamente cobra su minuta cuando gana el pleito, nunca cuando no prospera su petición de pena o de absolución. De esta manera, los abogados se tentarán mucho las costillas antes de acusar a un inocente, sabiendo que perderán su tiempo y no verán ni un euro, en el contexto de medidas que blinden los derechos del inocente.
La tercera medida es la implantación de la responsabilidad pecuniaria personal del juez que condene a un inocente, incluso cuando haya sido por negligencia y no por prevaricación propiamente dicha. De esta manera, el bolsillo del juez hará que no condene a nadie a la ligera.
La cuarta medida, naturalmente, es la elección popular democrática por sufragio universal libre, directo, periódico y secreto, de todos los jueces y los fiscales. De esta manera, podrán encubrirse entre sí... pero solamente hasta que lleguen los comicios y, previsiblemente, pierdan sus cargos por haberse tapado mutuamente sus fechorías y haber encarcelado a inocentes.
En este contexto, que incluye otras medidas como la abolición total de la prisión preventiva y de la pena de muerte, un juez sí que podrá ser un profesional competente, honrado y neutral sobre presuntos delitos graves unánimente reprobados que haya podido cometer el acusado. Y hay más. Como se pedirá a todos los jueces (y fiscales) que, prioritariamente a perseguir y castigar delitos, prevengan que se cometan, no va a cobrar menos por carecer de casos y rascarse la barriga en un tribunal vacío de acusados. Cobrará, fundamentalmente, precisamente por eso: porque es un juez (o fiscal) tan bueno en lo suyo que ha logrado evitar que se cometan atracos, asesinatos o violaciones.
Hacer públicamente cuchufleta del Rey, del Papa, del Presidente del Tribunal Constitucional, del primer ministro o del más multimillonario banquero, en cambio, no puede ser un delito nunca. Estos poderosos públicos tienen que tragar diariamente la burla, la crítica y el escarnio, con fundamento o sin él. Es, al final, la manera eficaz de recordarles que no son dioses, y que deben evitar abusar de su poder.
Dicho de otro modo: la justicia penal, al principio, surgió para proteger a la gente de los graves delitos comunes, sobre todo el asesinato. En este sentido, estaba bien. Pero luego se corrompió, porque el medio, la existencia de unos expertos en combatir y evitar los graves delitos comunes... se convirtió en un fin en sí mismo, en una casta judicial mafiosa que, lejos de eliminar los delitos, los crea, fomenta y sostiene, porque vive de ellos.
Al verse privados de beneficios económicos por la existencia de los delitos, los abogados dejarán de simular delitos y, al contrario, se centrarán en disminuir los delitos hasta eliminarlos preventivamente. Los dineros de esta detestable gente togada son el núcleo de todo el problema. Por eso la solución no es colgarlos de las vigas de sus bufetes y tribunales, sino darles en el bolsillo.
Y no me voy a escaquear de tu pregunta en concreto. Sabes que nunca lo hago.
Me preguntas si será la judicatura mi deseo inconsciente reprimido.
Bueno: en una futura sociedad justa, tan diferente de la actual, puede establecerse que los ciudadanos honrados tengan forzosamente que formar parte de tribunales penales, tribunales no dirigidos a ensañarse con el acusado, incluso si es probadamente culpable, sino a desalentar el delito y regenerar al delincuente. Vamos, que formen parte de tribunales populares con jurado de verdad, no la farsa que es actualmente el jurado en España.
Y me puede tocar.
Ante la penosa situación, puedo simplemente escaquearme, ya que la ley establecerá que ante un asunto tan grave como una posible condena a prisión, el acusado tiene todo el derecho del mundo a que no lo juzgue un juez fastidiado que no querría en realidad ocuparse del caso, y que si lo hace, si juzga, lo hace solamente por evitarse una multa debida a abandono de funciones. O sea, la ley establecerá que todos los jueces del jurado serán jueces voluntarios.
Pues no me escaquearé.
Me toca el penoso deber, como ciudadano de una república democrática, laica, justa, que procura cubrir las necesidades de sus miembros. No me es lícito escabullirme, porque mis derechos, ahora garantizados, son correlativos a mis deberes.
Que pase el acusado.
Como, afortunadamente, hace años que no se dan asesinatos, el acusado no está acusado de asesinato, sino de haber pegado a su chica por celos.
Y es verdad. Su chica, en este caso su esposa legal, se lió con otro hombre, y el acusado pilló a los dos en la cama durante el acto sexual. El otro fulano huyó, abandonando cobardemente a su amante, y el marido cornudo le dio unas bofetadas que le dejaron huella, tras lo cual la chica huyó.
Son testigos de la acusación la propia esposa y el amante de ésta. El acusado, naturalmente, niega la veracidad de la acusación.
Escucho a todas las partes.
Y pregunto a los acusadores: sabéis que no puedo condenar a nadie simplemente por testimonios, ya que pueden ser mentirosos, y que necesito pruebas materiales. ¿Las hay en este caso? Y me responden que sí, porque los teléfonos móviles de la chica y de su amante grabaron la escena, además de que la paliza incluye, según los médicos forenses, la presión de las propias manos del acusado, diferenciada biológicamente de las manos del sorprendido amante de la chica.
Vuelvo a llamar al acusado. Y le pregunto: parece que ya no es simplemente tu palabra contra la palabra de esta pareja. ¿De verdad que no has pegado a tu esposa?
Y el acusado se derrumba. Reconoce que sí que le ha dado unas tortas.
La mentira de un acusado a su propio favor no es delito penal. Así que paso a los hechos probados relevantes.
El acusado sorprendió a su esposa en flagrante adulterio con otro hombre y, llevado por la cólera de los celos, le dio unos golpes mientras el otro hombre huía, tras lo cual la chica huyó sin ser perseguida por su marido.
Se trata, probadamente, de un delito de lesiones leves en el ámbito conyugal o de pareja.
Llamo de nuevo al acusado.
Y le digo: tú no eres quién para zurrar a tu chica aunque te ponga los cuernos. Si dejamos impunes estos hechos, reaparecerán las mujeres apaleadas, aterrorizadas y asesinadas; una lacra que hemos padecido hasta hace poco. La ley actual establece (y estoy de acuerdo) que la pena de reclusión física en cárcel debe tomarse de manera muy restrictiva, solamente como último recurso. Ya que aquí no se dan los signos que inducirían a tal medida extrema, meterte en la cárcel, voy a tomar otra medida por tu agresión ofuscada ocasional. Sentencio que eres culpable de agresión conyugal leve y te condeno a dos años de alejamiento forzoso de tu domicilio conyugal. Y te aconsejo, fuera ya de la sentencia estricta, que te reconcilies con tu esposa y evites el horrible y destructivo proceso del divorcio. Se entiende que amas a tu esposa por algo más sólido que unas coyundas ocasionales, y que la carne es débil, por lo cual no es serio encarnizarse con una infidelidad marital sin continuidad. Como juez, sé que el matrimonio es un contrato, y el que firma ese contrato (oneroso y leonino, en mi opinión personal, eso sí) debe respetarlo con la chica que también lo ha afirmado; lo mismo para la chica que se casa. Para revisiones y apelaciones, sabes que tienes tus derechos, en especial el derecho de abreviación de la pena de alejamiento de tu domicilio, por pacto expreso con el cónyuge agredido. Yo sería el primero en aplaudir que llegaras a un acuerdo así con tu santa esposa.
Las dos partes presentes quedan un poco sorprendidas, pero acatan mi sentencia, que no se sale de la letra, del espíritu ni de la jurisprudencia razonable de la ley. Unos días después, me entero felizmente de que las partes han renunciado a apelar, y de que la pareja casada ha iniciado un trámite civil de reconciliación, al que soy llamado, ahora como testigo; y en el que recomiendo que se reduzca al mínimo legal la pena de alejamiento que yo mismo he dictado. Así se hace, y el marido solamente tiene que estar alejado un mes de su domicilio conyugal. No reincide en agresiones a su esposa.
Un inciso textil: en estos procesos, ni yo como juez penal de primera instancia, ni mis colegas en el otro juicio de reconciliación conyugal en juzgados de familia, llevamos la ominosa matraca de togas, birretes y puñetas, sino solamente una chapa identificativa de nuestra función como jueces ciudadanos. Porque conviene poner ante los ojos que los jueces o fiscales no son unos dioses con apariencia sorprendente y aterradora, sino ciudadanos como los demás que ejercen una función necesaria aunque triste, ya que lo mejor es que nunca haya juicios penales.
No, no deseo ser juez, pero aceptaré mi deber ciudadano de serlo, si me toca y eso es necesario.
Ahora abordaré un asunto muy diferente. Dices también lo siguiente.

"El laicismo [...] Consiste en la separación Iglesia-Estado. Nada más.
Una persona laicista puede ser de cualquier ideología religiosa, desde el ateísmo hasta el fanatismo. De hecho, en mi entorno hay un Testigo de Jehová, fundamentalista, que defiende la separación Iglesia-Estado; por tanto, es laicista. Y el país más laicista, EEUU, es el de más práctica religiosa del mundo desarrollado. Es una práctica individual, no de Estado.
[...]
Hay muchas personas laicistas con una opinión heterogénea. Sin embargo, el laicismo tiene un significado, por lo que no hay "muchos laicismos".
Extraído de la Wiki:
El laicismo es la corriente de pensamiento, ideología, movimiento político, legislación o política de gobierno que defiende o favorece la existencia de una sociedad organizada aconfesionalmente, es decir, de forma independiente, o en su caso ajena a las confesiones religiosas. Su ejemplo más representativo es el "Estado laico" o "no confesional". El término laico (del griego λαϊκός, laikós - "popular", de la raíz λαός, laós - "pueblo") aparece primeramente en un contexto cristiano.
El concepto de "Estado laico", opuesto al de "Estado confesional", surgió históricamente de la Separación Iglesia-Estado (...)

Los laicistas consideran que su postura garantiza la libertad intelectual además de la no imposición de las normas y valores morales particulares de ninguna religión o de la irreligión. El laicismo persigue la secularización del Estado. Se distingue del ateísmo de Estado, en cuanto busca la neutralidad del mismo; y del anticlericalismo y la antirreligión radicales, en cuanto no condena la existencia y práctica de las religiones.
Si confundes laicismo con ateísmo de estado no nos vamos a entender. Ten en cuenta que yo soy laicista; no inventes nuevas acepciones a ese término. El laicismo es lo menos autoritario en materia religiosa.".


El concepto de laicismo es, como en general todo lo verdaderamente interesante en el plano humano de realidad, un concepto aproximativo conflictivo.
Y estos conceptos no llevan, de buena fe, a la incomprensión. Porque finalmente nos entendemos aproximadamente con ellos.
Para empezar: sabes que no me he inventado sin precedentes la diferencia entre laicidad y laicismo, como no me invento la diferencia entre laico y laicista.
No voy a enredar ni oscurecer la ya intrínsecamente difícil dilucidación. Así que declaro.
Soy partidario de que el Estado (un ente al que detesto, mas que hoy por hoy resulta imprescindible) sea completamente aconfesional, o sea que ninguna religión tenga poder político directo ni inspire expresamente la constitución política del Estado.
Por un lado, pues, soy más aconfesionalista incluso que los yanquis, pues éstos en su billete de dólar ponen Confiamos en Dios., lo que por cierto puede interpretarse, y se interpreta de hecho, como Confiamos en el Dinero, porque el Dinero es Dios.. Pues oye: Dios existirá o no existirá, ¡pero nunca es el cochino dinero!
En ese mismo país es posible que un homosexual o un soltero sin hijos lleguen a ser presidentes, aunque resulta muy improbable. Ahora bien, es seguro que ni un pobre ni un ateo declarado pueden llegar a ser presidentes de los Estados Unidos de América.
Ese país, pues, es menos laico, y más adorador del dinero, de lo que parece.
Ahora me preguntarás por qué no me declaro, simplemente, laicista mas no ateo de Estado.
Pues hay una buena razón.
Considero abiertamente que el Estado debe tener inspiración religiosa. Sin favorecer a una Iglesia en concreto por encima de otras Iglesias, claro, pero también sin omitir la referencia a valores sagrados. Por poner el ejemplo arquetípico, la vida humana individual es sagrada, y por tanto está por encima de los tejemanejes políticos; de ahí que ni el aborto ni la pena de muerte son actos lícitos.
En la constitución del Estado laico, hablaremos de Dios o, preferiblemente, hablaremos de la aspiración a la plenitud humana y a la felicidad. En ambos casos aludiremos a una realidad santa, la llamemos Dios, Nirvana o de otra manera. Considero que, sin la aspiración popular a tal realidad santa, no puede constituirse ninguna comunidad política humana honrada y decente, que vaya más allá de la riña y la hipocresía perpetuas.
Por eso digo que soy laico, pero no laicista, y que admito la laicidad, pero no el laicismo.
El Estado tiene que ser neutral ante todas las confesiones religiosas, sectas o Iglesias, sí.
Posiblemente, probablemente, no estarás de acuerdo con mucho de lo que acabo de soltar. Entonces, respóndeme sucintamente esta pregunta: ¿por qué tiene ya tan considerable tradición histórica la contraposición semántica entre laicidad y laicismo?
Abordo ahora tu última objeción del anterior mensaje.

"Alexandre: si yo fuera profesor de filosofía (con mis conocimientos tan básicos pero no carente de sentido común) te reprendería por varias cuestiones, algunas ya expuestas. ¿Como puedes estar seguro de que tienes razón y los profesores de filosofía con los que has coincidido se equivocan?".

No tengo inconveniente en dialogar con los severos profesores de filosofía, siempre y cuando se bajen de la burra, digo de la cátedra.
O dicho menos metafóricamente: el diálogo filosófico excluye tajantemente la jerarquía social. Entre un superior y un inferior es totalmente imposible el diálogo filosófico serio. Por eso el mundo académico universitario filosófico, que es jerárquico y no puede dejar de serlo, es filosóficamente estéril. No puede haber diálogo entre iguales entre un pringado que ni siquiera ha tenido la filosofía como asignatura en sus estudios académicos obligatorios primarios o de enseñanza media obligatoria, y un sesudo catedrático de Metafísica, o de Ética.
Además, los severos profesores de filosofía compiten entre sí por un más bien magro pastel económico, y mientras compiten no pueden apreciar mutuamente sus argumentos. Si un aspirante a agregado, catedrático, doctor, rector, decano, qué se yo, quiere birlarle la plaza filosófica a otro candidato académico, forzosamente ha de sostener que sus ideas son filosóficamente mejores que las de su rival, aunque de hecho piense lo contrario y opine que, esta vez, lleva más razón su oponente que él mismo.
La jerarquía social y la competición por el dinero (o por la fama) matan a la filosofía.
Inversa y positivamente: entre tú y yo, que no nos ocultamos con hostilidad mutua por seudónimos, ya que ambos usamos nuestros nombres reales, sí que se dan las condiciones propias del diálogo filosófico: relación entre iguales sociales, y ausencia de competición (que es siempre una forma de violencia) económica u honorífica.
Si aquí llega un severo profesor, digamos un orondo Catedrático de Epistemología, ¡bienvenido sea! Lo primero que le diré es que, aquí, su título académico ni pincha ni corta, y que solamente le vale la calidad decantada de sus razonamientos y sus propuestas. Si es un catedrático de verdad y no solamente de título endogámicamente conseguido, brillará por su propia sabiduría.
Es un caso muy raro, mas existe; hay algún que otro sabio filósofo en las universidades.

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Cordialmente, de Alexandre Xavier Casanova Domingo, correo electrónico trigrupo @ yahoo . es (trigrupo arroba yahoo punto es). La imagen del avatar gráfico es una fotografía que me identifica realmente, no retocada, tomada en septiembre del año 2017.


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 Asunto: Re: El anonimato filosófico como autosabotaje y autochantaje
NotaPublicado: 04 Dic 2017, 15:29 
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Registrado: 01 Ene 2017, 21:11
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Ubicación: España
Voy a tratar solo un punto de los mencionados con el objetivo de obtener una respuesta sucinta. Hasta ahora, todas las respuestas van acompañadas de un mensaje muy largo que dificulta un intercambio fluido.

No estoy de acuerdo con tu acepción del concepto laicismo, Alexandre Xavier. Es parte de las muchas diferencias que tenemos. Que en EEUU la población vote a candidatos creyentes no tiene nada que ver con el laicismo, puesto que forma parte de la libertad religiosa individual. Laicismo significa estrictamente separación Iglesia-Estado. Nada más.

¡Ya quisiera yo un laicismo en España como en EEUU!

¿Estás de acuerdo con esto?
Por favor, una respuesta sucinta: un argumento en un párrafo, no un tratado por volúmenes.

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«Yo, un universo de átomos, un átomo en el universo».
Richard Feynman


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Traducción al español por Huan Manwë para phpbb-es.com
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