Foro SofosAgora
http://sofosagora.net/

Supreniranto en Sisetua.
http://sofosagora.net/composiciones-propias-f53/supreniranto-sisetua-t8953.html
Página 1 de 1

Autor:  Alexandre Xavier [ 19 Jun 2018, 20:15 ]
Asunto:  Supreniranto en Sisetua.

Hola a todos.
Comienzo aquí un nuevo relato del ciclo de Supreniranto, héroe literario que va resultando uno de los más prolíficos y duraderos de mis producciones. Este texto forma unidad con otros dos precedentes, o sea El mundo de Supreniranto y Supreniranto entrevista a Golemo (ambos descargables gratuitamente desde el Dropbox del foro(. Puede aprovecharse mucho de él, sin embargo, incluso sin haberse leído los otros dos relatos, el primero una novela corta y el segundo un cuento de mediana extensión. Dado que en estas cosas de fantasía simbólica y ciencia ficción mi modelo literario está sobre todo en las sagas filosóficas de Philip (pronunciación: Fílip) José Farmer, Philip Kindred Dick, Isaac Asimov, Stanisław Lem (pronunciación: Estanisuaf Len), Jorge Luis Borges, Vicente Risco o Manuel Curros Enríquez, acabaré reuniendo el material en una compilación revisada.
El hilo conductor de toda la saga de Supreniranto es una exposición intuitiva y amena del arqueoindividualismo.
Aquí, en el foro Sofos Ágora, iré publicando el material por capítulos.
Os agradezco vuestros comentarios y críticas, especialmente para que el material resulte fácilmente legible.

Autor:  Alexandre Xavier [ 09 Ago 2018, 14:15 ]
Asunto:  Re: Supreniranto en Sisetua.

Supreniranto en Sisetua.



Capítulo primero: la fundación de Sisetua.


Cierto tiempo después de su estancia en Ugari, Supreniranto fundó el Partido Revolucionario Espartaquista (PRE). Aunque Supreniranto era un arqueoindividualista, y por tanto un revolucionario de derechas, ni Supreniranto ni el comité que fundó el nuevo partido pretendían excluir a nadie que se considerara de izquierdas. Simplemente, se pedía a quien ingresase en el partido que, para hacer una buena revolución social, estimase siempre los medios realistas para lograrla. Los miembros del partido, en lógico y fácil juego de palabras, eran prerrevolucionarios espartaquistas, o simplemente prerrevolucionarios. O simplemente espartaquistas. Con estos términos se pretendía resaltar que la época era de prerrevolución, y que un verdadero revolucionario espartaquista debía aprovechar las condiciones objetivas prerrevolucionarias para avanzar hasta el estallido y la consolidación de la deseada revolución.
El partido fue legal y público desde el primer momento.
Una de las primeras acciones de Supreniranto y demás miembros de la vanguardia revolucionaria espartaquista fue el intento de crear una eutopía.
Según lo solía explicar el propio Supreniranto en mítines, conferencias, entrevistas, diálogos, libros, folletos y demás actividades promocionales del partido, una eutopía era como la vieja utopía; algo muy deseable que intentamos poner en práctica, pero, eso sí, realizable, a diferencia de la utopía, que por eso tiene el prefijo griego "u" de negación (ningún lugar) mientras que la eutopía tiene el prefijo "eu" de bondad (buen lugar).
La eutopía, o comuna revolucionaria derechista según la concebía Supreniranto, debía plasmarse en un tiempo concreto y en un lugar concreto. Los espartaquistas eran poco especulativos, sea a la hora de aliarse electoralmente con otro partido, sea a la hora de llevar a cabo otras actividades.
Lo primero fue adquirir los terrenos. Se necesitaba un espacio grande, que permitiera la autosuficiencia económica a largo plazo, y con unas adecuadas condiciones climáticas y agrícolas.
Pronto quedó claro que lo más aconsejable era hacerse con la antigua isla que en el siglo XX se llamaba todavía Hibernia o Irlanda. Con dinero y pactos políticos, se adquirió en su totalidad aquel territorio, en la actualidad más cálido, con clima subtropical húmedo, y casi pegado a otra isla mayor (a su vez conectada a lo que en otro tiempo fue Europa) por un pequeño estrecho de mar salvable a nado, por puente a pie o en automóvil, por barco, por aerodeslizador, por tren o metro subterráneo, etcétera, aunque a la vez claramente delimitado por mar, tanto de la isla grande, la antigua Britania, como de la antigua gran península que se llamó Europa.
Lo más fácil fue dar nombre a la nueva comuna de derechas, o eutopía.
Sisetua.
El nombre se tomó de la antigua y casi extinta lengua autóctona en el territorio: el irlandés gaélico. La expresión Saoise Tuath significaba en irlandés País Libertad, y se pronunciaba aproximadamente (según la complicada ortografía de aquella lengua) como Sisetua. De modo que la comuna revolucionaria fue denominada Sisetua, y sus habitantes, sisetuanos. También se le dio un nombre más internacional (pero que casi ningún sisetuano usaba con frecuencia): Libereso, nombre tomado de algunas lenguas planificadas auxiliares populares entre los comuneros, como el ido y, sobre todo, el icuso o ikuso. La palabra Libereso significaba en ido o en ikuso, simplemente, Libertad, y sus habitantes eran consecuentemente los liberesanos. De todos modos, en el ikuso hablado en Sisetua, simplemente se adaptaba fonéticamente el nombre preferido, como sisetuo (pronunciado como sisetúo; en ikuso no existen letras mayúsculas ni diptongos) y sus habitantes seguían siendo sisetuanos.
La cuestión del nombre no era baladí, pues indicaba paladinamente que los espartaquistas no estaban dispuestos a perder ni un segundo en disputas de idiomas. Querían comunicarse con facilidad, por eso estuvieron de acuerdo desde el principio en que todos los hombres de su comuna revolucionaria aprendiesen una lengua muy regular, muy lógica, muy fácil de hablar y escribir, que aprovechaba al máximo el vocabulario internacional ya existente.
Ahora bien, si todos los sisetuanos hablaban icuso, ¿qué decían y pensaban en icuso?
Que la tierra y el cuerpo venían primero, y toda ideología, teoría, religión y filosofía, después. Incluso algo tan inmaterial en apariencia como su lengua, el icuso, dependía totalmente de unos cuerpos con aparato fonador (y cerebral) en buen estado que pudiesen hablar, y en una tierra sobre la que apoyarse al hablar, escribir o comer.
Practicaban, pues, un materialismo básico, y afirmaban que, si su experimento revolucionario iba a llegar a puerto, eso sería porque no se emborracharían de ideología, sino que partirían de lo más básico, que nadie cuerdo negaría: el bienestar del cuerpo y la limpieza ecológica de la tierra.
Sisetua, en el momento en que empezó a ser poblada por los prerrevolucionarios espartaquistas, tenía unos noventa mil quilómetros cuadrados de extensión. Su forma, su relieve, sus costas, eran casi como en la antigua Irlanda, pero con accesos marítimos más suaves y menos escarpados; por otra parte, las dos antiguas Islas Británicas estaban ahora casi pegadas entre sí y al viejo continente de Europa, pudiendo incluso llegarse a nado de una a otra, o a la gran península europea. Otra diferencia importante era que el clima se había suavizado considerablemente, llegando a ser templado subtropical húmedo, de gran fertilidad agrícola o ganadera, y con temperatura media anual de unos veinticuatro o veinticinco grados centígrados, casi igual en verano que en invierno.
La isla o península (según se considere, dado el istmo que prácticamente la unía ahora con la isla británica mayor al Nordeste) fue adquirida completamente vacía de pobladores humanos. Los antiguos pobladores fueron evacuados a la isla británica vecina y a otros lugares del planeta.
Los revolucionarios de derechas, o realistas, querían un territorio completamente deshabitado, y pronto dieron serias razones para ello.
Dijeron que su comuna iba a ser una comuna formada completamente por voluntarios, así que no querían habitantes hostiles o indecisos, quienes ya tenían sitio fuera donde actuar si no creían en los valores de Sisetua.
Fuera, por tanto, del típico asamblearismo colectivista que nunca concluye nada ni toma decisiones importantes, empezaron a asentarse en la isla.
La primera decisión, la más importante de todas, fue definir el número máximo de habitantes que habría en Sisetua.
Y pronto se pusieron de acuerdo. Ya que un habitante por cada diez quilómetros cuadrados era una densidad prudente y con amplio margen de reserva, aplicarían esa densidad a todo el territorio y, así, quedaban unos nueve mil pobladores y pico, que pusieron, en número redondo, con diez mil habitantes como máximo de la recién creada eutopía en Sisetua. Así, solamente diez mil (10000) habitantes cabrían en la comuna revolucionaria de derechas allí proyectada y puesta inmediatamente en práctica.
Las críticas no tardaron en aparecer.
¿Diez mil habitantes nada más en un territorio tan grande como la antigua Irlanda? ¡Pero si cabe mucha más gente ahí!

En un programa de televisión, Supreniranto contestó así a un crítico que así le hizo la objeción.

- Cabe mucha más gente en Sisetua, sí. Pero en Sisetua no queremos solamente sobrevivir, sino vivir y muy bien. Pretendemos erigir un paraíso no indefinidamente para los vivientes, sino decididamente para los vividores, ¡que no son lo mismo, ni los mismos! Para darnos codazos en un superpoblado desierto de Israel o Palestina, con las parejas teniendo seis hijos como media, no hace falta nuestra comuna. Y está claro que los judíos, musulmanes o cristianos que vivan en ese reducido territorio van a ser, en general, gente pobre. Nuestro paraíso, en contraste, es muy materialista. Los sisetuanos queremos ser muy ricos, todos y a la vez muy ricos. Está claro que eso implica una densidad de población muy baja, ahora y siempre. No creemos en eso de que si eres muy pobre no importa, porque ya tienes a Dios que es tu tesoro. Esa filosofía es más falsa que un beso de Judas, pues allí donde se ha predicado y practicado, la lucha por el poder y por el dinero, con fracaso, claro está, para casi todos, ha sido el resultado.
No necesitamos partir cada pelo en cuatro. Los de derechas sabemos bien que el mundo no se ha inventado precisamente ayer, y que las recetas buenas siempre se conocen desde hace mucho, por lo menos en esbozo. Y la receta para una vida buena aquí en la Tierra se conoce hace muchísimo: muy poca gente, toda ella muy rica, y en equilibrio ecológico con el planeta. ¡No hace falta más, no le busquemos cinco pies al gato! En Sisetua vivimos como reyes, no como esclavos. Cualquiera, desde luego, puede marcharse de Sisetua y marchar a Marjordania (Palestina e Israel) para adorar allí a algún dios (que, para él, será lógicamente el Único Dios Verdadero) de los muchos que el supermercado religioso ofrece allí. Nadie, hasta hoy, se ha marchado de Sisetua a Marjordania, ya que esa actual confederación judeomusulmana es uno de los territorios más densamente poblados de este ya muy superpoblado planeta. Para ellos su Dios o sus dioses... para nosotros, dicho sea con muchísimo respeto pues no somos anticlericales ni blasfemos, el ideal y la realidad a la vez, en nuestra eutopía, es vivir como Dios. Y, bien pensado, ¿no es vivir como Dios una manera muy lógica, efectiva y deseable de acercarse a Dios, caso de que exista o sea real? Porque si hay Dios (y, de manera sutil, reconozco a Dios como el Nivel Supremo de la Realidad) está claro que este ser o plano de realidad se caracteriza por la abundancia y el gozo, o sea que un rico para toda la vida ya se aproxima muchísimo a cómo debe de vivir en realidad el verdadero Dios. Estar forrado es la cosa más espiritual que conozco.

- (El crítico en la televisión) Supreniranto, eso es muy insolidario. Estás dejando de lado la miseria de los pobres en casi todo el mundo para que tú y los de tu movimiento vivan muy bien en exclusiva.

- (Supreniranto) No. Si esos muchísimos miserables nos imitan, si reducen vertiginosamente su tasa de natalidad y aplican un modelo socioeconómico ecológicamente respetuoso y humanamente inclusivo para todos, en pocas generaciones podrán vivir tan espléndidamente como nosotros ya vivimos en Sisetua. Desde luego que no, si persisten en reproducirse como conejos y en disputar estúpidamente si es mejor el ateísmo que el cristianismo, o la derecha que la izquierda. Sabemos, por ejemplo, qué hizo santa Teresa de Calcuta en la India, y no nos parece un camino liberador. Porque esta monja católica tan famosa daba por supuesta e inexorable la siniestra superpoblación de la India, a la cual se limitaba a paliar asistencialmente. En cambio, queremos indios orgullosos de serlo, indios que se consideren (en la mejor tradición de sus bramines) como hombres libres que no se arrodillan ante otros hombres, y que no temen quedarse sin pan el día de mañana. Eso implica, para empezar, reconocer que la capacidad de acogida de la India es limitada, y no pretender absurdamente que, con rezos a Cristo, a Siva, a Buda o a Alá, esa capacidad se va a hacer infinita, o al menos se va a multiplicar por cuatro. Estamos a favor de los pobres y de los desheredados, pero no con sentimentalismo inútil, sino con racionalidad efectiva.

- (El crítico en la televisión) Supreniranto, ¿cuál es tu trabajo en Sisetua?

- (Supreniranto) Como sabrás ya, en Sisetua tenemos un modelo político de comunismo libertario individualista y ecológico. Aquí, en consecuencia, cada cual produce según sus capacidades y recibe según sus necesidades. Por tanto, en Sisetua actúo como lingüista, traductor, intérprete, pintor, filósofo, diseñador informático y, en general, en tareas de manipulación simbólica con efectividad en lo material; también en lo cultural. No percibo remuneración directa alguna... porque en Sisetua no existe el dinero. En cambio, pido y obtengo materiales y sistemas para desarrollar mis habilidades, cuyos resultados son accesibles gratuitamente a toda la comunidad. Desde luego que nunca trabajo como un lobo solitario, sino siempre en el entorno social de esa comunidad que aprecio y que me aprecia a mí. Interactúo con las aportaciones de otros continuamente; por ejemplo, con las aportaciones de sicólogos y neurólogos para ser concreto en el acceso a planos superiores de la realidad por medio de esa meditación que tanto practico como filósofo. A su vez, esos sicólogos, neurólogos o informáticos obtienen valiosos datos de mis actividades, para sus creaciones y descubrimientos. Lo mismo pasa en mi diálogo con otros filósofos de Sisetua.

- (El crítico en la televisión) Tengo entendido que, próximamente, tu amigo y persona cibernética ya reconocida, Golemo, va a visitar Sisetua. ¿Es así?

- (Supreniranto) Efectivamente, Golemo ha pedido visitar Sisetua y el Consejo de Acogida le ha dado inmediatamente permiso. En breve estará en nuestra comuna revolucionaria de derechas... o comuna revolucionaria realista, si no quieres usar la palabra derecha. Bien entendido que es una comuna revolucionaria realista, mas no regia. ¡Sisetua es una república de hombres libres, sin reyes ni nobleza hereditaria!

Autor:  Alexandre Xavier [ 12 Ago 2018, 18:45 ]
Asunto:  Re: Supreniranto en Sisetua.

Capítulo segundo: Golemo visita Sisetua.

Pocos años después de consolidada Sisetua, el robote personal autoconsciente (o silícico, según la terminología activista de Golemo y otros robotes autoconscientes) fue a visitar Sisetua, acompañado por el periodista Punseto.
Ambos, simplemente, cruzaron a pie el puente que unía Gran Bretaña con Sisetua. Un vehículo automático programado los recogió a pie de puente, y los trasladó en unos minutos a la residencia habitual de Supreniranto. Allí se bajaron los dos.
Y llamaron a su puerta.

- (Golemo y Punseto): ¡Hola, Supreniranto!

- (Supreniranto): ¡Bienvenidos seáis ambos, Golemo y Punseto, a nuestro país, Sisetua! Con vuestras acreditaciones oficiales, podéis desplazaros fácilmente por toda la isla. Como ya sabréis, aquí el transporte es gratuito (bueno, todo servicio es gratuito, porque aquí no se usa el dinero) y en consecuencia el desplazamiento por cinta deslizante automática, autobús eléctrico silencioso, aerodeslizador a baja altura y otros vehículos, os dejarán en poco tiempo en cualquier parte que deseéis visitar.

- (Punseto) Quiero empezar visitando tu propia casa. Y creo que Golemo querrá también.

Punseto y Golemo entraron en la casa de Supreniranto. Era una casa grande, de hecho un palacio de tamaño y arquitectura con gran practicidad.

- (Supreniranto) Supongo, Punseto, que como hidrocarbónico, según la peculiar clasificación de las personas que hace Golemo, querrás tomar algo. Ya que, en cambio, nuestro amigo robótico es un silícico, en principio no disfruta de la comida ni de la bebida.

- (Golemo) No obstante, Supreniranto, en la actualidad dispongo de conversores analógicos y digitales que me permiten apreciar el sabor y el olor de vuestros alimentos a base de hidratos de carbono, incluso extrayendo de ellos energía y algunos componentes para mis estructuras cibernéticas. Puedo, por tanto, probar la comida que nos ofrezcas.

Fueron al salón de bebidas, pastas y recreo. Supreniranto sacó una enorme bandeja repleta de chocolate de todas clases, líquido y sólido, frío o caliente, solo o en galletas y bizcochos, etcétera.

- (Punseto) Observo que no nos ofreces bebidas alcohólicas, té ni café; ni siquiera bebidas de cola; en consonancia con el rechazo oficial en vuestra comuna a toda droga dura o que pueda hacer efectos de droga dura.

- (Supreniranto) En efecto, Punseto. Y, como periodista que eres, un par de detalles ya deberían llamarte la atención.

- (Punseto) Déjame pensar, Supreniranto... ya lo veo. En primer lugar, el lujo y la variedad de estos chocolates me llevan a la idea de cómo los pagas; y en segundo lugar observo que no hay etiquetas ni envases desechables de plástico.

- (Supreniranto) Entiéndelo, Punseto. Soy un sibarita y un tragón de chocolate. De hecho, sobre todo en las cantidades que como, su efecto sicotrópico es evidente, y así es una droga blanda. No produce daños sicofísicos considerables... salvo la obesidad, claro, aunque este chocolate no está cargado de indeseable azúcar. El ejercicio me evita ponerme gordo, pero queda por responder, en primer lugar, cómo se paga tanto chocolate.
Según sabes, nuestra economía es sólida y comunista. Por tanto, cojo de nuestros almacenes el mucho chocolate que como y bebo, sin pagar. Aquí, en general, nada se compra ni se vende, salvo para transacciones comerciales con el extranjero. Mas el clima de Sisetua resulta perfectamente apto para el cultivo de cacao, caña azucarera, vainilla, canela y demás productos que hacen al buen chocolate. Es, pues, un producto local, y así escapa al ominoso esquema del mercado competitivo, el trabajo asalariado, el dinero, el interés bancario usurero, el desempleo, las clases sociales y demás. Puedo inflarme de chocolate, sustancia no prohibida por nuestras escasas leyes (al revés que el alcohol, el tabaco, la cocaína o el fentanilo, prohibidísimos) sin preocuparme por el debe o el haber de mi monedero o de mi cuenta bancaria... que no existen en este país.
Lo que acabo de decir ya te da la pista para la segunda cuestión: ¿por qué esta asombrosa variedad de chocolates, bombones, helados al cacao, batidos de chocolate, galletas con chocolate y otros ingredientes, etcétera, no tiene ni una marca comercial, y tampoco ningún envoltorio desechable? Pues porque nuestra economía no es capitalista, sino comunista. No queremos competir, pues eso es luchar unos contra otros y degradar nuestras relaciones. Estos chocolates son creados por nuestros cultivadores, cocineros y artistas culinarios; y si quieres saber sus orígenes, te puedo poner unas fichas informativas en pantalla; o imprimirlas en papel. Por otro lado, no queremos caer en la locura del envasado individual y el destrozo que eso produce en el medio ambiente; por la misma razón, pues, que casi nunca verás en este país vehículos individuales de transporte, aunque sí vehículos públicos pilotables individualmente, cosa bien distinta. Así que voy a esos almacenes, cojo el chocolate que deseo, metiéndolo en envases de cristal o cerámica con gran duración y muy resistentes a la rotura, y no hay problema económico ni ecológico.

Mientras los tres tomaban el chocolate, Golemo y Punseto observaron vídeos y audios informativos sobre Sisetua. No era exactamente la propaganda turística (en Sisetua se evitaba el turismo foráneo masivo) que ambos conocían ya, pues incluía datos reservados a ciudadanos con residencia permanente. Eso llamó la atención de Golemo.

- (Golemo): Supreniranto: los vídeos, folletos, libros, etcétera, que nos has mostrado, aluden de manera sucinta pero inequívoca a que en Sisetua hay una avanzada red universitaria de investigaciones paranormales, y a que trabajas destacadamente en esa red sobre los fenómenos paranormales. ¿Puedes ser más concreto?

- (Supreniranto): Puedo, Golemo, y sin salir de esta casa. Ya que no sois gente que se asuste por cualquier cosa, os sugiero que me acompañéis, los dos, a una estancia de este pequeño palacio, donde veréis resultados interesantes sobre la parasicología y la fenomenología paranormal.

Al poco rato, los tres se dirigieron a la misteriosa estancia.

Página 1 de 1 Todos los horarios son UTC + 1 hora [ DST ]
Powered by phpBB © 2000, 2002, 2005, 2007 phpBB Group
http://www.phpbb.com/