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Una diferencia entre ciencia y la filosofía
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Autor:  Sköll [ 13 Ene 2016, 22:42 ]
Asunto:  Re: Una diferencia entre ciencia y la filosofía

Hola Mara

Lo lamento, no debo haberme expresado bien, lo que yo digo no es una opinión, es un hecho. Si no lo ves como tal estaré encantado de leer tu refutación a mi afirmación. Por supuesto, hay diferencias entre una ruda y un coche, pero ello no implica que la rueda no forme parte del coche, pero comparar la rueda que forma parte del coche con el propio coche es, simplemente, un absurdo. El objetivo del coche es desplazarnos, y el coche hace uso de la rueda (entre otras cosas) para lograr tal fin. Supongo que con esta metáfora queda resuelto ese asunto.

Citar:
Estoy de acuerdo en que la filosofía puede hacer uso de la ciencia: eso se llama naturalismo y filosofía de la ciencia (también epistemología y gnoseología), basar una ontología (metafísica general) en las ontologías mostradas por las ciencias actuales.
No, te equivocas. Ante ti lo que se presenta es un problema, y ante dicho problema, en función de su naturaleza, recurres a una u otra disciplina filosófica (sea epistemología, sea metafísica, sea la ciencia o sea la que sea), pero en última instancia recurres necesariamente a la filosofía, porque decir que recurres a la ciencia sin recurrir a la filosofía es un absurdo. Otra cosa será que, a través de la filosofía, estudies los problemas de la ciencia, y a eso se le llama filosofía de la ciencia, igual que del mismo modo necesariamente existe una filosofía de la metafísica, de la epistemología, de la lógica... que se encarga, entre otras cosas, de definir la metodología de dicha disciplina y evidenciar sus principales problemas. ¿Pero a que a ti no se te ocurre pensar que un metafísico no sea además un filósofo? Pues claro que no, pero sí que lo piensas en cuanto al científico porque te han estado llenando la cabeza de basura toda la vida por culpa de esa panda de científicos incompetentes que no comprenden lo que te estoy diciendo y que ven en los filósofos, en vez de sus compañeros, sus enemigos. El problema está en que el mal científico (es decir, el que no comprende que filosofía y ciencia van de la mano) se cree que, por una vulgar falacia de autoridad, ningún filósofo no científico es quién para cuestionar su trabajo, y que solo sus compañeros de gremio entienden los resultados de su trabajo y que solo ellos tienen la autoridad para decidir si dichos resultados son o no son válidos. Dime, Mara, ¿conoces a algún investigador científico? Yo sí, y por experiencia te puedo garantizar que gran parte del tiempo la invierten en estudiar la metodología a emplear. ¿Es la ciencia quien se revisa a sí misma para llegar a la conclusión de que una metodología es válida mientras que otra no lo es? Pues claro que no, y el "científico" que no lo entiende no es ni científico ni filósofo ni es nada que no sea un adjetivo peyorativo, y hay que apartarlo lo antes posible de proyectos importantes para ponerlo a limpiar el laboratorio después de que acaben de trabajar los que sí lo son.

Citar:
Y la ciencia se ayuda de la filosofía, como seria en la organización, la axiomatización, y la formalización de los métodos científicos.
No, la ciencia no se ayuda de la filosofía, la filosofía define a la ciencia y solo la filosofía puede definir a la ciencia. Si la filosofía se ayuda de sus disciplinas, incluso de la propia ciencia, para mejorarla, será otro tema a debatir, pero la ciencia sin filosofía no es posible.

Citar:
Muchas veces se ha hecho interpretaciones filosóficas de muchas teorías de la física, sin embargo, ciencia y filosofia si que son diferentes, tanto en sus metodologías, herramientas (instrumentos u operadores), y también se podría decir que en su modo de obtener conocimiento en el contenido de sus conocimientos.
No acabas de comprender que la ciencia es una disciplina filosófica y que lo que estás diciendo es como decir que cuerpo e hígado son distintos porque ambos emplean diferentes enzimas. ¿Cómo va a utilizar el hígado enzimas distintas a las del cuerpo si el hígado forma parte del cuerpo? Otra cosa será si el hígado usa enzimas distintas que el resto del cuerpo, es decir, que en el hígado actúen enzimas que no actúan, o no de la misma manera, en otras partes del cuerpo, y es por eso que ciencia y metafísica, por ejemplo, sí son distintas, como sí son distintos el hígado y el corazón.

Citar:
Yo personalmente creo que en ciencia se debe hacer un énfasis en epistemología y en gnoseología, en las facultades de ciencias puras o de muchas otras ciencias concretas la epistemología da mucho que desear. Quizá muchos científicos han dicho que la filosofía no les ayuda en nada y que les estorba, o que no necesitan de la filosofía.
Sí, yo pienso lo mismo, pero el problema está en que aquí parece que nadie se entera, o que sí se entera pero le da igual que suceda, que en las universidades cada uno hace lo que le da la real gana y que según dónde te toque harán y dirán unas cosas u otras. Lo que sucede en las universidades es una vergüenza.

Autor:  Mara [ 13 Ene 2016, 22:59 ]
Asunto:  Re: Una diferencia entre ciencia y la filosofía

Estimado, antes de continuar creo necesario precisar lo que usted entiende por 'Filosofía' y por 'Ciencia'. Ojo, no digo ‘La ciencia’ o ‘La filosofía; quitemos ese ‘La’.
Si no precisamos lo que usted entiende por ‘Filosofía’ y por ‘Ciencia’ entonces temo que podría confundirme y no llegar a un buen debate.
Saludos y gracias.

Autor:  Sköll [ 13 Ene 2016, 23:02 ]
Asunto:  Re: Una diferencia entre ciencia y la filosofía

Mara escribió:
Estimado, antes de continuar creo necesario precisar lo que usted entiende por 'Filosofía' y por 'Ciencia'. Ojo, no digo ‘La ciencia’ o ‘La filosofía; quitemos ese ‘La’.
Si no precisamos lo que usted entiende por ‘Filosofía’ y por ‘Ciencia’ entonces temo que podría confundirme y no llegar a un buen debate.
Saludos y gracias.

¿Lo que yo entiendo por filosofía pero no por "la filosofía" y por ciencia y no por "la ciencia"? Es decir, ¿que especifique si "x" es filosofía o si es ciencia?

Autor:  Mara [ 13 Ene 2016, 23:04 ]
Asunto:  Re: Una diferencia entre ciencia y la filosofía

X es filosofía si y solo si x es...
X es ciencia si y solo si es x es…
Si, a eso me refiero, exactamente.

Autor:  Sköll [ 13 Ene 2016, 23:20 ]
Asunto:  Re: Una diferencia entre ciencia y la filosofía

Mara escribió:
X es filosofía si y solo si x es...
X es ciencia si y solo si es x es…
Si, a eso me refiero, exactamente.


I
si "algo" corresponde a la filosofía entonces "algo" corresponde a la ciencia o "algo" no corresponde a la ciencia

II
"algo" corresponde a la ciencia sí y solo sí "algo" corresponde a la filosofía
"algo" corresponde a la ciencia
por tanto, "algo" corresponde a la filosofía

III
si "x", entonces "algo" corresponde a la ciencia
"x"
por tanto, "algo" corresponde a la ciencia
por tanto, "algo" corresponde a la filosofía

donde "x" sea una condición para que "algo" corresponda a la ciencia

¿Esto es lo que querías?

Autor:  Mara [ 13 Ene 2016, 23:39 ]
Asunto:  Re: Una diferencia entre ciencia y la filosofía

Jvahn escribió:
Yo soy externalista

A mí me gusta el falibilismo porque me enseña a no ser un dogmatico que empieza a hablar como si tuviera la verdad en sus manos. Mejor es aceptar que lo yo creo como verdadero en un futuro no lo será, y que gran parte de mis creencias podrían ser falsas, y de hecho, muchas ya lo serán, solo que yo no me doy cuenta de que lo son. Muchas (o quizá todas) de mis creencias están para ponerse en duda y ser falibles. Están abiertas a debate y no son verdaderas a priori.
Antes yo creía que yo podía obtener certezas, pero actualmente no lo veo así del todo, si las puedo obtener, pero de igual modo antes de eso deben de pasar a ser falibles. Mis creencias pueden ser falsas en un futuro, lo mismo pasa con las ciencias, en un futuro podrían resultar que cosas que ahora teníamos como cosas irrefutables entonces sean refutadas. En fin, me siento más aliviado, es como si ahora puedo arriesgar a filosofar junto con las ciencias actuales aun sabiendo que aquello podría ser falso en las ciencias futuras. En este punto se corta con el intuicionismo que postula que podemos conocer la verdad por mera aprehensión de objetos intencionales. Quizá al final la verdad no sea algo psicológico propio de nosotros, sino algo más abierto que se extiende a las sociedades y la cultura.

Autor:  Mara [ 13 Ene 2016, 23:51 ]
Asunto:  Re: Una diferencia entre ciencia y la filosofía

Sköll escribió:
Spoiler: show
Mara escribió:
X es filosofía si y solo si x es...
X es ciencia si y solo si es x es…
Si, a eso me refiero, exactamente.


I
si "algo" corresponde a la filosofía entonces "algo" corresponde a la ciencia o "algo" no corresponde a la ciencia

II
"algo" corresponde a la ciencia sí y solo sí "algo" corresponde a la filosofía
"algo" corresponde a la ciencia
por tanto, "algo" corresponde a la filosofía

III
si "x", entonces "algo" corresponde a la ciencia
"x"
por tanto, "algo" corresponde a la ciencia
por tanto, "algo" corresponde a la filosofía

donde "x" sea una condición para que "algo" corresponda a la ciencia


Citar:
¿Esto es lo que querías?

Disculpe, no logro entender que es lo que usted quiere decir ahi. Considero que no ha respondido a mi pregunta, intentare ser más claro. Quizá lo he confundido.
Vamos a realizar un pedagogía mas efectiva, ¿Que entiende usted por ciencia?, ¿Que entiende usted por filosofía?
Me refiero a las definiciones que usted le tiene a los conceptos 'Filosofía' y 'Ciencia'
No necesariamente necesita definirlos en la estructura condicional de «si y solo si» o «sii» («sii» es el abreviado simbólico para «si y solo si» en algunas definiciones estructuradas desde algunas epistemologías actualizadas, por ejemplo, la epistemología de Bunge la suele usar)
Vamos al punto, defina según su criterio el concepto de «Filosofía» y el concepto de «Ciencia»
Solo necesito saber lo que usted entiende por ellos.
Gracias y disculpe que le haya hecho perder el tiempo en el anterior mensaje

Autor:  Sköll [ 14 Ene 2016, 01:31 ]
Asunto:  Re: Una diferencia entre ciencia y la filosofía

Mara escribió:
Sköll escribió:
Spoiler: show
Mara escribió:
X es filosofía si y solo si x es...
X es ciencia si y solo si es x es…
Si, a eso me refiero, exactamente.


I
si "algo" corresponde a la filosofía entonces "algo" corresponde a la ciencia o "algo" no corresponde a la ciencia

II
"algo" corresponde a la ciencia sí y solo sí "algo" corresponde a la filosofía
"algo" corresponde a la ciencia
por tanto, "algo" corresponde a la filosofía

III
si "x", entonces "algo" corresponde a la ciencia
"x"
por tanto, "algo" corresponde a la ciencia
por tanto, "algo" corresponde a la filosofía

donde "x" sea una condición para que "algo" corresponda a la ciencia


Citar:
¿Esto es lo que querías?

Disculpe, no logro entender que es lo que usted quiere decir ahi. Considero que no ha respondido a mi pregunta, intentare ser más claro. Quizá lo he confundido.
Vamos a realizar un pedagogía mas efectiva, ¿Que entiende usted por ciencia?, ¿Que entiende usted por filosofía?
Me refiero a las definiciones que usted le tiene a los conceptos 'Filosofía' y 'Ciencia'
No necesariamente necesita definirlos en la estructura condicional de «si y solo si» o «sii» («sii» es el abreviado simbólico para «si y solo si» en algunas definiciones estructuradas desde algunas epistemologías actualizadas, por ejemplo, la epistemología de Bunge la suele usar)
Vamos al punto, defina según su criterio el concepto de «Filosofía» y el concepto de «Ciencia»
Solo necesito saber lo que usted entiende por ellos.
Gracias y disculpe que le haya hecho perder el tiempo en el anterior mensaje

Si no te importa, prefiero que me tutees, nunca me gustó que me tratasen de usted y aunque sé que se hace por respeto, no considero el no hacerlo como una falta de respeto.

Lo que digo en ese mini esquema lógico (si se le puede llamar así, lo hice un poco chapucero pero pensé que si lo describía en lugar de hacerlo directamente se entendería mejor, aunque parece que no ha sido así) son 3 cosas. La primera es que si un determinado tema corresponde(compete, atañe, concierne...) a la filosofía, entonces dicho tema puede o no corresponder(mismos sinónimos) a la ciencia. Es decir, que el que algo corresponda a la filosofía no necesariamente implica que también corresponda a la ciencia. La segunda es que algo corresponde a la ciencia sí y solo sí corresponde a la filosofía, es decir, que si algo no le corresponde a la filosofía entonces no le puede corresponder a la ciencia. Con estos 2 puntos sacamos lo siguiente: Si algo corresponde a la filosofía entonces puede o no corresponder a la ciencia, y si algo no corresponde a la filosofía entonces no le puede corresponder a la ciencia. Por tanto, con estas premisas concluimos que si algo corresponde a la ciencia entonces necesariamente tiene que corresponderle también a la filosofía. La tercera y última es que si "x" es una condición para que "algo"(lo que sea) corresponda a la ciencia (es decir, que si se da "x", entonces aquel tema en el que se da "x" corresponde sí o sí a la ciencia), entonces, si se da "x", "algo" le corresponde a la ciencia, y basándonos en los puntos anteriores, como lo que le corresponde a la ciencia le corresponde también a la filosofía, "algo" le corresponde también a la filosofía. Es decir, con esos 3 puntos argumento (corregidme si me equivoco) que independientemente de lo que convierta a "algo" en un asunto científico, si lo convierte en un asunto científico lo convierte también en un asunto filosófico. El primer punto solo es aclaratorio para prevenir que alguien me diga que algo puede ser un asunto que competa a la filosofía pero no a la ciencia, lo cual es cierto y es necesario dejar claro antes de empezar razonamiento alguno.

A mí me sirven las definiciones básicas de la RAE, no necesito entrar en detalles para argumentar (o al menos intentarlo) que lo que digo es correcto:

filosofía.
(Del lat. philosophĭa, y este del gr. φιλοσοφία).
1. f. Conjunto de saberes que busca establecer, de manera racional, los principios más generales que organizan y orientan el conocimiento de la realidad, así como el sentido del obrar humano.

(http://lema.rae.es/drae/srv/search?id=d ... XX22I0XFYK , 14/1/2016)


ciencia.
(Del lat. scientĭa).
1. f. Conjunto de conocimientos obtenidos mediante la observación y el razonamiento, sistemáticamente estructurados y de los que se deducen principios y leyes generales.

(http://lema.rae.es/drae/srv/search?id=p ... XX2DA6StnM , 14/1/2016)

Evidentemente uno puede buscar una definición más exacta para cada término, pero en este caso no lo creo necesario.

Autor:  ManuelB [ 14 Ene 2016, 10:30 ]
Asunto:  Re: Una diferencia entre ciencia y la filosofía

Sköll, dices:

“El problema está en que el mal científico (es decir, el que no comprende que filosofía y ciencia van de la mano) se cree que, por una vulgar falacia de autoridad, ningún filósofo no científico es quién para cuestionar su trabajo, y que solo sus compañeros de gremio entienden los resultados de su trabajo y que solo ellos tienen la autoridad para decidir si dichos resultados son o no son válidos. Dime, Mara, ¿conoces a algún investigador científico? Yo sí, y por experiencia te puedo garantizar que gran parte del tiempo la invierten en estudiar la metodología a emplear. ¿Es la ciencia quien se revisa a sí misma para llegar a la conclusión de que una metodología es válida mientras que otra no lo es? Pues claro que no, y el "científico" que no lo entiende no es ni científico ni filósofo ni es nada que no sea un adjetivo peyorativo, y hay que apartarlo lo antes posible de proyectos importantes para ponerlo a limpiar el laboratorio después de que acaben de trabajar los que sí lo son.”


El método científico es aquel que fue propuesto y aceptado por la filosofía… de la ciencia y no se ha cambiado desde que se introdujo la falsación propuesta por Popper.

Han habido escarceos dialécticos entre Popper y Kuhn (considerados por muchos los “últimos” filósofos de la Ciencia). Te adjunto el tema que abrí en su día al respecto.


Spoiler: show
POPPER versus KUHN



La filosofía de la ciencia es la reflexión sistemática sobre la naturaleza del conocimiento científico, es una forma particular de la epistemología o teoría del conocimiento humano en general, y se consolidó en 1895 con la creación en la Universidad de Viena de una cátedra para Historia y Filosofía de las Ciencias Inductivas, cuyo primer ocupante fue el famoso físico, fisiólogo y filósofo Ernst Mach.

La segunda generación de filósofos de la ciencia se sitúa entre los años 1.920 y 1.960; a esta generación pertenece Karl Popper, nacido en Viena (1902 – 1994); mientras que Thomás Kuhn, nacido en Cincinatti (1922 – 1.996), está integrado en la tercera generación que se inició a partir del año 1960. Popper y Kuhn son los dos gigantes de la Filosofía de la Ciencia del pasado siglo XX, los más influyentes

Ambos desarrollaron sus propios enfoques, concepciones e ideas además de sobre la ciencia sobre otras disciplinas que no vamos a tratar aquí.

En 1965 se organizó un simposio en el que se puso de manifiesto la discrepancia entre las ideas de uno y de otro que generaron una gran polémica. Popper sería un filósofo de la ciencia normativista que considera que hay que establecer cómo debe hacerse ciencia sentando criterios normativos para deslindar la ciencia de la mala ciencia o pseudociencia. Para Popper la verdadera ciencia es la ciencia revolucionaria, la que se empeña una y otra vez en echar abajo, mediante falsación, una teoría previamente establecida.

Kuhn sería declaradamente descriptivista, no pretende establecer cómo hay que hacer ciencia sino describir cómo se ha desarrollado de hecho la actividad científica en el curso de la historia. Kuhn cree que la buena ciencia es la ciencia normal, la cotidiana realizada de acuerdo con un paradigma incuestionado y que suele tener vigencia durante muchas décadas o incluso siglos. Los cambios de paradigma, las revoluciones científicas no son la buena ciencia, y solo debería plantearse en situaciones límite cuando los problemas que se estudian han fracasado.

Popper pensaba que el científico “normal” había sido víctima de una indoctrinación de espíritu dogmático por lo que aboga que, aunque se parta de un marco conceptual general, una matriz disciplinaria, un paradigma, se puede cuestionar en cualquier momento. Kuhn pensaba que la buena ciencia no discute los fundamentos de la disciplina.

Para Popper, como para los positivistas lógicos, una teoría científica es algo muy sencillo: un conjunto de principios fundamentales, o axiomas, de los que se deducen ciertas consecuencias lógicas que se confrontan posteriormente con la experiencia; o sale bien, o sale mal, pero no hay intermedio entre esas dos posibilidades.

Para Kuhn, en cambio, las unidades básicas de la ciencia representan un tipo de estructura conceptual mucho más complicada, como es el concepto de paradigma que no es una simple teoría como sistema de proposiciones sino una suerte de “visión del mundo”, una entidad conceptual que va ligada a una entidad social que Kuhn denominó comunidad científica. Kuhn no consiguió precisar sus nuevas ideas para que fueran digeribles por la comunidad de los filósofos de la ciencia; y han habido al menos dos intentos para precisar y modificar esas ideas y hacerlas más asequibles y aceptables.

Uno de esos intentos fue el del exdiscípulo de Popper Imre Lakatos, natural de Hungría (1922 – 1974) que intentó actuar de mediador proponiendo una especie de falsacionismo sofistificado que combina la idea Popperiana de la falsación con algunos elementos de la descripción de Kuhn en el ensayo titulado “La falsación y la metodología de los programas de investigación científica”, publicado en 1970, en el que introduce el concepto de “núcleo duro” que no cambia -como dice Popper- en el curso de las sucesivas confrontaciones con la experiencia. Un programa de investigación está compuesto por un núcleo duro inmodificable y unas hipótesis más especiales que van y vienen y que él llamó “cinturón protector” del núcleo. Esta visión muestra una cierta analogía con la evolución de un paradigma en un periodo de ciencia normal en el sentido de Kuhn, aunque difiere por el hecho de que Lakatos cree que en una misma disciplina pueden coexistir varios programas de investigación en contraposición a Kuhn que cree que solo un paradigma puede regir la investigación científica y que, únicamente en cortos periodos revolucionarios habría dos paradigmas en competencia.

El problema de Lakatos consiste en que es muy difícil determinar qué pertenece al núcleo duro y qué al protector.

Para intentar solucionar este problema, en la década de los setenta surgió otra concepción metodológica denominada “concepción estructural de las teorías” o también “estructuralismo metateórico o, simplemente, “estructuralismo”, que nació con la obra de Joseph D. Sneed “La estructura lógica de la física matemática” publicada en 1971, de muy difícil lectura. Dos años después, Wolfgang Stegmüller dio una presentación más comprensible del enfoque de Sneed en su obra “Estructura y dinámica de las teorías”. Años más tarde, sobre todo a partir de la publicación, en 1987 de la obra “Una arquitectura para la ciencia – El programa estructuralista” escrita conjuntamente por Wolfgang Balzer, C. Ulises Moulines y Joseph Sneed, fue cuando se consolidó de forma definitiva la idea del estructuralismo.

Para la filosofía clásica de la ciencia, incluyendo a Popper, una teoría es un conjunto de proposiciones; el estructuralismo dice que una teoría es un conjunto, pero no de proposiciones sino de modelos que aspiran a representar ciertas porciones de la realidad. Hay modelos que “modelizan” mejor que otros la realidad, pero que no es cuestión de “todo o nada” sino de “más o menos”.

Este conjunto de modelos está organizado jerárquicamente de forma piramidal, en cuya cúspide se encuentran los modelos más generales que guían la construcción de redes ramificadas en otros modelos cada vez más especializados hasta llegar a modelos muy concretos, y dejando claro que los modelos más especializados no tienen por qué ser deducibles de los más generales

Una revolución científica se produce por un cambio de Modelo General o Paradigma por otro distinto que se podrá comparar con el primero solo por su mayor o menor eficacia (precisión, coherencia, amplitud, etc.) para representar las porciones de la realidad que nos interesan.

Kuhn, en 1976, manifestó su reconocimiento hacia los trabajos de Sneed y Stegmüller, y tambíén lo hizo veinte años más tarde (1996) poco antes de su muerte.

Cuando se constata que los modelos de una especialización terminal de una red no son adecuados para representar ciertos fenómenos, debemos abandonar esos modelos; en realidad, los hemos falsado. Pero eso no quiere decir que no podamos encontrar dentro de la misma red otros modelos que no sean adecuados, ni mucho menos debamos abandonar los modelos fundamentales generales que están en la cúspide de la red, como sí decía Popper que se debía de hacer.

Hasta aquí, he hecho un resumen “resumidísimo” del libro “Popper y Kuhn” publicado en agosto del año 2015, escrito por C. Ulises Moulines.

De su lectura creo que se sacan muchas enseñanzas sobre lo que es la Filososía de la Ciencia, como parte específica de la epistemología, así como del estado actual en la que se encuentra. En el libro se hace mención a otras publicaciones más recientes como son un artículo de José A. Díez cuyo título es “Popper, Kuhn y el estrucruralismo sobre la ciencia normal” publicado junto con otros artículos en el año 2.003, y un manual de ese mismo autor y de C. Ulises Moulines titulado “Fundamentos de la Filosofía de la Ciencia” publicado en el año 2.008.

Popper y Kuhn pueden considerarse los dos últimos grandes filósofos de la ciencia ya que, como hemos visto, otros filósofos de la ciencia coetáneos o posteriores a ellos solo se limitan a intentar explicar mejor los conceptos de Kuhn y/o a hacer compatibles sus ideas con las de Popper.

Mientras tanto, la ciencia normal y cotidiana sigue haciendo su labor y va aumentando en general y paulatinamente el conocimiento existente en las distintas disciplinas proporcionando una visión más precisa de la realidad en las respectivas parcelas, en vez de cambiar o sustituir el conocimiento existente por otro. No suelen haber muchas crisis o revoluciones como para cambiar los paradigmas.

En los últimos años se han producido dos sucesos: las pruebas experimentales de que los neutrinos iban a mayor velocidad que la luz y las que dieron como resultado el hallazgo del teóricamente predicho bosón de Higgs.

Si el primer experimento fuera cierto se produciría una revolución científica y habría que cambiar el paradigma consistente en que nada podría superar la velocidad de la luz. Esa crisis duró poco ya que se comprobó que existió un error de medición.

Por el contrario, el paradigma del modelo estándar de la física de partículas recibió un espaldarazo al completar la partícula que le faltaba.




Una cosa es el método que es el que es: establecer hipótesis y/o teorías que han de ser verificadas experimentalmente para ser consideradas como conocimiento que siempre será provisional y sujeto a falsación, y otra muy distinta la labor de parir esas hipótesis y teorías por parte de los físicos teóricos y sus intentos de comprobación por parte de la física experimental mediante sus medios técnicos.

Y tanto las teorías como las comprobaciones solo las pueden confrontar aquellos que tengan los elementos de juicio indispensables para ello: formación, dedicación y experiencia en dada una de las especialidades de la Ciencia. Y estoy hablando de aquellos científicos insignes, Grandes Maestros que han sido y son capaces de hacerlo y no de los que deberían dedicarse a la limpieza de los laboratorios.

No hay falacia de autoridad que valga sino autoridad demostrada con resultados Ningún filósofo no científico puede cuestionar la bondad de las teorías e hipótesis y su comprobación empírica, ni tampoco entender cómo se ha llegado a cabo su trabajo y resultados ni su validez, salvo que tengan ciencia infusa de todas las especialidades de la Ciencia y que ni siquiera les haga falta emplear los medios técnicos para la comprobación empírica con lo cual se permiten poner en solfa, cuestionar, asegurar que es falso los resultados obtenidos por la Ciencia.

Lo que sí que pueden hacer esos filósofos es proponer cambios en el método empleado; a lo mejor les hacen caso...

Autor:  Juan Zuluaga [ 14 Ene 2016, 12:43 ]
Asunto:  Re: Una diferencia entre ciencia y la filosofía

Mara escribió:
A mí me gusta el falibilismo porque me enseña a no ser un dogmatico que empieza a hablar como si tuviera la verdad en sus manos. Mejor es aceptar que lo yo creo como verdadero en un futuro no lo será, y que gran parte de mis creencias podrían ser falsas, y de hecho, muchas ya lo serán, solo que yo no me doy cuenta de que lo son. Muchas (o quizá todas) de mis creencias están para ponerse en duda y ser falibles. Están abiertas a debate y no son verdaderas a priori.
Antes yo creía que yo podía obtener certezas, pero actualmente no lo veo así del todo, si las puedo obtener, pero de igual modo antes de eso deben de pasar a ser falibles. Mis creencias pueden ser falsas en un futuro, lo mismo pasa con las ciencias, en un futuro podrían resultar que cosas que ahora teníamos como cosas irrefutables entonces sean refutadas. En fin, me siento más aliviado, es como si ahora puedo arriesgar a filosofar junto con las ciencias actuales aun sabiendo que aquello podría ser falso en las ciencias futuras. En este punto se corta con el intuicionismo que postula que podemos conocer la verdad por mera aprehensión de objetos intencionales. Quizá al final la verdad no sea algo psicológico propio de nosotros, sino algo más abierto que se extiende a las sociedades y la cultura.


El tema del falibilismo es harina de otro costal. Hasta ahora, tomando en cuenta lo que ha expuesto el filósofo Putnam, sólo he pretendido exponer que aquello que necesariamente se encontraría por fuera de los límites de la neurociencia es en cuanto a lo que se refiere a la génesis de conceptos e ideas. Creo que en este punto el nexo social está completamente demostrado, al igual que la insuficiencia descriptiva de esta ciencia en cuanto al tema que nos refiere. Pensemos un poco, comprenderemos así cómo el significado de las palabras está determinado más por cuanto nos relacionamos entre nosotros (lenguaje, normas, usos, costumbres, etc). La pregunta es entonces ¿esas relaciones existen en en los cerebros? Creo que para cualquiera es evidente que no. Y así en este punto en realidad de lo que se trata es de dar cuenta de aquello que surge como un limitante para la neurociencia: El cerebro. Quiero decir, los límites descriptivos de la neurociencia están determinados por el hecho de que esta ciencia tiene que enfrentarse a distintos fenómenos (en este caso el significado y la semántica) qua procesos y localidades cerebrales. Y naturalmente si está probada la determinación de un fenómeno más allá de los límites de la cerebralidad así mismo estaría probada el por qué la neurociencia también esta limitada y es insuficiente. Insuficiencia que está mil veces probada, Martincito ya te dio un abrebocas al tema de la asociación. No sería por tanto cuestión de los progresos de la neurociencia, esta puede progresar todo lo que necesite sin nunca escapar del cerebro. Es decir, podemos describir la infinita complejidad de ese órgano y no vamos a describir nada fuera del cerebro. Y es precisamente este encierro el que a su vez la limita descriptiva y explicativamente a la neurociencia en relación al fenómeno tratado (semántica).

Mil y dos veces probado:

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Tomando el caso del Neurocientífico creo que ya está más que claro que este procede a partir de dicha diferencia y pluralidad. Por ejemplo, en la asociación de todo lo que se denomina a veces «qualia» o cualidades sensibles con aquellas descripciones que pueda realizar sobre lo que sucede en el cerebro, la diferencia entre esas cualidades y esos procesos cerebrales digamos, es dada y es necesaria para que pueda establecer dependencias causales. Sea en la experimentación con resonancia magnética por ejemplo, donde el científico debe tratar con personas, este asume que dicha persona es capaz de tener dichas cualidades.

Pero no sólo eso, sino que el neurocientífico debe saber también qué es ver un color diferenciándolo de un proceso cerebral. ¿Cómo sabemos eso? Pues es muy simple: Pensemos en una percepción de todos los días como ver un color, ver la manzana roja o las hojas verdes de un árbol. Ahora preguntémonos: ¿cuando percibo esos colores hace parte de esa percepción los procesos cerebrales? Evidentemente no. Esto es lo que he señalado antes de que «ver un perro orinando en la calle» no es lo mismo que «ver un perro orinando en el cerebro». Jamás serán una misma percepción, y el neurocientifico de hecho parte de tal diferencia.

Pero No sólo porque él reconoce que esa persona que tiene ahí al frente para realizar el experimento no es una ilusión de su propio cerebro, sino porque también le está dada esa diferencia. Diferencia que es constitutiva de dicha asociación. Porque entendamoslo: ¿A dónde quiere llegar el Neurocientifico con el proceso de obtención de conocimiento? Por ejemplo y entre otras cosas quiere llegar a afirmar algo como «de esta localidad y de este proceso cerebral depende el poder ver colores». Pero tal asociación no sería posible si hubiera una confusión entre dichos procesos localizados en el cerebro y el «ver colores». Si hubiera tal confusión la asociación sería entre lo mismo, esto es, el Neurocientifico querría asociar y establecer dependencias causales entre unos procesos localizados en el cerebro y los mismos procesos localizados en el cerebro.

Una afirmación como «ver colores depende de estos sucesos cerebrales» ya no tendría ningún sentido, en realidad habría que decir «los procesos cerebrales dependen de los procesos cerebrales». Así en el momento en que la práctica del científico concluye en dicha confusión se acaba la neurociencia, porque ya no sería capaz de establecer asociaciones y dependencias causales entre colores y procesos cerebrales, sólo sería capaz de establecer la dependencia entre los procesos cerebrales y los mismos procesos cerebrales (tautología). Es entonces que en esta situación el reduccionismo se convierte en un eliminativismo. Porque el Neurocientifico no podría ya mantener esa diferencia entre percibir colores y los procesos cerebrales: la percepción de esos colores no sería otra cosa que los mismos procesos cerebrales. Y aquí la neurociencia se acaba en razón de que ya no sería legítimo decir que hay una dependencia causal entre un efecto y una causa, no se puede diferenciar el efecto de la causa.

Luego el Neurocientifico ya no podría decir «ver colores depende de estos procesos cerebrales». Y es entonces que los fines de la neurociencia ya no tendrían nada que ver con algo tan elemental y básico como «ver colores», y ni hablar con varias de otras realidades «extracerebrales» como lo es el lenguaje, el habla la salud, la motricidad, etc, etc. Vemos así una suerte de encierro, donde la neurociencia no puede hablar de otra cosa que de los procesos cerebrales. Ha eliminado el mundo «extracerebral» con el que querría establecer relaciones y dependencias, es decir, la relación entre el cerebro y la conducta humana por ejemplo. Es por esta razón que es vital para la neurociencia esa diferencia porque eso es lo que le da posibilidad de tener tales fines relacionados con un mundo «extracerebral». Si la neurociencia simplemente consistiera en establecer la relación y dependencia causal entre los procesos cerebrales y esos mismos procesos cerebrales a nadie le importaría ni tendría una determinada importancia científica, pues no tendría efectos sobre el mundo del hombre, sobre algo tan básico como ver colores, la medicina, la conducta humana, etc.

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Más que el tema del falibilismo lo que me interesa, en torno a lo «externo» y cierta externalidad, es que al igual que la semántica se determina extracerebralmente y de manera holotica, en una Ontologia más general (incluyendo determinaciones sociales, culturales, lingüísticas, pragmáticas), la objetividad (de las ciencias de paso, incluyendo a la neurociencia) también lo hace. A propósito también de las relaciones entre filosofía y ciencia, entendiendo la primera como aquella que se despliega en dicho contexto más general y menos específico que una ciencia cualquiera:

El lenguaje común es el medio necesario para la reproducción experimental que confieren validez empírica a las teorías. Este hecho lo constatamos una y otra vez en la misma formación del científico, que como tal ha de ser funcional a lo que se denomina proyecto científico en general. Si el fin de la ciencia natural, es un conocimiento que espera dar cuenta de leyes y de regularidades de la naturaleza debe ser capaz de introducir la naturaleza en dicho proyecto para que esta sea capaz de falsear nuestras teorías (lo que llamamos experimentación). Para incluir a la naturaleza en dichas función «falseante» hace falta poder manipularla. Pero si además esa manipulación se hace en función de esa legalidad (leyes, regularidades, etc), también entonces debe someterse a las condiciones para que un experimento sea reproducible. Este es un principio inductivo del que podemos establecer (incluso estadísticamente) la invariancia y la regularidad que no nos es dada por la teoría, ni por las matemáticas ni por la lógica. ¿Cómo un experimento llega a ser reproducible? Es Gracias a que los científicos comparten un lenguaje, es decir, que se puedan comunicar entre ellos, como pueden transmitir pautas sobre cómo manejar intrumentos de manera recurrente. En tal hecho descubrimos que el lenguaje común es objetivante en la medida que ya es práctico y sirve para que los hombres se relacionen con las cosas de manera recurrente, repetible y enseñable. La educación (en este caso como transmisión de prácticas) es una práctica de un lenguaje común para los que «aprenden», y por ello es la condición para producir científicos y producir ciencia.

A partir de esto se entiende que la ciencia no es una secta. Es decir, aquellos que intentan blindar a la ciencia de la crítica, filosófica por ejemplo, deliran acerca de lo que es la ciencia. Pues tienen la creencia (subrayo creencia) según la cual sólo el científico especializado entiende el significado de sus teorías y de sus prácticas. Lo cual es completamente rebatido en el hecho de que son personas no-científicas las que se vuelven científicos; son personas no-científicas las que aprenden a hacer ciencia. ¿Cómo puede nacer lo científico de lo no-científico? Aquí hay que someterse a la evidencia de que la ciencia no es continente sino contenido de la praxis del lenguaje, de las prácticas humanas, y de un mundo en el que dichas prácticas pueden tener lugar. Es el hombre el que hace ciencia, no la ciencia la que hace al hombre o se hace a si misma. Y una vez que comprendemos que existe ese mundo que soporta a la ciencia, entendemos por qué es objeto de estudio a su vez, ya no de la ciencia sino de la filosofía y de una Ontologia más general o más fundamental que pueda evaluar las mismas condiciones del discurso y práctica científicos. Y con ello, también ejercer ese estudio critica o colaboratiamente con la ciencia misma.

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