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NotaPublicado: 05 May 2018, 15:27 
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Ya estamos cambiando de tema, y obviando los argumentos que se presentan que parece ni siquiera se relatan propiamente o se comprenden.

Si se cree que los colores (como lo que origina las matemáticas como lenguaje) no están en la naturaleza, se implica creer que el ser humano tiene una capacidad sobrenatural. Y eso no es materialismo o naturalismo.

Pero es que lo que expongo es por mera coherencia: la ciencia estudia lo empírico y se funda en lo empírico: por lo mismo la ciencia no puede decir que es atea o decir que lo empírico es la única verdad o la sustancia que lo sustenta todo: precisamente porque estos argumentos no son empíricos, precisamente por eso la ciencia es agnóstica (prudente, no se pronuncia sobre aquello que no le concierne, sólo se pronuncia sobre lo empírico).

Sobre la diferencia entre materia inerte o viva, es que no es el tema, nadie dice lo contrario, pero es que es un punto no procedente para el juicio o debate que llevábamos, no aporta nada al tema.

Estar vivo para un materialista no tiene nada de sobrenatural; y creer que el ser humano tiene la capacidad de las matemáticas como de los colores y creer que ello no está, ni estaba en la naturaleza, es creer que el ser humano tiene capacidades sobrenaturales.

Total me remito al relato (comentarios, argumentos, exposiciones) presentado en el tema-debate, porque los argumentos se obvian.

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Hay exposiciones y pensamientos discursos del lenguaje que son incoherentes, y nunca saldrán de la incoherencia porque son incoherentes, lo que puede cambiar es que se cataloguen correctamente como incoherentes.


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NotaPublicado: 05 May 2018, 18:56 
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Dosyogoro2 dices:

"Pero es que lo que expongo es por mera coherencia: la ciencia estudia lo empírico y se funda en lo empírico: por lo mismo la ciencia no puede decir que es atea o decir que lo empírico es la única verdad o la sustancia que lo sustenta todo: precisamente porque estos argumentos no son empíricos, precisamente por eso la ciencia es agnóstica (prudente, no se pronuncia sobre aquello que no le concierne, sólo se pronuncia sobre lo empírico)."

La ciencia no es atea, ni teísta, ni deísta, ni agnóstica; los que son ateos, teístas, deístas o agnósticos son los seres humanos. Y los científicos son los más ateos.

Los científicos teóricos razonan matemáticamente y los experimentales tratan de verificar empíricamente lo razonado. Cuando los científicos se ponen a pensar en lo metafísico dejan de hacer ciencia.

"Estar vivo para un materialista no tiene nada de sobrenatural; y creer que el ser humano tiene la capacidad de las matemáticas como de los colores y creer que ello no está, ni estaba en la naturaleza, es creer que el ser humano tiene capacidades sobrenaturales."

Si del universo no hubiera surgido el ser humano no existirían las matemáticas, ni las esculturas, ni las pinturas, ni nada cultural.

"Cultura: Conjuntos de saberes, creencias y pautas de conducta de un grupo social, incluyendo los medios materiales que usan sus miembros para comunicarse entre sí y resolver necesidades de todo tipo."

El conocimiento, tal y como expuse en su día en este foro, se puede dividir en dos:

1.- Conocimiento científico: el que se tiene del universo, incluidos los seres humanos.

2.- Conocimiento cultural: quitando el conocimiento anterior que también lo produce el ser humano, el producido por ese ser y que está recogido en las ciencias formales, sociales y humanas.

Spoiler: show
EL CONOCIMIENTO

El conocimiento es de lo que trata este foro de filosofía. La filosofía es “amor a la sabiduría”, amor al saber, amor al conocimiento. No existe una única definición de conocimiento pero creo que se puede resumir en saber lo que existe y entender cómo existe lo que existe.

En este planeta, el ser humano, el racional ser humano, es el que se ha embarcado en la aventura del intento de adquirir conocimiento de lo que existe sin saber a priori qué es lo que verdaderamente existe. Y en ese intento pudo emplear, en principio, su razón y sus cinco sentidos fisiológicos. Por lo tanto, creo que lo que se debe hacer -y de hecho es lo que se hace- es intentar interpretar lo que nuestros sentidos nos proporcionan empleando nuestra razón.

Con el paso del tiempo, la humanidad ha ido inventando medios técnicos que fueron ampliando enormemente el alcance de los sentidos humanos tanto en lo que se refiere a “lo más grande” como “a lo más pequeño”; los cuales han ido proporcionando nuevos conocimientos en esos campos. Todo ello ha supuesto la división y creación de nuevas disciplinas específicas que conforman hoy en día lo que se denominan ciencias físicas y biomédicas. Estas ciencias tienen como objetivo el de adquirir conocimiento del universo en el que vivimos así como de los seres humanos que formamos parte de él. Solo pueden investigar aquello que es físico y por tanto detectable bien por los sentidos humanos o por los medios técnicos de los que consigamos disponer. Tienen como lenguaje universal el de las matemáticas superiores para desarrollar sus hipótesis y/o teorías que corren a cargo de la física teórica, las cuales han de ser validadas experimentalmente por la física experimental mediante el empleo de los medios técnicos citados. Los resultados obtenidos -siempre provisionales- constituyen lo que se denomina conocimiento científico. Siguen existiendo enigmas tanto en lo que se refiere a “lo más grande”, a “lo más pequeño” y al funcionamiento del cerebro humano, y las ciencias físicas son las encargadas de intentar resolverlos siempre y cuando tengan una explicación física. Con respecto al universo está claro que es físico aunque sigan existiendo esos enigmas en su composición y funcionamiento. Con respecto al cerebro humano, a los pensamientos y a la consciencia, sabemos que existen porque los tenemos y la experimentamos, respectivamente; pero no sabemos cómo se realiza ese proceso mental en cada uno de nosotros, es un enigma que lo intenta desentrañar la neurociencia considerando que tiene una explicación física. Si ese proceso no fuera físico la neurociencia estaría perdiendo el tiempo pero, en cualquier caso, ninguna otra disciplina de las ciencias sociales y humanidades podría demostrar que ese proceso no es físico; sería solo una hipótesis, una teoría, una especulación sin validar y, por tanto no constituiría conocimiento alguno.

Por otra parte, existe otro tipo de conocimiento que es el proporcionado por la actividad intelectual de los seres humanos que una vez materializada físicamente se denomina generalmente cultura, la cual no tiene una única definición pero creo que se puede resumir como todo aquello que los seres humanos hacen y que queda plasmado físicamente en la forma que sea, para que el resto de seres humanos lo puedan conocer y disfrutar; es decir, todo aquello que es distinto a la naturaleza que existiría en ausencia de seres humanos pero que estos al existir la modifican con sus acciones. Esto es lo que se denomina conocimiento cultural. Ese conocimiento proveniente de los seres humanos, de sus actividades, acciones y conductas, lo tratan y estudian las ciencias sociales, las ciencias formales y las humanidades.

Existe un tercer conocimiento: el conocimiento revelado que es aquel proporcionado por una entidad que no es humana, que es sobrenatural y que ha tenido a bien revelar el conocimiento de la que ella dispone. Este conocimiento se acepta tal y como viene y se constituye en dogmas inamovibles. A lo largo de los tiempos han habido miles de revelaciones en este planeta que han dado como consecuencia la creación de más de veinte mil religiones, teniendo la mayoría de ellas sus correspondientes dioses a los que adorar.

En los dos primeros conocimientos (científico y cultural), para considerarlos como tales no valen solo razones sino que han de ser comprobados o probados (“obras son amores y no buenas razones”). Ya he expuesto el proceso que se emplea al aplicar el método científico en las ciencias físicas en las que se necesita ineludiblemente la validación experimental; como también se emplea de forma similar en las ciencias biomédicas en las que para emitir un diagnóstico se exigen pruebas y análisis de todo tipo. Asímismo, en las ciencias sociales y humanidades pasa lo mismo; por ejemplo, en los tribunales de justicia se exigen pruebas fehacientes para dictar sentencias condenatorias. Y así podríamos citar otros ejemplos de las distintas disciplinas.

Pero en el tercer conocimiento, el revelado, no se exige ninguna prueba, está blindado dogmáticamente desde los tiempos más antiguos. Los seres humanos no tenemos licencia para cambiar el conocimiento sin expresa licencia de la entidad reveladora de la que no tenemos constancia actual alguna de su existencia. Se llama fundamentalismo a toda doctrina que no otorga margen alguno, por pequeño que sea, a la interpretación de las evidencias que pasan en este planeta, que nuestros sentidos detectan y de las que no se deduce en absoluto que sean ciertas las múltiples revelaciones supuestamente habidas a lo largo de los siglos que han dado como resultado la creación de las más de veinte mil religiones que pululan por este mundo, todas ellas consideradas verdaderas para los fieles de cada una de ellas.


En lo que expuse, también se incluye el conocimiento religioso, el revelado pero no constituye conocimiento alguno porque no está verificado.

El ser humano ha tenido la capacidad intelectual de las matemáticas que no existían en la naturaleza y la capacidad física de distinguir en su cerebro la información lumínica que sus ojos reciben de su exterior. No es nada sobrenatural, como tampoco lo es el ser humano.


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NotaPublicado: 06 May 2018, 19:12 
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Pero las personas ateas no lo son por el campo científico, porque el campo científico es empírico, y no se puede ser ateo por lo empírico, por lo empírico se puede ser agnóstico. Precisamente ser ateo es hacer metafísica o lo meta-empírico.

Después se habla de dogmas, cuando los que se cierran en sus relatos (con incoherencias) son otros que creen que por repetir sus relatos, más que comprendidos, ya se está aprendiendo algo.

Yo no niego nada, se comprende perfectamente el relato expuesto. Y yo no lo niego, porque lo único que se puede hacer es catalogar los conocimientos: los que son empíricos (basados en la experiencia compartida de la naturaleza), los que son teóricos (cuarentena entre ficción y empírico (naturaleza)), los que son ficticios, los que son incoherentes (ya sean ficción o natural).

El relato que exponéis de darle capacidades sobrenaturales al ser humano no es materialista (creencia que supone que la naturaleza (lo empírico) es el sustento de todo, creencia que no es empírica). En el materialismo se considera que las ficciones se crean por lenguajes, esos lenguajes (imaginaciones) se construyen con elementos naturales que representan otros elementos naturales tal que permite construir ficciones o relatos no empíricos, lo mismo que permite relatar teorías o escenarios posibles de ser empíricos, pero que no los son (lo mismo son ficciones). Lo mismo que permite relatar adecuaciones a lo empírico, relatos que se aproximan a relatar una aceptable adecuación a lo empírico. Pero todas esas construcciones del lenguaje (juegos del lenguaje) para un materialista (o naturalista) se pueden analizar, descomponer, y llegar a elementos que se sustentan desde la naturaleza: como el adverbio "no" junto con otros elementos para construir conceptos ficticios, abstracciones, y demás juegos del lenguaje.

Y luego además no es coherente decir que el ser humano tiene capacidades sobrenaturales y luego decir que todo es natural.

Para un materialista el ser humano es naturaleza, es algo propio de la naturaleza a la que pertenece, y no hay nada de transcendente en ello, es decir, no convierte a la naturaleza en algo religioso o transcendente o místico.

¿Que hay inteligencia en la naturaleza (capacidad de reconocer adecuadamente el relato ya sea propio de la naturaleza o ficticio o teórico y no confundirse)? Pues claro, ¿qué tiene eso de raro? Como si la inteligencia fuera el último refresco del desierto, todo aquel que magnífica la inteligencia (humana) es antropocentrista (que es en definitiva el fin de las religiones), como se magnifica el amor, las intenciones humanas, la capacidad de planear, las llamada voluntad o capacidad de acción y sus motivaciones humanas.

¿Qué hay vida en la naturaleza? Pues claro, ¿y?
¿Que hay diferencias entre lo llamado inerte y lo llamado vivo? Sí ¿y?

Esto no era procedente para el tema-debate sobre que creer en capacidades sobrenaturales del cerebro humano o del espíritu humano no casa con creer que la naturaleza es el sustento de todo, tal que se abre la puerta a creer en algo sobrenatural o que no es de la naturaleza: lo cual entraría en el rango de religiosidad o transcendencia sobre la naturaleza, dentro además de un antropocentrismo. Lo cual no se réplica porque no se puede replicar, sino contestar obviando lo implícito del tema.

Creer que las matemáticas (independientemente de su lenguaje que permite relatar ficciones matemáticas) no se fundan desde lo natural, lo mismo que creer que los colores no son naturales, implica (la consecuencia está en la premisa) darle al ser humano una capacidad sobrenatural que implica que el ser humano no es en su totalidad algo natural o propio de la naturaleza: anda mira, lo mismo que creen los religiosos, los espiritualistas transcendentales: que le dan al ser humano una transcendencia sobrenatural.

Por cierto me sigo remitiendo a las exposiciones.

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Hay exposiciones y pensamientos discursos del lenguaje que son incoherentes, y nunca saldrán de la incoherencia porque son incoherentes, lo que puede cambiar es que se cataloguen correctamente como incoherentes.


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NotaPublicado: 06 May 2018, 19:55 
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Dosyogoro2:

No hay quien pueda contigo...

Si se verifica científicamente que el universo no necesita de ningún Dios ni ser sobrenatural para su existencia se habrá demostrado que Dios no existe.

Si por ingeniería inversa, inteligencia artificial, se consigue construir un cerebro cuántico hecho de transistores idéntico al de un ser vivo se habrá demostrado que no existe el alma inmortal.

Un bosque tiene una serie de árboles: 1+1+1+1+1+1+1+1+1+1+1+1+1+1+1+1+1+1+1+1+1+1+1+1.

He escrito "unos" sin contar cuantos. Luego los he contado (dos veces) y son 24 unos.

En la naturaleza inerte hay un árbol, otro, otro... y así hasta 23 otros.

En las matemáticas inventadas por el ser Humano hay 24 árboles. Las matemática no existen en la naturaleza inerte.


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NotaPublicado: 06 May 2018, 23:04 
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Ya estás cambiando de tema, yo no niego lo que expones ManuelB, yo lo que expongo es que seas coherente con lo que expones, y asumas lo que implica creer en lo que expones.

Entrando en el tema que expones, el cual yo no he entrado; con lo cual planteas un cambio de tema con el cual se obvia el tema/debate que se llevaba; esto es un método manipulador y falaz: el método de desviar o cambiar el tema/debate para cuando se vuelva a él seguir obviando lo ya planteado o argumentado; mezclando improcedencias para obviar argumentos.

Entrando en el tema que expones: confundes signos o continentes representativos con los conceptos en sí; las palabras como los números son un idioma, un lenguaje, como tal no hacen conceptos, los conceptos es aquello que representan.

Las matemáticas como lenguaje son abstractas y permiten establecer proporcionalidades o cantidades perfectas que no existen en la naturaleza, pero esto no quita para decir que las matemáticas se fundan en la naturaleza; porque existen imperfectamente esas proporcionalidades (razones) y esas cantidades.

24=1+1+1+1+....+1; es decir, da igual como representes la cantidad, el concepto es el mismo, y ese concepto existe independientemente del lenguaje matemático. Si en la naturaleza no hubiera matemáticas, el ser humano, no tendría matemáticas; no tendría proporcionalidades, ni ecuaciones (igualdades), ni funciones, ni cantidades, ni órdenes, porque el ser humano aprende de la naturaleza porque es naturaleza, independientemente de que luego con el lenguaje pueda crear ficciones, teorías o escenarios, suposiciones, o imaginar (lenguaje) construcciones que no estaban (o ni están) en la naturaleza; pero eso sólo lo puede hacer con un lenguaje de por medio. Lenguaje que sus signos o significantes son propios de la naturaleza.

Es muy peligroso confundir la parte del lenguaje que son los signos o significantes con aquello que intentan representar, su significado (semántica), porque por ahí vienen las manipulaciones y relatos confusos.

Una vez hablando con una profesora de parvulario le pedí que me explicara qué le enseñan a los niños cuando aprenden el 1; si el signo o el concepto: la persona ni siquiera se dio cuanta de la diferencia; y sólo me dijo que le enseñaba que el uno es un medio palito para arriba y un palo para abajo "1"; pero esto "1" no es el concepto del uno, como la palabra uno no es el concepto de uno. El concepto es independiente de como se represente, de como se dé su lenguaje.

Pero reitero no era mi intención debatir sobre las matemáticas y sus lenguajes, ni establecer que postura es más cercana a la naturaleza o a la ficción o incluso más cercana a una realidad sobrenatural que exista (sin ser ficción).

Sólo intento mostrar las implicaciones (coherencia) que tiene creer que el ser humano es sobrenatural, lo cual es implícito al creer que las matemáticas como los colores no tienen sostén en la naturaleza; es decir, no existían antes del ser humano, es decir, que si llegarán otros seres inteligentes no tendrían porque tener ni matemáticas ni colores y ya puestos ni olores, ni sabores, ni gustos, ni tactos; no digo que cambien (qualias) sus percepciones (porque la naturaleza puede montar diferentes formas con aquello que tiene), sino que simplemente como no existen, los demás seres de la naturaleza no pueden compartir lo que no hay en la naturaleza. Las implicaciones son creer en un antropocentrismo en donde el ser humano tiene capacidades mágicas, religiosas, transcendentales, místicas: porque el ser humano ya es algo más, algo diferente a la naturaleza, ya no es sólo naturaleza. Me parece incoherente abogar por la teoría de la evolución (adaptación) y luego sostener o abogar porque el ser humano tiene capacidades sobrenaturales como sacarse de la manga los colores o las matemáticas.

Pero que cada cual crea lo que quiera creer, yo no niego los relatos que exponéis, los asumo, los aprendo, los comprendo (yo creía hace mucho que los colores no eran naturales, y de hecho lo llegué a defender en foros de filosofía; hasta que me di cuenta de la incoherencia que sostenía al creer en el materialismo o naturalismo: la naturaleza como sostén de todo, la naturaleza como realidad).

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NotaPublicado: 07 May 2018, 15:01 
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Hace algunos años asistí a una conferencia que daba un matemático y dijo lo que yo te estoy diciendo. ¿Acaso tú eres matemático?

Los seres humanos no tienen poderes sobrenaturales porque de un ser natural no pueden surgir poderes sobrenaturales. Su natural inteligencia le permite elaborar físicamente proyectos que modifican la naturaleza inerte y métodos que le facilitan analizarla, medirla y comunicarlo a los demás.

El ser orgánico ser humano posee unas cualidades naturales que no tiene la naturaleza inerte.

Aquí el único que habla de capacidades místicas, mágicas, religiosas y trascendentales y sobrenaturales eres tú.

Es verdad que se ha salido del tema que era sobre Kant, pero yo no he sido el primero que lo ha hecho.

Así que, como sobre Kant ya he dicho aquí, ahora y hace algunos años lo que tenía que decir hago mutis en este tema.


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NotaPublicado: 07 May 2018, 15:06 
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Como he dicho no he estudiado la carrera de “Filosofía y letras” y no he leído las setecientas páginas de la “Crítica de la razón pura” de Kant, aunque empecé a hacerlo hace bastantes años. Hice muy bien en desistir por lo que diré a continuación, pero sí que he leído después a algunos interpretadores de la filosofía kantiana. Últimamente a uno de ellos, Juan Solé, que escribió un libro dedicado exclusivamente a Kant y titulado “El giro copernicano en la filosofía”. Este libro pertenece a una colección filosófica compuesta de cuarenta ejemplares en los que se analizan los pensamientos de los más caracterizados filósofos habidos a lo largo de la historia.

En ese libro se dice, entre otras muchas cosas, que Kant no es un pensador fácil de entender. Enfrentarse a sus libros sin la ayuda de una persona cualificada, a pelo, está al alcance de muy pocos, y en general no es una actividad recomendada para la estabilidad del sistema nervioso ni para la autoestima. No resulta sencillo abrirse paso en su densa maraña de conceptos complejos y terminología técnica y a menudo extravagante.

Los temas principales de Kant son la teoría del conocimento y la fundamentación de la ética, expuestos, respectivamente, en sus dos obras: Crítica de la razón pura y Crítica de la razón práctica.

Con respecto a la Crítica de la razón pura, se entresacan. entre otras muchas cosas:

Ni la percepción sensible ni el entendimiento, por sí solos, pueden dar conocimiento: La primera suministra contenidos sin forma (caos), el segundo formas sin contenido (ilusiones). Los pensamientos sin contenido son vacíos; las intuiciones sin concepto son ciegas. El pensamiento es incapaz de intuir y los sentidos son incapaces de pensar.

Construye un modelo de todo conocimiento posible: en la “Estética” trata la estructura de la sensibilidad, donde se registran los datos sensoriales; en la “Analítica” trata los conceptos a priori del entendimiento que se aplican a los datos sensoriales para producir conocimiento; y en la “dialéctica” trata las ideas de la razón pura, que no se aplican a nada, se mueven en el vacío y por consiguiente carecen de valor científico.

Kant introduce una distinción básica entre fenómenos y noúmenos o cosas -en-sí. Fenómeno es lo que se percibe mientras que noúmeno o cosa en sí es eso mismo pero fuera de la percepción, con independencia de ella. Noúmeno es aquello que no se capta en la intuición sensible, ni de ningún otro modo porque como Kant repite una y otra vez, los seres racionales no tienen la experiencia de la intuición intelectual (solo perciben lo físico, no lo que trasciende a lo físico). Kant rechaza que tengamos acceso al noúmeno. Esta visión implica que la realidad es más amplia que el alcance de nuestro conocimiento, pero no tenemos acceso a ella, no son más que un concepto para indicar los límites del conocimiento y del pensamiento.
Los positivistas lógicos piensan que el espacio es objetivo, y por lo tanto también lo intuido: no hay cosa en sí como causa de la cosa intuida. Se elimina la preocupación por lo que haya más allá de la intuición y hay que centrarse exclusivamente en lo que aparece en la sensibilidad.

La distinción kantiana entre fenómeno y noúmeno introduce algo muy nuevo en la filosofía, que rompe con toso lo anterior. Los filósofos habían distinguido tradicionalmente entre realidad y apariencia: realidad era lo que había en el fondo, subyacente y permanente, la esencia, lo inteligible, mientras que apariencia era lo que saltaba a la vista, evidente y fugaz, lo sensible. Los filósofos eran capaces de alcanzar la realidad mediante el uso disciplinado de la razón, mientras que el vulgo no iba más allá de las apariencias que captaba por los sentidos.

Kant prescinde de la polaridad realida/apariencia y plantea en cambio el par fenómeno/noúmeno. La distinción no es equivalene a la anterior, entre ambas media el abismo que separa la filosofía clásica medieval (entre la que se encuentra la de Tomás de Aquino) de la moderna. El fenómeno no se define como apariencia sino como aparición, como dato (intuición, percepción) registrado en la conciencia y que no es un subproducto de una esencia más digna. El fenómeno no se opone a la esencia, se opone al noúmeno, que es, precisamente, lo que no se registra en la conciencia. Ya no hay que pensar en la esencia situada detrás de la apariencia, sino en el sentido o la falta de sentido de lo que aparece en la conciencia.

En la sección titulada “Dialéctica trascendental” derriba todas las pretensiones illegítimas que la metafísica dogmática tenía de ser conocimiento sólido.

Un adelanto de lo que sería la “Crítica de la razón práctica” se da en el prólogo a la segunda edición de la “Crítica de la razón pura” en el que Kant escribe:

“Tuve que suprimir el saber para dejar sitio a la fe”: esto significa que Kant desengaña a quien aspire a demostrar las grandes cuestiones de la metafísica, pero insta a pensar y a creer en estas desde otra perspectiva, la de la moralidad y la religión. No es ilegítimo plantearse estas cuestiones, en realidad es inevitable por el modo en que está configurada nuestra razón; lo que es ilegítimo es pretender darles una explicación teórica con la razón especulativa, que como sabemos solo puede actuar en contacto con las percepciones sensibles.



Hay 220 páginas de letra prieta, una tercera parte de la “Crítica de la razón pura” dedicadas a refutar las conclusiones de la metafísica como pseudociencia, con una densidad conceptual y en ocasiones desalentador incluso para los que a estas alturas ya están acostumbrados. Hoy en día hay que entender el fenómeno religioso como una vivencia personal de tipo espiritual y emotivo, ajena a argumentaciones objetivas de la razón discursiva.

La metafísca tradicional del racionalismo dogmático ha creido poder asegurar la existencia de lo absoluto, de lo incondicionado y de lo necesario, del alma, del mundo como totalidad y de Dios. Kant ha mostrado la indemostrabilidad de estas ilusiones metafísicas contenidas en los paralogismos, las antomonias y la teoría especulativa. El uso constitutivo de las ideas metafísicas ha quedado desacreditado.

Con respecto a la “Crítica de la razón práctica”:

Según Kant, el ser humano pertenece simultáneamente a un mundo sensible y a un mundo inteligible. En el primero está sometido a las leyes de una causalidad externa, y a las presiones de los apetitos, las pasiones y el azar; en el segundo es un ser racional libre, se rige por una voluntad buena y es capaz de promulgar e imponerse a sí mismo máximas y principios morales universales. Una acción moral consiste en aplicar en el mundo sensible las máximas y los principios creados por la libertad y la racionalidad en el mundo inteligible. El acatamiento y cumplimiento por la voluntad de las máximas y principios universales promulgados por la razón constituyen la dignidad del ser humano.

Kant se niega a derivar la moral de la religión. El hombre debe sostenerse a sí mismo en su existencia moral, y es su lealtad a la dignidad que posee como ser racional y libre la que le abre a la posibilidad (no a la certeza) de un alma inmortal y de un Dios eterno.

La moralidad funda la religiosidad y no a la inversa. Lo ético-práctico abre a lo escatológico y lo trascendente. La ética se ha secularizado. No necesita premios y castigos en el más allá, de los que prescinde por completo.

Kant ha entrado en esa dimensión no a través del uso teórico o especulativo de la razón pura, sino de su uso práctico-moral, de la razón práctica.

En Grecia y Roma el arte engendraba la religión, mientras que en el mundo cristiano la religión engendra el arte. En el pensamiento medieval y su derivado, el racionalismo dogmático, la religión engendraba la moral, mientras que en Kant es la moral la que engendra la religión.

A este planteamiento kantiano respecto a la religión se le han hecho dos críticas principales: En primer lugar, se lo ha calificado de pragmatismo barato: Dios y la inmortalidad del alma serían ideas convenientes, útiles y prácticas para sustentar la acción moral, no verdades absolutas; la fe se justifica por su eficacia. En segundo lugar, algunos comentaristas han detectado una solución artificial, metida con calzador, que Kant habría encontrado para salvaguardar el contenido de su educación religiosa, cuando su reflexión moral le había conducido a un sistema ético que no
necesitaba para nada a Dios y la inmortalidad.

Conclusiones:

Kant ocupa en la filosofía moderna y contemporánea el lugar que Platón y Aristóteles ocupan en la filosofía antigua. Kant convirtió en historia los sistemas filosóficos anteriores.

Después de él ya no es posible creer en el racionalismo dogmático. La obra de Kant aunó en su teoría del conocimieno el empirismo británico y el racionalismo europeo para crear una teoría del conocimiento fundacional.

Kant le muestra al ser humano lo máximo que se puede exigir a sí mismo como ser racional y portador y guardián de la libertad, y le descubre una dignidad nueva: “Sapere aude”: “Atrévete a servirte de tu entendimiento”.

Kant tuvo la genial intuición de distinguir entre fenómeno y noúmeno. Los filósofos actuales siguen debatiendo el sentido y alcance de la distinción: si es ontológica (sobre el ser) o epistemológica (sobre la consideración del ser). En cualquier caso interiorizó en el sujeto la experiencia del conocimiento. Transformó para siempre la oposición realidad/apariencia, propia de la filosofía clásica en el binomio aparición-sentido que caracteriza el pensamiento moderno.

El hombre de Kant es el ser racional y autónomo, que se sostiene a sí mismo en sus actividades cognoscitiva y moral. Desde luego, este hombre no es un ser espiritual ni excelso; es un esforzado peón del conocimiento y la moralidad.

Conocimiento y moralidad = ciencias físicas y ciencias sociales y humanas. Las primeras para intentar aprehender la realidad, intentar tener el conocimiento del Universo físico en el que vivimos; las segundas para darle sentido, aplicación y moralidad al conocimiento adquirido de aquellas.

Kant fue el genuíno filósofo de la ciencia que dictó el procedimiento del método científico; el cual tuvo siglos más tarde el significativo aporte del falsacionismo por parte de quizá el último filósofo de la ciencia, Karl Popper, que “humildemente” le privó al conocimiento del carácter de definitivo.


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NotaPublicado: 07 May 2018, 15:19 
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Probablemente sólo se puede comprender la relación entre la filosofía de Kant y la fe desde su afirmación de las tres Ideas trascendentales [Dios, alma, Mundo] que deduce de los tipos de silogismos.

Inverificables desde la experiencia. Pero también necesarias para la razón práctica. Eso seguro tiene que ver con la Fé.

Todo lo demás, monerías.

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Qu'est-ce que vous regardez.


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NotaPublicado: 07 May 2018, 17:39 
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Pues sigue sin aprender.

Ahora tiras de falacia de autoridad, otro sofisma.

No, no estaba refiriéndome al cambio de tema sobre Kant hacia los colores, estaba refiriéndome al cambio de tema sobre que significa creer que los colores como las matemáticas son sobrenaturales o ficticias. Argumentos que se han obviado, y cuando se plantea un tema relativo, pero improcedente como el que es debatir sobre si los colores son o no son naturales (tema que yo no estaba debatiendo, yo no he estado asertivo sobre ese tema, porque estaba debatiendo otro tema, lo cual al cambiar de tema se hace improcedente al debate o juicio sobre lo que significa creer que los colores o matemáticas son sobrenaturales o ficticias, lo cual genera falacia o sofisma en donde se obvian argumentos).

Ahora se tira de falacia de autoridad sobre el tema en cuestión; en donde yo no he estado asertivo, de hecho yo no niego nada, solo planteo que significa o implica creer en unos u otros relatos o argumentos.

Lo importante es saber que el conocimiento tiene categorías: el conocimiento empírico, el conocimiento teórico, el conocimiento ficticio, y las incoherencias. Yo no niego nada porque nada se puede negar: sólo catalogar correctamente cada relato.

Por ejemplo creer que todo depende de la naturaleza (materialismo) no es un conocimiento empírico; por lo tanto los científicos cuando versan en el campo de los empírico no pueden ser ateos, sólo agnósticos. Porque ser ateo es una creencia no empírica. Lo mismo que el empirismo (creer que lo empírico es la única verdad, sostén de todo) no es empírico.

Si comprendieras los textos o argumentos que te presento comprenderías que mis textos no hablan nada de sobre-naturalezas transcendentales o religiosas; de hecho creo en el materialismo o naturalismo (valga la redundancia de creer) y como tal busco la coherencia de tal creencia.

Reitero: yo no niego que las matemáticas (como los colores) sean una ficción humana, como poder creer, se puede creer en ello, yo sólo expongo que implica (las consecuencias están en las premisas) creer que los colores y las matemáticas (que no se puede confundir con su lenguaje) no se fundan en la naturaleza, implica creer que el ser humano tiene capacidades sobrenaturales; no ya de inventarse ficciones con el lenguaje (que eso está asumido) y todas la derivas que tiene el poder usar el lenguaje, sino de poder sacarse de la manga (sobrenatural) "algo" que al no estar (ni estaba) en la naturaleza ningún otro ser natural podría llegar a tener (que no son qualias -o daltonismo- porque es diferente creer que la naturaleza forma diferentes constructos con lo que tiene).

Sobre la materia inerte o la materia viva: yo no he planteado nada sobre ese asunto, es improcedente. Pues claro que existe diferencia entre la materia inerte y la viva ¿y? Yo estoy hablando de la naturaleza en general. ¿A qué viene esta falacia o improcedencia (que no entra en el tema, que no debate nada sobre la cuestión, claro que se obvia la cuestión, y si se obvia es normal que se caigan en improcedencias).

_________________
Hay exposiciones y pensamientos discursos del lenguaje que son incoherentes, y nunca saldrán de la incoherencia porque son incoherentes, lo que puede cambiar es que se cataloguen correctamente como incoherentes.


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NotaPublicado: 07 May 2018, 18:02 
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Mira, Dosyogoro2, solo he leído el primer párrafo de tu mensaje.

Date una vuelta desde tu Andalucía (en la que he vivido muchos años y a la que quiero mucho) a Salamanca a ver si aprendes algo... :twisted:


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