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 Asunto: Re: Lectura de San Juan de la cruz - Mística Cristiana
NotaPublicado: 07 Mar 2017, 15:06 
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CAPÍTULO 3

Habla de la primera causa de esta noche, que es de la privación del apetito en todas las cosas, y da la razón por qué se llama noche.

1. Llamamos aquí noche a la privación del gusto en el apetito de
todas las cosas; porque, así como la noche no es otra cosa sino
privación de la luz, y, por el consiguiente, de todos los objetos que
se pueden ver mediante la luz, por lo cual se queda la potencia
visiva a oscuras y sin nada, así también se puede decir la
mortificación del apetito noche para el alma, porque, privándose el
alma del gusto del apetito en todas las cosas, es quedarse como a
oscuras y sin nada. Porque, así como la potencia visiva mediante la luz se ceba y apacienta de los objetos que se pueden ver, y, apagada la luz no se ven, así el alma mediante el apetito se apacienta y ceba de todas las cosas que según sus potencias se
pueden gustar; el cual también apagado, o, por mejor decir,
mortificado, deja el alma de apacentarse en el gusto de todas las
cosas, y así se queda según el apetito a oscuras y sin nada.

2. Pongamos ejemplo en todas las potencias. Privando el alma su
apetito en el gusto de todo lo que el sentido del oído puede deleitar, según esta potencia se queda el alma a oscuras y sin nada. Y privándose del gusto de todo lo que al sentido de la vista puede agradar, también según esta potencia se queda el alma a oscuras y sin nada. Y privándose del gusto de toda la suavidad de olores que por el sentido del olfato el alma puede gustar, ni más ni menos según esta potencia, se queda a oscuras y sin nada. Y negando también el gusto de todos los manjares que pueden satisfacer al paladar, también se queda el alma a oscuras y sin nada. Y, finalmente, mortificándose el alma en todos los deleites y
contentamientos que del sentido del tacto puede recibir, de la
misma manera se queda el alma según esta potencia a oscuras y
sin nada. De manera que el alma que hubiere negado y despedido
de sí el gusto de todas las cosas, mortificando su apetito en ellas,
podremos decir que está como de noche, a oscuras, lo cual no es
otra cosa sino un vacío en ella de todos las cosas.

3. La causa de esto es porque, como dicen los filósofos, el alma,
luego que Dios la infunde en el cuerpo, está como una tabla rasa y
lisa en que no está pintado nada; y si no es lo que por los sentidos
va conociendo, de otra parte naturalmente no se le comunica nada.

Y así, en tanto que está en el cuerpo, está como el que está en una cárcel oscura, el cual no sabe nada sino lo que alcanza a ver por las ventanas de la dicha cárcel, y si por allí no viese nada, no vería por otra parte. Y así, el alma, si no es lo que por los sentidos se le comunica, que son las ventanas de su cárcel, naturalmente por otra vía nada alcanzaría.

4. De donde, si lo que puede recibir por los sentidos ella lo desecha y niega, bien podemos decir que se queda como a oscuras y vacía; pues, según parece por lo dicho, naturalmente no le puede entrar luz por otras lumbreras que las dichas. Porque, aunque es verdad que no puede dejar de oír, y ver, y oler, y gustar, y sentir, no le hace más al caso ni le embaraza más al alma, si lo niega y lo desecha, que si no lo viese ni lo oyese, etc. Como también el que quiere cerrar los ojos quedará a oscuras, como el ciego, que no tiene potencia para ver. Y así, al propósito habla David (Sal. 87, 16), diciendo: Pauper sum ego, et in laboribus a iuventute mea; que quiere decir: Yo soy pobre y en trabajos desde mi juventud.

Llámase pobre, aunque está claro que era rico, porque no tenía en
la riqueza su voluntad, y así era tanto como ser pobre realmente,
mas antes, si fuera realmente pobre y de la voluntad no lo fuera, no era verdaderamente pobre, pues el ánima estaba rica y llena en el apetito.

Y por eso llamamos esta desnudez noche para el alma, porque no
tratamos aquí del carecer de las cosas, porque eso no desnuda al
alma si tiene apetito de ellas, sino de la desnudez del gusto y
apetito de ellas, que es lo que deja al alma libre y vacía de ellas,
aunque las tenga. Porque no ocupan al alma las cosas de este
mundo ni la dañan, pues no entra en ellas, sino la voluntad y apetito de ellas que moran en ella.

5. Esta primera manera de noche, como después diremos,
pertenece al alma según la parte sensitiva, que es una de las dos
que arriba dijimos, por las cuales ha de pasar el alma para llegar a
la unión.

Ahora digamos cuánto conviene al alma salir de su casa en esta
noche oscura de sentido para ir a la unión de Dios.

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"Aquello en lo que sentí las mayores alegrías, fue luego por lo cual sentí las mayores tristezas..."


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 Asunto: Re: Lectura de San Juan de la cruz - Mística Cristiana
NotaPublicado: 07 Mar 2017, 15:15 
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CAPÍTULO 4

Donde se trata cuán necesario sea al alma pasar de veras por esta
noche oscura del sentido, la cual es la mortificación del apetito, paracaminar a la unión de Dios.

1. La causa por que le es necesario al alma, para llegar a la divina
unión de Dios, pasar esta noche oscura de mortificación de apetitos y negación de los gustos en todas las cosas, es porque todas las afecciones que tiene en las criaturas son delante de Dios puras tinieblas, de las cuales estando el alma vestida, no tiene capacidad para ser ilustrada y poseída de la pura y sencilla luz de Dios, si primero no las desecha de sí, porque no pueden convenir la luz con las tinieblas; porque, como dice San Juan (1, 5):
Tenebrae eum non comprehenderunt, esto es: Las tinieblas no pudieron recibir la luz.

2. La razón es porque dos contrarios, según nos enseña la filosofía, no pueden caber en un sujeto. Y porque las tinieblas, que son las afecciones en las criaturas, y la luz, que es Dios, son contrarios y ninguna semejanza ni conveniencia tienen entre sí, según a los Corintios enseña san Pablo (2 Cor. 6, 14), diciendo:
Quae conventio lucis ad tenebras?, es a saber: ¿Qué conveniencia se podrá dar entre la luz y las tinieblas?; de aquí es que en el alma no se puede asentar la luz de la divina unión si primero no se ahuyentan las afecciones de ella.

3. Para que probemos mejor lo dicho, es de saber que la afición y
asimiento que el alma tiene a la criatura iguala a la misma alma con la criatura, y cuanto mayor es la afición, tanto más la iguala y hace semejante, porque el amor hace semejanza entre lo que ama y es amado. Que por eso dijo David (Sal. 113, 8), hablando de los que ponían su afición en los ídolos: Similes illis fiant qui faciunt ea, et omnes qui confidunt in eis, que quiere decir: Sean semejantes a
ellos los que ponen su corazón en ellos. Y así, el que ama criatura,
tan bajo se queda como aquella criatura, y, en alguna manera, más bajo; porque el amor no sólo iguala, mas aun sujeta al amante a lo que ama. Y de aquí es que, por el mismo caso que el alma ama algo, se hace incapaz de la pura unión de Dios y su transformación; porque mucho menos es capaz la bajeza de la criatura de la alteza del Criador que las tinieblas lo son de la luz: Porque todas las cosas de la tierra y del cielo, comparadas con Dios, nada son, como dice Jeremías (4, 23) por estas palabras:
Aspexi terram, et ecce vacua erat et nihil; et caelos, et non erat lux in eis: Miré a la tierra, dice, y estaba vacía, y ella nada era; y a los cielos, y vi que no tenían luz.

En decir que vio la tierra vacía, da a entender que todas las
criaturas de ella eran nada, y que la tierra era nada también. Y en
decir que miró a los cielos y no vio luz en ellos, es decir que todas
las lumbreras del cielo, comparadas con Dios, son puras tinieblas.
De manera que todas las criaturas en esta manera nada son, y las
aficiones de ellas son impedimento y privación de la transformación en Dios; así como las tinieblas nada son y menos que nada, pues son privación de la luz. Y así como no comprehende a la luz el que tiene tinieblas, así no podrá comprehender a Dios el alma que en criaturas pone su afición; de la cual hasta que se purgue, ni acá podrá poseer por transformación pura de amor, ni allá por clara visión. Y para más claridad, hablaremos más en particular.

4. De manera que todo el ser de las criaturas, comparado con el
infinito (ser) de Dios, nada es. Y, por tanto, el alma que en él pone
su afición, delante de Dios también es nada, y menos que nada;
porque, como habemos dicho, el amor hace igualdad y semejanza,
y aun pone más bajo al que ama. Y, por tanto, en ninguna manera
podrá esta alma unirse con el infinito ser de Dios, porque lo que no
es no puede convenir con lo que es. Y descendiendo en particular a
algunos ejemplos:
- Toda la hermosura de las criaturas, comparada con la infinita
hermosura de Dios, es suma fealdad, según Salomón en los
Proverbios (31, 30) dice:
Fallax gratia, et vana est pulchritudo:
Engañosa es la belleza y vana la hermosura. Y así, el alma que
está aficionada a la hermosura de cualquiera criatura, delante de
Dios sumamente fea es; y, por tanto, no podrá esta alma fea
transformarse en la hermosura que es Dios, porque la fealdad no
alcanza a la hermosura.

- Y toda la gracia y donaire de las criaturas, comparada con la
gracia de Dios, es suma desgracia y sumo desabrimiento; y, por
eso, el alma que se prenda de las gracias y donaire de las criaturas, sumamente es desgraciada y desabrida delante los ojos de Dios; y así no puede ser capaz de la infinita gracia de Dios y belleza, porque lo desgraciado grandemente dista de lo que infinitamente es gracioso.

- Y toda la bondad de las criaturas del mundo, comparada con la
infinita bondad de Dios, se puede llamar malicia. Porque nada hay
bueno sino solo Dios (Lc. 18, 19); y, por tanto, el alma que pone su corazón en los bienes del mundo, sumamente es mala delante de Dios. Y así como la malicia no comprehende a la bondad, así esta tal alma no podrá unirse con Dios, el cual es suma bondad.

- Y toda la sabiduría del mundo y habilidad humana, comparada con la sabiduría infinita de Dios, es pura y suma ignorancia, según
escribe san Pablo ad Corinthios (1 Cor. 3, 19), diciendo: Sapientia
huius mundi stultitia est apud Deum. La sabiduría de este mundo, delante de Dios es locura.

5. Por tanto, toda alma que hiciese caso de todo su saber y
habilidad para venir a unirse con la sabiduría de Dios, sumamente
es ignorante delante de Dios, y quedará muy lejos de ella. Porque la ignorancia no sabe qué cosa es sabiduría, como dice San Pablo
que esta sabiduría le parece a Dios necedad. Porque, delante de
Dios, aquellos que se tienen por de algún saber son muy ignorantes; porque de ellos dice el Apóstol escribiendo a los
Romanos (1, 22), diciendo: Dicentes enim se esse sapientes, stulti
facti sunt, esto es: Teniéndose ellos por sabios, se hicieron necios.
Y solos aquellos van teniendo sabiduría de Dios que, como niños
ignorantes, deponiendo su saber, andan con amor en su servicio.
La cual manera de sabiduría enseñó también san Pablo ad Corinthios (1 Cor. 3, 18-19): Si quis videtur inter vos sapiens esse in hoc saeculo, stultus fiat ut sit sapiens. Sapientia enim huius mundi stultitia est apud Deum, esto es: Si alguno le parece que es sabio entre vosotros, hágase ignorante para ser sabio, porque la
sabiduría de este mundo es acerca de Dios locura. De manera que,
para venir el alma a unirse con la sabiduría de Dios, antes ha de ir
no sabiendo que por saber.

6. Y todo el señorío y libertad del mundo, comparado con la
libertad y señorío del espíritu de Dios, es suma servidumbre, y
angustia, y cautiverio. Por tanto, el alma que se enamora de
mayorías, o de otros tales oficios, y de las libertades de su apetito,
delante de Dios es tenido y tratado no como hijo, sino como bajo
esclavo y cautivo, por no haber querido él tomar su santa doctrina,
en que nos enseña que el que quisiere ser mayor sea menor, y el
que quisiere ser menor sea el mayor (Lc. 22, 26). Y, por tanto, no
podrá el alma llegar a la real libertad del espíritu, que se alcanza en su divina unión, porque la servidumbre ninguna parte puede tener con la libertad, la cual no puede morar en el corazón sujeto a
quereres, porque éste es corazón de esclavo, sino en el libre,
porque es corazón de hijo. Y ésta es la causa por que Sara dijo a su marido Abraham que echase fuera a la esclava y a su hijo, diciendo que no había de ser heredero el hijo de la esclava con el hijo de la libre (Gn. 21, 10).

7. Y todos los deleites y sabores de la voluntad en todas las cosas
del mundo, comparados con todos los deleites que es Dios, son
suma pena, tormento y amargura. Y así, el que pone su corazón en ellos es tenido delante de Dios por digno de suma pena, tormento y amargura. Y así, no podrá venir a los deleites del abrazo de la unión de Dios, siendo él digno de pena y amargura.

- Todas las riquezas y gloria de todo lo criado, comparado con la
riqueza que es Dios, es suma pobreza y miseria. Y así, el alma que
lo ama y posee es sumamente pobre y miserable delante de Dios, y por eso no podrá llegar a la riqueza y gloria, que es el estado de la transformación en Dios (por cuanto lo miserable y pobre
sumamente dista de lo que es sumamente rico y glorioso).

8. Y, por tanto, la Sabiduría divina, doliéndose de estos tales, que
se hacen feos, bajos, miserables y pobres, por amar ellos esto,
hermoso y rico a su parecer, del mundo, les hace una exclamación
en los Proverbios (8, 4-6; 18-21), diciendo: O viri, ad vos clamito, et vox mea ad filios hominum. Intelligite, parvuli, astutiam, et
insipientes, animadvertite. Audite quia de rebus magnis locutura
sum.
Y adelante va diciendo: Mecum sunt divitiae et gloria, opes
superbae et iustitia. Melior est fructus meus auro et lapide pretioso, et genimina mea argento electo. In viis iustitiae ambulo, in medio semitarum iudicii, ut ditem diligentes me, et thesauros eorum repleam.

Quiere decir: ¡Oh varones, a vosotros doy voces, y mi voz
es a los hijos de los hombres! Atended, pequeñuelos, la astucia y
sagacidad; los que sois insipientes, advertid. Oíd, porque tengo de
hablar de grandes cosas. Conmigo están las riquezas y la gloria, las riquezas altas y la justicia. Mejor es el fruto que hallaréis en mí, que el oro y que la piedra preciosa; y mis generaciones, esto es, lo que de mí engendraréis en vuestras almas, es mejor que la plata escogida. En los caminos de la justicia ando, en medio de las
sendas del juicio, para enriquecer a los que me aman y cumplir
perfectamente sus tesoros.

En lo cual la Sabiduría divina habla con todos aquellos que ponen
su corazón y afición en cualquiera cosa del mundo, según habemos
ya dicho. Y llámalos pequeñuelos, porque se hacen semejantes a lo que aman, lo cual es pequeño. Y, por eso, les dice que tengan
astucia y adviertan que ella trata de cosas grandes y no de
pequeñas, como ellos; que las riquezas grandes y la gloria que ellos aman, con ella y en ella están, y no de donde ellos piensan; y que las riquezas altas y la justicia en ella moran; porque, aunque a ellos les parece que las cosas de este mundo lo son, díceles que
adviertan que son mejores las suyas, diciendo que el fruto que en
ellas hallará le será mejor que el oro y que las piedras preciosas; y
[lo] que ella en las almas engendra, mejor que la plata escogida que ellos aman (Pv. 8, 19). En lo cual se entiende todo género de afición que en esta vida se puede tener.

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 Asunto: Re: Lectura de San Juan de la cruz - Mística Cristiana
NotaPublicado: 07 Mar 2017, 16:21 
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Registrado: 19 Ago 2014, 04:56
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Entiendo que esto de la renuncia a los placeres de los sentidos puede sonar un poco fuerte.

Sin embargo, la más popular figura religiosa de occidente, Jesucristo, se ha expresado con una rigurosidad y drasticidad ascética como jamás he visto en otro lado.

Mateo, 5:

27.
Ustedes han oído que se dijo: «No cometerás adulterio.»

28.
Pero yo les digo: Quien mira a una mujer con malos deseos, ya cometió adulterio con ella en su corazón.

29.
Por eso, si tu ojo derecho te está haciendo caer, sácatelo y tíralo lejos; porque más te conviene perder una parte de tu cuerpo y no que todo tu cuerpo sea arrojado al infierno.

30.
Y si tu mano derecha te lleva al pecado, córtala y aléjala de ti; porque es mejor que pierdas una parte de tu cuerpo y no que todo tu cuerpo sea arrojado al infierno.

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 Asunto: Re: Lectura de San Juan de la cruz - Mística Cristiana
NotaPublicado: 10 Mar 2017, 00:05 
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Registrado: 13 Ene 2015, 23:15
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socrates escribió:
Spoiler: show

Qué belleza amigo, muy relajante el sonido de la flauta :)


socrates escribió:
Una expresión más cristiana (de música para aproximarse al silencio interior):
Spoiler: show

Y esto también. Fíjate que yo tengo este disco amigo, y me encanta ;)


Te comparto esta otra belleza de la tradición ortodoxa griega:


Sobre los siguientes capítulos que compartes de esta lectura de San Juan de la Cruz, encuentro una absoluta armonía con las ideas del Buddhismo en relación a la subyugación de los sentidos.

Y respecto de lo que sigue:
socrates escribió:

Y así, en tanto que está en el cuerpo, está como el que está en una cárcel oscura, el cual no sabe nada sino lo que alcanza a ver por las ventanas de la dicha cárcel, y si por allí no viese nada, no vería por otra parte. Y así, el alma, si no es lo que por los sentidos se le comunica, que son las ventanas de su cárcel, naturalmente por otra vía nada alcanzaría.

Encuentro muy platónico esto, y de hecho, otra forma de expresar la idea del Mito de la Caverna. Filosóficamente, viene a significar lo mismo.

socrates escribió:

3. Para que probemos mejor lo dicho, es de saber que la afición y
asimiento que el alma tiene a la criatura iguala a la misma alma con la criatura, y cuanto mayor es la afición, tanto más la iguala y hace semejante, porque el amor hace semejanza entre lo que ama y es amado. Que por eso dijo David (Sal. 113, 8), hablando de los que ponían su afición en los ídolos: Similes illis fiant qui faciunt ea, et omnes qui confidunt in eis, que quiere decir: Sean semejantes a
ellos los que ponen su corazón en ellos. Y así, el que ama criatura,
tan bajo se queda como aquella criatura, y, en alguna manera, más bajo; porque el amor no sólo iguala, mas aun sujeta al amante a lo que ama. Y de aquí es que, por el mismo caso que el alma ama algo, se hace incapaz de la pura unión de Dios y su transformación; porque mucho menos es capaz la bajeza de la criatura de la alteza del Criador que las tinieblas lo son de la luz: Porque todas las cosas de la tierra y del cielo, comparadas con Dios, nada son, como dice Jeremías (4, 23) por estas palabras:
Aspexi terram, et ecce vacua erat et nihil; et caelos, et non erat lux in eis: Miré a la tierra, dice, y estaba vacía, y ella nada era; y a los cielos, y vi que no tenían luz.

En decir que vio la tierra vacía, da a entender que todas las
criaturas de ella eran nada, y que la tierra era nada también. Y en
decir que miró a los cielos y no vio luz en ellos, es decir que todas
las lumbreras del cielo, comparadas con Dios, son puras tinieblas.
De manera que todas las criaturas en esta manera nada son, y las
aficiones de ellas son impedimento y privación de la transformación en Dios; así como las tinieblas nada son y menos que nada, pues son privación de la luz. Y así como no comprehende a la luz el que tiene tinieblas, así no podrá comprehender a Dios el alma que en criaturas pone su afición; de la cual hasta que se purgue, ni acá podrá poseer por transformación pura de amor, ni allá por clara visión. Y para más claridad, hablaremos más en particular.

4. De manera que todo el ser de las criaturas, comparado con el
infinito (ser) de Dios, nada es. Y, por tanto, el alma que en él pone
su afición, delante de Dios también es nada, y menos que nada;
porque, como habemos dicho, el amor hace igualdad y semejanza,
y aun pone más bajo al que ama. Y, por tanto, en ninguna manera
podrá esta alma unirse con el infinito ser de Dios, porque lo que no
es no puede convenir con lo que es. Y descendiendo en particular a
algunos ejemplos:
- Toda la hermosura de las criaturas, comparada con la infinita
hermosura de Dios, es suma fealdad, según Salomón en los
Proverbios (31, 30) dice:
Fallax gratia, et vana est pulchritudo:
Engañosa es la belleza y vana la hermosura. Y así, el alma que
está aficionada a la hermosura de cualquiera criatura, delante de
Dios sumamente fea es; y, por tanto, no podrá esta alma fea
transformarse en la hermosura que es Dios, porque la fealdad no
alcanza a la hermosura.

- Y toda la gracia y donaire de las criaturas, comparada con la
gracia de Dios, es suma desgracia y sumo desabrimiento; y, por
eso, el alma que se prenda de las gracias y donaire de las criaturas, sumamente es desgraciada y desabrida delante los ojos de Dios; y así no puede ser capaz de la infinita gracia de Dios y belleza, porque lo desgraciado grandemente dista de lo que infinitamente es gracioso.

- Y toda la bondad de las criaturas del mundo, comparada con la
infinita bondad de Dios, se puede llamar malicia. Porque nada hay
bueno sino solo Dios (Lc. 18, 19); y, por tanto, el alma que pone su corazón en los bienes del mundo, sumamente es mala delante de Dios. Y así como la malicia no comprehende a la bondad, así esta tal alma no podrá unirse con Dios, el cual es suma bondad.

- Y toda la sabiduría del mundo y habilidad humana, comparada con la sabiduría infinita de Dios, es pura y suma ignorancia, según
escribe san Pablo ad Corinthios (1 Cor. 3, 19), diciendo: Sapientia
huius mundi stultitia est apud Deum. La sabiduría de este mundo, delante de Dios es locura.

Esta parte es muy interesante, porque habla de la irrealidad del mundo en comparación con la realidad del Uno, o lo que es lo mismo, está claramente hablando de maya, el mundo de las apariencias, que desde la perspectiva de aquello que es Absoluto, es ciertamente una ilusión, y malo desde la perspectiva del Bien Absoluto.

Sin embargo, encuentro un cierto peligro en tomar al pie de la letra lo que dice sobre el amor hacia las criaturas bajas, porque nos puede llevar a hacer a un lado la compasión hacia, por ejemplo, los animales, pero también hacia nuestros semejantes. Me parece que la manera correcta de entender esto, es que el apego nos lleva a alejarnos de lo Verdadero (Dios, según la visión cristiana), y por lo tanto, el sentido que está dando aquí a la palabra amor, es el de apego, identificación, o deseo de posesión. Mas no se refiere al verdadero amor fraternal que de hecho, un verdadero cristiano debería practicar.

socrates escribió:
Si alguno le parece que es sabio entre vosotros, hágase ignorante para ser sabio, porque la
sabiduría de este mundo es acerca de Dios locura. De manera que,
para venir el alma a unirse con la sabiduría de Dios, antes ha de ir
no sabiendo que por saber.

Y esto es altamente socrático


Y todo lo demás que sigue, es muy profundo y merece ser estudiado con mucho detenimiento y consciencia superior para que su correcta significación penetre en la mente de quien lo lee, o de lo contrario, encontrará puras palabras vacías que lo más seguro es que chocarán con su ego.


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 Asunto: Re: Lectura de San Juan de la cruz - Mística Cristiana
NotaPublicado: 10 Mar 2017, 00:50 
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Estimado Alejandro. En primer lugar sublime el canto ortodoxo.

Luego como siempre excelentes y pertinentes tus comentarios. Acuerdo con todo lo que dices.

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 Asunto: Re: Lectura de San Juan de la cruz - Mística Cristiana
NotaPublicado: 11 Mar 2017, 01:07 
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socrates escribió:
sublime el canto ortodoxo.

Qué gusto que haya sido de tu agrado amigo :)


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 Asunto: Re: Lectura de San Juan de la cruz - Mística Cristiana
NotaPublicado: 11 Mar 2017, 01:10 
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CAPÍTULO 5

Donde se trata y prosigue lo dicho, mostrando por autoridades de la Sagrada Escritura y por figuras cuán necesario sea al alma ir a Dios en esta noche oscura de la mortificación del apetito en todas las cosas.

1. Por lo dicho se puede echar, en alguna manera, de ver la
distancia que hay de todo lo que las criaturas son en sí a lo que
Dios es en sí, y cómo las almas que en alguna de ellas ponen su
afición, esa misma distancia tienen de Dios; pues, como habemos
dicho, el amor hace igualdad y semejanza. La cual distancia, por
echarla bien de ver san Agustín, decía hablando con Dios en los
Soliloquios: Miserable de mí, ¿cuándo podrá mi cortedad e
imperfección convenir con tu rectitud? Tú verdaderamente eres
bueno, y yo malo; tú piadoso y yo impío; tú santo, yo miserable; tú justo, yo injusto; tú luz, yo ciego; tú vida, yo muerte; tú medicina, yo enfermo; tú suma verdad, yo toda vanidad.
Todo esto dice este Santo.

2. Por tanto, es suma ignorancia del alma pensar podrá pasar a
este alto estado de unión con Dios si primero no vacía el apetito de
todas las cosas naturales y sobrenaturales que le pueden impedir,
según que adelante declararemos; pues es suma la distancia que
hay de ellas a lo que en este estado se da, que es puramente
transformación en Dios. Que, por eso, Nuestro Señor, enseñándonos este camino, dijo por san Lucas (14, 33):
Qui non renuntiat omnibus quae possidet, non potest meus esse discipulus.

Quiere decir: El que no renuncia todas las cosas que con la
voluntad posee, no puede ser mi discípulo. Y esto está claro,
porque la doctrina que el Hijo de Dios vino a enseñar fue el
menosprecio de todas las cosas, para poder recibir el precio del
espíritu de Dios en sí; porque, en tanto que de ellas no se
deshiciere el alma, no tiene capacidad para recibir el espíritu de
Dios en pura transformación.

3. De esto tenemos figura en el Exodo (c. 16), donde se lee que no
dio Dios el manjar del cielo, que era el maná, a los hijos de Israel
hasta que les faltó la harina que ellos habían traído de Egipto.
Dando por esto a entender que primero conviene renunciar a todas
las cosas, porque este manjar de ángeles no conviene al paladar
que quiere tomar sabor en el de los hombres. Y no solamente se
hace incapaz del espíritu divino el alma que se detiene y apacienta
en otros extraños gustos, mas aun enojan mucho a la Majestad
Divina, los que, pretendiendo el manjar de espíritu, no se contentan con sólo Dios, sino quieren entremeter el apetito y afición de otras cosas. Lo cual también se echa de ver en este mismo libro de la Sagrada Escritura (Ex. 16, 8-13), donde también se dice que, no se contentando ellos con aquel manjar tan sencillo, apetecieron y pidieron manjar de carne; y que Nuestro Señor se enojó gravemente que quisiesen ellos entremeter un manjar tan bajo y tosco con un manjar tan alto y sencillo, que, aunque lo era, tenía en sí el sabor y sustancia de todos los manjares. Por lo cual, aún teniendo ellos los bocados en las bocas, según dice también David (Sal. 77, 31): Ira Dei decendit super eos: descendió la ira de Dios sobre ellos, echando fuego del cielo y abrasando muchos millares de ellos; teniendo por cosa indigna que tuviesen ellos apetito de otro manjar dándoseles el manjar del cielo.

4. ¡Oh si supiesen los espirituales cuánto bien pierden y abundancia de espíritu por no querer ellos acabar de levantar el apetito de niñerías, y cómo hallarían en este sencillo manjar del espíritu el gusto de todas las cosas si ellos no quisieren gustarlas! Pero no le gustan; porque la causa por que éstos no recibían el gusto de todos los manjares que había en el maná era porque ellos no recogían el apetito a sólo él. De manera que no dejaban de hallar en el maná todo el gusto y fortaleza que ellos pudieran querer porque en el maná no le hubiese, sino porque ellos otra cosa querían. Así, el que quiere amar otra cosa juntamente con Dios, sin duda es tener en poco a Dios, porque pone en una balanza con Dios lo que sumamente, como habemos dicho, dista de Dios.

5. Ya se sabe bien por experiencia que cuando una voluntad se
aficiona a una cosa, la tiene en más que otra cualquiera, aunque
sea muy mejor que ella, si no gusta tanto de la otra. Y si de una y
de otra quiere gustar, a la más principal por fuerza ha de hacer
agravio, pues hace entre ellas igualdad. Y por cuanto no hay cosa
que iguale con Dios, mucho agravio hace a Dios el alma que con él
ama otra cosa o se ase a ella. Y pues esto es así, ¿que sería si la
amase más que a Dios?

6. Esto también es lo que se denotaba cuando mandaba Dios a
Moisés (Ex. 34, 3) que subiese al monte a hablar con él. Le mandó
que no solamente subiese él solo, dejando abajo a los hijos de
Israel, pero que ni aún las bestias paciesen de contra del monte.
Dando por esto a entender que el alma que hubiere de subir a este
monte de perfección a comunicar con Dios, no sólo ha de renunciar
todas las cosas y dejarlas abajo, mas también los apetitos, que son las bestias, no las ha de dejar apacentar de contra de este monte, esto es, en otras cosas que no son Dios puramente, en el cual todo apetito cesa, esto es, en estado de la perfección. Y así es menester que el camino y subida para Dios sea un ordinario cuidado de hacer cesar y mortificar los apetitos; y tanto más presto llegará el alma, cuanto más priesa en esto se diere. Mas hasta que cesen, no hay llegar, aunque más virtudes ejercite, porque le falta el conseguirlas en perfección, la cual consiste en tener el alma vacía y desnuda y purificada de todo apetito. De lo cual también tenemos figura muy al vivo en el Génesis (35, 2), donde se lee que, queriendo el patriarca Jacob subir al monte Betel a edificar allí a Dios un altar, en que le ofreció sacrificio, primero mandó a toda su gente tres cosas: la una, que arrojasen de sí todos los dioses extraños; la segunda, que se purificasen; la tercera, que mudasen vestiduras.

7. En las cuales tres cosas se da a entender a toda alma que quiere subir a este monte a hacer de sí mismo altar en él, en que ofrezca a Dios sacrificio de amor puro y alabanza y reverencia pura, que, primero que suba a la cumbre del monte, ha de haber
perfectamente hecho las dichas tres cosas.

Lo primero, que arroje todos los dioses ajenos, que son todas las
extrañas aficiones y asimientos.

Y lo segundo, que se purifique del dejo que han dejado en el alma
los dichos apetitos con la noche oscura del sentido que decimos,
negándolos y arrepintiéndose ordinariamente.

Y lo tercero que ha de tener para llegar a este alto monte es las
vestiduras mudadas. Las cuales, mediante la obra de las dos cosas
primeras, se las mudará Dios de viejas en nuevas, poniendo en el
alma un nuevo ya entender de Dios en Dios, dejando el viejo
entender de hombre, y un nuevo amar a Dios en Dios, desnuda ya
la voluntad de todos sus viejos quereres y gustos de hombre, y
metiendo al alma en una nueva noticia, echadas ya otras noticias e
imágenes viejas aparte, haciendo cesar todo lo que es de hombre
viejo (cf. Col. 3, 9), que es la habilidad del ser natural, y vistiéndose de nueva habilidad sobrenatural según todas sus potencias. De manera que su obrar ya de humano se haya vuelto en divino, que es lo que se alcanza en estado de unión, en la cual el alma no sirve de otra cosa sino de altar, en que Dios es adorado en alabanza y amor, y sólo Dios en ella está. Que, por eso, mandaba Dios (Ex. 27, 8) que el altar donde había de estar el arca del Testamento estuviese de dentro vacío, para que entienda el alma cuán vacía la quiere Dios de todas las cosas, para que sea altar digno donde esté Su Majestad. En el cual altar tampoco permitía ni que hubiese fuego ajeno, ni que faltase jamás el propio; tanto, que, porque Nadab y Abiud, que eran dos hijos del sumo sacerdote Aarón, ofrecieron fuego ajeno en su altar, enojado, Nuestro Señor, los mató allí delante del altar (Lv. 10, 1). Para que entendamos que en el alma ni ha de faltar amor de Dios para ser digno altar, ni tampoco otro amor ajeno se ha de mezclar.

8. No consiente Dios a otra cosa morar consigo en uno. De donde
se lee en el libro primero de los Reyes (5, 2-4) que, metiendo los
filisteos al arca del Testamento en el templo donde estaba su ídolo, amanecía el ídolo cada día arrojado en el suelo y hecho pedazos. Y sólo aquel apetito consiente y quiere que haya donde él está, que es de guardar la ley de Dios perfectamente y llevar la Cruz de Cristo sobre sí. Y así, no se dice en la sagrada Escritura divina (Dt. 31, 26) que mandase Dios poner en el arca donde estaba el maná otra cosa, sino el libro de la Ley y la vara de Moisés, que significa la Cruz. Porque el alma que otra cosa no pretendiere que guardar perfectamente la ley del Señor y llevar la cruz de Cristo, será arca verdadera, que tendrá en sí el verdadero maná, que es Dios, cuando venga a tener en sí esta ley y esta vara perfectamente, sin otra cosa alguna (cf. Núm. 17; Heb. 9, 4).

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 Asunto: Re: Lectura de San Juan de la cruz - Mística Cristiana
NotaPublicado: 11 Mar 2017, 01:29 
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Este capítulo habla de alguna manera del mandamiento principal (Marcos 12:30 "Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas").

Creo que lo del "dios celoso" es una simple imagen (bastante primitiva), pero encierra un principio lógico. No puedo ir al polo norte y al polo sur al mismo tiempo. Si quiero tener éxito en mi empresa he de concentrar mis fuerzas en un objetivo. Esto en todos los órdenes de la vida.

Lograr los estados de contemplación más elevados requiere por cierto de una gran concentración de nuestras fuerzas y mente. Si permitimos que nuestra atención se derrame al exterior por la atracción de los inquietos sentidos (mediante los nervios aferentes) no podremos lograr ningún avance en meditación interior (al mantener un estado mental disperso).

Por el contrario, si se recoge la atención (y "energía nerviosa") en el centro de la columna vertebral y cerebro (sistema nervioso), y luego se calman los pensamientos inquietos (referidos a placeres o preocupaciones mundanas) hay posibilidad de, mediante la concentración interior, lograr estados de contemplación más elevados.

Finalmente el beneficio de esto no es "para dios" sino para uno mismo. Pues se alcanza el dichoso estado de Bienaventuranza.

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 Asunto: Re: Lectura de San Juan de la cruz - Mística Cristiana
NotaPublicado: 11 Mar 2017, 15:53 
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A partir de este capítulo se comienza a hacer un análisis detallado del deseo. Aquí se entra al meollo principal del asunto. Lo anterior considero que fue introductorio, aquí se comienza un análisis de lo más rico e interesante sobre el tema (y la propuesta ascética).


CAPÍTULO 6

En que se trata de dos daños principales que causan los apetitos en el alma, el uno privativo y el otro positivo.

1. Y para que más clara y abundantemente se entienda lo dicho,
será bueno poner aquí y decir cómo estos apetitos causan en el
alma dos daños principales: el uno es que la privan del espíritu de
Dios, y el otro es que al alma en que viven la cansan, atormentan,
oscurecen, ensucian y enflaquecen y la llagan, según aquello que
dice Jeremías, capítulo segundo (v. 13): Duo mala fecit populus
meus: dereliquerunt fontem aquae vivae, et foderunt sibi cisternas
dissipatas, quae continere non valent aquas; quiere decir:
Dejáronme a mí, que soy fuente de agua viva, y cavaron para sí
cisternas rotas, que no pueden tener agua. Esos dos males,
conviene a saber: privación y positivo, se causan por cualquiera
acto desordenado del apetito.

Y, primeramente, hablando del privativo, claro está que, por el
mismo caso que el alma se aficiona a una cosa que cae debajo de
nombre de criatura, cuanto aquel apetito tiene de más entidad en el alma, tiene ella de menos capacidad para Dios, por cuanto no
pueden caber dos contrarios, según dicen los filósofos, en un
sujeto, y también dijimos en el cuarto capitulo. Y afición de Dios y
afición de criatura son contrarios; y así, no caben en una voluntad
afición de criatura y afición de Dios. Porque ¿qué tiene que ver
criatura con Criador, sensual con espiritual, visible con invisible,
temporal con eterno, manjar celestial puro espiritual con el manjar
del sentido puro sensual, desnudez de Cristo con asimiento en
alguna cosa?
*

2. Por tanto, así como en la generación natural no se puede
introducir una forma sin que primero se expela del sujeto la forma
contraria que precede, la cual estando, es impedimento de la otra,
por la contrariedad que tienen las dos entre sí, así, en tanto que el
alma se sujeta al espíritu sensual, no puede entrar en ella el espíritu puro espiritual. Que, por eso, dijo Nuestro Salvador por san Mateo (15, 26): Non est bonum sumere panem filiorum et mittere canibus, esto es: No es cosa conveniente tomar el pan de los hijos y darlo a los canes. Y también en otra parte dice por el mismo evangelista (7, 6): Nolite sanctum dare canibus,
que quiere decir: No queráis dar lo santo a los canes. En las cuales autoridades compara Nuestro Señor al que, negando los apetitos de las criaturas, se disponen para recibir el espíritu de Dios puramente, a los hijos de Dios; y a los que quieren cebar su apetito en las criaturas, a los perros, porque a los hijos les es dado comer con su Padre a la mesa y de su plato, que es apacentarse de su espíritu, y a los canes, las meajas que caen de la mesa.

3. En lo cual es de saber que todas las criaturas son meajas que
cayeron de la mesa de Dios. Por tanto, justamente es llamado can
el que anda apacentándose en las criaturas, y por eso seles quita el de los hijos, pues ellos no se quieren levantar de las meajas de las criaturas a la mesa del espíritu increado de su Padre. Y por eso
justamente, como perros, siempre andan hambreando, porque las
meajas más sirven de avivar el apetito que de satisfacer el hambre.

Y así, de ellos dice David (Sal. 58, 15-16): Famen patientur ut
canes, et circuibunt civitatem. Si vero non fuerint saturati, et
murmurabunt; quiere decir: Ellos padecerán hambre como perros y rodearán la ciudad y, como no se vean hartos, murmurarán. Porque ésta es la propiedad del que tiene apetitos, que siempre está descontento y desabrido, como el que tiene hambre. Pues, ¿qué tiene que ver el hambre que ponen todas las criaturas con la hartura (que causa el espíritu de Dios? Por eso, no puede entrar esta hartura) increada en el alma si no se echa primero esotra hambre criada del apetito del alma; pues, como habemos dicho, no pueden morar dos contrarios en un sujeto, los cuales en este caso son hambre y hartura.

4. Por lo dicho se verá cuánto más hace Dios en limpiar y purgar
una alma de estas contrariedades, que en criarla de nonada.
Porque estas contrariedades de afectos y apetitos contrarios más
opuestas y resistentes son a Dios que la nada, porque ésta no
resiste. Y esto baste acerca del primer daño principal que hacen al
alma los apetitos, que es resistir al espíritu de Dios, por cuanto
arriba está ya dicho mucho de ello.

5. Ahora digamos del segundo efecto que hacen en ella, el cual es
de muchas maneras, porque los apetitos cansan al alma, y la
atormentan, y oscurecen, y la ensucian, y la enflaquecen. De las
cuales cinco cosas iremos diciendo de por sí.

6. Cuanto a lo primero, claro está que los apetitos cansan y fatigan
al alma, porque son como unos hijuelos inquietos y de mal
contento, que siempre están pidiendo a su madre uno y otro, y
nunca se contentan. Y así como se cansa y fatiga el que cava por
codicia del tesoro, así se cansa y fatiga el alma por conseguir lo que sus apetitos le piden. Y, aunque lo consiga, en fin, siempre se
cansa, porque nunca se satisface; porque, al cabo, son cisternas
rotas las que cava, que no pueden tener agua para satisfacer la sed (Jer. 2, 13). Y así, como dice Isaías (29, 8): Lassus adhuc sitit, et anima eius vacua est; que quiere decir: Está su apetito vacío. Y
cánsase y fatígase el alma que tiene apetitos, porque es como el
enfermo de calentura, que no se halla bien hasta que se le quite la
fiebre, y cada rato le crece la sed. Porque, como se dice en el libro
de Job (20, 22): Cum satiatus fuerit, arctabitur, aestuabit, et omnis dolor irruet super eum; que quiere decir: Cuando hubiere satisfecho su apetito, quedará más apretado y agravado; creció en su alma el calor del apetito y así caerá sobre él todo dolor.

Cánsase y fatígase el alma con sus apetitos, porque es herida y
movida y turbada de ellos como el agua de los vientos, y de esa
misma manera la alborotan, sin dejarla sosegar en (un) lugar ni en
una cosa. Y de tal alma dice Isaías (57, 20): Cor impii quasi mare
fervens: El corazón del malo es como el mar cuando hierve; y es
malo el que no vence los apetitos.

Cánsase y fatígase el alma que desea cumplir sus apetitos, porque
es como el que, teniendo hambre, abre la boca para hartarse de
viento, y, en lugar de hartarse, se seca más, porque aquél no es su manjar. A este propósito dijo Jeremías (2, 24): In desiderio animae suae attraxit ventum amoris sui; como si dijera: En el apetito de su voluntad atrajo a sí el viento de su afición. Y luego dice adelante (2, 25) para dar a entender la sequedad en que esta tal alma queda, dando aviso y diciendo: Prohibe pedem tuum a nuditate, et guttur tuum a siti; que quiere decir: Aparta tu pie, esto es, tu pensamiento, de la desnudez, y tu garganta de la sed, es a saber, tu voluntad del cumplimiento del apetito que hace más sequía.

Y así como se cansa y fatiga el enamorado en el día de la
esperanza cuando le salió su lance en vacío, (así) se cansa el alma
y fatiga con todos sus apetitos y cumplimiento de ellos, pues todos
le causan mayor vacío y hambre; porque, como comúnmente dicen, el apetito es como el fuego que, echándole leña, crece, y luego que la consume, por fuerza ha de desfallecer.

7. Y aun el apetito es de peor condición en esta parte; porque el
fuego, acabándose la leña, descrece; mas el apetito no descrece en aquello que se aumentó cuando se puso por obra, aunque se acaba la materia, sino que, en lugar de descrecer, como el fuego cuando se le acaba la suya, él desfallece en fatiga, porque queda crecida el hambre y disminuido el manjar. Y de éste habla Isaías (9, 20), diciendo: Declinabit ad dexteram, et esuriet; et comedet ad sinistram, et non saturabitur; quiere decir: Declinará hacia la mano derecha, y habrá hambre; y comerá hacia la siniestra, y no se hartará. Porque estos que no mortifican sus apetitos, justamente, cuando declinan, ven la hartura del dulce espíritu de los que están a la diestra de Dios, la cual a ellos no se le concede; y, justamente, cuando corren hacia la siniestra, que es cumplir su apetito en alguna criatura, no se hartan; pues, dejando lo que sólo puede satisfacer, se apacientan de lo que les causa más hambre.
Claro está, pues, que los apetitos cansan y fatigan al alma.


---

* El gusto por la soledad no es privativo de los místicos y religiosos, grandes hombres de Filosofía (Descartes, Kant, Schopenhauer, Spinoza entre otros) o de Ciencia manifestaron una predilección por ella.

Dice Albert Einstein (en el compilado de escritos titulado "Mi visión del mundo"): "Hay una contradicción entre mi pasión por la justicia social, por la consecusión de un compromiso social, y mi completa carencia de necesidad de compañía, de hombres o de comunidades humanas. Soy un auténtico solitario".

Y más adelante, en otro artículo dice: "Sólo el individuo aislado puede pensar".

Si Einstein (como científico) decía esto del pensamiento, con más razón un místico que busca alcanzar elevados estados de contemplación ha de preferir una cierta retirada (parcial o mayor) del bullicio de las muchedumbres y de la excesiva actividad social (incluso del matrimonio y los hijos).

Sin duda este asunto es algo muy personal.

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 Asunto: Re: Lectura de San Juan de la cruz - Mística Cristiana
NotaPublicado: 15 Mar 2017, 04:52 
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Mensajes: 776
Vaya Sócrates. Entre más avanzo en la lectura de este texto, más me convenzo de que los místicos cristianos eran buddhistas sin saberlo :mrgreen:
socrates escribió:

2. Por tanto, es suma ignorancia del alma pensar podrá pasar a
este alto estado de unión con Dios si primero no vacía el apetito de
todas las cosas naturales y sobrenaturales que le pueden impedir,
según que adelante declararemos

Ese alto estado de unión con Dios del que el texto se la pasa hablando en varias partes, así como aquello de la "transformación en Dios", parece no ser otra cosa que el Nirvana, que para ser alcanzado por el hombre, necesita ser precedido por un arduo y difícil proceso de purificación que consiste, en muy grande medida, en la negación de la sensualidad (la atención y focalización de la consciencia en los objetos de los sentidos).

Todo lo anterior al capítulo 6, puede ser introductorio, pero no de poca importancia.

Por otro lado, es muy cierto lo que en este capítulo se expone sobre los efectos de los apetitos (el deseo). Y ciertamente, de eso parece desprenderse que no es posible poner la consciencia en objetos ideales, conceptos elevados, o si quieres llamarlo así, contemplación espiritual, si primero no nos abstraemos de todas las sensaciones que nos llegan del mundo externo. Pondré un ejemplo a lo mejor muy tonto, pero que espero que sirva para ilustrar esto: déjate atrapar por pensamientos lujuriosos e intenta al mismo tiempo leer un texto de San Juan de la Cruz, y a ver si puedes captar absolutamente nada de éste, porque es sutil y lo otro es denso, y comparativamente, lo denso es muy "escandalozo", tiene mucho poder, y no nos deja escuchar los "sonidos suaves".

Por otro lado, me llama mucho la atención el concepto que repetidamente se maneja en este texto, según el cual, dicen los filósofos que "no pueden convivir dos contrarios en un sujeto". Esta es la primera diferencia sustancial que encuentro entre esto y la filosofía de Platón, para quien no sólo conviven los dos contrarios en nosotros, luchando por la supremacía (el mito del carro alado, en donde el caballo negro y el blanco representam la mente superior y la inferior), si no que en nosotros como individuos conviven una infinidad de yoes (por eso el sujeto es la "República", y el gobernante sabio debe de ser la mente superior, quien mantenga dominado todo lo demás).

Por otro lado, cito algo que escribiste en el hilo del Catecismo Buddhista que viene mucho al caso a propósito de todo esto:
socrates escribió:
A partir de : metafisica/los-principios-fundamentales-existencia-t7958-20.html#p173964

Toda felicidad que se busque en el espacio-tiempo-materia es como buscarla en un espejismo. Pues tales experiencias duran lo que una burbuja de jabón. Es una insensatez, incluso aunque se alcanzare algo de felicidad, pues pronto se desvanecerá.

Más sensato es buscarla en algo no mutable (atemporal, aespacial e inmaterial), es decir, en el Ser.

En breve me pasaré por ahí también, ya que no he tenido mucho tiempo de pasarme por el foro, y tengo varias cosas abandonadas aquí. Me disculpo por eso. En breve responderé también a tus mensajes por privado ;)


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