Antipresentación en el foro Sofos Ágora.
- Alexandre Xavier
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Re: Antipresentación en el foro Sofos Ágora.
Hola de nuevo a todos, especialmente a Socrático Mayéutico y a Lluis.
El tal Jaume de Ponts es un trol internético,sin duda. Pero conviene matizar que no es un trol anónimo (el trol más típico en estos casos).
Jaume de Ponts es catalán, y él mismo nos da su dirección:
Jaume de Ponts i Mateu
jaumedeponts@terra.es
Lleida (Segrià)
-Catalunya/UE-
Si Lluis piensa en serio que soy una careta de Jaume de Ponts, un seudónimo con correo electrónico alternativo, que tenga en cuenta que estas dos poblaciones, Monforte de Lemos en Galicia y Segrià en Cataluña, están separadas por cientos de quilómetros. Y no poseo, que yo sepa, el poder de la bilocación.
En el foro "Yuku", Jaume de Ponts da, y en inglés, una información ligeramente diferente.
Name: Jaume de Ponts i Mateu
Age: 56
Gender: Male (= Varón, Hombre)
Location: Tortosa (Baix Ebre -Catalunya/UE-) ES
Y con esto, sólo con esto, queda establecido que no somos la misma persona. Tengo 51 años, por tanto 5 menos que él.
Haré ahora algo más, algo que ningún trol hace. Indicar mi Documento Nacional de Identidad, que es público en España: 34251921 E. En él se puede comprobar que he nacido, en Monforte de Lemos claro está, el 9 de noviembre de 1961.
Las dos localidades de Cataluña citadas por Jaume de Ponts están cercanas entre sí, cerca del delta del Ebro, en su desembocadura catalana. Pueden indicar residencia sucesiva de nuestro personaje en ambas poblaciones.
Ahora, Lluis puede seguir insistiendo en que soy Jaume de Ponts i Mateu. Os podéis esperar la respuesta que le voy a dar en tal caso.
Cordialmente, de Alexandre Xavier Casanova Domingo, correo electrónico trigrupo@yahoo.es (trigrupo@yahoo.es).
El tal Jaume de Ponts es un trol internético,sin duda. Pero conviene matizar que no es un trol anónimo (el trol más típico en estos casos).
Jaume de Ponts es catalán, y él mismo nos da su dirección:
Jaume de Ponts i Mateu
jaumedeponts@terra.es
Lleida (Segrià)
-Catalunya/UE-
Si Lluis piensa en serio que soy una careta de Jaume de Ponts, un seudónimo con correo electrónico alternativo, que tenga en cuenta que estas dos poblaciones, Monforte de Lemos en Galicia y Segrià en Cataluña, están separadas por cientos de quilómetros. Y no poseo, que yo sepa, el poder de la bilocación.
En el foro "Yuku", Jaume de Ponts da, y en inglés, una información ligeramente diferente.
Name: Jaume de Ponts i Mateu
Age: 56
Gender: Male (= Varón, Hombre)
Location: Tortosa (Baix Ebre -Catalunya/UE-) ES
Y con esto, sólo con esto, queda establecido que no somos la misma persona. Tengo 51 años, por tanto 5 menos que él.
Haré ahora algo más, algo que ningún trol hace. Indicar mi Documento Nacional de Identidad, que es público en España: 34251921 E. En él se puede comprobar que he nacido, en Monforte de Lemos claro está, el 9 de noviembre de 1961.
Las dos localidades de Cataluña citadas por Jaume de Ponts están cercanas entre sí, cerca del delta del Ebro, en su desembocadura catalana. Pueden indicar residencia sucesiva de nuestro personaje en ambas poblaciones.
Ahora, Lluis puede seguir insistiendo en que soy Jaume de Ponts i Mateu. Os podéis esperar la respuesta que le voy a dar en tal caso.
Cordialmente, de Alexandre Xavier Casanova Domingo, correo electrónico trigrupo@yahoo.es (trigrupo@yahoo.es).
- Entropía
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Re: Antipresentación en el foro Sofos Ágora.
Lo único que faltaba es que un forero respetable como tú tuviera que aportar pruebas de lo que sea por una acusación infundada de un troll gilipollas.
En este mundillo de internet hay un dicho muy popular en relación a estos casos que voy a citar a continuación: "DON´T FEED THE TROLL"
PD: Y para comulgar con el ejemplo, a lo que sea que me responda no le pienso contestar.
En este mundillo de internet hay un dicho muy popular en relación a estos casos que voy a citar a continuación: "DON´T FEED THE TROLL"
PD: Y para comulgar con el ejemplo, a lo que sea que me responda no le pienso contestar.
Re: Antipresentación en el foro Sofos Ágora.
Se me ha perdido por el camino un largo mensaje porque Entropía se ha colado de improviso. ¿Por qué será?...
No lo repito, era uno largo dirigido a Jaume.
No sé exactamente si te refieres a mí con lo de acusación infundada llamándome "troll gilipollas". El caso es que tengo todos los datos guardados de la "acusación infundada" con luz y taquígrafos y entregada la investigación en el rectorado de la facultad.
¿Eres de Yolje?...
¿Troll gilipollas?... Uf, uf, esto huele mal. Podrías ser mejor educado/a.
Lluis.
______________________________
Sr. Administrador muchas gracias por dejarme participar sin ninguna restricción, aunque no entiendo por qué se me ha borrado un mensaje importante. No hace falta que me conteste. Será que a estos aparatos no los entiendo.
No lo repito, era uno largo dirigido a Jaume.
No sé exactamente si te refieres a mí con lo de acusación infundada llamándome "troll gilipollas". El caso es que tengo todos los datos guardados de la "acusación infundada" con luz y taquígrafos y entregada la investigación en el rectorado de la facultad.
¿Eres de Yolje?...
¿Troll gilipollas?... Uf, uf, esto huele mal. Podrías ser mejor educado/a.
Lluis.
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Sr. Administrador muchas gracias por dejarme participar sin ninguna restricción, aunque no entiendo por qué se me ha borrado un mensaje importante. No hace falta que me conteste. Será que a estos aparatos no los entiendo.
- Rey Dipsoda
- Mensajes: 101
- Registrado: 23 Nov 2012, 15:45
Re: Antipresentación en el foro Sofos Ágora.
Antoni, ya es suficiente. Crees ser una especie de Pessoa redivivo, pero resultas increíblemente insoportable.
- Tachikomaia
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- Registrado: 10 Ago 2011, 20:39
- Rango personalizado: 1st Year Class D
Re: Antipresentación en el foro Sofos Ágora.
Investiga un foro.

Terminada la investigación descubre que cuando otro usuario participa aparece un mensaje, pero qué @#~# demasiada larga la frase como para hacer un meme.
Lluis, pones enviar y no hay problema, o copias el texto antes de hacer cualquier otra cosa, o presionas atrás en el navegador, si perdiste el mensaje dudo que sea culpa de los admin. A mí a veces me dice que el formulario no era válido, pero le pongo enviar de nuevo y es como si nada. Cuidado Lluis, no has hecho nada tan grave para mí, pero las cosas que estás haciendo, en suma, están llegando a serlo.
Jajaja!

Terminada la investigación descubre que cuando otro usuario participa aparece un mensaje, pero qué @#~# demasiada larga la frase como para hacer un meme.
Lluis, pones enviar y no hay problema, o copias el texto antes de hacer cualquier otra cosa, o presionas atrás en el navegador, si perdiste el mensaje dudo que sea culpa de los admin. A mí a veces me dice que el formulario no era válido, pero le pongo enviar de nuevo y es como si nada. Cuidado Lluis, no has hecho nada tan grave para mí, pero las cosas que estás haciendo, en suma, están llegando a serlo.
Jajaja!
Spoiler: show

Re: Antipresentación en el foro Sofos Ágora.
Sí, Rey Rapsoda: ya es suficiente.
Ocurre que empiezo a tener lagunas importantes de memoria. Mis clases de matemáticas son horrorosas al quedarme con la mente en blanco durante unos segundos sin acordarme de lo que acabo de hacer. Tengo que ir al neurólogo la próxima semana.
Sí, YA ES SUFICIENTE.
Ocurre que empiezo a tener lagunas importantes de memoria. Mis clases de matemáticas son horrorosas al quedarme con la mente en blanco durante unos segundos sin acordarme de lo que acabo de hacer. Tengo que ir al neurólogo la próxima semana.
Sí, YA ES SUFICIENTE.
Re: Antipresentación en el foro Sofos Ágora.
Vaya lio éste. Filosoficamente no le veo ningun interes. El interes tan solo puede ser antropologico, por ver cuales pueden ser los diferentes comportamientos humanos.
Al igual que Socratico tambien tengo mis sospechas particulares, pero me resisto a dar por bueno aquello que tan solo sospecho.
El amigo Sajuuk tal vez nos pudiera sacar de dudas..............pero tendremos que esperar a que terminen sus vacaciones
Al igual que Socratico tambien tengo mis sospechas particulares, pero me resisto a dar por bueno aquello que tan solo sospecho.
El amigo Sajuuk tal vez nos pudiera sacar de dudas..............pero tendremos que esperar a que terminen sus vacaciones
- Alexandre Xavier
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Los cirios de la procesión.
Los cirios de la procesión.
O los cirios de la profesión; que, como veremos, el matiz fonético y semántico puede ser sustancioso.
El tiempo que llevo aquí, en el foro Sofos Ágora, con mi actuación en él, ya me hace sobrepasar la categoría de novato. Si, como se dice con acierto, a partir de los cuarenta años cada quién es responsable de la cara que muestra ante los demás, lo mismo se aplica a quien, como yo, en este foro se ha pronunciado sobre temas capitales.
Dice el refrán popular que más larga es la procesión que el cirio. O sea, que el proceso total trasciende cada evento o aspecto parcial aunque sean estos aspectos y eventos los que, tomados en conjunto, precisamente constituyen el proceso total.
Los cirios de mi procesión (o profesión) son mis manifestaciones, mis opiniones pretendidamente fundadas. Y mi procesión es mi cosmovisión total, que trasciende a esas opiniones, pero basándose en ellas.
Aquí, en mi "Antipresentación", hago procesión de fe filosófica. Y también profesión. ¿O no?
Pues no en sentido vulgar. Entramos, con una anécdota, en un fondo sumamente serio: la filosofía no es ni puede ser una profesión lucrativa. Si lo fuera, se corrompería inevitablemente, como se corrompe inevitablemente cada vez que un filósofo se funcionariza, mercantiliza o profesionaliza, haciendo depender el grueso de sus ingresos vitales de las opiniones que suelte a su potencial clientela. Entonces la conclusión está clarísima: hay que decir a los clientes lo que quieran oír. En caso contrario, no pagarán y no habrá negocio.
La filosofía, por tanto, empieza por romper radicalmente y para siempre con estos dos hechos sociales tan encumbrados hoy: la democracia y el mercado. A un filósofo de verdad no lo amilana el hecho de carecer de votantes o de compradores de sus libros. La verdad no tiene precio ni se fija por mayoría de votos.
Y diréis: bueno, concretamente, ¿a qué viene tu intervención de hoy en tu presentativa Antipresentación? Pues está claro por lo que acabo de decir: vengo a exponer mis intenciones filosóficas de fondo, ahora que evidentemente ya he pasado la novatada y habrá que tomarme en serio, porque la procesión mía que vais a seguir cargando es mucho más larga que los cirios que ya os he puesto en la mano, y que también acarreáis.
Es decir: más allá de lo anecdótico o meramente instrumental, como mi uso a fondo de la lengua gallega para filosofar, mis invectivas contra los jueces y contra la democracia, mi reivindicación de una democracia auténtica en lo propiamente político, etcétera, ¿cuál es mi finalidad intrínseca al filosofar?, ¿qué es, en mi filosofar, no protesta sino propuesta permanente de fondo?
Pues la consecución racional de la felicidad absoluta, que pasa necesariamente por la comprensión de la verdad absoluta, en la teoría y sobre todo en la práctica.
De ahí mi ubicación política y vital en la extrema derecha. La extrema derecha se caracteriza por reconocer que, en lo fundamental, no es lícita la ambigüedad, y de ahí, por ejemplo, la dura condena que hace Jesucristo de la hipocresía. El severo profesor de filosofía puede decir que ni sí, ni no, sino todo lo contrario, pero un auténtico filósofo se pronuncia, es claro en lo que opina. Y, si debe rectificar un error, lo rectifica, por supuesto, mas cometiendo antes ese error sin disimularlo.
Los problemas fundamentales no son ambiguos, sino rotundos, y por eso la respuesta filosófica a ellos debe ser tan rotunda como esos mismos hechos. Si no lo fuera, resultaría inútil, como inútil resulta, ante la pobreza y las crisis económicas, la cháchara ambigua de los severos catedráticos de economía y filosofía.
La causa fundamental de la pobreza es la superpoblación. Toda especie de vertebrados tiene un espectro de densidad demográfica que oscila entre el mínimo de supervivencia como especie, el óptimo poblacional y lo meramente tolerable pero muy difícilmente sostenible. En el caso del hombre, un vertebrado mamífero y un mono grande, naturalmente que su espectro de densidad demográfica es similar al de otros monos de gran talla como el gorila o el chimpancé. El máximo demográfico aceptable para el hombre, un máximo ya mucho mayor que el óptimo demográfico, está en unos dieciséis habitantes por quilómetro cuadrado, o sea unos cincuenta habitantes a la redonda en un radio de un quilómetro. Dado que la densidad humana actual en las zonas habitables (que excluyen los polos norte y sur, los mares, los desiertos, las selvas, los ríos y lagos, etcétera) es muy superior, bajo cualquier sistema ideológico, económico, religioso o político, el malestar y la pobreza son inevitables. Y pretender que el paso del capitalismo al comunismo, por ejemplo, hará que se pase de vivir con esta densidad demográfica espantosa a vivir muy bien con la misma densidad demográfica, es equivalente a decir que bajo la democracia el agua hierve a cien grados centígrados, bajo el fascismo a treinta grados nada más, bajo el comunismo a setenta grados, bajo el judaísmo a doscientos diez grados y bajo el ateísmo a veintiocho grados. O sea, una majadería ideológica, porque el agua, en condiciones habituales a nivel del mar, siempre hierve a unos cien grados. Lo que hay que hacer al lavarse con agua, si uno no quiere abrasarse ni helarse con ella, es mantenerla entre veinte y treinta grados a poder ser, bajo el capitalismo o bajo el comunismo, tanto da. Y lo que hay que hacer con la densidad demográfica humana es mantenerla, a poder ser, entre un habitante y cincuenta habitantes por cada cien quilómetros cuadrados; esto bajo el budismo como bajo el cristianismo, bajo el comunismo como bajo el feudalismo o el capitalismo.
Ya me he pronunciado, pues, y ya sé que los severos profesores me han excomulgado y me seguirán excomulgando por ello. Son unos hipócritas, y a los hipócritas no los trago.
El ejemplo que he puesto no se refiere al núcleo último de la ética, que es un núcleo, naturalmente, metafísico. Es un ejemplo sociopolítico; importante, sí, mas de orden secundario como lo son siempre los temas económicos, sociales o políticos. Mas sirve, sobre todo, para señalar con el dedo que, si no vale la ambigüedad en lo secundario, menos todavía será lícita la ambigüedad en lo fundamental: la naturaleza última de la realidad.
He dicho y repito que el núcleo de la filosofía es la consecución racional de la felicidad absoluta. El motivo de filosofar en serio es, pues, egoísta y hedonista. Y no puede ser de otra forma. El altruismo ético es un error descomunal que lleva derechamente a la catástrofe. Ahora bien, esta noble y altisima pretensión, que de hecho convierte en santo a quien la persigue, la pretensión de ser uno mismo completamente feliz, implica conocer de verdad qué es uno mismo. Hasta el más bobo de los que persiguen conscientemente la felicidad absoluta (bueno, nadie puede ser muy bobo si persigue conscientemente tal cosa) se da cuenta de eso inmediatamente.
La felicidad, pues, implica la verdad. He ahí, en muy pocas palabras, expresado el núcleo de mi filosofía.
Entonces, ¿qué es uno mismo?, ¿qué es el yo? Ésta es la pregunta de las preguntas, que si es correctamente respondida nos entrega las llaves del Reino de los Cielos, del Nirvana, de la Felicidad Absoluta.
Aham asmi brahma. Lapidaria, viejísima y certísima frase en sánscrito que nos responde con la verdad. Os la pongo en alfabeto latino porque aquí no es fácil técnicamente la precisión fonética y estética del alfabeto sánscrito (cien veces preferible, claro que sí). Traducida al castellano: yo soy Dios.
Mi conciencia, en su nivel más perfecto y superior, es la Conciencia Cósmica Eterna. Soy el creador del tiempo y del mundo fenoménico en que se dan el cese y el devenir de todo lo que puede ser transitorio. Yo, en cambio, soy eterno y trascendente a todo eso transitorio que hago y deshago. Mi alma abarca a todos los dioses y a la silenciosa ley que los aúna.
Y entonces, para finalizar, diréis: bueno, ¿qué añades entonces a la clásica mística que encontramos en el maestro Eckhart, en Plotino, en Lao Tse, en René Guénon, en Krishnamurti, en Xavier Zubiri o en Aurobindo?
Pues básicamente el concepto de la mediación. Este concepto siempre ha estado presente en estos grandes clásicos de la autorrealización metafísica (y en muchos otros grandes maestros espirituales) pero ahora hay que deslindar vigorosamente el concepto de la mediación, que es una cosa, y otra cosa completamente diferente, que es el viejo y siniestro autoritarismo jerárquico de las Iglesias históricas, entre las que incluyo expresamente a la democracia y al marxismo. Estas siniestras Iglesias (o Estados, o partidos políticos, tanto da) han pretendido colar sus apaños mafiosos históricos, en que un puñado de mangantes oprimía y oprime a la inmensa mayoría, como necesidad histórica ineludible, como la voz de Dios y sus profetas, como la ley que es dura (y sumamente corrupta, seamos sinceros) mas es la ley, etcétera. No me creo ni una sola de sus bolas, que intentan hacer pasar los males físicos y sociales (casi siempre evitables) por designios del destino, cuando sólo eran y son los designios de su criminalidad organizada desde el poder político, con violencia y con ambigüedad calculada.
Es decir: en el plano último, superior, cesan el mal y la limitación. No hay escasez ni cansancio. Pero en el plano último. Por el contrario, en los planos inferiores sí que se dan todos estos inconvenientes, y hay que sortearlos si queremos ascender al monte Carmelo, que diría san Juan de la Cruz. Hay que utilizar la mediación fenoménica para alcanzar la inmediatez óntica: el ser puro tal y como es. En esa mediación hay que seguir un criterio propio, tan independiente de la oligarquía mafiosa que nos gobierna como de la masa aborregada que obedece a esa mafia.
Mi filosofía, entonces, intenta desarrollar hoy el camino práctico para liberar al alma de las cadenas de la materia, que la esclavizan, y hacerla retornar a la beatitud que es su reino propio, como autoconciencia cósmica plena de luz y amor.
Y para esto estoy aquí, en el foro Sofos Ágora. No precisamente para proponer y practicar el uso filosófico del gallego, ni para despotricar contra los jueces y contra la democracia. Estoy para lo mismo que están el Buda y Epicuro: curar las heridas del alma, devolverle la eterna alegría que olvidó mas que ahora puede recordar.
Cordialmente, de Alexandre Xavier Casanova Domingo, correo electrónico trigrupo@yahoo.es (trigrupo arroba yahoo punto es).
O los cirios de la profesión; que, como veremos, el matiz fonético y semántico puede ser sustancioso.
El tiempo que llevo aquí, en el foro Sofos Ágora, con mi actuación en él, ya me hace sobrepasar la categoría de novato. Si, como se dice con acierto, a partir de los cuarenta años cada quién es responsable de la cara que muestra ante los demás, lo mismo se aplica a quien, como yo, en este foro se ha pronunciado sobre temas capitales.
Dice el refrán popular que más larga es la procesión que el cirio. O sea, que el proceso total trasciende cada evento o aspecto parcial aunque sean estos aspectos y eventos los que, tomados en conjunto, precisamente constituyen el proceso total.
Los cirios de mi procesión (o profesión) son mis manifestaciones, mis opiniones pretendidamente fundadas. Y mi procesión es mi cosmovisión total, que trasciende a esas opiniones, pero basándose en ellas.
Aquí, en mi "Antipresentación", hago procesión de fe filosófica. Y también profesión. ¿O no?
Pues no en sentido vulgar. Entramos, con una anécdota, en un fondo sumamente serio: la filosofía no es ni puede ser una profesión lucrativa. Si lo fuera, se corrompería inevitablemente, como se corrompe inevitablemente cada vez que un filósofo se funcionariza, mercantiliza o profesionaliza, haciendo depender el grueso de sus ingresos vitales de las opiniones que suelte a su potencial clientela. Entonces la conclusión está clarísima: hay que decir a los clientes lo que quieran oír. En caso contrario, no pagarán y no habrá negocio.
La filosofía, por tanto, empieza por romper radicalmente y para siempre con estos dos hechos sociales tan encumbrados hoy: la democracia y el mercado. A un filósofo de verdad no lo amilana el hecho de carecer de votantes o de compradores de sus libros. La verdad no tiene precio ni se fija por mayoría de votos.
Y diréis: bueno, concretamente, ¿a qué viene tu intervención de hoy en tu presentativa Antipresentación? Pues está claro por lo que acabo de decir: vengo a exponer mis intenciones filosóficas de fondo, ahora que evidentemente ya he pasado la novatada y habrá que tomarme en serio, porque la procesión mía que vais a seguir cargando es mucho más larga que los cirios que ya os he puesto en la mano, y que también acarreáis.
Es decir: más allá de lo anecdótico o meramente instrumental, como mi uso a fondo de la lengua gallega para filosofar, mis invectivas contra los jueces y contra la democracia, mi reivindicación de una democracia auténtica en lo propiamente político, etcétera, ¿cuál es mi finalidad intrínseca al filosofar?, ¿qué es, en mi filosofar, no protesta sino propuesta permanente de fondo?
Pues la consecución racional de la felicidad absoluta, que pasa necesariamente por la comprensión de la verdad absoluta, en la teoría y sobre todo en la práctica.
De ahí mi ubicación política y vital en la extrema derecha. La extrema derecha se caracteriza por reconocer que, en lo fundamental, no es lícita la ambigüedad, y de ahí, por ejemplo, la dura condena que hace Jesucristo de la hipocresía. El severo profesor de filosofía puede decir que ni sí, ni no, sino todo lo contrario, pero un auténtico filósofo se pronuncia, es claro en lo que opina. Y, si debe rectificar un error, lo rectifica, por supuesto, mas cometiendo antes ese error sin disimularlo.
Los problemas fundamentales no son ambiguos, sino rotundos, y por eso la respuesta filosófica a ellos debe ser tan rotunda como esos mismos hechos. Si no lo fuera, resultaría inútil, como inútil resulta, ante la pobreza y las crisis económicas, la cháchara ambigua de los severos catedráticos de economía y filosofía.
La causa fundamental de la pobreza es la superpoblación. Toda especie de vertebrados tiene un espectro de densidad demográfica que oscila entre el mínimo de supervivencia como especie, el óptimo poblacional y lo meramente tolerable pero muy difícilmente sostenible. En el caso del hombre, un vertebrado mamífero y un mono grande, naturalmente que su espectro de densidad demográfica es similar al de otros monos de gran talla como el gorila o el chimpancé. El máximo demográfico aceptable para el hombre, un máximo ya mucho mayor que el óptimo demográfico, está en unos dieciséis habitantes por quilómetro cuadrado, o sea unos cincuenta habitantes a la redonda en un radio de un quilómetro. Dado que la densidad humana actual en las zonas habitables (que excluyen los polos norte y sur, los mares, los desiertos, las selvas, los ríos y lagos, etcétera) es muy superior, bajo cualquier sistema ideológico, económico, religioso o político, el malestar y la pobreza son inevitables. Y pretender que el paso del capitalismo al comunismo, por ejemplo, hará que se pase de vivir con esta densidad demográfica espantosa a vivir muy bien con la misma densidad demográfica, es equivalente a decir que bajo la democracia el agua hierve a cien grados centígrados, bajo el fascismo a treinta grados nada más, bajo el comunismo a setenta grados, bajo el judaísmo a doscientos diez grados y bajo el ateísmo a veintiocho grados. O sea, una majadería ideológica, porque el agua, en condiciones habituales a nivel del mar, siempre hierve a unos cien grados. Lo que hay que hacer al lavarse con agua, si uno no quiere abrasarse ni helarse con ella, es mantenerla entre veinte y treinta grados a poder ser, bajo el capitalismo o bajo el comunismo, tanto da. Y lo que hay que hacer con la densidad demográfica humana es mantenerla, a poder ser, entre un habitante y cincuenta habitantes por cada cien quilómetros cuadrados; esto bajo el budismo como bajo el cristianismo, bajo el comunismo como bajo el feudalismo o el capitalismo.
Ya me he pronunciado, pues, y ya sé que los severos profesores me han excomulgado y me seguirán excomulgando por ello. Son unos hipócritas, y a los hipócritas no los trago.
El ejemplo que he puesto no se refiere al núcleo último de la ética, que es un núcleo, naturalmente, metafísico. Es un ejemplo sociopolítico; importante, sí, mas de orden secundario como lo son siempre los temas económicos, sociales o políticos. Mas sirve, sobre todo, para señalar con el dedo que, si no vale la ambigüedad en lo secundario, menos todavía será lícita la ambigüedad en lo fundamental: la naturaleza última de la realidad.
He dicho y repito que el núcleo de la filosofía es la consecución racional de la felicidad absoluta. El motivo de filosofar en serio es, pues, egoísta y hedonista. Y no puede ser de otra forma. El altruismo ético es un error descomunal que lleva derechamente a la catástrofe. Ahora bien, esta noble y altisima pretensión, que de hecho convierte en santo a quien la persigue, la pretensión de ser uno mismo completamente feliz, implica conocer de verdad qué es uno mismo. Hasta el más bobo de los que persiguen conscientemente la felicidad absoluta (bueno, nadie puede ser muy bobo si persigue conscientemente tal cosa) se da cuenta de eso inmediatamente.
La felicidad, pues, implica la verdad. He ahí, en muy pocas palabras, expresado el núcleo de mi filosofía.
Entonces, ¿qué es uno mismo?, ¿qué es el yo? Ésta es la pregunta de las preguntas, que si es correctamente respondida nos entrega las llaves del Reino de los Cielos, del Nirvana, de la Felicidad Absoluta.
Aham asmi brahma. Lapidaria, viejísima y certísima frase en sánscrito que nos responde con la verdad. Os la pongo en alfabeto latino porque aquí no es fácil técnicamente la precisión fonética y estética del alfabeto sánscrito (cien veces preferible, claro que sí). Traducida al castellano: yo soy Dios.
Mi conciencia, en su nivel más perfecto y superior, es la Conciencia Cósmica Eterna. Soy el creador del tiempo y del mundo fenoménico en que se dan el cese y el devenir de todo lo que puede ser transitorio. Yo, en cambio, soy eterno y trascendente a todo eso transitorio que hago y deshago. Mi alma abarca a todos los dioses y a la silenciosa ley que los aúna.
Y entonces, para finalizar, diréis: bueno, ¿qué añades entonces a la clásica mística que encontramos en el maestro Eckhart, en Plotino, en Lao Tse, en René Guénon, en Krishnamurti, en Xavier Zubiri o en Aurobindo?
Pues básicamente el concepto de la mediación. Este concepto siempre ha estado presente en estos grandes clásicos de la autorrealización metafísica (y en muchos otros grandes maestros espirituales) pero ahora hay que deslindar vigorosamente el concepto de la mediación, que es una cosa, y otra cosa completamente diferente, que es el viejo y siniestro autoritarismo jerárquico de las Iglesias históricas, entre las que incluyo expresamente a la democracia y al marxismo. Estas siniestras Iglesias (o Estados, o partidos políticos, tanto da) han pretendido colar sus apaños mafiosos históricos, en que un puñado de mangantes oprimía y oprime a la inmensa mayoría, como necesidad histórica ineludible, como la voz de Dios y sus profetas, como la ley que es dura (y sumamente corrupta, seamos sinceros) mas es la ley, etcétera. No me creo ni una sola de sus bolas, que intentan hacer pasar los males físicos y sociales (casi siempre evitables) por designios del destino, cuando sólo eran y son los designios de su criminalidad organizada desde el poder político, con violencia y con ambigüedad calculada.
Es decir: en el plano último, superior, cesan el mal y la limitación. No hay escasez ni cansancio. Pero en el plano último. Por el contrario, en los planos inferiores sí que se dan todos estos inconvenientes, y hay que sortearlos si queremos ascender al monte Carmelo, que diría san Juan de la Cruz. Hay que utilizar la mediación fenoménica para alcanzar la inmediatez óntica: el ser puro tal y como es. En esa mediación hay que seguir un criterio propio, tan independiente de la oligarquía mafiosa que nos gobierna como de la masa aborregada que obedece a esa mafia.
Mi filosofía, entonces, intenta desarrollar hoy el camino práctico para liberar al alma de las cadenas de la materia, que la esclavizan, y hacerla retornar a la beatitud que es su reino propio, como autoconciencia cósmica plena de luz y amor.
Y para esto estoy aquí, en el foro Sofos Ágora. No precisamente para proponer y practicar el uso filosófico del gallego, ni para despotricar contra los jueces y contra la democracia. Estoy para lo mismo que están el Buda y Epicuro: curar las heridas del alma, devolverle la eterna alegría que olvidó mas que ahora puede recordar.
Cordialmente, de Alexandre Xavier Casanova Domingo, correo electrónico trigrupo@yahoo.es (trigrupo arroba yahoo punto es).
Re: Antipresentación en el foro Sofos Ágora.
Alexandre, yo podria calificarme de extrema, pero claro, del otro lado. Sin embargo, y segun tus escritos, no encuentro aquellas grandes diferencias que nos deberian separar. Sin embargo veo mis grandes diferencias con la extrema derecha oficial. Te agradeceria me explicaras, si es que la hay, tús diferencias con tal extrema oficial, pues nunca crei en eso de que "los extremos se tocan". Aunque a decir verdad no me importaria nada................ seria un problema menos a resolver
- Alexandre Xavier
- Mensajes: 3092
- Registrado: 08 Feb 2012, 00:46
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Re: Antipresentación en el foro Sofos Ágora.
Hola, Toni.
Puedo explicarte fácilmente las diferencias entre la verdadera extrema derecha y la extrema derecha "oficial". De hecho, ya que los extremistas de derecha estamos pensando en crear un nuevo foro en el que exponer y debatir nuestro ideario filosófico y político, convendrá hacer un esquema claro para exponer qué es la verdadera extrema derecha y deslindarla de los confusos conceptos que de ella hay popularmente, o sea de la extrema derecha "oficial".
Empezaré por algo bastante sorprendente, pero que precisamente por serlo entrará de lleno en lo que sí es la auténtica extrema derecha, por contraposición a la falsa extrema derecha "oficial".
No existe la extrema derecha oficial, sin comillas. ¿Por qué? Porque esos grupos de autoritarismo colectivista religioso, laico o combinadamente religioso y laico que constituyen la extrema derecha "oficial" huyen como de la peste del uso de este término. Los nazis se llamaban, con razón, nazis a sí mismos, y a pesar de que en varios países declararse y organizarse como nacionalsocialista o fascista siga siendo un delito castigado con la cárcel, continúa habiendo nazis y fascistas que se declaran orgullosos de serlo. También hay franquistas, falangistas, talibanes, aberchales vascos, marxistas de derechas como Gustavo Bueno (también llamados "fascistas de izquierdas") integristas católicos, nacionalistas, militaristas, imperialistas, peronistas y muchos otros grupos que declaran sin ambages su filiación ideológica expresa. Pero ninguno de ellos acepta la expresión "extrema derecha", y como mucho algunos de estos movimientos reconocen ser de derecha, aunque de modo no generalizado y frecuentemente vergonzante, cuando son presionados para decantarse ideológicamente o porque dada la situación ya no pueden seguir disimulando. Hasta hoy, sigue siendo muy raro que un partido clásico de derechas, en cualquier país en que opere desde hace muchos años, incorpore la expresión "derecha" en el nombre de ese partido. Y, si hablamos de extrema derecha, ninguno de los grupos que he citado utiliza esa expresión. Ninguno. ¿Y por qué? Porque tienen miedo a las palabras, lo que implica que tienen miedo a la claridad. Que, pese a sus pretensiones de pureza y radicalidad, son ambiguos. En cambio, los de extrema derecha nos caracterizamos por no ser nunca ambiguos en lo fundamental, por pronunciarnos siempre de buena fe (y rectificando después siempre que hayamos metido la pata) en los temas decisivos, especialmente cuando son muy espinosos.
Los poquísimos que reconocemos ser de extrema derecha, de ultraderecha o de derecha revolucionaria (las tres expresiones suelen ser sinónimas) partimos de un postulado positivo fundamental que constituye nuestra cosmovisión o ideología, y que inmediatamente implica dos radicales negaciones.
Los ultraderechistas decimos que el objetivo último de todo lo bueno que producen la cultura, la civilización y el progreso auténtico es el advenimiento del hombre santo. Popularmente se concibe al santo, beato o santurrón como un hombre medroso, convencional, y ante todo muy gregario y muy obediente a sus superiores jerárquicos en su Iglesia, su Partido Político, su Sindicato o su Estado. Pero en realidad es lo contrario. Un santo se caracteriza primero por ser beato. Y esta palabra, originalmente, no se refiere a los sedientos de agua presuntamente bendita en las pilas de las iglesias. Beato quiere decir, sencillamente, "feliz". Un santo es un hombre totalmente feliz y bueno; y, por tanto, un hombre radicalmente sabio, que ha comprendido lo fundamental.
Ahora bien, la tribu es terrible y siniestra casi siempre. La tribu, realidad antropológica fundamental ayer y hoy, detesta lo excelente y lo que le muestre sus límites o su mediocridad. La tribu cree saberlo todo y dar la plenitud a sus miembros, incluyendo el derecho a exterminar a sus propios herejes y a los miembros de otras tribus enemigas. Por eso un santo verdadero es forzosamente antitribal. Un santo que lo es sabe que nadie puede ser feliz vicariamente, o sea por otro, en vez de otro. Nadie puede ser feliz por ti, del mismo modo que nadie puede comer por ti cuando tienes hambre. Es el individuo y nunca el grupo social el sujeto real de la posible perfección psicológica, epistemológica y metafísica que, cuando se da tras el consiguiente y largo proceso de purificación espiritual, produce al santo y sabio. La tribu no tiene ningún derecho a dictarle al santo la vida que debe llegar, y el santo tiene derecho a criticar a la tribu en todo lo muchísimo que la tribu tiene de criticable.
Así que los derechistas revolucionarios, al reconocer todo esto, somos inmediatamente antigregarios y antiautoritarios. De ahí nuestra tradicional renuencia a formar partidos políticos de extrema derecha. No necesitamos "votar en una asamblea del partido" (y recuerda que en general somos antidemócratas al ser antigregarios) que el individuo está infinitamente por encima de toda sociedad a la que eventualmente pertenezca, porque eso lo tiene claro cualquier ultraderechista, cualquier revolucionario de derecha.
Nuestro punto de partida, repito, no es negativo sino positivo, no es una queja o protesta sino una propuesta y un anhelo. Pretendemos la excelencia del individuo, llegar al hombre sabio y santo.
Y por eso somos de extrema derecha: porque decimos esto claramente y decimos claramente también otras cosas tan espinosas y conflictivas como esta, sin ambigüedad ninguna. Por ejemplo, que el aborto es un asesinato, lo cual no obsta para reconocer que tenemos un gravisimo problema de superpoblación, y que los hijos producto de embarazos no deseados a cuyos padres se les impidió abortar, sufren frecuentemente maltrato físico y sicológico, porque obviamente sus padres no los quieren ni antes ni después de nacer.
Bueno: creo que con esto, para empezar, las diferencias con la extrema derecha "oficial", o sea con los grupos de ideología colectivista autoritaria o totalitaria, queda bien clara.
Cordialmente, de Alexandre Xavier Casanova Domingo, correo electrónico trigrupo@yahoo.es (trigrupo arroba yahoo punto es).
Puedo explicarte fácilmente las diferencias entre la verdadera extrema derecha y la extrema derecha "oficial". De hecho, ya que los extremistas de derecha estamos pensando en crear un nuevo foro en el que exponer y debatir nuestro ideario filosófico y político, convendrá hacer un esquema claro para exponer qué es la verdadera extrema derecha y deslindarla de los confusos conceptos que de ella hay popularmente, o sea de la extrema derecha "oficial".
Empezaré por algo bastante sorprendente, pero que precisamente por serlo entrará de lleno en lo que sí es la auténtica extrema derecha, por contraposición a la falsa extrema derecha "oficial".
No existe la extrema derecha oficial, sin comillas. ¿Por qué? Porque esos grupos de autoritarismo colectivista religioso, laico o combinadamente religioso y laico que constituyen la extrema derecha "oficial" huyen como de la peste del uso de este término. Los nazis se llamaban, con razón, nazis a sí mismos, y a pesar de que en varios países declararse y organizarse como nacionalsocialista o fascista siga siendo un delito castigado con la cárcel, continúa habiendo nazis y fascistas que se declaran orgullosos de serlo. También hay franquistas, falangistas, talibanes, aberchales vascos, marxistas de derechas como Gustavo Bueno (también llamados "fascistas de izquierdas") integristas católicos, nacionalistas, militaristas, imperialistas, peronistas y muchos otros grupos que declaran sin ambages su filiación ideológica expresa. Pero ninguno de ellos acepta la expresión "extrema derecha", y como mucho algunos de estos movimientos reconocen ser de derecha, aunque de modo no generalizado y frecuentemente vergonzante, cuando son presionados para decantarse ideológicamente o porque dada la situación ya no pueden seguir disimulando. Hasta hoy, sigue siendo muy raro que un partido clásico de derechas, en cualquier país en que opere desde hace muchos años, incorpore la expresión "derecha" en el nombre de ese partido. Y, si hablamos de extrema derecha, ninguno de los grupos que he citado utiliza esa expresión. Ninguno. ¿Y por qué? Porque tienen miedo a las palabras, lo que implica que tienen miedo a la claridad. Que, pese a sus pretensiones de pureza y radicalidad, son ambiguos. En cambio, los de extrema derecha nos caracterizamos por no ser nunca ambiguos en lo fundamental, por pronunciarnos siempre de buena fe (y rectificando después siempre que hayamos metido la pata) en los temas decisivos, especialmente cuando son muy espinosos.
Los poquísimos que reconocemos ser de extrema derecha, de ultraderecha o de derecha revolucionaria (las tres expresiones suelen ser sinónimas) partimos de un postulado positivo fundamental que constituye nuestra cosmovisión o ideología, y que inmediatamente implica dos radicales negaciones.
Los ultraderechistas decimos que el objetivo último de todo lo bueno que producen la cultura, la civilización y el progreso auténtico es el advenimiento del hombre santo. Popularmente se concibe al santo, beato o santurrón como un hombre medroso, convencional, y ante todo muy gregario y muy obediente a sus superiores jerárquicos en su Iglesia, su Partido Político, su Sindicato o su Estado. Pero en realidad es lo contrario. Un santo se caracteriza primero por ser beato. Y esta palabra, originalmente, no se refiere a los sedientos de agua presuntamente bendita en las pilas de las iglesias. Beato quiere decir, sencillamente, "feliz". Un santo es un hombre totalmente feliz y bueno; y, por tanto, un hombre radicalmente sabio, que ha comprendido lo fundamental.
Ahora bien, la tribu es terrible y siniestra casi siempre. La tribu, realidad antropológica fundamental ayer y hoy, detesta lo excelente y lo que le muestre sus límites o su mediocridad. La tribu cree saberlo todo y dar la plenitud a sus miembros, incluyendo el derecho a exterminar a sus propios herejes y a los miembros de otras tribus enemigas. Por eso un santo verdadero es forzosamente antitribal. Un santo que lo es sabe que nadie puede ser feliz vicariamente, o sea por otro, en vez de otro. Nadie puede ser feliz por ti, del mismo modo que nadie puede comer por ti cuando tienes hambre. Es el individuo y nunca el grupo social el sujeto real de la posible perfección psicológica, epistemológica y metafísica que, cuando se da tras el consiguiente y largo proceso de purificación espiritual, produce al santo y sabio. La tribu no tiene ningún derecho a dictarle al santo la vida que debe llegar, y el santo tiene derecho a criticar a la tribu en todo lo muchísimo que la tribu tiene de criticable.
Así que los derechistas revolucionarios, al reconocer todo esto, somos inmediatamente antigregarios y antiautoritarios. De ahí nuestra tradicional renuencia a formar partidos políticos de extrema derecha. No necesitamos "votar en una asamblea del partido" (y recuerda que en general somos antidemócratas al ser antigregarios) que el individuo está infinitamente por encima de toda sociedad a la que eventualmente pertenezca, porque eso lo tiene claro cualquier ultraderechista, cualquier revolucionario de derecha.
Nuestro punto de partida, repito, no es negativo sino positivo, no es una queja o protesta sino una propuesta y un anhelo. Pretendemos la excelencia del individuo, llegar al hombre sabio y santo.
Y por eso somos de extrema derecha: porque decimos esto claramente y decimos claramente también otras cosas tan espinosas y conflictivas como esta, sin ambigüedad ninguna. Por ejemplo, que el aborto es un asesinato, lo cual no obsta para reconocer que tenemos un gravisimo problema de superpoblación, y que los hijos producto de embarazos no deseados a cuyos padres se les impidió abortar, sufren frecuentemente maltrato físico y sicológico, porque obviamente sus padres no los quieren ni antes ni después de nacer.
Bueno: creo que con esto, para empezar, las diferencias con la extrema derecha "oficial", o sea con los grupos de ideología colectivista autoritaria o totalitaria, queda bien clara.
Cordialmente, de Alexandre Xavier Casanova Domingo, correo electrónico trigrupo@yahoo.es (trigrupo arroba yahoo punto es).






