Linux para vagos y para torpes.

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Alexandre Xavier
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Re: Linux para vagos y para torpes.

Mensaje por Alexandre Xavier »

Diego Gómez escribió:Sí, me siento muy interpelado por el relato y su sarcasmo. Y sí, soy un fanático religioso de linux. Si así te sientes más a gusto, pues yo no tengo ningún problema de que con ello te sientas más feliz.

Vaya odio que le tienes a GNU/Linux.

Reiterar que mi experiencia personal como usuario es que siempre he tenido muchos más problemas usando diferentes versiones de Windows, que cuando empecé a usar versiones de GNU/Linux, subrayando que no soy un jugador de videojuegos avanzados (juego poco y a juegos antiguos), esta es mi experiencia.

Como además me da pocos problemas, de no usar la consola, se me olvida lo poco que sé de ella, las muy pocas veces que la tengo que usar, casi siempre acabo buscando la información en la grandes comunidades de información de uso que hay sobre el tema en el mundo GNU/Linux.

Esa es mi experiencia personal. El que quiera usar GNU/Linux que lo use y el que no quiera pues que no lo use.

Que manía persecutoria, que acritud, contra GNU/Linux. Si te da tantos problemas GNU/Linux pues no lo uses.
Pienso, sí, que eres un fanático (religioso o no) de Linux. Como tantos fanáticos de Linux que hay, borras los matices en las críticas a Linux, te niegas a reconocer fallo alguno estructural o sociodinámico en Linux, etcétera.
No me voy a encrespar contigo. Sabes que eso no es mi estilo. En vez de ello, con señalar dos o tres hechos bien conocidos bastará.
En Linux (hablo de las versiones posteriores a Windows 98) poder instalar un programa simplemente a partir de un ejecutable en disco duro local, sin conexión internética, es la excepción en vez de la regla. Habitualmente, el sistema lo impide, y la instalación ha de hacerse por conexión internética en directo. Es un hecho, tan objetivo y comprobable como otro hecho cuyo reconocimiento, ahora jurídico que no informático, te resulta difícil y penoso: que, desde la constitución de España como Estado unificado con los Reyes Católicos y la anexión de Navarra... en más de cinco siglos no ha habido ni una sola condena por prevaricación estricta (que no se confunde con el cohecho de motivación económica) en toda la Historia judicial española.
El problema es tan gordo que algunas distribuciones de Linux, reconociendo al fin el grave problema, experimentan con la instalación de programas sin conexión internética simultánea. Y, de hecho, he logrado eso alguna vez. Es algo que los de Microsoft ya hacían sistemáticamente desde la época de MS-DOS y de Windows 3.11, y que siguen haciendo, como siguen haciendo los de macOS.
¿Soy pesimista en este desarrollo? No, padre. El hecho es que nos acercamos al punto de inflexión, en el cual la abundancia de sistemas Linux en el escritorio de ordenadores personales dará paso a profesionales desarrolladores bien pagados, los cuales harán versiones Linux bien acabadas, como expongo en mi sátira (una sátira basada en hechos muy reales, lo reconocerás) El manifiesto de Imbecilinux. Cuando haya mucho dinero en juego, un programador bueno de Linux en el escritorio no cometerá el craso error de obligar a tener conexión internética para instalar un programa... porque entonces el concurso, el encargo o el dinero se los llevará otro programador linuxero más hábil que permitirá instalar cualquier programa sin conexión internética. El desarrollo de Linux, y en general del software (y del hardware) de código abierto es más lento que el del capitalismo despiadado típico de Microsoft o de Apple. No obstante, a largo plazo, convoca a fuerzas muy superiores, más inteligentes y bastante más organizadas.
Cuando Linux tenga entre un cinco por ciento y un diez por ciento de dominio en los ordenadores personales, el cambio será rápido. De hecho, ya ha empezado, y una muestra son las instalaciones out of the box, o sea instalaciones de Linux que (al menos teóricamente) se pueden hacer exclusivamente, y fuera de línea, con los discos compactos suministrados en la versión.
Linux, aunque un Linux bien hecho, es el futuro. No lo es Windows, ni tampoco macOS.
Si piensas, Dosyogoro, que odio a Linux y que me da tantos problemas que me resulta casi inútil... de nuevo me remitiré a los hechos mondos y lirondos, en vez de a vanas discusiones acaloradas y subjetivistas.
Utilizo media docena larga de versiones de Linux para diferentes propósitos, desde copias de seguridad a eliminación de ficheros con virus en Windows con una incrustación que impide borrarlos desde Windows, pasando por mis labores como escritor o pintor artístico.
Y, si nos ceñimos a versiones de Linux que, realmente, use con cierta frecuencia, diré que son tres o cuatro. Fundamentalmente LinuXP, una variante de Ubuntu que imita gráfica y funcionalmente a Windows XP, LinuxMint, una derivación (fork) de Ubuntu orientada a combinar facilidad y variadas capacidades para el usuario final (incluyendo software abundante y no limitado a los tres o cuatro programas de siempre) y ArtistX, una variante de Ubuntu con filosofía, ahora realmente llevada a cabo, de out of the box, cargada con programas de pintura artística, dibujo técnico, escritura, música, etcétera, ya incluidos en el propio disco compacto de instalación, sin necesidad en principio de conexión internética para poder disfrutar de esta versión de Linux para artistas. Las tres versiones que acabo de citar son versiones cuya instalación y cuya adaptación me he currado a fondo, por lo cual los quebraderos de cabeza y el tiempo que he invertido en ello me rentan, ahora, con unos sistemas operativos potentes, estables, gratuitos y portátiles o portables. Además de tener compatibilidad total con los grandes formatos de Windows y macOS en gráficos y en texto. Dejo fuera, por ejemplo, a Linux SuperX, ya que mi uso de esta versión linuxera es mucho más esporádico.
Naturalmente, poseo copias de seguridad de todas estas versiones de Linux que he citado e instalado.
¿Que si me da serios problemas mi uso cotidiano de LinuXP, LinuxMint o ArtistX? No, padre. Me dio serios problemas la instalación en algunos casos... pero ahora hablo del uso en la postinstalación, y eso es una situación totalmente diferente. Estas tres versiones de Linux, ahora, para mí son muy cómodas, así que las uso una y otra vez.
Ahora, Diego Gómez o Dosyogoro, ¿seguirás diciendo que odio a Linux?
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Re: Linux para vagos y para torpes.

Mensaje por Dosyogoro2 »

Sí, claro que lo odias, le tienes una gran manía a la filosofía GNU/Linux.

Los programadores de GNU/Linux no colaboran por dinero, porque todo lo que hacen se puede conseguir sin pagar nada de dinero, que no es que tenga ningún precio. El precio es cualquier mejora personal que se haga entonces tiene que comerciarse en las mismas condiciones colaborativas, abiertas y libres en las cuales se consiguió el programa original. Eso no quiere decir que no haya comunidades que produzcan fundaciones para sostener unas mayores colaboraciones a los proyectos. El posible beneficio que hay en Linux es cobrar por ser gestores o administradores de sistemas.

Otra vez, sí es ominoso que no haya penalizaciones sobre los jueces cuando hay quienes entre ellos igualmente comenten negligencias, prevaricaciones, y delitos al actuar en sus profesiones. Expones inventos que expones que he expuesto, expones falacias contra las personas y además desde falacias de hombre de paja.Que inquina gratuita.

Lo que ahora está de moda es hacer sistemas linux estancos, es decir, que no se puedan manipular por el usuario, idea que me parece nefasta, pero que para muchos será muy útil porque facilita mucho el trabajo, la seguridad, la estabilidad del sistema. Lo de out de box (es algo ya de hace bastantes años).

Por otra parte el uso principal de GNU/Linux está en los servidores de internet (y universidades) que son gestionados por gestores o administradores de sistema que además de no pagar ningún dinero, saben que son muchos más estables, seguros, abiertos (mayor control de lo que pasa en el sistema) y por lo tanto son muy útiles como sistemas para servidores, como los servidores de internet (donde su cuota de uso es mayoritaria).


Si estas a gusto creyendo que soy un fanático de Linux pues quédate a gusto con tus creencias.


Criticas a GNU/Linux caben y muchas, demasiadas desfragmentaciones o demasiados proyectos similares (en vez de aunar esfuerzos para unos pocos), a veces hay problemas o fallos de legado, problemas de compatibilidades entre diferentes interfaces (sobre todo entre sistemas gráficos), no hay un desarrollo fuerte para poder instalar videojuegos (aunque esto está cambiando, pero sigue lento), entre otras.

Lo que he expuesto y repito es que en mi experiencia he tenido siempre muchos más problemas en sistemas Windows que en sistemas GNU/Linux, y esto es una objetividad.


Luego, como siempre digo, que cada cual se instale el sistema que mejor le convenga para sus propósitos, gustos, facilidades, utilidades, etcétera.


Se ve el plumero fácilmente a lo que expones.
Hay exposiciones, pensamientos, discursos del lenguaje que son incoherentes, lo que puede cambiar es que se cataloguen correctamente como incoherentes.
https://dosyogoro.wordpress.com/2024/03 ... itucional/
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Re: Linux para vagos y para torpes.

Mensaje por Dr. Manhattan »

El futuro pertenece a los hábiles y diligentes.

PD: eso puede ser China, o tal vez no.
Spoiler: show
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Alexandre Xavier
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Re: Linux para vagos y para torpes.

Mensaje por Alexandre Xavier »

Linuxuario pero no linuxista.

Diego Gómez escribió:Sí, claro que lo odias, le tienes una gran manía a la filosofía GNU/Linux.

Los programadores de GNU/Linux no colaboran por dinero, porque todo lo que hacen se puede conseguir sin pagar nada de dinero, que no es que tenga ningún precio. El precio es cualquier mejora personal que se haga entonces tiene que comerciarse en las mismas condiciones colaborativas, abiertas y libres en las cuales se consiguió el programa original. Eso no quiere decir que no haya comunidades que produzcan fundaciones para sostener unas mayores colaboraciones a los proyectos. El posible beneficio que hay en Linux es cobrar por ser gestores o administradores de sistemas.

Otra vez, sí es ominoso que no haya penalizaciones sobre los jueces cuando hay quienes entre ellos igualmente comenten negligencias, prevaricaciones, y delitos al actuar en sus profesiones. Expones inventos que expones que he expuesto, expones falacias contra las personas y además desde falacias de hombre de paja.Que inquina gratuita.

Lo que ahora está de moda es hacer sistemas linux estancos, es decir, que no se puedan manipular por el usuario, idea que me parece nefasta, pero que para muchos será muy útil porque facilita mucho el trabajo, la seguridad, la estabilidad del sistema. Lo de out de box (es algo ya de hace bastantes años).

Por otra parte el uso principal de GNU/Linux está en los servidores de internet (y universidades) que son gestionados por gestores o administradores de sistema que además de no pagar ningún dinero, saben que son muchos más estables, seguros, abiertos (mayor control de lo que pasa en el sistema) y por lo tanto son muy útiles como sistemas para servidores, como los servidores de internet (donde su cuota de uso es mayoritaria).


Si estas a gusto creyendo que soy un fanático de Linux pues quédate a gusto con tus creencias.


Criticas a GNU/Linux caben y muchas, demasiadas desfragmentaciones o demasiados proyectos similares (en vez de aunar esfuerzos para unos pocos), a veces hay problemas o fallos de legado, problemas de compatibilidades entre diferentes interfaces (sobre todo entre sistemas gráficos), no hay un desarrollo fuerte para poder instalar videojuegos (aunque esto está cambiando, pero sigue lento), entre otras.

Lo que he expuesto y repito es que en mi experiencia he tenido siempre muchos más problemas en sistemas Windows que en sistemas GNU/Linux, y esto es una objetividad.


Luego, como siempre digo, que cada cual se instale el sistema que mejor le convenga para sus propósitos, gustos, facilidades, utilidades, etcétera.


Se ve el plumero fácilmente a lo que expones.

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Hay exposiciones y pensamientos discursos del lenguaje que son incoherentes, y nunca saldrán de la incoherencia porque son incoherentes, lo que puede cambiar es que se cataloguen correctamente como incoherentes.
Empezaré por algo de lo que ya habrás oído hablar.
Sabes que soy de ultraderecha: un revolucionario de derechas.
Y algo habrás oído sobre lo que los ultras de derecha opinamos del divorcio: ¡estamos radicalmente en contra! Es una falsa solución, casi siempre, únicamente beneficiosa para alguien detestable al cuadrado: el abogado de divorcios; primero, detestable ya por ser abogado y, luego, detestable al cuadrado por ser abogado de divorcios.
El divorcio en general, más allá del divorcio entre un hombre y una mujer casados, implica el cambio abrupto, complejo, traumático, de algo bastante asentado que tenía muchos puntos buenos. Esto como regla general. Es muy mal rollo, casi siempre, hacer tabla rasa de lo que ya se tenía. Es mejor cambiar lo que haya que cambiar, revolucionariamente cuando es preciso (echando a los mafiosos jueces, fiscales y abogados españoles de sus cargos, por ejemplo) y aprovechar lo que se puede aprovechar; por ejemplo que (al menos en teoría) los jueces y magistrados no obedecen consignas de partido al dictar sentencia. Y eso es bueno, eso debe continuar cuando los jueces y los fiscales sean, como debe ser, elegidos democráticamente de modo periódico por el pueblo español.
En este sentido, la larga duración de nuestro foro filosófico internético, Sofos Ágora, es fundamental para hacer filosofía y hacerla bien. Porque nos vamos conociendo. Por ejemplo, no me negarás mi amor a documentarme bien y mi aversión a los ataques personales e insultos. Como sé que eres de los pocos que, dignamente, exhiben sus nombres reales en vez de camuflarse bajo un seudónimo sin identificar. No me pienso divorciar de este foro; uno de sus mayores activos, para mí, es que tengo con él una unión de muchos años, consolidada y fiel.
Sabes pues muy bien, pues tonto no eres, que mi respuesta de hoy no va a ser un ataque personal, ya que eso no casa con mi forma de ser, con mi talante filosófico. Allá voy.
Este mensaje, por supuesto, está escrito con Linux. Y ya sabes que tengo tres instalaciones de Linux cuya configuración y cuya adaptación me he currado a fondo, portabilizando después estas tres instalaciones para poderlas usar en cualquier ordenador que no sea el mío habitual, y haciendo las imprescindibles copias de seguridad. Te repito que estas tres versiones de Linux que uso con frecuencia, y cómodamente, son ArtistX, LinuXP y LinuxMint. Las tres versiones van en formato antiguo, de 32 bites. Y tengo mis razones para no utilizar versiones teóricamente más potentes de estas tres instalaciones, en el nuevo formato de 64 bites. Para empezar en este punto: es que mis instalaciones son portátiles y compartidas con Windows, de modo que la velocidad disminuiría (y también la compatibidad) en modo de 64 bites; además, mi uso de Linux se da exclusivamente en mi escritorio local fuera de línea, con descargas internéticas muy raras, de modo que en Linux necesito gran velocidad, ni mucho espacio de almacenamiento; otra razón para preferir versiones algo antiguas y en formato de 32 bites es evitar el bloatware o presencia de programas innecesariamente largos y grandes consumidores de recursos, un problema no exclusivo de Windows sino también frecuente en Linux, por desgracia.
Te puedo pasar, y os puedo pasar a todos, descargas de estas tres versiones linuxeras portables que he confeccionado, por si las queréis usar.

Entonces, tu declaración de que claro que odio a Linux, si la tomamos literalmente... se cae por su propio peso. No insistirás en ella.
Lo que pasa es que haces una identificación, por desgracia muy frecuente entre devotos del pingüino como tú, entre Linux como mero sistema operativo y el linuxismo, la ideología o filosofía en torno al sistema operativo Linux.
Yo soy usuario de Linux, linuxuario o linuxero (Linux user, linuxuary, linuxer) pero de ningún modo linuxista (linuxist) pues no comulgo con la filosofía, el linuxismo, que gastáis los linuxistas en vuestra epistemología, lógica, cultura y hasta metafísica o teología del Pingüino.
¿Odiar, por mi parte, a Linux propiamente dicho, a un mero sistema operativo? Eso sería tan estúpido como odiar... a los comandos, los programas, los menúes de selección, las versiones del sistema operativo, los modos de pantalla, las tipografías, los sonidos de aviso en el sistema, etcétera. Vamos, sería la actitud de un loco perdido. Y, oye: me parece que no estoy tan, tan loco como para eso. Con un sistema operativo de ordenador, cualquiera medianamente cuerdo (y por tal me tengo) lo que hace es aprovecharlo en lo que tenga de válido. Y eso es lo que hago con Linux.
Lo cual no quita para reiterar que su instalación suele ser pesadísima, y que eso hay que cambiarlo a fondo en futuras versiones mejoradas del sistema operativo pingüinero.
En este sentido, los linuxistas me recordáis mucho a los esperantistas, para los cuales cualquier crítica a su amada lingua, aunque provenga de un fluido y veterano esperantófono como yo, estas maldeca atako kontraŭ la tutmonda lingvo (es un ataque indecente contra la lengua universal). Pues mira: voy a seguir hablando en esperanto, voy a seguir escribiendo en esperanto, y voy a insistir en que las doce letras con acento gráfico del esperanto, o sea ĉĈ ĝĜ ĥĤ ĵĴ ŝŜ ŭŬ, son un gran disparate para toda lengua que pretenda ser una lengua planificada auxiliar universal de uso fácil. La fonética experimental demuestra que más allá de veinte o veintidós fonemas empiezan los problemas de confusión entre dos fonemas semejantes, como la confusión entre pollo (cría de gallo, gallina o ave joven) y poyo (taburete). Por eso, en una lengua universal, el alfabeto latino universal, o sea aA bV cC dD eE fF gG hH jJ kK lL mM nN oO pP qQ rR sS tT uU vV wW xX yY zZ, basta y sobra para lograr una ortografía perfectamente fonética, con una correspondencia exacta entre cada fonema específica y su letra específica. Lo que ocurre es que soy esperantófono si bien no soy esperantista. No comulgo con el esperantismo.
No rechazo al esperanto, pero sí al esperantismo.
No rechazo a Linux, pero sí al linuxismo.
En este sentido, hay una curiosa convergencia entre Linux y el esperanto. Verás: la conocida y gran dificultad de escribir los doce signos fonéticos especiales del esperanto ha producido tantos quebraderos de cabeza a los programadores de Linux... que resulta frecuente, en los teclados de castellano, por ejemplo, que la distribución actual de Linux (en Ubuntu como caso típico frecuente) especifique, en un submenú, el añadido de los signos especiales del esperanto. Cuando, en Linux, seleccionamos esta posibilidad, lo típico es que la letra específica del esperanto se genere con la tecla AltGr más la tecla básica correspondiente. Así, AltGr + c = ĉ, AlGr + U = Ŭ, etcétera. En Linux hay muchos otros procedimientos para escribir en esperanto; lo cual, como frecuente linuxero y como frecuente escritor en esperanto, suelo conocer.
Escribir en esperanto con Linux resulta claramente más fácil, al usuario medio, que hacerlo con Windows. Mi caso, el caso de un lingüista que manipula los teclados lógicos hasta fabricar un teclado universal para todos los signos de los idiomas con alfabeto latino, incluidos el navajo y el vietnamita, es un caso muy raro, no esperable en Windows de un usuario medio. En Linux, sin embargo, no necesito estas manipulaciones para escribir fácilmente textos largos en esperanto. Su soporte nativo multilingüe es muy superior al de Windows.
¿Que Linux es superior a Windows, o a macOS (conozco y uso los tres sistemas operativos) en varios puntos importantes? Pues sí, claro: los arqueoindividualistas no mentimos, siempre decimos la verdad.
Y eso no quita para reconocer, insisto, en que el modo de instalar programas nuevos en Linux es una gran chapuza. La solución, tecnocientíficamente, es muy sencilla y ya ha empezado a aplicarse: consiste en crear unos paquetes grandes instalables que incluyen todas las dependencias posibles, y esos paquetes descargados internéticamente, o recopilados en discos compactos, o almacenados en discos duros externos, etcétera, permitirán siempre, pues, la instalación sin conexión internética.
Esto implica, como apuntas, aunar esfuerzos para unos pocos proyectos de Linux con gran envergadura y versatilidad... y algo más, auténtico tabú para vosotros los rojos: ¡pagar bien a los informáticos que desarrollen esos pocos y sólidos proyectos de Linux en el escritorio!
Si los rojos pensáis que, por vuestras caras bonitas, los informáticos de Linux se van a deslomar en acabar los detalles... os equivocáis mucho, mucho. Hay que remunerarlos, y bien.
Como muestra, basta un botón. Y me refiero al botón de Grub.
Grub es un conocido menú de arranque que la mayoría de las grandes versiones de Linux para escritorio instala cuando hay sistemas operativos previos, generalmente Windows.
Grub funciona bien, no obstante es frecuente que, roñosamente, asigne no más de nueve, cinco o incluso sólo tres segundos para elegir el sistema operativo que se quiere arrancar. Eso, en caso de arranque lento, tardanza en la visualización, etcétera, puede causar que, cuando el menú se hace visible, ya no se pueda elegir con teclado el sistema operativo deseado para la sesión de trabajo... porque ya ha empezado a correr el sistema preseleccionado. ¿La solución? Evidentemente, aumentar el número de segundos asignado antes de que salte el sistema operativo preseleccionado. Pero Grub no es como BootMagic, un excelente programa para hacer lo mismo, de la época de Windows 98 y Windows XP. Boot Magic tiene un menú interno de configuración para adaptar sus parámetros gráficamente, con ratón y teclado. Grub, no. E intentar modificar Grub desde Linux acarrea muchos, muchos, problemas.
Así que he tirado por la calle de en medio. He abierto la partición de Linux desde Windows, con un programa que permite leer y escribir en Linux desde Windows, y con un editor de texto como Dios manda, en modo gráfico de teclado y ratón; así que, con función de deshacer para evitar desastres irreversibles, he editado el fichero grub.cfg. Es un fichero de texto sin formato en el que puedo buscar expresiones con mi editor de textos, y la expresión que hay que modificar es la expresión set timeout=, a la que sigue un número que expresa el tiempo de espera en segundos. Cambio, pues, de 9, 3 ó 5 segundos a 300 segundos; o sea, a cinco minutos. Con eso, incluso en caso de notable retardo del sistema, tengo tiempo de sobra para elegir Linux o Windows en el menú de arranque. No he usado la consola de Linux, de la cual abomino. Y el fichero que me he atrevido a modificar incluye, en su cabecera, la ominosa advertencia en inglés DO NOT EDIT THIS FILE. O sea: que realizar esta operación no es para novatos en Linux. Mas, aquí, sabía qué hacía.
Todo este virtuosismo mío sería superfluo si Grub fuese un programa bien rematado al detalle, con menú gráfico interno de edición y modificación a golpe de teclado y ratón. Lo será cuando se pague bien al informático que lo pula.

Por otra parte, reconozco que llevas mucha razón cuando dices que le tengo una gran manía a la filosofía GNU/Linux. ¡En efecto, se la tengo! Y se la tengo porque es irreal, porque no tiene en cuenta a la verdadera naturaleza humana; a la verdadera condición humana. Y esa filosofía, el linuxismo, aspira a que los desarrolladores de Linux lo hagan todo muy bien, muy detalladamente bien... por la cara, sin cobrar. Pues no, padre: lo harán muy bien el día en que estén tan bien pagados como la plantilla laboral de Microsoft o de Apple.
Por tanto: no al linuxismo y sí a Linux.
En este mensaje me he centrado en la cosa informática, sin entrar mucho en tus interesantes observaciones sobre la mafia judicial; son observaciones que merecen un mensaje aparte, de todos modos.
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Re: Linux para vagos y para torpes.

Mensaje por Dosyogoro2 »

Se podría decir que expones una cosa y luego expones la otra (contradicción).

Mi experiencia personal es que GNU/Linux es igual de fácil de instalar que Windows, y me ha dado mucho menos quebradores de cabeza. Señalando que yo no he instalado juegos, ni tampoco uso grandes programas para profesiones que requiera de ello.

Los programadores de GNU/Linux no trabajan gratis, trabajan porque saben que en colaboración el proyecto sacado adelante es mucho mejor que los proyectos privativos; mejor a nivel de libertad, seguridad, control, de abiertos, etcétera.

Android es Linux, Google Crome se basa en un proyecto GLP ("Chromium"). Y aunque estos tienen sus ingresos publicitarios, colaboran con los proyectos porque se nutren del trabajo colaborativo, mientras que muchos se nutren o son pagados porque el proyecto colaborativo es mucho más potente, versátil, libre, seguro, abierto, que sus alternativas privativas.

El tema es que los sistemas operativos abiertos y colaborativos son usados en su mayoría en servidores (de internet, hostings).

Así que, repito, los desarrolladores acaban colaborando en los proyectos GNU/Linux por el beneficio de obtener un trabajo colaborativo (entregar una cuantos puñados de arena, a cambio de la playa), abierto y potente.

GNU/Linux , como todos los proyectos con licencias tipo GLP, no son gratis, lo que no te cobran es dinero, pero el precio es que cualquier mejora que se haga sobre los mismos desarrollos deben de mantener las mismas condiciones comerciales con el que has obtenido esos desarrollos. Así que cualquier mejora debe igualmente mantener esas condiciones de libertad, colaboración, abertura sobre los programas, sistemas, útiles, desarrollos o proyectos. El precio es mantener el mismo sistema colaborativo, que es el beneficio de quien comparte su trabajo, es decir, obtener a cambio el trabajo que pudieras hacer sobre el proyecto, programa, desarrollo, etcétera. Y así entre todo entregar un producto mucho más potente, desarrollado, libre, colaborativo, abierto.

El hecho es que los sistemas GNU/Linux son mucho mejores en calidad para servidores, programación, y usos de ordenadores para consumo web, medios, streamings, ofimáticas; no así para jugar o para trabajar en proyectos profesionales que requieran usos específicos de específicos programas especialmente potentes para esas profesiones (edición musical, audiovisual, gestorías), esto no quiere decir que no se puedan desarrollar esas profesiones en GNU/Linux, que se puede hacer con aplicaciones bastantes decentes y funcionales, lo que digo es que si hiciera falta usar aplicaciones especialmente potentes entonces es mejor entornos privativos (como los mac, por ejemplo).
  • El punto de esto es que se ha llegado a construir un sistema operativo mucho más seguro y potente que otras alternativas privativas, desde la filosofía de abierto y colaborativo (lo que se suele llamar open source (código abierto) y software libre (que no es lo mismo que el freeware), o código abierto y libre -yo prefiero el uso de colaborativo-)
.

Esto que expongo es objetivo, no es discutible, ni son opiniones subjetivas (menos lo de mis experiencias personales con el uso de cada sistema que sí son subjetividades).


Sobre lo que creas sobre mis posibles fanatismos, estate a gusto con lo que creas, no aportan ninguna relevancia sustancial, más que mera propaganda improcedente manipuladora.

Un confidencia, si tengo algún fanatismo es sobre mis gustos musicales, son muy fan de la música Rockabilly, R&B, Soul, R&R, Doo-Wop, música del espíritu de los 50º, para mí, la mejor música de todos los tiempos; pero como el tema es muy subjetivo y para mí no es debatible,directamente paso de opiniones al respecto. Sobre ésto rigurosamente soy muy fanático.
Hay exposiciones, pensamientos, discursos del lenguaje que son incoherentes, lo que puede cambiar es que se cataloguen correctamente como incoherentes.
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Re: Linux para vagos y para torpes.

Mensaje por Alexandre Xavier »

Dosyogoro escribió:Se podría decir que expones una cosa y luego expones la otra (contradicción).



Mi experiencia personal es que GNU/Linux es igual de fácil de instalar que Windows, y me ha dado mucho menos quebradores de cabeza. Señalando que yo no he instalado juegos, ni tampoco uso grandes programas para profesiones que requiera de ello.



Los programadores de GNU/Linux no trabajan gratis, trabajan porque saben que en colaboración el proyecto sacado adelante es mucho mejor que los proyectos privativos; mejor a nivel de libertad, seguridad, control, de abiertos, etcétera.



Android es Linux, Google Crome se basa en un proyecto GLP ("Chromium"). Y aunque estos tienen sus ingresos publicitarios, colaboran con los proyectos porque se nutren del trabajo colaborativo, mientras que muchos se nutren o son pagados porque el proyecto colaborativo es mucho más potente, versátil, libre, seguro, abierto, que sus alternativas privativas.



El tema es que los sistemas operativos abiertos y colaborativos son usados en su mayoría en servidores (de internet, hostings).



Así que, repito, los desarrolladores acaban colaborando en los proyectos GNU/Linux por el beneficio de obtener un trabajo colaborativo (entregar una cuantos puñados de arena, a cambio de la playa), abierto y potente.



GNU/Linux, como todos los proyectos con licencias tipo GLP, no son gratis, lo que no te cobran es dinero, pero el precio es que cualquier mejora que se haga sobre los mismos desarrollos deben de mantener las mismas condiciones comerciales con el que has obtenido esos desarrollos. Así que cualquier mejora debe igualmente mantener esas condiciones de libertad, colaboración, abertura sobre los programas, sistemas, útiles, desarrollos o proyectos. El precio es mantener el mismo sistema colaborativo, que es el beneficio de quien comparte su trabajo, es decir, obtener a cambio el trabajo que pudieras hacer sobre el proyecto, programa, desarrollo, etcétera. Y así entre todo entregar un producto mucho más potente, desarrollado, libre, colaborativo, abierto.



El hecho es que los sistemas GNU/Linux son mucho mejores en calidad para servidores, programación, y usos de ordenadores para consumo web, medios, streamings, ofimáticas; no así para jugar o para trabajar en proyectos profesionales que requieran usos específicos de específicos programas especialmente potentes para esas profesiones (edición musical, audiovisual, gestorías), esto no quiere decir que no se puedan desarrollar esas profesiones en GNU/Linux, que se puede hacer con aplicaciones bastantes decentes y funcionales, lo que digo es que si hiciera falta usar aplicaciones especialmente potentes entonces es mejor entornos privativos (como los mac, por ejemplo).



El punto de esto es que se ha llegado a construir un sistema operativo mucho más seguro y potente que otras alternativas privativas, desde la filosofía de abierto y colaborativo (lo que se suele llamar open source (código abierto) y software libre (que no es lo mismo que el freeware), o código abierto y libre -yo prefiero el uso de colaborativo-)







Esto que expongo es objetivo, no es discutible, ni son opiniones subjetivas (menos lo de mis experiencias personales con el uso de cada sistema que sí son subjetividades).





Sobre lo que creas sobre mis posibles fanatismos, estate a gusto con lo que creas, no aportan ninguna relevancia sustancial, más que mera propaganda improcedente manipuladora.



Un confidencia, si tengo algún fanatismo es sobre mis gustos musicales, son muy fan de la música Rockabilly, R&B, Soul, R&R, Doo-Wop, música del espíritu de los 50º, para mí, la mejor música de todos los tiempos; pero como el tema es muy subjetivo y para mí no es debatible,directamente paso de opiniones al respecto. Sobre ésto rigurosamente soy muy fanático.



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Hay exposiciones y pensamientos discursos del lenguaje que son incoherentes, y nunca saldrán de la incoherencia porque son incoherentes, lo que puede cambiar es que se cataloguen correctamente como incoherentes.




También lo subjetivo es objetivo en Linux.




Empezaré mi respuesta de hoy sobre un asunto más bien puntual que de fondo, pero que abrirá la exposición a cosas más sustanciosas. De entrada, incido ya en la insimplificable complejidad de estas cosas. Una complejidad que no impide llegar a conclusiones razonables, verdaderas y provechosas.

No pienso ya que seas un fanático de Linux. Si lo fueras, no habrías apuntado serios defectos de Linux, como lo has hecho. Pues, en nuestros diálogos filosóficos aquí en Sofos Ágora, puedo equivocarme... mas mentir, lo que se dice mentir, nunca. Siempre digo lo que pienso, así que cuando cambio lo que pienso, también cambio lo que digo.

De las tres versiones de Linux que uso frecuentemente en el escritorio, LinuXP es la que prefiero. Sin embargo, hasta hoy mismo no he conseguido utilizar un utilísimo y sencillo editor de textos presente de modo nativo o descargable para su instalación en otras versiones de Linux: Gedit.

¿Qué tiene de especial Gedit? Fundamentalmente, un buen sistema de grabación automática desatendida. En Linux (o en Windows) otros editores y procesadores de textos tienen esta función... pero de hecho no funciona, valga la redundancia. En Gedit sí que funciona bien.

Durante años he intentado descargar e instalar Gedit en LinuXP, sin conseguirlo. Y eso se debía, probablemente, a que el repositorio correspondiente para esta versión de Linux Ubuntu estaba desactualizado. Lo han actualizado ahora, y aprovechando la ocasión he instalado, para siempre, Gedit en mi LinuXP. Es el programa con el que estoy escribiendo este mensaje.

LinuXP no es una versión linuxera out of the box a pesar de que he instalado la versión completa, por oposición a la simplificada o recortada. Así que he tenido que instalar internéticamente todos los programas que quería usar, fundamentalmente programas para visualización, creación y modificación de texto e imagen estática. Eso me ha llevado muchas, muchas horas. Y Gedit no estaba en lo descargable. Y, dado como funcionan Ubuntu y las instalaciones de Linux en general, resultaba imposible instalar Gedit desde un fichero descargado, y estando fuera de línea. Los proyectos de instalación de programas en Linux sin conexión internética simultánea existen, mas de modo embrionario y complicado. La propia estructura de ficheros y recursos de Linux, muy centralizada, no basada en módulos estancos por agregación, lo dificulta bastante, pues para cada programa, fuera de línea, haría falta disponer de todas sus dependencias para actualizar el sistema Linux. En Windows y en macOS no existe este problema, porque tienen diseño por agregación sucesiva de módulos relativamente estancos en independientes, así que basta con descargar el programa (o con obtenerlo de un lápiz electrónico, un disco compacto, etcétera) dar al botón de instalar, y listo.

Así que ahí va mi espinosa pregunta: la afirmación de que instalar programas en Linux es más difícil que hacerlo en Windows o en macOS, ¿es falsa, o bien es subjetiva radicalmente y por tanto inverificable así como infalsable, o bien es objetivamente verdadera? Repito que uso los tres sistemas operativos en mi ordenador.

Mira: hay foros de Linux con linuxeros y linuxistas que sí reconocen este problema. ¡El propio Linus Torvalds reconoce este problema, y este hombre algo sabe de Linux!

Y cuando se han habilitado diversas soluciones a tal problema, incluidas las instalaciones out of the box... por algo será, ¿no?



Ahora, como había prometido, pasaré a un plano más general y filosófico, no solamente informático.



Mi escuela filosófica, esa escuela creada formalmente el año 2014 por un grupo de pensadores de la derecha radical, yo entre ellos (o sea el arqueoindividualismo) cuando no se dedica a correr a pedradas a los jueces y abogados, asunto legítimo pero político en vez de directamente epistemológico o metafísico, entra a fondo, y de manera original, en la compleja aunque abordable relación entre lo subjetivo, lo objetivo y lo verdadero.

¿Es lo objetivo siempre indiscutible? No, aunque sea razonablemente verdadero.

¿Es lo subjetivo siempre perjudicial, superfluo o inútil para llegar a esclarecer lo verdadero? No; hay aspectos en los que lo subjetivo es acertado, aspectos en los que lo subjetivo ayuda a encontrar la verdad objetiva, e incluso aspectos en que sin lo subjetivo no se puede llegar a la verdad objetiva, como es, paradigmáticamente, el caso de la felicidad.



Para empezar el abordaje de este difícil y complicado asunto, partiré de algo que, como taxista, conoces bien: la analogía de la autopista.

Cualquier conductor con cierta experiencia, tú entre ellos, conoce el efecto que supone pasar de una carretera sin coches en sentido contrario (autopista, autovía o similares) a una carretera con carriles donde circulan vehículos en sentido contrario al tuyo. Hay ahí una experiencia subjetiva inmediata de pasar de una placentera conducción a una conducción mucho peor y más peligrosa. Lo cual queda avalado por las compañías de seguros automovilísticos y por la policía de tráfico, que todos éstos están hartos de comprobar el anormal aumento de accidentes que se producen en los primeros metros de entrada en carretera con coches en contra, justo tras haber salido de la envidiable autopista.

Y tal experiencia, pues, no por ser subjetiva es errónea. Ni, por ser subjetiva, es necesariamente inverificable o infalsable.

Esto no quita para matizar que la experiencia subjetiva puede ser total o parcialmente errónea. Mas no por ser subjetiva, sino por ser errónea.

Muchas corrientes filosóficas modernas desdeñan o niegan la validez cognitiva de lo subjetivo. Eso es tan erróneo como el subjetivismo solipsista vulgar. La verdad también se contrasta socialmente y se confirma o pone en tela de juicio por datos no directamente sensibles, no objeto de percepción subjetiva directa. Por ejemplo, la extendidísima percepción de que ha aumentado mucho la violencia cotidiana choca, a lo largo de períodos largos, de siglos, con la evidencia bien documentada de la gran disminución de muertos y heridos graves por crímenes violentos en el mundo. Aquí la percepción subjetiva, incluso si resulta abrumadoramente mayoritaria, es falsa. Por esta razón y por otras, los arqueoindividualistas somos antidemócratas; o, dicho con más precisión, antidemocratistas. Nos oponemos a la ideología conocida como democratismo, muy diferente al sistema político peor o mejor que conocemos como democracia. Para nosotros los arqueoindividualistas, la democracia es un sistema político francamente penoso, aunque pueda resultar imprescindible en muchas situaciones y muchos niveles de realidad. Ahora bien, el democratismo es totalmente siniestro y no puede ser aceptado en ninguna situación.

El difícil equilibrio estructural y dinámico en todo esto, entre la verdad de lo objetivo y la verdad de lo subjetivo, es lo que buscamos en el arqueoindividualismo. Aunque, en realidad, en la estética, particularmente en la crítica artística seria, esto siempre se ha sabido; y se ha procurado a fondo realizar este difícil equilibrio. En la práctica artística, en la actividad del pintor, escultor, cineasta, músico, escritor, etcétera, ocurre lo mismo. En mi caso, sobre todo como pintor y como escritor.

Finalizo este mensaje aplicando el principio de la autopista a la instalación de programas en Windows, macOS y Linux. Sabes que uso frecuentemente los tres sistemas operativos. Bueno: cuando paso de instalar un programa en Windows o en macOS a instalar otro programa en Linux... siento de inmediato el paso de la ligereza y la facilidad a la pesadez y la complicación. Inversamente, cuando paso de instalar un programa en Linux a instalar otro en Windows o en macOS... siento que me libero de un rollo pesado e innecesariamente complicado. Como cuando tú, taxista, pasas de una carretera con doble sentido de circulación a una autopista o a una autovía.

Entonces te pregunto, acabando ya esta perorata: ¿no es razonable postular que mi experiencia, compartida por muchos Linux switchers u oscilantes oportunistas entre Linux y otros sistemas operativos, responde, al menos parcialmente, a un hecho objetivo real y verdadero? Me refiero al hecho de que instalar programas en Linux es más difícil que hacerlo en Windows o en macOS.
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Re: Linux para vagos y para torpes.

Mensaje por Dosyogoro2 »

Mi experiencia personal es que es igual de complicado, o más, instalar programas en Windows que en Linux.

Y he usado .deb, .rpm, flakpak, snap, AppImage. Usando Mint, Ubuntu, Manjaro, OpenSuse, Mageia. He usado Windows 3.11, Windows XP, Windows Vista, Windows NT, Windows 7, y Windows 10. Mi experiencia personal siempre ha sido mejor usando distribuciones GNU/Linux.

Siempre me ha dado menos quebraderos de cabeza el uso de GNU/Linux.

Que cada cual haga uso de lo que le venga mejor.



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Hay exposiciones, pensamientos, discursos del lenguaje que son incoherentes, lo que puede cambiar es que se cataloguen correctamente como incoherentes.
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Re: Linux para vagos y para torpes.

Mensaje por Alexandre Xavier »

Linux en serio delimita los problemas y las soluciones.

Diego Gómez escribió:Mi experiencia personal es que es igual de complicado, o más, instalar programas en Windows que en Linux.

Y he usado .deb, .rpm, flakpak, snap, AppImage. Usando Mint, Ubuntu, Manjaro, OpenSuse, Mageia. He usado Windows 3.11, Windows XP, Windows Vista, Windows NT, Windows 7, y Windows 10. Mi experiencia personal siempre ha sido mejor usando distribuciones GNU/Linux.

Siempre me ha dado menos quebraderos de cabeza el uso de GNU/Linux.

Que cada cual haga uso de lo que le venga mejor.

[Dos imágenes por captura de pantalla].

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Hay exposiciones y pensamientos discursos del lenguaje que son incoherentes, y nunca saldrán de la incoherencia porque son incoherentes, lo que puede cambiar es que se cataloguen correctamente como incoherentes.
Empezaré esta contestación, que obviamente está escrita con el LibreOffice Writer de LinuXP, con un relato de hechos que no deja lugar a dudas sobre mis intenciones con Linux.
LinuXP no es una instalación out of the box, o sea autosuficiente en programas de aplicación ya contenidos en el propio disco compacto de instalación. Eso es cierto, en cambio, para versiones de Linux como ArtistX u OpenArtist; sobre esta última versión, OpenArtist, diré algo importante tras hablarte de LinuXP.
Ya que LinuXP no es una instalación autosuficiente, he tenido que descargar e instalar numerosos programas, con alguna dificultad que te he comentado en otros mensajes. Bueno: de los varios procesadores de texto que he instalado y configurado en LinuXP, el más cómodo por funcionalidad y compatibilidad es el conocido LibreOffice Writer del paquete ofimático LibreOffice, que sin duda conoces y usas.
Ese programa presenta algunos problemas de visualización de menúes en LinuXP, especialmente bajo algunos modos gráficos. Esta pega o bug no afecta para nada a la funcionalidad del programa.
No me voy a cambiar de Linux principal; tengo otros Linuxes complementarios, como sabes. La solución, práctica y sencilla, ha sido crear una chuleta con atajos de teclado y ratón, chuleta que he grabado, memorizado en mi cabeza y que consulto en pantalla si me he olvidado de algún atajo que quiero usar.
¿Por qué este arduo trabajo creando la chuleta? Por orden de prioridades. LinuXP es uno de los pocos sistemas operativos donde LibreOffice Writer hace funcionar, de verdad, la importantísima función de copia automática desatendida y periódica. Así que, en LinuXP, no necesito preocuparme de si he grabado o no al salir de este procesador de textos, ni de si ha habido un fallo en el sistema.
Lo primero es lo primero: no una cuestión secundaria estética, sino una cuestión primaria de seguridad de datos, de evitar datástrofes, catástrofes de datos. Ya vas sabiendo cómo soy en estas cosas.
LinuXP es tan cómodo en este sentido, que incluso incorpora la clásica papelera de reciclaje que tiene Windows, con lo cual un borrado equivocado de un fichero, por ejemplo, nunca es un grave problema para mí con LinuXP. Y potencia no le falta a esta versión de Linux, potencia aunada con un cómodo funcionamiento a golpe de teclado y ratón, que para eso LinuXP imita expresamente la funcionalidad y la estética de Windows XP, ya en su propio nombre. Y se trata de un Ubuntu; la palabra, en lenguas bantúes, significa humanidad o consideración con el prójimo. Esta versión sudafricana de Linux, Ubuntu, ha abierto de hecho la era de una progresiva comodidad de Linux para el usuario final de escritorio.
Claro que LinuXP está en italiano, al ser una versión italiana. Y, aunque muchos ingenuos pensarían que unos mensajes técnicos informáticos en italiano se entenderán perfectamente... dudo mucho de que sepan que Esegui es Ejecuta (el programa) o que Arresta es Sal (del sistema operativo LinuXP). Por eso mi instalación incluye un diccionario bilingüe y una gramática de italiano.
En conclusión de este relato verídico de hechos: está claro que no soy un mariposeador rencoroso que flirtea con Linux para luego despotricar contra él por sus fallas y sin usarlo en realidad, sino un usuario de Linux en serio y a largo plazo que soluciona los principales problemas reales y que, desde luego, sigue a rajatabla la ley fundamental de la informática en nivel de usuario: la ley del vago o ley del mínimo esfuerzo.

Todo esto ya lo sabes, así que paso al caso de OpenArtist. Es, igual que ArtistX, un Ubuntu precargado con gran cantidad de programas para el pintor, escultor, músico, cineasta, escritor y artista en general; una versión out of the box desde su voluminoso disco compacto de instalación, con más de cuatro gigas de datos.
OpenArtist y ArtistX comparten algunas características socioinformáticas linuxeras: ambos generaron una importante comunidad de usuarios... que se vio chafada cuando de un día para otro los poquísimos responsables de cada página internética oficial se cansaron del proyecto, lo abandonaron, cerraron la página de información y dejaron a los usuarios sin la posibilidad de hacer descargas de la imagen de tipo ISO para obtener el disco compacto instalable.
Naturalmente, algunas almas caritativas practicaron ubuntu (ya sabes qué significa esta palabra africana) con los chafados usuarios y crearon páginas de descarga, para las versiones perdidas de OpenArtist y ArtistX.
Son dos proyectos muy similares funcionalmente, y no caen en la hinchazón de recursos necesarios para usar los programas, bloatware, de muchas versiones recientes de Linux. Ahora bien, con OpenArtist hay un problema importante.
Cuando los desarrolladores de Open Artist acabaron de meter los numerosos programas de edición musical, mensajería, pintura artística, dibujo técnico, creación de vídeos, modelado tridimensional, etcétera... se quedaron sin espacio en el disco compacto de instalación para meter LibreOffice. Así que pusieron, en ese disco compacto, un instalador de LibreOffice para quien quisiera instalar OpenArtist en disco duro. Muy sencillo... en teoría.
... pero no en la práctica. Al intentar esto, me he encontrado con que el repositorio internético de paquetes para OpenArtist ya no existía, de modo que la instalación por conexión internética directa era imposible.
Y aquí, finalmente, llega mi pregunta difícil, no de mala fe sino para que tú, que tanto alegas lo fácil que es instalar programas en Linux, me ayudes en el relativo atasco.
¿Cómo puedo instalar LibreOffice en OpenArtist, sabiendo que la instalación de programas de Linux fuera de línea sigue siendo, por lo general, muy difícil o imposible?
En todo caso, reconozco que mi apuro no es muy grave. Tengo en esa versión, Open Artist, un par de procesadores o editores de texto para salir del paso, aunque sea convirtiendo formatos poco usuales; y tengo sobre todo a LinuXP como mi Linux principal sin estos problemas; incluso ArtistX, que uso más que OpenArtist, es para mí un Linux secundario, de complemento.
Bueno: espero tu respuesta. Gracias de antemano.
Cordialmente, de Alexandre Xavier Casanova Domingo, correo electrónico trigrupo @ yahoo . es (trigrupo arroba yahoo punto es). La imagen del avatar gráfico es una fotografía que me identifica realmente, no retocada, tomada en septiembre del año 2017.
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Re: Linux para vagos y para torpes.

Mensaje por Dosyogoro2 »

Si una distribución se deja es como intentar instalar en Windows XP que cada vez es más difícil por estar obsoleta.

Te recomiendo esto a ver si te funciona.

https://es.libreoffice.org/descarga/appimage/

Si lo tienes 32 bits no te va a funcionar.

Si buscas dificultades las encontrarás. Y tus experiencias personales son sólo eso. Como has expuesto, si buscas conducir contra sentido no digas que conducir es difícil.
Hay exposiciones, pensamientos, discursos del lenguaje que son incoherentes, lo que puede cambiar es que se cataloguen correctamente como incoherentes.
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Re: Linux para vagos y para torpes.

Mensaje por Alexandre Xavier »

Diego Gómez escribió:Si una distribución se deja es como intentar instalar en Windows XP que cada vez es más difícil por estar obsoleta.

Te recomiendo esto a ver si te funciona.

https://es.libreoffice.org/descarga/appimage/

Si lo tienes 32 bits no te va a funcionar.

Si buscas dificultades las encontrarás. Y tus experiencias personales son sólo eso. Como has expuesto, si buscas conducir contra sentido no digas que conducir es difícil.
Hay exposiciones y pensamientos discursos del lenguaje que son incoherentes, y nunca saldrán de la incoherencia porque son incoherentes, lo que puede cambiar es que se cataloguen correctamente como incoherentes.
Más allá de Linux hacia la felicidad.


Saludos de nuevo, Diego Gómez.
Mi mensaje de hoy, más que quedarse en la informática, irá a los temas filosóficos clásicos, sobre todo la felicidad. Empezaré por lo más técnico informático y luego iré a un tono más propiamente filosófico, engarzando los nexos sugerentes. Este mensaje encaja muy bien en el hilo ¿Qué ha sido de los disquetes?, así que también lo enviaré allí.

Naturalmente, este mensaje está escrito con OpenArtist, la versión de Linux para artistas cuyas dificultades de instalación y configuración te he comentado, pidiéndote ayuda.
He ido a la página internética que citas, y he intentado otras formas de instalar LibreOffice en OpenArtist. No he conseguido nada. Sé utilizar la terminal, el modo gráfico, el programa teóricamente autoejecutable... ¿Qué ocurre? Que OpenArtist se encuentra en un estado intermedio entre una versión beta y una versión plenamente acabada, con numerosas pegas o bugs. Y entre esas pegas se encuentra... que no funciona la conexión internética. Por eso no podía instalar LibreOffice 3, la versión recomendada. De todas maneras, la versión 3.3 tampoco funciona, y mira que he intentado instalarla una y otra vez. La versión 3.0 no se puede descargar, y por tanto tampoco se puede instalar. A pesar de que OpenArtist es, según insisten sus creadores, una versión a 64 bites; aunque a juzgar por su rendimiento y su compatibilidad con entornos de trabajo antiguos parece un híbrido más bien, entre 64 bites y 32 bites.
Y hurgar en un sistema operativo con mucho de versión beta... es arriesgarse, aquí, a instalar un OpenOffice que se quede colgado y me haga perder mis preciosos datos.
Así que me he decidido por un procedimiento tosco pero seguro, y que no modifica el sistema operativo.
OpenArtist tiene un procesador de textos con formato, AbiWord, que, a pesar de su menú explícito, no permite la grabación automática desatendida periódica. Y tiene también un editor de textos sin formato, gedit, que sí permite la grabación automática desatendida periódica.
Si voy a escribir textos muy cortos, como la descripción por nombre, fecha, tamaño y características formales identificativas de un cuadro que haya pintado en OpenArtist, con formato (o sin formato) me serviría AbiWord. Pero, para textos largos con formato, lo que hago es escribir en gedit las marcas de formato, como cursiva, negrita y subrayado, con expresiones de texto sin formato, que luego puedo convertir con AbiWord (o con otros conversores más potentes y rápidos) ya en una sesión de Windows. Todo este mensaje está escrito con gedit en OpenArtist, y ya veis que tiene marcas de formato.
Aquí, Dosyogoro, empezarán para ti algunas vueltas de tuerca.
La primera: me preguntarás: hombre, ¿para qué gastas un Linux con kernel (núcleo) de Ubuntu 12.04 en vez de actualizarte a una versión mucho más moderna de Ubuntu?
Pues para evitar, de entrada, el bloatware, palabra que podemos traducir como cibergigantismo o infogigantismo. Linux padece desde hace mucho este mal, a pesar de que tú y otros linuxistas os ufanáis de que Linux da libertad para usar el sistema o la aplicación que se prefiera, y también os ufanáis de que Linux no obliga a actualizarse.
Y no busco dificultades sino facilidades: soluciones.
Mira: distribuciones de Linux como ArtistX y OpenArt permiten usar, en un entorno poco exigente en recursos, incluso bajo 32 bites, una ingente cantidad de programas y recursos para el pintor, dibujante, cartelista, grabador, escultor, etcétera. Todo eso en unos discos compactos instalables bajo el principio de out of the box, expresión que podemos traducir como paquete de programas autoinstalables sin conexión internética simultánea o, simplemente, como discos compactos autoinstables o bien alguna expresión similar.
Ubuntu tiene versiones más modernas, obligatoriamente bajo 64 bites, que teóricamente son también autoinstalables sin conexión internética y con una abultada colección de programas para el artista gráfico. Mas, luego, esas versiones tienen menos programas para artistas gráficos que ArtistX u OpenArtist, y con un consumo de recursos que ralentiza el ordenador innecesariamente, reduciendo su vida útil y encareciendo el consumo de electricidad, aparatos y otros recursos.
Así que aquí entra otra vuelta de tuerca que nos acerca a un tema más interesante, más filosófico: si quieres ser feliz como me dices, no compliques, muchacho, no compliques.
Mi experiencia no es sólo mi experiencia. Lo subjetivo, debidamente valorado, acerca a la verdad objetiva. De hecho mi escuela filosófica, el arqueoindividualismo, tiene como sinónimo un nombre que la filósofa rusoestadounidense Ayn Rand barajó y desechó para el objetivismo, su propia y nueva escuela de filosofía. Ese sinónimo de arqueoindividualismo es, pues, existencialismo objetivo.
Mira: los numerosos foros linuxeros sacan con frecuencia a oportunistas de los sistemas operativos, como yo, que señalan la dificultad de instalación en Linux sobre la dificultad de instalación en Windows (o en macOS) y a veces son devotos del pingüino con muchos años de práctica ritual.
¿Que OpenArtist no conecta internéticamente, como no conectan muchas otras versiones de Linux? No, padre: no conecta. No lo logra, a pesar de que su motor de actuación lo intenta.
¿Que cambiar la combinación de colores en gedit es farragoso, con necesidad de cálculo algebraico, sin carácter intuitivo inmediato y, así, chocando completamente con lo fácil que era y es hacer todo esto en WordPerfect ya antes, incluso, de que existiese el sistema operativo Windows? También, padre Pingüino de todos los linuxeros que ante ti oran.
En general, nuestro mundo está lleno de complicación excesiva. Los linuxistas violáis la ley. Y no es que os acuse, como a los mafiosos jueces, abogados y fiscales, de violar la ley penal que ellos mismos dicen defender y ejemplificar. No: mi acusación es bien distinta y pronto sabréis los linuxistas a cuál ley me refiero, que no es una ley penal.
Como detesto a los picapleitos, me inspiro en ellos para hacer el bien: hacer el bien empieza por comportarse de manera opuesta a la de los canallescos jueces o abogados. Son, de rebote, grandes maestros de ética.
Así que no voy a enredar en mi argumentación. Daré otra vuelta de tuerca, directa y al grano, sin emborronar.
El caso es que, al buscar una versión de OpenOffice para instalarla en ArtistX, me topo con una imagen ISO descargable que, sea quemando un disco compacto físico con ella, sea abriendo la imagen con un visor y analizador para imágenes de tipo ISO, me ofrece la versión 4.13. Su imagen ISO contiene todos los ficheros instalables necesarios para Windows, para macOS o para Linux.
¿Podemos, pues, instalar OpenOffice 4.13 fácilmente en Linux mediante este fichero? Es dudoso: tiene que coincidir que el instalador por gestor gráfico a golpe de teclado y ratón (o bien por líneas de mandatos en la terminal linuxera) funcione, que la versión de Linux que utilicemos no sea incompatible con OpenOffice 4.13 por ser demasiado antigua o demasiado reciente, que el Linux que utilicemos no sufra una pega (bug) en este punto, etcétera. Quizás se logre en pocos segundos, pero no está garantizado.
¿Y en Windows? Pues sí que está chupado. En Windows XP, ya lo instalemos como sistema operativo físico o como sistema operativo virtual, vamos a la imagen ISO, picamos con el ratón en el fichero ejecutable para Windows, luego a Seguir, Seguir, Seguir... y listo. Lo mismo en Windows 7, 8, 10 u 11.
Además, no hace falta instalar este programa en Windows para que funcione. Porque podemos utilizar la versión portable de OpenOffice 4.13, que existe para Windows mas no para Linux y usarla inmediatamente en Windows XP, Windows 7, Windows 8, Windows 10 o Windows 11.
Anda: dime ahora, si te atreves, que instalar OpenOffice 4.13 es más fácil en Linux que en Windows, y que mis experiencias en este punto no demuestran nada...
Los hechos reales, para alguien sin tu marcadísimo sesgo cognitivo a favor de Linux, muestran que este sistema operativo sigue teniendo un desempeño problemático en el escritorio de ordenador personal. Y hay análisis, legibles por cualquiera mediante descarga internética gratuita, que confirman esto. No son análisis de una casuística individual, sino análisis estadísticos, causales y racionales con fiabilidad.
Y es que, al final, los fieles del Pingüino informático violáis la ley. La ley del vago o ley del mínimo esfuerzo. Por eso vuestro sistema operativo no acaba de entrar en el escritorio. Por eso, al contrario, los creadores de WordPerfect ganaron un monton de plata con este procesador de textos (que se pirateaba profusamente en la versión 5.1, o en la versión 6) ya en la era del Micro Soft Disk Operating System, MS-DOS. Y, al revés, los creadores de gedit no ganan esa plata. Ni los creadores de AbiWord. Señalemos que, ya desde los tiempos de WordPerfect 5.1, este procesador de textos con formato grababa perfectamente de modo automático periódico y desatendido, sólo con marcar y ajustar esa posibilidad en el menú de acciones programadas. WordPerfect tuvo también una versión legalmente gratuita en Linux, que he usado ocasionalmente, mas que era limitada por cuestiones de maquinaria física, y que ya no me hace falta en Linux. Se acaba antes utilizado WordPerfect en un emulador bajo Linux, o (mejor) directamente en Windows.
Lo de la gratuidad contraviene de nuevo uno de los dogmas o mandamientos linuxistas escritos en la piel del Pingüino; iba casi a decir en la piel del Cordero cristiano. Y ese mandamiento dice Trabajarás gratis, por toda la eternidad, en tus programas y versiones en favor de la comunidad de Linux.
Y eso es irreal. Los programadores no hacen obras de gran calidad a largo plazo sin sacar nada de plata. Por eso la empresa Corel sigue sacando y vendiendo versiones de WordPerfect en Windows, con lo que gana plata, y no en Linux, que nada de plata le da.

Ahora llega la enésima vuelca de tuerca, pero muy diferente a las anteriores, y de tipo más directamente filosófico.
Cuando estaba con estos ajustes linuxeros, el disco duro externo de seguridad que suelo usar ha empezado a fallar... así que, rápidamente, he llevado directo ese disco al servicio técnico donde me conocen desde hace años. Probablemente todo se quedará en un susto... económico, no en una verdadera datástrofe o catástrofe de datos. Sé prever estas cosas.
Sin embargo, persiste la precariedad en el funcionamiento de estos dispositivos cruciales para almacenar información. Como mucho, se puede sospechar que, cuando el dispositivo, tras varios años de uso, va más lento, los cabezales de lectura y escritura han empezado a desgastarse, como he sospechado poco antes de la datástrofe.
Nuestro aparentemente brillante sueño tecnológico de un mundo en progreso y alegría... sigue siendo un ídolo con pies de barro.
Y eso tiene una repercusión linuxera, por chusca que resulte. Verás: en ese disco duro estropeado, y que habrá que tirar y reemplazar tras recuperar sus datos, tenía también el disco compacto instalable (una imagen ISO) del Linux que suelo usar, o sea LinuXP. Y si la buscas en interné... el enlace para descarga está caído hace muchos años. Habría que ir a Italia, rebuscar una dirección para enviar un mensaje electrónico o por papel pidiendo ayuda o intentar otra acción rocambolesca...
... si no fuese porque, en estos datos críticos, aplico el principio de seguridad militar. O sea: como mínimo tres copias de los datos críticos. De modo que fui a la segunda copia de LinuXP en otro disco, y problema resuelto.
En realidad, de los miles de versiones linuxeras que hay, no me vale ni el uno por mil. Y entre las poquísimas que me valen, hay tres, LinuXP, ArtistX y OpenArtist, cuyos enlaces ya están caídos, aunque reaparezcan sus discos compactos instalables en nuevos repositorios montados por nostálgicos entusiastas. Y eso durante el tiempo que duren tales repositorios. Naturalmente, los militares, que tuvieron mucho que ver en la aparición de interné, ya conocían y aplicaban este principio de seguridad en los datos críticos... principio que aplico a rajatabla para estas tres versiones de Linux que tanto me interesan y que tanto uso. No me voy a fiar de que duren esos repositorios. Tengo sus discos compactos de instalación, y las versiones ya instaladas, en múltiples dispositivos de almacenamiento independientes entre sí.
En contraste: poco antes de esta datástrofe, he impreso un diccionario bilingüe de vascuence y castellano. Eso no tiene problema legal, porque es un típico material didáctico gratuito publicado por el gobierno autonómico (regional) vasco de España. Ahora bien, obtener una copia en papel (si todavía queda alguna a la venta) es caro y complicado. Lo cómodo, rápido y barato es imprimir y encuadernar, en casa, una copia en papel. Y así lo he hecho. Con varios programas he editado y modificado el fichero PDF, añadiéndole unas notas útiles, dejando bien legibles los números de página y, sobre todo, preparándolo para que la impresión se hiciese en cuatro páginas por hoja a la horizontal (dos páginas paralelas de texto dividiendo a lo largo cada página física a la horizontal) de modo que, juntando en un solo bloque todas esas páginas impresas por las dos caras de cada página, bastase doblar ese bloque por la mitad para obtener el libro. En cuanto a la encuadernación, bastaba añadir unas grapas a ese único pliego. Lo cual implicó que yo mismo fabricase grapas gruesas y largas con cable de acero, tenazas y martillo, pues las grapas convencionales eran demasiado pequeñas. Perforando, pues, las páginas, metí y doblé las grapas. Di un poco de color a la ilustración de la portada, puse un título a lápiz en el lomo y barnicé ese título, igual que barnicé la ilustración coloreada. Al poco quedó todo seco, doblé de nuevo el libro encuadernado en un solo pliego, y quedó listo para su uso. Ahora, destaquemos unas cuantas cosas.
El libro es ligero, pequeño y resistente. Salvo, claro, actos de vandalismo o casos de grave accidente, durará muchísimos años. Como mucho, se puede manchar o romper la portada, mas en ese caso tras la portada hay repetición de la portada y páginas en blanco, o sea que todo el texto seguirá siendo legible. Y, como está encuadernado en un solo pliego (unas ciento cincuenta páginas impresas en unas cuarenta hojas de papel) sin pegamento, esas páginas no se van a desprender de las recias grapas de acero, ni se va a separ un pliego de otro. Es un poco forzado utilizar un solo pliego para tantas páginas; ahora que, en contrapartida, la comodidad, la duración, la ligereza y la solidez del libro quedan garantizadas.
Desde el tiempo que ha pasado tras encuadernar este diccionario bilingüe de vascuence a castellano y castellano a vascuence, muchos discos duros en el mundo se han estropeado y otros muchos se estropearán antes de que se estropee este libro. ¿Por qué? Aparte de por la solidez de este libro, porque este libro no contiene ningún componente electrónico, y su tinta (de impresora barata por chorro de tinta) no se borrará rápidamente. Los componentes electrónicos se degradan en unos años, no así la tinta impresa en el papel. La moderna tecnología de la información, pues, sigue sin superar a la clásica tecnología del libro impreso en papel. Es cierto, no lo escondo, que sigo usando, además, la versión electrónica de este diccionario para leerlo en pantalla. Y las anotaciones que haga a mano en mi ejemplar de papel las puedo incorporar fácilmente al libro electrónico en formato PDF que consulto en la pantalla del ordenador; también, inversamente, puedo anotar ese libro electrónico e incorporar fácilmente esas anotaciones a mi ejemplar en papel.
Reconozcamos, así, la validez de lo antiguo y clásico debidamente investigado y comprobado. No cambiemos por cambiar, ni hagamos tabla rasa del pasado, pues hay mucho que aprovechar de él; incluso, o especialmente, para hacer en serio una revolución que nos libere de los tiranos. Sobre la tecnología electrónica de la información, digo que necesitamos todavía que presente unas formas baratas y duraderas.
En cuanto a OpenArtist, versión de Linux que he empezado a usar más recientemente, estoy puliendo esta versión desde el punto de vista visual y estético para hacerla cómoda y funcional, sin tocar las tripas del sistema; eso es arriesgado y no lo necesito para pintar, dibujar, hacer carteles o escribir con este sistema operativo. Cierto es que OpenArtist está totalmente en inglés, a pesar de lo que prometía expresamente su menú de instalación; pero cierto es también que soy un traductor profesional y ese idioma no me resulta un problema.

En este punto mi relato se hace más filosófico, menos pegado ya a lo informático. En tu cita que presento, preconizas acertadamente conducir por el sentido lógico del carril y no en sentido contrario. Lo que, en filosofía oriental, toda la vida se ha conocido como seguir al Tao. Y sabes que soy orientalista.
Sigamos pues al Tao. En un sistema socioeconómico trufado de capitalismo degenerado, ¿va a funcionar siempre la calidad sin incentivos económicos? No, padre. Por eso, para que en Linux cese la excesiva dispersión descoordinada de esfuerzos, para que no haya tantos proyectos valiosos discontinuados, para que se pulan al detalle las aplicaciones... hay que pagar a los desarrolladores. Evidentemente, sin mecanismos mafiosos y contraproducentes como las patentes y los derechos exclusivos de copia. Ahora bien, ya aceptado esto, hay que pagar a esos esforzados informáticos. En Linux y en otros proyectos de software con código abierto, o de hardware con código abierto.
Digo bien claro que, como comunista que soy, aspiro a la abolición del trabajo asalariado y del dinero. Ahora bien, hay que actuar aquí y ahora dentro de lo posible, sin quedarse en un infame capitalismo mafioso y monopolista, tan lejos de Dios y tan cerca, ay, del juez, del banquero, del político profesional y del recaudador de impuestos. Para apedrear definitivamente a estos cuatro jinetes del Apocalipis político y existencial, hay que tener en cuenta cómo funcionan las cosas. Así, como predijo Borges, llegará un día en que los pueblos merecerán no tener gobiernos.
Iré más lejos. ¿Para qué me he tomado tanto trabajo en aprender y usar Linux? Pues para acercarme a esas ideas clásicas de verdad, bondad y belleza que desde Platón (y mucho antes) son la base sólida hasta la auténtica felicidad permanente. Veamos.
El mundo ordinario de los hombres tiene cierto grado de realidad... mas no es la realidad última, ni mucho menos. Densas sombras de ignorancia pasiva y activa oscurecen el entendimiento en este plano tomado por Satanás y su legión negra de abogados.
Lo esencial es meditar en torno al Supremo. Dios no es un juez, claro que no. Sólo faltaría que, después de aguantar a los corruptísimos jueces empíricos del nivel humano, tuviéramos que aguantar también a un juez metafísico y eterno tan criminal como estos jueces empíricos, o más todavía.
Dios no es un juez. Dios es el fondo más profundo de tu propio yo.
Y si no os va lo religioso, en vez de llamarlo Dios llamadlo la Humanidad emancipada o, como es clásico en metafísica esotérica, el nivel supremo de la realidad. Si sois sinceros, ya sabéis a qué apunto, y sabéis que eso a lo que apunto no es una farsa, sino una arcana realidad.
Lo mejor para no mariposear inútilmente, como hacen en este foro un tal Meta-Barón y otros bajo seudónimo, es ir a un grave problema real, que no es un seudoproblema ni una trivialidad. Así me entenderéis.
En el Mediterráneo, especialmente cuando hace buen tiempo para navegar, se ahogan continuamente pringados y desheredados que, desde África y el Medio Oriente, intentan llegar al paraísoeuropeo.
¿Podemos poner fin a este horror? Claro que podemos, pero eso implica no fantasear. Implica ir a lo que, de verdad, son la naturaleza humana y la condición humana.
El hombre, para empezar, es un animal, sometido como todos los animales y demás seres vivos de este planeta a la ley de Malthus y demas constreñimientos demográficos. Ninguna especie puede pulular indefinidamente en su nicho ecológico propio, porque se le acabarían los recursos. Ni el conejo, ni el pino, ni la diatomea... ni el cromañón.
Si pensamos que con el comunismo o el anarquismo, en vez del capitalismo, acabaremos con el problema, nos equivocamos de medio a medio. La superpoblación es un problema biológico previo a las izquierdas, a las derechas y a cualquier ideologia filosófica, política o religiosa.
¿Podemos tener un mundo de abundancia para todos? Sí, padre, mas a condición de que no seamos siete mil millones de seres humanos, sino muchísimos menos, en torno a unos pocos millones y ni siquiera decenas de millones. O sea, hacia unos diez millones como mucho en todo el mundo, como tiene el mamífero no humano más numeroso del mundo: la foca cangrejera, de talla y carácter omnívoro como el cromañón. A partir de ahí podemos avanzar en espiritualidad, planos espirituales superiores, felicidad y nirvana para todos, pero si no partimos de solucionar el problema demográfico, será verdad la vieja acusación contra nosotros los orientalistas o especialistas en filosofía oriental de que nos miramos engreídamente el ombligo mientras cantamos en sánscrito y levitamos en pos del nirvana para unos pocos acaudalados y bien calentitos.
¿Que no estás de acuerdo, Diego Gómez, con mi radical propuesta de reducción demográfica y de caída en la tasa de natalidad? Pues argumenta, y da tu contrapropuesta. Eso es mucho mejor que meter esteticismo nebuloso y flotante como hace bajo seudónimo Meta-Barón.
Aquí termino mi mensaje de hoy. Algunos diréis que su segunda parte poco o nada tiene que ver con Linux. Y os respondo de antemano que lo mejor de Linux apunta a una razonable simplicidad, así en el mundo informático como en otros aspectos de la vida. Y, para no ahogarnos en complicación (y en competencia, y en la inevitable violencia sistemática acarreada por la competencia sistemática) necesitamos sencillez en lo material y en lo espiritual. Eso es un camino realista hacia la felicidad, quiero decir empezando por tal sencillez voluntaria, anticonsumista.
Supongo que no me acusaréis de ser un gurú farsante. ¿O tengo pinta de hipócrita en mis relatos y análisis? En fin, espero vuestras respuestas cortésmente, aunque sean para ponerme de vuelta y media.
Última edición por Alexandre Xavier el 26 Sep 2023, 16:43, editado 11 veces en total.
Cordialmente, de Alexandre Xavier Casanova Domingo, correo electrónico trigrupo @ yahoo . es (trigrupo arroba yahoo punto es). La imagen del avatar gráfico es una fotografía que me identifica realmente, no retocada, tomada en septiembre del año 2017.
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