"... el infierno son los otros"
Porque?


Muy cierto, mas habrás olvidado algo. Suponiendo que la libertad sea lo esencial al hombre, la libertad seria ante todo una posibilidad de pro-yecto, la alucion al Eyecto Heideggeriano es evidente. Pero aun si, esta posibilidad de proyecto es lo que constituiría al hombre como libre. El infierno son los otros no simplemente por que este bajo su mirada juzgante, pues que me juzguen o no no seria en realidad lo que le impide ser libre seria la libertad del otro en la medida que el otro en su proyectar me tiene a mi como cosa, y si soy cosa no puedo ser libre y realizar mis proyectos. Pero yo soy, solo puedo ser cosa, hecho cosa, esclavo solo si el otro también es libre - por consiguiente seria la libertad del otro la que me impide ser libre. Algo muy parecido al dilema del erizo. Pero si, la conclusión no seria de forma necesaria "las relaciones humanas serian siempre conflictivas", pero tampoco es de forma necesaria que el otro sea siempre el infierno. Consecuentemente, si alguna vez no hay conflicto esto demostraría que el otro no es el infierno.me temo que Sartre no es Freud y esto no es el dilema del erizo.
Yo creo que Sartre se refiere más a la proyección que a la libertad de los otros. Nótese que la proyección tiene la naturaleza invasiva del infierno mientras que la libertad delimita parcelas de convivencia.Jvahn escribió:Pero yo soy, solo puedo ser cosa, hecho cosa, esclavo solo si el otro también es libre - por consiguiente seria la libertad del otro la que me impide ser libre.

Sajuuk_ escribió:beijabar, creo que esa proyección la padece el individuo cuando la realiza sobre sí mismo y su futuro, lo que puede estar alentado o influido de alguna forma por las proyecciones de los otros sobre éste. El infierno tiene que interiorizarse, para sentirlo como tal, pero si "son los otros", entonces viene de los otros, se proyecta de los otros hacia nosotros, los ideales pueden ser la forma en que se transmite, pero la fuente han de ser los otros, ciñéndonos a la frase, y quien lo padece uno mismo.
