Foro SofosAgora

Foro abierto a los intereses de sus usuarios. Debate, aprende y diviértete.
Fecha actual 29 Abr 2017, 21:25

Todos los horarios son UTC + 1 hora [ DST ]




Nuevo tema Responder al tema  [ 54 mensajes ]  Ir a página Anterior  1, 2, 3, 4, 5, 6
Autor Mensaje
 Asunto: Re: Lectura de San Juan de la cruz - Mística Cristiana
NotaPublicado: 26 Mar 2017, 15:04 
Desconectado
Avatar de Usuario

Registrado: 19 Ago 2014, 04:56
Mensajes: 7430
Rango personalizado: Nuevo usuario.
CAPÍTULO 9

En que se trata cómo los apetitos ensucian al alma. Pruébalo por
comparaciones y autoridades de la Escritura sagrada.

1. El cuarto daño que hacen los apetitos al alma es que la ensucian
y manchan, según lo enseña el Eclesiástico (13, 1), diciendo:
Qui tetigerit picem, inquinabitur ab ea; quiere decir: El que tocare a la pez, ensuciarse ha de ella; y entonces toca uno la pez cuando en alguna criatura cumple el apetito de su voluntad. En lo cual es de notar que el Sabio compara las criaturas a la pez, porque más
diferencia hay entre la excelencia del alma y todo lo mejor de ellas, que hay del claro diamante fino oro a la pez. Y así como el oro o diamante, si se pusiese caliente sobre la pez, quedaría de ella feo y untado, por cuanto el calor la regaló y atrajo, así el alma que está caliente de apetito sobre alguna criatura, en el calor de su apetito saca inmundicia y mancha de él en sí.

Y más diferencia hay entre el alma y las demás criaturas corporales que entre un muy clarificado licor y un cieno muy sucio. De donde, así como se ensuciaría el tal licor si le envolviesen con el cieno, de esa misma manera se ensucia el alma que se ase a la criatura, pues en ella se hace semejante a la dicha criatura. Y de la misma manera que pondrían los rasgos de tizne a un rostro muy hermoso y acabado, de esa misma manera afean y ensucian los apetitos desordenados al alma que los tiene, la cual en sí es una
hermosísima y acabada imagen de Dios.

2. Por lo cual, llorando Jeremías (Lm. 4, 7-8) el estrago y fealdad
que estas desordenadas afecciones causan en el alma, cuenta
primero su hermosura y luego su fealdad, diciendo:
Candidiores sunt nazarei eius nive, nitidiores lecte, rubicundiores ebore antiquo, saphiro pulchriores. Denigrata est super carbones facies eorum, et non sunt cogniti in plateis; que quiere decir: Sus cabellos, es a saber, del alma, son más levantados en blancura que la nieve, más resplandecientes que la leche, y más bermejos que el marfil antiguo, y más hermosos que la piedra zafiro. La haz de ellos se ha ennegrecido sobre los carbones, y no son conocidos en las plazas.

Por los cabellos entendemos aquí los afectos y pensamientos del
alma, los cuales, ordenados en lo que Dios los ordena, (que es en
el mismo Dios) son más blancos que la nieve, y más claros que la
leche, y más rubicundos que el marfil, y hermosos sobre el zafiro.

Por las cuales cuatro cosas se entiende toda manera de hermosura
y excelencia de criatura corporal, sobre las cuales, dice, es el alma
y sus operaciones, que son los nazareos o cabellos dichos, los cuales, desordenados y puestos en lo que Dios no los ordenó, que
es empleados en las criaturas, dice Jeremías que su haz queda y
se pone más negra que los carbones.

3. Que todo este mal y más hacen en la hermosura del alma los
desordenados apetitos en las cosas de este siglo. Tanto, que, si
hubiésemos de hablar de propósito de la fea y sucia figura que al
alma los apetitos pueden poner, no hallaríamos cosa, por llena de
telarañas y sabandijas que esté, ni fealdad de cuerpo muerto, ni
otra cosa cualquiera inmunda y sucia cuanto en esta vida la puede
haber y se puede imaginar, a que la pudiésemos comparar.

Porque, aunque es verdad que el alma desordenada, en cuanto al ser natural, está tan perfecta como Dios la crió, pero, en cuanto al ser de razón, está fea, abominable, sucia, figura y con todos los males que aquí se van escribiendo y mucho más. Porque, aun sólo un apetito desordenado, como después diremos, aunque no sea de
materia de pecado mortal, basta para poner un alma tan sujeta,
sucia y fea, que en ninguna manera puede convenir con Dios en
una unión hasta que el apetito se purifique. ¿Cuál será la fealdad de la que del todo está desordenada en sus propias pasiones y
entregada a sus apetitos, y cuán alejada de Dios estará y de su
pureza?

4. No se puede explicar con palabras, ni aun entenderse con el
entendimiento, la variedad de inmundicia que la variedad de apetitos causan en el alma. Porque, si se pudiese decir y dar a
entender, sería cosa admirable y también de harta compasión ver
cómo cada apetito, conforme a su cuantidad y calidad, mayor o
menor, hace su raya y asiento de inmundicia y fealdad en el alma, y cómo en una sola desorden de razón puede tener en sí innumerables diferencias de suciedades mayores y menores, y
cada una de su manera. Porque, así como el alma del justo en una
sola perfección, que es la rectitud del alma, tiene innumerables
dones riquísimos y muchas virtudes hermosísimas, cada una
diferente y graciosa en su manera, según la multitud y diferencia en los afectos de amor que ha tenido en Dios, así el alma
desordenada, según la variedad de los apetitos que tiene en las
criaturas, tiene en sí variedad miserable de inmundicias y bajezas,
tal cual en ella la pintan los dichos apetitos.

5. Esta variedad de apetitos está bien figurada en Ezequiel (8, 10-
16), donde se escribe que mostró Dios a este profeta en lo interior
del templo, pintadas en derredor de las paredes, todas las semejanzas de sabandijas que arrastran por la tierra, y allí toda la
abominación de animales inmundos. Y entonces dijo Dios a
Ezequiel: Hijo del hombre, ¿de veras no has visto las
abominaciones que hacen éstos, cada uno en lo secreto de su
retrete? (3, 12).

Y mandando Dios al profeta que entrase más adentro y vería mayores abominaciones, dice que vio allí las mujeres sentadas llorando al dios de los amores, Adonis (8, 15). Y mandándole Dios entrar más adentro y vería aún mayores abominaciones, dice que vio allí veinticinco viejos que tenían vueltas las espaldas contra el templo (8, 16).

6. Las diferencias de sabandijas y animales inmundos que estaban
pintados en el primer retrete del templo, son los pensamientos y
concepciones que el entendimiento hace de las cosas bajas de la
tierra y de todas las criaturas, las cuales, tales cuales son, se pintan en el templo del alma cuando ella con ella embaraza su
entendimiento, que es el primer aposento del alma.

Las mujeres que estaban más adentro, en el segundo aposento,
llorando al dios Adonis, son los apetitos que están en la segunda
potencia del alma, que es la voluntad. Los cuales están como
llorando, en cuanto codician a lo que está aficionada la voluntad,
que son las sabandijas ya pintadas en el entendimiento.

Y los varones que estaban en el tercer aposento, son las imágenes
y representaciones de las criaturas, que guarda y revuelve en sí la
tercera parte del alma, que es la memoria. Las cuales se dice que
están vueltas las espaldas contra el templo porque, cuando ya
según estas tres potencias abraza el alma alguna cosa de la tierra
acabada y perfectamente, se puede decir que tiene las espaldas
contra el templo de Dios, que es la recta razón del alma, la cual no
admite en sí cosa de criatura.

7. Y para entender algo de esta fea desorden del alma en sus
apetitos, baste por ahora lo dicho, porque, si hubiéramos de tratar
en particular de la fealdad menor que hacen y causan en el alma las imperfecciones, y su variedad, y la que hacen los pecados veniales -que es ya mayor que la de las imperfecciones- y su mucha variedad, y también la que hacen los apetitos de pecado mortal, que es total fealdad del alma, y su mucha variedad, según la variedad y multitud de todas estas tres cosas, sería nunca acabar, ni entendimiento angélico bastaría para lo poder entender.

Lo que digo y hace al caso para mi propósito es que cualquier apetito, aunque sea de la más mínima imperfección, mancha y ensucia al alma.

_________________
Dice un proverbio celta: "Allí donde esté el mayor de tus deseos, allí estará el mayor de tus sufrimientos".


Arriba
 Perfil  
Responder citando  
 Asunto: Re: Lectura de San Juan de la cruz - Mística Cristiana
NotaPublicado: 30 Mar 2017, 23:47 
Desconectado
Avatar de Usuario

Registrado: 13 Ene 2015, 23:15
Mensajes: 791
Increíble este noveno capítulo de esta obra de mística cristiana que nos ocupa. Quizá de todo lo que hemos hasta ahora leído, es el que me parece que utiliza un lenguaje más fuerte y radical.

Es sin duda un capítulo altamente simbólico y, sobre todo, psicológico, que figura incluso algo muy parecido a un adentramiento en el propio subconsciente, en la psique o alma (el Templo), y los defectos que allí se muestran en forma de imágenes de toda clase de inmundicias.

Ciertamente, es para estudiarse con detenimiento.

Gracias por seguir compartiendo este maravilloso texto, que correctamente entendido, nos puede decir mucho sobre nosotros mismos y sobre nuestras imperfecciones internas :)


Arriba
 Perfil  
Responder citando  
 Asunto: Re: Lectura de San Juan de la cruz - Mística Cristiana
NotaPublicado: 09 Abr 2017, 16:34 
Desconectado
Avatar de Usuario

Registrado: 19 Ago 2014, 04:56
Mensajes: 7430
Rango personalizado: Nuevo usuario.
CAPÍTULO 10

En que trata cómo los apetitos entibian y enflaquecen al alma en la
virtud.

1. Lo quinto en que dañan los apetitos al alma es que la entibian y
enflaquecen para que no tenga fuerza para seguir la virtud y
perseverar en ella. Porque, por el mismo caso que la fuerza del
apetito se reparte, queda menos fuerte que si estuviera entero en
una cosa sola; y cuanto en más cosas se reparte, menos es para
cada una de ellas, que, por eso, dicen los filósofos que la virtud
unida es más fuerte que ella misma si se derrama.

Y, por tanto, está claro que, si el apetito de la voluntad se derrama en otra cosa fuera de la virtud, ha de quedar mas flaco para la virtud. Y así, el alma que tiene la voluntad repartida en menudencias es como el agua que, teniendo por donde se derramar hacia abajo, no crece para arriba, y así no es de provecho.

Que por eso el patriarca Jacob (Gn.49, 4) comparó a su hijo Rubén al agua derramada, porque en cierto pecado había dado rienda a sus apetitos, diciendo:

Derramado estás como el agua; no crezcas; como si dijera: Porque
estás derramado según los apetitos como el agua, no crecerás en
virtud. Y así como el agua caliente, no estando cubierta, fácilmente
pierde el calor, y como las especies aromáticas, desenvueltas, van
perdiendo la fragancia y fuerza de su olor, así el alma no recogida
en un solo apetito de Dios, pierde el valor y vigor en la virtud.

Lo cual entendiendo bien David (Sal. 58, 10), dijo hablando con Dios: Fortitudinem meam ad te custodiam: Yo guardaré mi fortaleza para ti, esto es, recogiendo la fuerza de mis apetitos sólo a ti.

2. Y enflaquecen la virtud del alma los apetitos, porque son en ella
como los renuevos que nacen en rededor del árbol y le llevan la
virtud para que él no lleve tanto fruto. Y de estas tales almas dice el Señor (Mt. 24, 19): Vae praegnantibus et nutrientibus in illis diebus!, esto es: ¡Ay de los que en aquellos días estuvieren preñados y de los que criaren! La cual preñez y cría entiende por la de los apetitos, los cuales, si no se atajan, siempre irán quitando más virtud al alma y crecerán para mal del alma, como los renuevos en el árbol.

Por lo cual nuestro Señor diciendo (Lc. 12, 35) nos aconseja: Tened ceñidos vuestros lomos, que significan aquí los apetitos. Porque, en efecto, ellos son también como las sanguijuelas, que siempre están chupando la sangre de las venas, porque así las llama el Eclesiástico (Pv. 30, 15), diciendo: Sanguijuelas son las hijas, esto es, los apetitos; siempre dicen: Daca, daca.

3. De donde está claro que los apetitos no ponen al alma bien
ninguno, sino quítanle el que tiene. Y, si no los mortificare, no
pararán hasta hacer en ella lo que dicen que hacen a su madre los
hijos de la víbora, que, cuando van creciendo en el vientre, comen a su madre y mátanla, quedando ellos vivos a costa de su madre.

Así los apetitos no mortificados llegan a tanto, que matan al alma en Dios, porque ella primero no los mató; por eso dice el Eclesiástico: Aufer a me, Domine, ventris concupiscentias, et concubitus concupiscentiae ne apprehendant me (23, 6), y sólo lo que en ella vive son ellos.

4. Pero, aunque no lleguen a esto, es gran lástima considerar cuál
tienen a la pobre alma los apetitos que viven en ella, cuán desgraciada para consigo misma, cuán seca para los prójimos y
cuán pesada y perezosa para las cosas de Dios. Porque no hay mal
humor que tan pesado y dificultoso ponga a un enfermo para
caminar, o hastío para comer, cuanto el apetito de criatura hace al
alma pesada y triste para seguir la virtud. Y así, ordinariamente, la
causa por que muchas almas no tienen diligencia y gana de cobrar
virtud es porque tienen apetitos y aficiones no puras en Dios.

_________________
Dice un proverbio celta: "Allí donde esté el mayor de tus deseos, allí estará el mayor de tus sufrimientos".


Arriba
 Perfil  
Responder citando  
 Asunto: Re: Lectura de San Juan de la cruz - Mística Cristiana
NotaPublicado: 20 Abr 2017, 23:21 
Desconectado
Avatar de Usuario

Registrado: 13 Ene 2015, 23:15
Mensajes: 791
Impresionante este décimo capítulo de esta obra que, cada vez más, me va pareciendo un verdadero tesoro de la mística, pese a la aparente "agresividad" de sus expresiones (que no es tal si se entienden en su verdadero sentido).

En resumen, parece desprenderse del argumento central de este capítulo, que (por usar una expresión), los apetitos son una suerte de parásitos que vampirizan el alma, chupando su vitalidad y toda capacidad que ella pueda tener de "elevarse hacia Dios".

Muy bueno. Espero con ansia el siguiente capítulo :)


Arriba
 Perfil  
Responder citando  
Mostrar mensajes previos:  Ordenar por  
Nuevo tema Responder al tema  [ 54 mensajes ]  Ir a página Anterior  1, 2, 3, 4, 5, 6

Todos los horarios son UTC + 1 hora [ DST ]


¿Quién está conectado?

Usuarios navegando por este Foro: No hay usuarios registrados visitando el Foro y 1 invitado


No puede abrir nuevos temas en este Foro
No puede responder a temas en este Foro
No puede editar sus mensajes en este Foro
No puede borrar sus mensajes en este Foro

Buscar:
Saltar a:  
Powered by phpBB © 2000, 2002, 2005, 2007 phpBB Group
Traducción al español por Huan Manwë para phpbb-es.com
phpBB SEO